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jueves, 19 de septiembre de 2019

Aprendiendo, otra vez.

Es curioso...aunque no debería sorprenderme.

Pero no puedo evitarlo, el solo hecho de pensar que le importo tanto como para llamar mi atención... eso es precisamente lo que no acabo de comprender.

Era un tiempo de relax "cualquiera"... Paseaba mi dedo de arriba a abajo dando scroll a la pantalla de mi celular, mirando sin mirar, cuando un anuncio publicitario me presenta un collar con un pequeño dije cuadrado, nada extravagante, algo rústico a mi parecer, pero tenía escrito en el: "Estad quietos y conoced..."- pensé: "Es un verso de la Biblia".

Así de simple, así de sencillo... no le puse mayor atención, pero por alguna extraña razón, esas palabras se quedaron grabadas en mi memoria.

No pasó mucho tiempo cuando en el perfil de un amigo, exactamente el mismo verso aparecía y resaltaba con letras blancas en un fondo azul: "Estad quietos y conoced que soy Jehová". "Qué curioso"- pensé. "Dos veces el mismo día".

Poco sabía, que, al día siguiente se detonaría en el contexto de mi diario vivir, una situación, por más está decir: estresante.

Me apena decirlo, pero en vez de accionar, reaccioné. No me juzgues mal, reaccioné como cualquier simple mortal lo hubiese hecho, y te pido disculpas si no puedo ser más específica, pero es un asunto "algo" personal.

Y acudí, como otras tantas veces he acudido, al único lugar donde he encontrado respuestas específicas y que reconfortan mi atribulada alma. Oré a Dios y clamé... clamé con todas las fuerzas que le quedaban a mi corazón, porque cuando es demasiado el dolor, el corazón se cansa... y así, débil, cansada y agotada, elevé unas cuantas palabras al cielo.

No me preguntes cómo ni por qué (porque no lo sé) pero en mi corazón sentí la necesidad de leer el salmo 37. Y por allá en el verso 7, unas palabras saltaron a la vista: "Guarda silencio ante Jehová, y espera en El"... demasiado parecido a los versos de días atrás.

"Ojalá no lo hubiese leído" porque al instante entendí que Dios me pedía que "guardara silencio y solo esperara en El". Pero, ¿acaso no sabía Dios que ya tenía preparados los argumentos perfectos para defender mi situación?... tal vez fue por eso, porque conocía muy bien las palabras exactas que tenía pensado decir, que pidió cerrara la boca.

Más por agotamiento que por obediencia, accedí. Y para mi sorpresa todo se solucionó sin la intervención de una sola de mis palabras.

Esa noche meditaba, y pensaba: "Dios mío, tengo un detonador en mi interior, y el enemigo lo sabe bien. De tanto en tanto viene y lo presiona. Y todo a mi alrededor se desmorona".

Hasta ese día no había pensado en esto: ¡Cuán importante es identificar nuestras debilidades! Ellas son el punto exacto que se tienen que tocar, si en verdad te quieren destruir.

Ese día levanté una fortaleza alrededor de mi debilidad. Me propuse:  Identificar el ataque para no volver a caer en la provocación, reforzar mi mente con la Palabra de Dios en cuanto a "esa" cuestión y no descuidarme en la oración.

Algo pasó con mi vida tras "esa" experiencia. Como que entendí que, las pruebas y luchas llegan a nuestra vida con el propósito de enseñarnos y hacernos madurar... Lee bien: apenas lo "Entendí", porque antes, "Ya lo sabía", ¡¿Cuántas veces lo enseñé y lo prediqué, y tuve la osadía de decirlo a mis escuchas?!

Pero una vez que lo entiendes por completo y en carne propia... no miras con tanto desagrado tus malas experiencias. Es como dar un paso adelante, levantar la cabeza y prepararte a lo que sigue. Porque con la ayuda de Dios, si salimos de ésta, también saldremos de aquella... algo así como: si la fe se te fortaleciera.

En fin, gracias por leer hasta aquí. Y es que, en este asunto de vivir la vida, nunca se deja de aprender, des-aprender y re-aprender. Dichosos los que tienen el entendimiento tan sensible como para aprender a la primera. otros como yo, debemos pasar varias veces por la misma prueba; pero en Dios no hay reprobados, seguimos y seguimos hasta que aprendemos a confiar, y a confiar de a de veras en Aquel que dijo: Si esperas en Jehová y guardas su camino, tus ojos verán lo que te prometí.

Re-aprendiendo y pidiendo que leas el salmo 37,
Martha Martínez de Valle.
Septiembre 2019.






lunes, 26 de agosto de 2019

...Pero aprendimos el temor


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¡Hoy mis dedos quieren escribir! Y eso me hace muy feliz.

No hace mucho leí un libro de la Dra. Caroline Leaf donde dice que: "fuimos programados para el amor, pero aprendimos el temor".

Basta con ver la cara de un infante durmiendo para darnos cuenta que refleja una paz inexplicable ¡Ni qué decir de sus sonrisas!Y pensar que así fuimos alguna vez en nuestra vida, pero en alguna parte del camino, "algo" o "alguien" nos atrofió y aprendimos a tener temores, y la paz se esfumó y las sonrisas disminuyeron, en algunos casos, ya no volvieron.

Pero ese no era el plan original para nosotros. Igual, aprendimos a sobrevivir con el corazón herido, levantando defensas y muros a nuestro alrededor, en un débil intento para no permitir que aquello que nos lastimó vuelva a suceder...

Por eso, los contratos, los acuerdos ante notarios públicos, pagarés, etc... ¿Será que como humanos no somos confiables? Puede que sí, puede que no. Lo cierto es que el ser humano es complejo.

"Hombre de verdad ¿Quién lo hallará?" dice la Biblia. Al parecer Dios conoce nuestro corazón.

