¿Se puede conocer a alguien realmente?
Me refiero a ese "conocer" en su totalidad.
En lo personal creo que es arrogante creer que conocemos "el todo" de alguien solo por haber pasado algunos años a su lado. Y somos prontos a juzgar y emitir juicios en base a lo poco que hemos visto.
He estado con personas por bastantes años y, en un momento dado, me he preguntado: "¿Quién eres?". También me ha tocado estar al otro lado; creí tener amistades que me conocían bien, pero llegado el momento, me juzgaron mal, haciendome pensar: "Creí que me conocías."
Pero no puedo ser tan exigente, para ser justos y poner las cosas en balanza, (a veces) ni yo me conozco realmente. Me he encontrado en situaciones bajo mucha presión donde mi respuesta me ha sorprendido más de una vez, llegándome a preguntar: "¿Por qué reacciono así?".
Deuteronomio 8:2 dice que Dios llevó al pueblo de Israel al desierto para "ver qué había en sus corazones".
¿Cómo puede un Dios omnisciente no saber lo que había en los corazones de aquellas personas? ¡Claro que lo sabía! La intención de Dios era que ellos mismos se dieran cuenta de lo que tenían guardado en sus corazones.
Si alguien nos conoce es Dios. "El nos creó a su imagen y semejanza", así que tiene una idea bastante clara de lo que estamos hechos. Muchas veces somos nosotros los confundidos. Pero para aclarar las cosas un poco, permite que, de vez en cuando, lleguen "desiertos" a nuestras vidas que saquen de nosotros lo "mejor"o lo "peor".
Dicen los que saben que si realmente quieres conocer a alguien, debes observarles en una situación de bastante estrés. Y me da pena decirlo, pero algunas veces (o muchas tal vez), yo no he sabido manejar muy bien las cosas.
¡Pero hay esperanza!
Hay esperanza si puedes ser lo suicientemente humilde como para reconocer tus fallas: Que no lo sabes todo, que tal vez estabas equivocado, que nuca es tarde para aprender, o des-aprender, o re-aprender lo que por años estabas haciendo mal.
Mientras seamos humildes, habrá una puerta abierta a la introspección. A echar un vistazo a nuestro interior para ver si las cosas en nuestra alma y corazón están funcionando bien: Si tenemos el valor de seguir amando, si podemos perdonar, si nuestra fe sigue intacta a pesar de las desilusiones; ver si no se nos han atrofiado los sentimientos con el dolor, la envidia, el resentimiento o la amargura.
Sí, a veces son necesarios los desiertos para conocernos mejor, y sobre todo para conocer la fidelidad de nuestro Dios:
"Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente" Oseas 2:14 NTV
Solo en el desierto conocemos que Dios es tierno, y muchas de sus otras cualidades.
Qué importa si nadie más nos conoce realmente, Dios nos conoce y no pierde oportunidad de reafirmar nuestra identidad.
Y en ese "conocer" de Dios y conocernos a nosotros que podemos hacer frente a la vida con una actitud renovada, sin importar qué digan de nosotros, las opiniones de los demás saldrán sobrando, pues no nos definirán.
Ninguna "etiqueta" nos detendrá ni nos amedrentará.
Es esa libertad en la que debemos caminar porque; primero: sabes bien Quién es tu Dios; y segundo: sabes bien quién eres y de lo que estas hecho, y de lo que eres capaz de lograr.
Y antes de terminar, solo te pido: silencia las voces de allá afuera, voces de una sociedad que avanza vertiginosamente sin importar a quien deja de lado en el camino; y toma un tiempo para reflexionar, para apreciar tus habilidades y fortalecer tus debilidades.
Al hacer esto, estarás regalándonos lo mejor de ti.
Identidad sobre todo,
Martha Martínez de Valle.
Febrero 2020.
¡Hola a todos! Este es mi pequeño espacio en el que puedo alejarme del mundo y concentrarme sólo en mis pensamientos... Lo llamo: "Mi lugar Secreto..." Aquí escribo todas esas cosas que, por una u otra razón no son tan fáciles de decir, pero sí de escribir... Así que, !Bienvenido! te dejaré escuchar mis pensamientos.
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sábado, 29 de febrero de 2020
IDENTIDAD
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Martha Martinez de Valle
martes, 28 de enero de 2014
Tengo hambre!!
Suelo bromear diciendo que siempre tengo hambre.
Me encanta la comida y amo experimentar con nuevas recetas en la cocina. Algunas cosas salen de maravilla, otras no tanto, pero aún así nos las comemos... precisamente antier hice mi primer pizza Hawaiana con masa de hojaldre... Deliciosa!! pero Mala para mantener la línea.
En fin... pero esta vez tengo hambre de otra cosa.... me identifico con aquel verso que dice: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados."
¡Tengo hambre de justicia!
Y no precisamente por toda la corrupción que estamos viviendo a nivel político en el país, sino por toda la carencia que estamos viviendo a nivel personal...
¿Dónde están las personas de carácter?
¿Dónde están las personas de palabra?
¿Dónde están las personas de integridad?
¿Dónde están las personas de fe?
