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jueves, 8 de diciembre de 2016

Todo tiene su tiempo

Hace más de un año que no escribo.
Siento el deber moral de explicar mi ausencia a todos los que en alguna ocasión dedicaron unos minutos de su tiempo para leer alguno de mis escritos.

Si mal no recuerdo, dejé de escribir en Octubre del año pasado, fecha en la cual me enteré que estaba embarazad de mi tercer hijo. Hoy el bebé ya tiene seis meses, y como mis otros dos hijos, también él es un bebé de alta demanda.

Pero al fin ya duerme más de una hora, y yo puedo escribir, y yo estoy feliz.

Pensar que dejé de lado aquello que empecé a hacer desde los ocho años... Recuerdo mi primer escrito. Pegué con cinta adhesiva algunas hojas de papel hasta tener una lo suficientemente grande como para simular un periódico. En mi infantil mente era una periodista que redactaba las noticias que acontecían en su hogar, más específicamente, las historias inventadas con sus muñecos de peluche.

Tiempo después, recuerdo ver llegar a mi "nana" muy preocupada porque no sabía en dónde estaba. Me encontró en la terraza de la casa. Por alguna extraña razón me vi atraída hacia la soledad en las alturas, la panorámica no era la mejor, pero recuerdo la sensación de libertad, el viento en mi cara y la facilidad de escuchar mis pensamientos...ahí escribí mi primer poema.

¡Oh, cuanto me pesa no haber guardado aquellos primeros bosquejos!

Pero hoy he vuelto, todo este tiempo me ha servido para darme cuenta que no es necesario saber hacer todas las cosas, sino sólo aquellas que te llenan y que te hacen sentir plena. Y como alguien dijera: "Aquello que disfrutas tanto hacer que lo harías hasta gratis".

En este forzado-no-planeado año sabático intenté hacer "algunas" cosas. Sí, lo reconozco, intenté imitar aquello que no fui llamada a ser. Y fue frustrante. Pensar que fue necesario recorrer ese camino para darme cuenta que todo es tan sencillo como volver al origen. Me refiero a, prestar atención a aquellas habilidades que ya están dentro de uno. Creo que a veces perderse en el camino no es tan malo después de todo, si ello te lleva a re-direccionarte parra volver y ser honesto contigo mismo.

No soy la mejor, solo una aficionada, ¡ah, pero cómo me llena vaciarme de mis pensamientos!

Así que, agradezco tu tiempo. Agradezco al Creador las habilidades que me ha dado y este tiempo de aparente "extravío". Para mí, ha llegado el tiempo de volver a las letras.

Y tú ¿En qué tiempo te encuentras?



¡He vuelto!
Martha A. Martínez P.
Diciembre 2016.






domingo, 14 de junio de 2015

Los tiempos de prueba

Verás... hay tiempos de vacío y silencio en donde me es prácticamente imposible escribir.

No que no quiera, pero me es necesario este tiempo de observación y aprendizaje. El meollo del asunto es: llenar el alma para que, en un débil intento,  podamos plasmarla en letras... no es fácil, requiere (si me permites el término) "desnudarse", y es ahí donde uno determina cuánto revelar.

Los tiempos de aprendizaje nunca han sido placenteros. ¡Tan solo recuerda los días de escuela! Pero con todo y sus bemoles, son necesarios...Y luego viene la prueba.

Hay una parte en la Biblia donde se nos dice: "Estad quietos y conoced que soy Dios"... Significa dejar de lado "Todo", y no quiero atentar contra tu intelecto, pero creo que la mayoría de nosotros entendemos "Todo" como todo; así que Dios nos pide dejar todo en sus manos y esperar, Sí "Esperar" a que Él haga su parte... y comienza la prueba.

Si eres como yo, (incluso escribiendo, tengo que sonreír) también te vas a reír ¿Cómo cruzarnos de brazos y simplemente "esperar"? Bueno, no es tan fácil como parece.

No es simplemente sentarse a ver el reloj segundo a segundo a que los minutos, días y años pasen; y nosotros desesperados por ver alguna respuesta por parte de lo alto. La actitud en la espera es lo que cuenta.

Otra vez tengo que sonreír.... ¡oh sí! la actitud. Se espera que como hijos de Dios reflejemos a Dios en nuestra manera de vivir y ahí encaja muy bien la actitud con la que enfrentamos el día a día.

Hay otro verso que se me viene a la mente: "Todo obra para bien a los que aman a Dios"... Muchas veces hemos mal interpretado este verso esperando que todo salga a la perfección en nuestras vidas, pero hay que leer con un poco más de atención. Dice: "Todo obra para bien", no que "Todo va a estar bien".

Y creo que ya lo he dicho antes, Las cosas no tienen que verse bien, ni tienen que parecer que se van a poner mejor, puedes estar en la más negra noche, pero la promesa es que "Todo" (bueno o malo) obrará para bien a los que aman a Dios.

Creo que ya lo entendimos, hablemos ahora del "proceso", a ese tiempo durante el cual tenemos que mantener una actitud digna de los "hijos de Dios"... Normalmente le llamamos "la prueba".