Es que, nos es tan fácil prometer, pero luego nos olvidamos de lo prometido, y con un "perdón" o "lo siento mucho" queremos solucionar las cosas y que sean como antes, pero ¡es imposible! Y te habla alguien que cree ciegamente en el poder del perdón. Pero aunque haya un: "borrón y cuenta nueva", las cosas difícilmente serán como antes. Mi consejo es: evita aferrarte a que las cosas sean como solían ser, mejor inicia desde cero a partir del momento de la reconciliación y tal vez, tal vez... te sorprenda que todo sea mucho mejor de lo que antes tenías.

TD Jakes dice: "Todos tenemos el derecho de decir ´¡Basta!´, pero hay un grave peligro en no perdonar a quien está realmente arrepentido".

Y creo que me he desviado un poco del tema... pero volvamos a lo nuestro, la cuestión es: cómo confiar; ¡¿Cómo?! cuando somos tan frágiles, incluyendo nuestras promesas.

¡Bendita Palabra de Dios que nos brinda luz en medio de la oscuridad! Justo en el centro de toda la Biblia... como si a propósito Dios dijera que debe ser el centro de nuestro vivir, se encuentra un verso, que a mi ver, deberíamos enmarcarlo y colgarlo en las paredes de nuestro hogar:

Salmo 118:8 "Mejor es confiar en Dios, que confiar en los hombres". (RVR 1960)

La versión (RVC) dice:: "Mejor es confiar en Dios que en los simples mortales".
Y la versión (TLA) cita: "Mejor es confiar en Dios que en gente importante".

Así que, ya sea que ese "alguien" sea un simple mortal o sea alguien muy importante, Dios nos dice que confiar en el hombre (y aquí me refiero a la raza humana, no quiero meterme en líos feministas o patriarcales) no es la mejor decisión que podemos tomar.

Y es que, al confiar en Dios, nos llenaremos de esa tan añorada paz que teníamos cuando eramos niños. Esa paz planeada en el diseño original.

¿Por qué es mejor confiar en Dios? Porque la Biblia dice que "El es el mismo de ayer, de hoy y por siempre", que en Dios "no hay sombra de variación", que "Si El lo dijo, El lo hará", que "El no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta".

En mi experiencia, han sido los días turbulentos y los giros inesperados de la vida los que me han hecho tambalear, dudar de todo y de todos, ¡hasta de mi misma! Pero una y otra vez, he regresado a estas "frases" a estas "promesas" escritas en el sagrado Libro, que me dan estabilidad, seguridad, confianza y que me he llenado de una inexplicable paz.

"Fuimos programados para el amor, pero aprendimos el temor". Y el temor se ha hecho un amo y señor... ¡un verdugo para muchos! Insomnios, sudando en frío, bocas secas, un constante estado alarma, escalofríos, mentes nebulosas y terrores nocturnos... esos no estaban en el plan.

Pero si hacemos del centro de nuestra vida, el verso del centro de la Biblia... "Mejor es confiar en Dios que en los hombres"... Y descansas en Aquel que tiene el poder para cambiar tu situación en un instante... La paz llegará. Tus niveles de estrés se normalizarán, volverás a dormir, a disfrutar, a sonreír... ¡paz! tendrás nuevamente paz.

Confiando en Dios en el día a día,
Martha Martínez de Valle.
Agosto 2019.


















martes, 27 de diciembre de 2016

Intentando

Lo he intentado... lo confieso. He intentado apartar un tiempo para sentrarme a escribir, pero a veces es difícil encontrar la inspiración cuando dos niños corren al rededor tuyo gritando, riendo y peleando;al mismo tiempo que el bebé hace todo lo posible por llamar la atención (el llanto siempre funciona). Pensandolo bien, es imposible encontrar inspiración en semejantes circunstancias.

Pero sigo intentando...

Tres pequeñas vidas dependen al 100% de su estresada madre que hace el intento de hacerse un espacio donde pueda dejar a un lado todas sus reponsabilidades por lo menos unos cuantos minutos, pero no se puede ir contra la naturaleza, y los llamados de sus hijos son más fuertes que las letras, es por eso que entre dedos que escriben rápido y una maquina que se alenta de vez en cuando, intento, de verdad, intento escribir algo con coherencia.

Que la música siga tocando, que los pensamientos sigan fluyendo, que los hijos sigan creciendo. Llegará el dia cuando mis días estén llenos de hojas blancas y desee escuchar esas estridentes carcajadas corriendo a mi alrededor y los balbuceos de un infante, mientras tanto, seguiré intentando mantener la cordura entre el entonces y el ahora.

Martha Martínez de Valle,
intentando.
Diciembre 2016.




jueves, 8 de diciembre de 2016

Todo tiene su tiempo

Hace más de un año que no escribo.
Siento el deber moral de explicar mi ausencia a todos los que en alguna ocasión dedicaron unos minutos de su tiempo para leer alguno de mis escritos.

Si mal no recuerdo, dejé de escribir en Octubre del año pasado, fecha en la cual me enteré que estaba embarazad de mi tercer hijo. Hoy el bebé ya tiene seis meses, y como mis otros dos hijos, también él es un bebé de alta demanda.

Pero al fin ya duerme más de una hora, y yo puedo escribir, y yo estoy feliz.

Pensar que dejé de lado aquello que empecé a hacer desde los ocho años... Recuerdo mi primer escrito. Pegué con cinta adhesiva algunas hojas de papel hasta tener una lo suficientemente grande como para simular un periódico. En mi infantil mente era una periodista que redactaba las noticias que acontecían en su hogar, más específicamente, las historias inventadas con sus muñecos de peluche.

Tiempo después, recuerdo ver llegar a mi "nana" muy preocupada porque no sabía en dónde estaba. Me encontró en la terraza de la casa. Por alguna extraña razón me vi atraída hacia la soledad en las alturas, la panorámica no era la mejor, pero recuerdo la sensación de libertad, el viento en mi cara y la facilidad de escuchar mis pensamientos...ahí escribí mi primer poema.

¡Oh, cuanto me pesa no haber guardado aquellos primeros bosquejos!

Pero hoy he vuelto, todo este tiempo me ha servido para darme cuenta que no es necesario saber hacer todas las cosas, sino sólo aquellas que te llenan y que te hacen sentir plena. Y como alguien dijera: "Aquello que disfrutas tanto hacer que lo harías hasta gratis".

