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lunes, 20 de octubre de 2014

Much afraid... but, it is well with my soul...

Much afraid... but it is well with my soul...

Torbellinos remolinean en mi cabeza, 
se hacen presentes en mis sueños,
 y hasta en canciones a lo lejos los puedo escuchar.

Y de pronto la incertidumbre por el futuro me abruma, 
no lo sé, yo no soy así.
Me ha tomado por sorpresa, sigilosamente se cerca.

Pero aún hay tantas cosas por hacer...
ahora todo se torna en emoción.

Se desarraiga mi alma de lo conocido para remontarme al por venir,
trato de sonreír, pero es más difícil de lo que creí. 
Entonces, una lágrima toma su lugar.

Revolotea mi corazón. Y una vez más quiero volver a preguntar... Ese es mi derecho.
Pero también es Su derecho el callar. 
Así que me conformo... su Gracia es y será suficiente.

¡Quiero volar! pero al mismo tiempo no quiero partir.
En el umbral de la incertidumbre calmo mis miedos y comienzo a confiar.

En confianza y sin perder la esperanza, esa será mi seguridad.



Martha Martínez de Valle,
Octubre 2014.





lunes, 5 de mayo de 2014

Sentimientos encontrados

Días de bastante aprendizaje.

No es grato cuando se abren los ojos a la verdad y se puede ver la realidad en la que se vive.
No es nada placentero ver el lugar donde otros están y saber... saber tantas cosas que por simples faltas, por falta de ganas, o simplemente por falta de visión, o falta de valor... mejor prefiero callar.

Y viene a mi mente aquella frase que alguna vez leí: "si no hay resultados, habrá pretextos".

La verdad es que con resultados o pretextos el tiempo sigue con su "tic-tac" y cuando menos pensemos el tiempo habrá pasado, las fuerzas habrán menguado y los rostros palidecido.

Es preferible intentar y equivocarse que jamás haberse arriesgado.
Es por eso que tengo sentimientos encontrados.

Demasiadas voces que gritan, pero que no logro escuchar.
Y es que, es demasiado grande el anhelo que ahoga las voces de los aromas, de los escombros, y la incertidumbre. Incluso un gran árbol podrá atravesarse en el camino, pero es más grande el impulso por avanzar. No sé qué es lo que sucederá.

Pero mis ojos lo han visto. Y se requiere de cierto grado de locura para creer que es posible alcanzar. Locura que se ha enterrado bastantes años bajo los escombros de la razón. Locura que a gritos pide volver a actuar... y pensar que en antaño le solía escuchar.

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...

Suenan las máquinas de la fábrica allá atrás, recordándome que el tiempo sigue, que no volverá.
El tiempo de la espera ha terminado, en el Nombre que es sobre todo nombre, se ha llegado el momento de actuar.

Martha Martínez de Valle,
Mayo 2014.