¿Quién pudiera decir como Pablo: Hagan lo que yo hago porque sigo a Cristo"?
Así es, tengo hambre de justicia. Estoy cansada de tratar con gente "batallosa", de ser decepcionada una y otra vez por aquellos que prometieron y no cumplieron.
Estoy cansada de dudar de quien me asegura estar diciendo la verdad, cansada de escuchar una cosas y después encontrar que todo aquello era un montón de mentiras... pero sobre todo estoy cansada de mis mismas faltas.
Estoy cansada de conocer la verdad y no ponerla por obra. Debo ser honesta y comenzar por mi misma. Y es mi lucha diaria esforzarme para ser una persona de carácter.
Porque de nada sirve no tener carácter.
¿De qué sirve una persona sin identidad? No es definida, no sabe de dónde viene ni para dónde va.
¿De qué sirve una persona sin palabra? Que así como dice una cosa frente a ti, dice otra nada más das la espalda.
¿De qué sirve una persona sin integridad? No puedes confiar en ella.
¿De qué sirve una persona sin fe? Que se desmorona ante la primer dificultad y reniega contra Dios.
!Tengo hambre de justicia! De ver una generación que hable con la verdad, que sepa lo que es bueno y lo honre y que sepa lo que es malo y lo deseche.
Tengo hambre de ver matrimonios que cumplan con el pacto "Hasta que la muerte los separe", que hicieron ante Dios y los hombres.
Tengo hambre de padres responsables que miren por el bienestar de los hijos y no los dejen solos o los manden a las calles.
Tengo hambre de jóvenes que respeten a las mujeres y que no solo les vean como material sexual.
Tengo hambre de señoritas que sepan su valor y se den su lugar frente al amigo, al novio y al hombre ajeno. Que no vendan sus cuerpos solo por dinero, popularidad, un departamento o simplemente un par de zapatos.
Tengo hambre señores de ver una sociedad regenerada, limpia y restaurada...
... Pero no puedo hacer mucho, sólo puedo comenzar conmigo.Tratar de cambiar, de fortalecer mis debilidades, de esforzarme por se mejor cada día... De vivir la fe que predico.
... mientras tanto, sigo teniendo hambre.
Martha Martínez,
Enero 2014.
Me encanta la comida y amo experimentar con nuevas recetas en la cocina. Algunas cosas salen de maravilla, otras no tanto, pero aún así nos las comemos... precisamente antier hice mi primer pizza Hawaiana con masa de hojaldre... Deliciosa!! pero Mala para mantener la línea.
En fin... pero esta vez tengo hambre de otra cosa.... me identifico con aquel verso que dice: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados."
¡Tengo hambre de justicia!
Y no precisamente por toda la corrupción que estamos viviendo a nivel político en el país, sino por toda la carencia que estamos viviendo a nivel personal...
¿Dónde están las personas de carácter?
¿Dónde están las personas de palabra?
¿Dónde están las personas de integridad?
¿Dónde están las personas de fe?
¿Quién pudiera decir como Pablo: Hagan lo que yo hago porque sigo a Cristo"?
Así es, tengo hambre de justicia. Estoy cansada de tratar con gente "batallosa", de ser decepcionada una y otra vez por aquellos que prometieron y no cumplieron.
Estoy cansada de dudar de quien me asegura estar diciendo la verdad, cansada de escuchar una cosas y después encontrar que todo aquello era un montón de mentiras... pero sobre todo estoy cansada de mis mismas faltas.
Estoy cansada de conocer la verdad y no ponerla por obra. Debo ser honesta y comenzar por mi misma. Y es mi lucha diaria esforzarme para ser una persona de carácter.
Porque de nada sirve no tener carácter.
¿De qué sirve una persona sin identidad? No es definida, no sabe de dónde viene ni para dónde va.
¿De qué sirve una persona sin palabra? Que así como dice una cosa frente a ti, dice otra nada más das la espalda.
¿De qué sirve una persona sin integridad? No puedes confiar en ella.
¿De qué sirve una persona sin fe? Que se desmorona ante la primer dificultad y reniega contra Dios.
!Tengo hambre de justicia! De ver una generación que hable con la verdad, que sepa lo que es bueno y lo honre y que sepa lo que es malo y lo deseche.
Tengo hambre de ver matrimonios que cumplan con el pacto "Hasta que la muerte los separe", que hicieron ante Dios y los hombres.
Tengo hambre de padres responsables que miren por el bienestar de los hijos y no los dejen solos o los manden a las calles.
Tengo hambre de jóvenes que respeten a las mujeres y que no solo les vean como material sexual.
Tengo hambre de señoritas que sepan su valor y se den su lugar frente al amigo, al novio y al hombre ajeno. Que no vendan sus cuerpos solo por dinero, popularidad, un departamento o simplemente un par de zapatos.
Tengo hambre señores de ver una sociedad regenerada, limpia y restaurada...
... Pero no puedo hacer mucho, sólo puedo comenzar conmigo.Tratar de cambiar, de fortalecer mis debilidades, de esforzarme por se mejor cada día... De vivir la fe que predico.
... mientras tanto, sigo teniendo hambre.
Martha Martínez,
Enero 2014.
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