En este forzado-no-planeado año sabático intenté hacer "algunas" cosas. Sí, lo reconozco, intenté imitar aquello que no fui llamada a ser. Y fue frustrante. Pensar que fue necesario recorrer ese camino para darme cuenta que todo es tan sencillo como volver al origen. Me refiero a, prestar atención a aquellas habilidades que ya están dentro de uno. Creo que a veces perderse en el camino no es tan malo después de todo, si ello te lleva a re-direccionarte parra volver y ser honesto contigo mismo.

No soy la mejor, solo una aficionada, ¡ah, pero cómo me llena vaciarme de mis pensamientos!

Así que, agradezco tu tiempo. Agradezco al Creador las habilidades que me ha dado y este tiempo de aparente "extravío". Para mí, ha llegado el tiempo de volver a las letras.

Y tú ¿En qué tiempo te encuentras?



¡He vuelto!
Martha A. Martínez P.
Diciembre 2016.






jueves, 17 de septiembre de 2015

De regreso al origen

Es fácil perderse en la vida.

Acelerada y sin piedad, la vida corre sin parar. Las responsabilidades y obligaciones, los compromisos y los desaires, todo conspira contra nuestra identidad, y es fácil perderse.

Malas amistades, malas decisiones, emociones que laten fuerte, acciones que nos hacen morder polvo. Y
es fácil perderse.

Alejarse demasiado de lo que fue y ya no es, y perder de vista quien solías ser.Es fácil perderse cuando la visión no va más allá de las paredes que nos rodean, del ir y venir cotidiano... rutinario.

Demasiadas voces gritarán a nuestro alrededor, y si no prestamos atención a aquellas que verdaderamente importan, saldremos confundidos.

Presta atención a aquellas voces que te traen de regreso a tu origen.
Aquellas que te recuerdan quién eres,
de lo que estás hecho,
y que reafirman el porqué estás aquí.

Justo cuando te sientas perdido, clama a lo alto, y la respuesta llegará: Una sonrisa, una melodía, o la llamada de aquella amistad de hace años.

Voces que te traen de regreso a tu origen, que te recuerdan que a través de ti, se puede ver la pureza, la dulzura, y la honestidad.

Tal vez por eso, por algún lado está escrito, que tu vida debe ser luz y sal. 

Que en tus ojos se pueda mirar la transparencia de un corazón limpio, que de ellos salga la brillantez de un espíritu en paz porque sabe quién es en realidad, que no aparenta, que no pretende ser lo que no es, o que finge aquello que los demás quieren ver para tener un lugar; pagando el alto precio de negar su esencia.

Que tu vida dé sabor a quienes te rodean, simplemente porque tienen la dicha de estar a tu lado. No niegues esa calidez humana que emana de aquel que sabe quién es, que no se ha perdido en los estereotipos de la sociedad; sé ese alguien que puede prodigar una verdadera sonrisa a un desconocido, simplemente porque es un buen día.

¿Es eso mucho pedir? Tristemente lo es.

Se requerirá la habilidad de un luchador de zumo para resistir las embestidas de todas aquellas cosas y personas que querrán distraernos y llevarnos lejos de nuestro origen. Pero la lucha valdrá la pena, te sabrás lleno, te sentirás pleno. Y sobre todo, sabrás quién eres y para qué has venido.

Vuelve a tu origen, no te pierdas entre las volteretas de la vida, regresa a lo que Dios quiso que fueras: un reflejo de Su Esencia, de Su amor y Santidad.

Regresa a tu origen, regresa a Dios, tu Creador.


Martha Martínez de Valle,
Septiembre 2015.


martes, 1 de septiembre de 2015

Hace calor...

Hace calor... no es de sorprenderse. Es lo habitual por estos rumbos. 42 grados ya estamos acostumbrados;  47 grados, bueno, ahi sí nos quejamos. Pero no se puede hacer un alto, las labores cotidianas tienen que seguir su curso. Lo único que podemos pedir es no enfermarnos de un resfriado, y yo ya siento malestar en mi garganta, ¡cielos!

¿Será el calor, será el cansancio con sus respectivos dolores de cabeza, será la nueva rutina? No lo sé. .. pero hoy fue uno de esos días que no nos gusta tener.

Noches de seis horas y dias de 18... y aun así no me alcanza el tiempo... y ese horrendo sentimiento otra vez: hoy no fuiste suficiente. ¿Acaso soy la única que se permite sentimientos así?

Siento algo enorme que me oprime el pecho. Ganas tengo de llorar, pero es tanto el cansancio que ni fuerzas tengo para hacerlo; como cuando tienes tanta hambre y del hambre que tienes ya ni hambre sientes... disculpame, sólo yo me entiendo.

Ahora me identifico con el salmista cuando decía "quien tuviera alas como de paloma, hacia a ti volara"... es ese sentimiento de querer alejarnos un poco, solo para retomar el aliento.

Suspiro...me perdono, te perdono, nos perdonamos... mejor ya no pienso.

Dejo todo de lado por hoy. Dejo todo en tus manos mi Dios. Agradecida estoy de que te acuerdas que tan solo somos polvo... tal vez eso explique el por qué de tantas fallas.

Así que, otra vez, ¡¡Me declaro incompetente, oh mi Dios!! Hoy, como siempre, ¡¡necesito de tus fuerzas!!

Dependiente,
Martha Martínez de Valle.
Septiembre 2015

jueves, 20 de agosto de 2015

Paredes desnudas...

Doy un sorbo a mi café antes de escribir en un intento de atrapar la inspiración, que tengo la sospecha me ha estado rondando estos últimos días, pero que no he tenido tiempo para atenderle. Me disculpo por ello...

Hace algunos meses pedí unos cuadros por Internet. Deberían haber llegado en 20 días, pero por alguna cuestión, tardaron dos meses y medio en llegar. Me dieron la opción de cancelar la compra y devolverme el dinero, pero en realidad yo quería esos cuadros, así que continué con la transacción.