Y no debemos desdeñar éste tiempo, pues, es en el cual se establecen los cimientos para bendiciones mayores. Es el tiempo donde la fe se fortalece, la madurez crece, donde se templan las emociones y se forja un carácter, donde nace la paciencia y se aprende a ser agradecido con lo que se tiene. No hay mejor plataforma para entonces sí, recibir las bendiciones de parte de Dios.

No sucede de manera automática, requiere de tiempo. Si nos brincamos éste proceso, es muy probable que así como llegaron, se nos vayan las bendiciones. Ejemplos hay muchos allá afuera.

Y como dijera alguien a quien admiro "Es preferible no verse bien por un tiempo y esperar lo mejor, a verse bien dos minutos y perder todo".

Esperemos, pues... que "El tiempo es buen amigo". No suframos en vano, mejor te invito a que me acompañes en el viaje y juntos disfrutemos del trayecto.



Esperando,
Martha Martínez de Valle
Junio 2015.





miércoles, 28 de enero de 2015

Tic, Tac...


No puedo creerlo... Me veo buscando ideas para el festejo del tercer aniversario de mi nena.  !Pero, si ayer nació! El tiempo corre y siento que se me escapa como se escapa el agua entre las manos. Sus traviesas pisadas y sus sonoras carcajadas son cosas que quiero atesorar, pero siento que el tiempo va veloz.

Empezamos en diciembre a planear un evento para matrimonios en febrero, estamos a dos semanas y aun no estamos listos. ¡Éste tiempo! Cuando menos lo pensamos nos alcanza.... El lunes cambié de gimnasio, regresé a donde empecé mis entrenamientos por allá en el 2004...¡Dios mío! ¿En qué momento pasaron 10 años?

Y quiero detenerlo, pero no puedo. Me fuerza a seguir avanzando incluso en mi manera de pensar... las cosas en las que antes reaccionaba ahora debo pensar, reflexionar y accionar. Las reacciones a las acciones ya no son permitidas hay demasiado en juego... una emoción tóxica, una palabra a destiempo y una herida que no sana por más que pase el tiempo.

"Tiempos traen tiempos", dice mi padre, y mi abuelo decía: "El tiempo es buen amigo"

Tengo la sensación de tener que amistarme con él. No me gusta la manera en que avanza frenéticamente, desde las complicaciones para bajar de peso ("Es la edad, tu metabolismo cambia" me dicen) hasta el probar cremas para las líneas de expresión que me irritan y sacan granos. Algunas cosas están cambiando de eso no hay duda... y mi oración es: "Ayúdame a madurar con gracia".

Gracia es lo que pido... para poder recordar esas sonrisas y miradas de alegría de mis hijos, gracia para actuar de acuerdo a mi edad y no andar con niñerías, gracia para amar, gracia para tomar decisiones sabias que dejen herencia a los míos...

Porque la vida no espera, y el tiempo avanza... tic, tac... tic, tac... tic, tac...


Apurada,
Martha Martínez de Valle.
Enero 2015.


lunes, 5 de mayo de 2014

Sentimientos encontrados

Días de bastante aprendizaje.

No es grato cuando se abren los ojos a la verdad y se puede ver la realidad en la que se vive.
No es nada placentero ver el lugar donde otros están y saber... saber tantas cosas que por simples faltas, por falta de ganas, o simplemente por falta de visión, o falta de valor... mejor prefiero callar.

Y viene a mi mente aquella frase que alguna vez leí: "si no hay resultados, habrá pretextos".

La verdad es que con resultados o pretextos el tiempo sigue con su "tic-tac" y cuando menos pensemos el tiempo habrá pasado, las fuerzas habrán menguado y los rostros palidecido.

Es preferible intentar y equivocarse que jamás haberse arriesgado.
Es por eso que tengo sentimientos encontrados.

Demasiadas voces que gritan, pero que no logro escuchar.
Y es que, es demasiado grande el anhelo que ahoga las voces de los aromas, de los escombros, y la incertidumbre. Incluso un gran árbol podrá atravesarse en el camino, pero es más grande el impulso por avanzar. No sé qué es lo que sucederá.

Pero mis ojos lo han visto. Y se requiere de cierto grado de locura para creer que es posible alcanzar. Locura que se ha enterrado bastantes años bajo los escombros de la razón. Locura que a gritos pide volver a actuar... y pensar que en antaño le solía escuchar.

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...

Suenan las máquinas de la fábrica allá atrás, recordándome que el tiempo sigue, que no volverá.
El tiempo de la espera ha terminado, en el Nombre que es sobre todo nombre, se ha llegado el momento de actuar.

Martha Martínez de Valle,
Mayo 2014.


viernes, 24 de enero de 2014

Esperar...

Tengo ganas de escribir, más no sé de qué...
Hace días terminé unos escritos y me he quedado con usa sensación de vacío.

Mis dedos se entumen y piden a gritos que escriba...
Pero busco en mi mente y no encuentro nada.

Suspiro...
Eso es lo que uno hace cuando no puede gritar.

Hay tiempo para todo, y hoy me toca esperar...
Esperar a que un nuevo viento de inspiración llegue a mí,
o a tener el valor de publicar lo que hace unos días escribí.