Verás, debido a una ampliación de mi casa, un nuevo y largo pasillo se extiende hacia las nuevas habitaciones de mis hijos, y esos cuadros adornarían a la perfección esa gran pared blanca e insípida... pero tuve que esperar.

Y el tiempo ha pasado... sin darme cuenta, los días, meses y años han transcurrido. He recordado aquel primer día cuando mi esposo y yo llegamos de la luna de miel para habitar ésta casa; aunque teníamos lo indispensable, no podía dejar de notar que las paredes estaban vacías... así como desnudas.

Incluso las escaleras no tenían barandal, y los ventanales de las mismas estaban sin persianas, solo un pálido papel nos daba la privacidad que necesitábamos. Pero el tiempo pasó, y esos detalles se fueron solucionando uno a la vez, y ahora, casi ocho años de aquel primer día, ésta casa con paredes desnudas ha cobrado vida.

Pensar en dos personas que creen conocerse y toman la decisión de vivir juntos, es en cierto modo, cómico. Es demasiado arrogante a mi ver, creer que conoces a una persona sólo porque has convivido unas cuántas horas a la semana con él o ella... pero es la ley de la vida.

Y así llegamos, llenos de ilusiones y de expectativas egoístas a una casa literalmente vacía. Con lo indispensable, pero necesitada de recuerdos y de historias que se van entretejiendo a medida que discusiones se aclaran, peleas se reconcilian, triunfos y asensos se festejan, caracteres se maduran y si Dios lo permite, nuevos retoños se añaden.

El tiempo es buen amigo al momento de formar un hogar. Y con la ayuda de Dios, los egoísmos se van desvaneciendo para formar un nuestro, un nosotros... Me duele pensar que muchos no se quedan el tiempo suficiente para formar recuerdos dignos de colgar en fotografías en la pared.

Te invito a decorar las paredes de tu "casa" ( y no estoy hablando necesariamente de tu casa-casa... tu me entiendes), te invito a quedarte y esperar el tiempo necesario para colgar de tus paredes esos detalles que hagan de tu vida, de tu carácter y personalidad, que hagan de tu matrimonio, de tu familia y de tu hogar un lugar cada día más bello y digno de admirar.

Y si tienes que esperar toda una vida para lograrlo, pues, espéralo. Lo importante es no renunciar, no perder la iniciativa y ese impulso de mejorar cada rincón porque ves en el, el potencial de lo que puede llegar a ser. (No estoy hablando necesariamente de... tú me entiendes).

Si tan solo puedes mirar el potencial... esperar no importará. Mira y observa, no pases por alto los detalles, debes estar consciente de tu potencial, del de tu pareja, del de tus hijos, el de tu casa... atenta en todo momento para hacer los arreglos necesarios. Desarrollar valores, principios, elevar oraciones, cambiar actitudes, hacerte el hábito de pronunciar palabras que edifiquen, en fin, un arduo trabajo que nos garantice la continua mejora de nuestra "casa".

Mi largo pasillo blanco e insípido esperó más de medio año ser adornado, y sé que se necesitará de muchos años más para poder tener la casa de mis sueños. Pero hagamos de todo esto un paso a la vez, y poco a poco tendremos la satisfacción de ver cómo cobran vida esas "paredes desnudas" de nuestras vidas a medida que las adornamos.

"Está atenta a todo lo que ocurre en su hogar..." 
Prov . 31:27


PD: Estamos a la espera de que llegue mi marido para que me ayude a colgarlos. =D

Martha Martínez de Valle,
Decorando.
Agosto 2015











miércoles, 29 de julio de 2015

Yo y mis berrinches...

Estoy segura que ya lo he dicho antes: soy muy renuente al cambio.

Me encanta la rutina no me molesta en lo absoluto, me hace sentir segura y soy feliz haciendo prácticamente casi lo mismo semana tras semana. No creo que sea de las que se siente cómoda cambiando de ciudad o de ambiente cada tanto, esa no soy yo.

Así que, dicho lo anterior, el fin de semana pasado llega mi esposo y sin más me dice lleno de entusiasmo: "¡He metido a los niños a clase de natación a las 10  de la mañana, comienzan el lunes!"

Se sorprendió al ver mi cara de "Ha ocurrido un desastre". ¿Acaso no sabe él que ya tengo bien planeadas y organizadas mis mañanas? Lo primero que dije fue: ¿por qué en la mañana, acaso no había clases en la tarde? Y en efecto, no había clases por la tarde. Sentí cómo se me hizo un nudo en el estómago, no sé si de coraje o de solo pensar en el calor insoportable de por éstos rumbos que tenemos que soportar al estar a la intemperie (aunque estemos a la sombra).

Tuve que hacer algunos ajustes para no eliminar actividades de mi rutina matutina. Eso implica despertar hora y media más temprano para poder estar en casa a tiempo para dar desayuno, cambiar y llevar a los niños a natación...

Cabe mencionar que mi hijo está más que encantado con sus clases, pero mi niña...

El lunes lloró por media hora hasta que mamá fue a su rescate,
El martes no lloró pero al ser la más pequeña del grupo, el maestro no podía darle una atención personalizada, y por eso se la llevó toda la clase prendida de la orilla de la alberca, salvo cuando el maestro la llamaba para su turno...éstos dos días fueron una pesadilla para mí, cansada, con calor, y frustrada por no ver feliz a mi pequeña, llegaba todos los días molesta a casa, sólo para tomar mis cosas e ir a trabajar a la oficina.

Gracias a Dios nos llamaron para ofrecernos las clases personalizadas y hoy miércoles la historia dio un giro de 180 grados... mi hija al fin estaba igual de contenta que mi hijo de ser un pez en el agua. Ver sus sonrisas hizo que se me olvidaran todos los contratiempos, tomé a mi esposo del brazo mientras mirábamos a nuestros retoños dar sus primeros nados, le miré a los ojos y le di una gran sonrisa como diciendo: "Esta la mejor idea que has tenido".

Estoy segura que le he desconcertado. Pero no importa, sé que así me ama, y yo le amo, nuestros hijos son felices, y yo.... yo debo aprender a no ser tan renuente a los cambios.


Ya no tan renuente,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015

PD: Estoy teniendo problemas para subir fotos... =(







miércoles, 22 de julio de 2015

Seguir aprendiendo...

El fin de semana pasado salí a un viaje rápido al país vecino. No puedo decir que fueron vacaciones, pero así lo tomé. Al ser medre de dos pequeños y ofrecerme la oportunidad de salir y dejarlos con mi esposo por un fin de semana, no me pareció tan mala idea después de todo.

Salir de la rutina me supo a gloria y debo decir que tres días son más que suficientes. Disfrutaba mis vacaciones, pero mi corazón se había quedado en casa. Igual, me decía a mi misma que todo estaba bien, así que me enfoqué en el viaje.

¡Cuánto aprendizaje! Íbamos solamente mi hermano, mi madre y yo. Y de cierta manera, no pude dejar de sentirme un tanto dependiente de mi progenitora. La acompañamos, pues, ella daría unas conferencias para matrimonios, y al verla de lejos, hablar con tanta seguridad y naturalidad, de pronto lo supe... ¡Qué importante es tener un tutor en la vida!

Es muy difícil imitar lo que no se ve. Es muy difícil para un hombre ser un buen padre cuando su mismo padre les abandonó incluso antes de que naciera, no digo que sea imposible, pero lo seguro es que éste hijo sin padre tendrá duros momentos tratando de averiguar cómo ser un buen papá, tendrá que avanzar como un vehículo todo terreno por caminos inexplorados para él, encontrándose con obstáculos a cada momento para poder avanzar y dejar un camino que sus propios hijos puedan seguir.

Algo parecido sucede con los líderes. Para ser un buen líder es necesario tener un buen tutor y la humildad suficiente para estar dispuesto a aprender. Dichosos los que han encontrado a "ese" que esté dispuesto a vaciar en sus seguidores sus conocimientos y experiencias. Y si se es sabio, dichoso aquel que está dispuesto a esperar y aprender de su maestro.

Mirando a mi madre supe que aún tengo tantas cosas qué aprender... No podía dejar de mirarla allá cuando estaba al frente. Tan solo suspiraba aliviada de saber que sigo aprendiendo... ¡Con razón algunas cosas no empezaban a encajar en mi vida! Es tiempo de esperar, observar y aprender... sí, aprender y seguir aprendiendo.



Aprendiendo de la mejor,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015


lunes, 13 de julio de 2015

De la melancolía al asombro...




Que me ha entrado la melancolía!!

Y toda la culpa la tiene Israel Kamakawiwo'Ole...Escuchar la guitarra Ukulele me transporta inmediatamente a nuestra luna de miel en Hawaii. Y creo que me he quedado corta de letras al querer expresar lo que mi alma siente. A casi ocho años atrás, aún agradezco a Dios por el hombre que ha puesto a mi lado. Punto, el resto quiero guardármelo sólo para mí, pero lo único que diré es que me siento como una recién enamorada. Basta. No más cursilerías y melancolías por hoy.

Por otro lado, me siento asombrada. La semana pasada fue de satisfacciones. Las oportunidades en la vida hay que aprovecharlas, y si no lo hacemos, no podemos molestarnos con aquellos que sí estuvieron dispuestos a tomar los riesgos que nosotros no tomamos. Y si la oportunidad se pasa, la vida, rara vez se encarga de darnos una segunda oportunidad. Así de voraz es ella.

¡Pero hay un Dios! Y creo que cuando le incluimos en la ecuación, Él se encarga de sorprendernos de vez en cuando , y las segundas oportunidades no se hacen esperar. Hace unos días, mis ojos pudieron ver un par de milagros. Cuando la vida dijo: "no", Dios dijo: "Sí, porque mejore planes tengo para ti". No puedo ser muy explícita, para guardar la privacidad de quienes hablo, pero no hay nada más satisfactorio que ver a una persona ocupando el lugar que vino a tomar en este mundo.

¡Puedo ver amplias sonrisas y ojos brillantes! Puede que al momento no llenen los parámetros que la sociedad define como "Éxito", pero verles operar en su campo de acción y ver cómo todo lo demás se acomoda para funcionar a favor de ellos, es simplemente asombroso. Si siguen ese camino, el "Éxito" eventualmente llegará, lo importante es que ellos ya se sienten exitosos y sus semblantes lo confirman.

Si logramos encontrar esa(s) cosa(s) que sabemos que hacemos bien y que nos llena de satisfacción hacer seremos bendecidos. No hay cosa más triste que pasar el resto de nuestros días haciendo aquello que no nos llena, que al contrario, nos deja más vacíos. Y peor aun, llegar al final de nuestros días sin fuerzas, sin sonrisas, sin brillo en los ojos y con ese vacío en el corazón.

Así que, ya sea que dirijas una empresa u organización, que estés al frente de una familia o frente a una computadora, o que sólo toques el Ukulele pero con el corazón... si eso es lo que te llena de satisfacción y fuiste llamado a hacer, hazlo. El resto te lo agradeceremos, pues tu vida nos bendecirá y honrarás a tu Creador.

Melancólica, Asombrada y Bendecida,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015.



viernes, 3 de julio de 2015

La arreglada de cabello.

...pues que me he arreglado el cabello.

Recuerdo que antes escribía de cosas más triviales, no importaba el tema, simplemente las palabras fluían; hoy, me cuesta un poco más trabajo hacerlo. No sé, tal vez al fin estoy madurando y las trivialidades ya no son tan importantes.

¿Será que antes era más ingenua? o simplemente tenía una boca muy grande. Puede que la lengua me funcionara más rápido que el cerebro y con mucha más facilidad expresara mis sentimientos. ¿Quién sabe?

Pero me causa cierta gracia ver comentarios de otras pequeñas almas ingenuas hablar de temas como matrimonio cuando no están casadas, o de la sabiduría de la vida cuando ni los treinta han alcanzado, y antes que te molestes conmigo, deja te digo que yo era igual.

Pero la vida se encarga de dar ciertos giros inesperados, y de pronto tu mundo tal cual lo conociste se vuelve un terreno inexplorado.

Creo que cuando somos demasiado jóvenes, somos a menudo arrogantes como para esperar a aprender algunas cosas... pero la vida es excelente maestro, ella se encarga de enseñarnos un par de cosas, o tal vez tres. Si esperas un poco, te darás cuenta que hay cosas más adelante en el camino, y que era mucho más fácil hablar o escribir de ello, que vivirlo.

Es como si aprendiéramos primero la teoría, pero llega el momento de poner todo en práctica, y ahí es donde sale a flote qué tan buenos estudiantes fuimos... pero no hay de qué preocuparse, en la vida no hay reprobados, solo personas recuperando sus materias. Tendremos que repetir una y otra vez el tema hasta que lo dominemos, y una vez logrado, somos promovidos al siguiente nivel.

Es cíclico... cuando creías haber dominado el arte de vivir, el nuevo nivel trae nuevos retos, nuevos demonios y gigantes a vencer. Habrá que tomar aire nuevamente y emprender la lucha otra vez...Sí, otra vez.

Es simple, no hay mucho que filosofar. Pero en un mundo en constante cambio, vale la pena detenernos a pensar: "¿Qué es lo que he aprendido a lo largo del camino?". Si puedes mirar hacia atrás y recordar a quiénes en algún momento te ayudaron, lo has hecho bien; si no es así, no has aprendido lo fundamental y estás en grande riesgo. La ingratitud te vuelve ciego.

Estoy aprendiendo a apreciar éste nuevo terreno, ¡Oh! ¿Qué si me ha costado trabajo? Claro que sí, pero estoy empezando a agradecer todo lo aprendido. Y de pronto, me encuentro en mi nueva "normal", y ya no me incomoda, es lo cotidiano y me siento bien.

Las visitas al salón de belleza no son tan fundamentales como antaño: ropa limpia, cambiar pañales y tener cena temprano le han sustituido... pero hoy fui a arreglarme el cabello, y se siente bien, no lo niego; pero mejor se siente saber que "algo" he aprendido a lo largo del camino.

En nuevos terrenos,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015





domingo, 14 de junio de 2015

Los tiempos de prueba

Verás... hay tiempos de vacío y silencio en donde me es prácticamente imposible escribir.

No que no quiera, pero me es necesario este tiempo de observación y aprendizaje. El meollo del asunto es: llenar el alma para que, en un débil intento,  podamos plasmarla en letras... no es fácil, requiere (si me permites el término) "desnudarse", y es ahí donde uno determina cuánto revelar.

Los tiempos de aprendizaje nunca han sido placenteros. ¡Tan solo recuerda los días de escuela! Pero con todo y sus bemoles, son necesarios...Y luego viene la prueba.

Hay una parte en la Biblia donde se nos dice: "Estad quietos y conoced que soy Dios"... Significa dejar de lado "Todo", y no quiero atentar contra tu intelecto, pero creo que la mayoría de nosotros entendemos "Todo" como todo; así que Dios nos pide dejar todo en sus manos y esperar, Sí "Esperar" a que Él haga su parte... y comienza la prueba.

Si eres como yo, (incluso escribiendo, tengo que sonreír) también te vas a reír ¿Cómo cruzarnos de brazos y simplemente "esperar"? Bueno, no es tan fácil como parece.

No es simplemente sentarse a ver el reloj segundo a segundo a que los minutos, días y años pasen; y nosotros desesperados por ver alguna respuesta por parte de lo alto. La actitud en la espera es lo que cuenta.

Otra vez tengo que sonreír.... ¡oh sí! la actitud. Se espera que como hijos de Dios reflejemos a Dios en nuestra manera de vivir y ahí encaja muy bien la actitud con la que enfrentamos el día a día.

Hay otro verso que se me viene a la mente: "Todo obra para bien a los que aman a Dios"... Muchas veces hemos mal interpretado este verso esperando que todo salga a la perfección en nuestras vidas, pero hay que leer con un poco más de atención. Dice: "Todo obra para bien", no que "Todo va a estar bien".

Y creo que ya lo he dicho antes, Las cosas no tienen que verse bien, ni tienen que parecer que se van a poner mejor, puedes estar en la más negra noche, pero la promesa es que "Todo" (bueno o malo) obrará para bien a los que aman a Dios.

Creo que ya lo entendimos, hablemos ahora del "proceso", a ese tiempo durante el cual tenemos que mantener una actitud digna de los "hijos de Dios"... Normalmente le llamamos "la prueba".

Y no debemos desdeñar éste tiempo, pues, es en el cual se establecen los cimientos para bendiciones mayores. Es el tiempo donde la fe se fortalece, la madurez crece, donde se templan las emociones y se forja un carácter, donde nace la paciencia y se aprende a ser agradecido con lo que se tiene. No hay mejor plataforma para entonces sí, recibir las bendiciones de parte de Dios.

No sucede de manera automática, requiere de tiempo. Si nos brincamos éste proceso, es muy probable que así como llegaron, se nos vayan las bendiciones. Ejemplos hay muchos allá afuera.

Y como dijera alguien a quien admiro "Es preferible no verse bien por un tiempo y esperar lo mejor, a verse bien dos minutos y perder todo".

Esperemos, pues... que "El tiempo es buen amigo". No suframos en vano, mejor te invito a que me acompañes en el viaje y juntos disfrutemos del trayecto.



Esperando,
Martha Martínez de Valle
Junio 2015.





viernes, 29 de mayo de 2015

Por un mejor mañana...

¿No es acaso la vida una aventura?

Si no me equivoco, hace unas semanas me han hecho recordar bellos momentos de 17 años atrás. Hablo de una foto publicada de 1998. Tres amigas y yo hicimos un intento de "Selfie grupal" (aclaro, término desconocido para nosotras en aquel entonces) lo impresionante es que fue con una cámara de rollo o película, sin pantalla para ver si salíamos todas, ni siquiera teníamos la opción de ver si la foto salió bien o no, no se podían eliminar y volver a tomar, si salías mal, pues así te quedabas.

Pero, ¡Qué jóvenes estábamos! Es verdad que en lo personal, me quería comer el mundo. Miro la foto y veo el brillo en mis ojos. Estaba apenas despertando a la vida... mil preguntas en el aire, y otras mil decisiones qué tomar. ¡Bendito Dios, 17 años después aquí estamos! (¡Eso es casi 20 años!)

La mirada me ha cambiado. Aún hay brillo, pero puedo discernir este destello de satisfacción por tener algunas de las preguntas que me quitaban el sueño contestadas.

El futuro por el cual me preocupé lo estoy viviendo y todo ha salido muy bien a decir verdad, tal vez un poco, o mejor dicho, mucho muy diferente a como lo había visualizado, pero ¡todo está bien! Ganas tengo de gritar que ¡Dios es fiel!

Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar. Pensar que hubo algunas noches llenas de lágrimas, sollozos, soledad y oraciones desesperadas. Pero aquí estamos, y todo está bien.

La vida es una aventura, emocionante como tal, con altos y bajos y con el vértigo que esos inesperados cambios producen... Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar.

Bendigo a Dios que Su mano fue fuerte sobre mi. Y aunque no respondió algunas de mis preguntas en el momento, ahora sé que siempre estuvo ahí... forzándome a seguir.

Y bendigo y alabo el nombre de Dios porque hoy tengo las respuestas a las preguntas del ayer y tengo la certeza que mañana, por Su fidelidad, tendré las respuestas a las preguntas de hoy...

Si me permites un consejo: ¡¡No renuncies!!

Sigue adelante con la vida. Podrás perder amigos, tiempo, dinero, oportunidades, amores, familia... pero ¡¡No renuncies!! Te puedo asegurar que siempre habrá un mejor mañana...

Estoy convencida que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, aunque en el momento no entendamos lo que pasa, aunque los acontecimientos nos tomen por sorpresa.... Dios no se sorprende, El tiene un plan. Y nos dice que "Todo obra para bien a los que amamos a Dios".

Si pones atención, no dice que todo va a estar bien, ni siquiera que tiene que parecer que se va a poner bien, pero sí dice: "que todo" (bueno o malo) "obrará para bien a los que le amamos". Así que el secreto es amar a Dios, permanecer cerca de Él, tenerle en cuenta, platicar con Él, hacerle parte de nuestra vida...

Si ésto haces, ten por seguro que: Todo estará bien.



En espera de un mejor mañana,
Martha Martínez de Valle.
Mayo 2015.


domingo, 1 de marzo de 2015

¡Ésta paz!

Es domingo y los míos duermen...

Se siente realmente extraño. Acostumbrada al relajo y constantes peticiones de mis nenes (y mi nenote), sentir tanta tranquilidad de pronto es raro.

Pero me gusta. Me da pena admitirlo, pero me agradan demasiado estos momentos que saben a gloria.

De pronto todo comienza a tener lógica... Sabía que tan solo eran necesarias unas cuantas palabras para que todo se acomodara en su lugar. Sonrío. No por presunción, sino por agradecimiento...

Dios es bueno, y descansar en esa bondad me ha llenado de una inexplicable paz, como la que se respira ahora mismo.

Tranquilidad, serenidad, remanso. Sólo una guitarra se escucha a lo lejos, y admito que me molesta un poco, preferiría estar en completo silencio solo para callar todas esas voces que me impedían mirar.

Si tan solo pudiera cruzar otro par de palabras con otras tantas personas, tal vez algunas preguntas encontrarían sus respuestas... pero no sé si estoy preparada para hablar. En este momento y en este instante creo que es mejor callar, pero a veces me pregunto si sería posible... Interminables conversaciones que no se materializarán, ¡sólo Dios sabe! mientras tanto... mientras tanto (Ni siquiera se cómo terminar la frase).

Consciente estoy que a veces es mejor cerrar los labios y guardar las cosas en el corazón para meditarlas, repasarlas y aprender. O tal vez, esperar. Esperar el momento adecuado cuando hablar sea necesario.

La vida está llena de momentos. Saber qué hacer en cada uno de ellos es una bendición que no muchos poseemos, pero si podemos rogar al cielo por un poco de sabiduría podremos disfrutar el vivir.

Es curioso, ¡Cuánta calma! De pronto se impregna mi ser, siento que pudiera volar... me quedo con lo aprendido el día de hoy, y con una inexplicable alegría retomo el paso en este viaje al que llamamos vida.

Salmo 62:1-2
"En Dios solamente está acallada mi alma;
de Él viene mi salvación.
El solamente es mi roca y mi salvación;
Es mi refugio, no resbalaré mucho."

viernes, 27 de febrero de 2015

Si tan sólo tocare su manto...

Negar tu existencia sería como negarme a mi misma.
Es tu esencia impregnada, tan real, tan sutil...

Y gritarlo quiero, pero he guardado silencio,
aún así, te siento en lo más recóndito de mi ser
y vuelvo a creer que... 
tal vez todo aquello dejó de ser un sueño para llegar a ser,
algún día, una realidad.

Y temo soñar...
duele demasiado lo que pides.

Duelen los tiempos,
duele la soledad,
duele el alma al paso de los años,
y también duele la traición.

¡Por favor no me pidas que no puedo más!

Pero tu susurro me seduce...
y como una enamorada vuelvo a caer.
Por eso mismo, porque te amo,
sospecho que lo nuestro no ha terminado.

¡Que me bese el cielo!
¡Que me bese tu boca!

Son sentimientos encontrados... 
desespera mi alma al ver, 
cerrar quiero el corazón.
Pero es tu voz quien lo mantiene así...abierto.

Tu voz...
"Debes aprender".. es todo lo que sé. 
Y ni siquiera sé si lo hago bien.
Pero bien sé que... el día llegará.

Mientras tanto, hago lo que siempre me enseñaste a hacer...
Esperar. 
Y pregunto: ¿Lo estoy haciendo bien?
¿Cómo aprendes en la espera cuando desesperas?

Es mi esencia la que me traiciona.
Correr quiero, pero hay lazo en mis pies.
¿Cuál es el siguiente paso, si ni siquiera me puedo mover?

Inmóvil y limitada,
soñar es lo único loable.
Y una a una las capas de tierra se desvanecen
de los sueños que una vez enterré.

Empiezo a dudar,
¡Esto es demasiado!
Duele el temor....

Se confunde mi voz con los gritos del corazón,
y en medio de la nada y del silencio sé que estás ahí.
Se empieza a dibujar tu silueta en mis tiempos
y tu sonrisa en mis pensamientos.

Entonces, nada importa más,
eres Tu a quien quiero.

Y si nada más lograre en esta vida alcanzar,
sólo con tocar tu manto me bastará.












martes, 24 de febrero de 2015

¡Que no se apague la luz de la vida!

¡Que no se apague la luz de la vida!

Mil desafíos que enfrentar, y ni siquiera es necesario salir. 
La mayoría de ellos se esconden aquí dentro, 
en lo recóndito del pensamiento. 

Y mi mayor enemigo, de pronto, soy yo.
pensamientos remolinean en la densa neblina del ayer.

Voces que gritan fuerte, que cobran vida del recuerdo, 
poder devastador y destructor. 
Que anclan los pies, las sonrisas y los sueños. 

Robada la vida, robado el aliento. 
Las paredes se hacen más pequeñas y el aliento se escapa.
El sol se filtra por un recoveco en la cortina creando un haz de luz poniendo al descubierto las mil partículas de polvo... 
Y una lágrima se filtra de los ojos poniendo al descubierto los mil temores del ayer.

¡Que no se apague la luz de la vida! Susurran mis labios... 
añorando la alegría, los sueños, la esperanza.

¡Levanta esa pesada cabeza, y sacúdela! 
¡Salgan las voces, que se mitigue el dolor!

"Como pienso, siento, como siento actúo... y si actúo, creo un destino"

¡Que no se apague la luz de la vida!
¡Aún hay un destino que alcanzar!

"Porque Yo sé los pensamientos que tengo para ustedes, pensamientos de bien y no de mal, para darles un fin y una esperanza"
Jeremías 29:11



lunes, 2 de febrero de 2015

Alegría

Una buena taza de café y el sentimiento de nuevos inicios.

Quiero llorar, la emoción me embarga, pero no puedo. Demasiada gente a mi alrededor, aunque solo sean dos o tres, tal vez cuatro.

Es necesario dejar el dolor atrás, pues enferma el alma, enferma el cuerpo y también enferma al amor...

Huele a café con ojos furtivos.

La fe sin trabajo duro es una gran decepción, y eso duele, no se nos enseñó así... ¿Pero a qué cabeza retorcida se le ocurriría? La Biblia está llena de ejemplos de personajes que salieron airosos, pero cada uno pagando un precio, ¡Vamos! Ni siquiera para el hijo de Dios fue fácil. ¿Qué nos hace pensar que para nosotros lo será?

Claro, la salvación es por gracia, pero para todo lo demás hay trabajo por hacer. El reto está latente, un paso de fe a la vez, pero se requiere dar ese paso... el esfuerzo es nuestro, el milagro es de El.

Nuevos comienzos que cuestan tanto, lo una vez conocido... y tener que volver a empezar. Pero tengo la sensación que muy escondido en el fondo, aún se encuentra lo que una vez nos cautivó y nos hizo iniciar. La vista se me empaña y este sentimiento inminente...volver a empezar. Temo no me alcance la vida para terminar, temo no me alcance la sabiduría... Un sorbo de café a la vez.

Presión tras presión, ¡calma corazón!, El ha sido siempre fiel... Y siento cómo poco a poco va aumentando mi seguridad.

"La confianza se quebranta con facilidad, pero toma tiempo y restaurala".

Es mi decisión tomar el tiempo y arriesgarme a volver a confiar... Insisto, esto va tomando forma y el aliento vuelve a mi otra vez.

No puedo dejar de escribir, tal vez porque no se acaben estos momentos. Alargarlos quiero... ¡que este nuevo aire no se acabe por favor! Regresar a la raíz del problema, "regresar para olvidar"... ¡Qué irónico! Supongo que así de loca e inconsistente es la vida, así... paradójica.

De nada sirven las frases aprendidas sin experiencias vividas. Para hablar hay que vivir, para alentar, primero hay que sufrir... más nos vale ser prontos para aprender.

Es demasiado bello el sueño, aunque a veces para soñarlo hay que llorarlo, pero  la mañana llegará y junto con ella la alegría...

¡Alegría!



Martha Martínez de Valle,
Febrero 2015.

miércoles, 28 de enero de 2015

Tic, Tac...


No puedo creerlo... Me veo buscando ideas para el festejo del tercer aniversario de mi nena.  !Pero, si ayer nació! El tiempo corre y siento que se me escapa como se escapa el agua entre las manos. Sus traviesas pisadas y sus sonoras carcajadas son cosas que quiero atesorar, pero siento que el tiempo va veloz.

Empezamos en diciembre a planear un evento para matrimonios en febrero, estamos a dos semanas y aun no estamos listos. ¡Éste tiempo! Cuando menos lo pensamos nos alcanza.... El lunes cambié de gimnasio, regresé a donde empecé mis entrenamientos por allá en el 2004...¡Dios mío! ¿En qué momento pasaron 10 años?

Y quiero detenerlo, pero no puedo. Me fuerza a seguir avanzando incluso en mi manera de pensar... las cosas en las que antes reaccionaba ahora debo pensar, reflexionar y accionar. Las reacciones a las acciones ya no son permitidas hay demasiado en juego... una emoción tóxica, una palabra a destiempo y una herida que no sana por más que pase el tiempo.

"Tiempos traen tiempos", dice mi padre, y mi abuelo decía: "El tiempo es buen amigo"

Tengo la sensación de tener que amistarme con él. No me gusta la manera en que avanza frenéticamente, desde las complicaciones para bajar de peso ("Es la edad, tu metabolismo cambia" me dicen) hasta el probar cremas para las líneas de expresión que me irritan y sacan granos. Algunas cosas están cambiando de eso no hay duda... y mi oración es: "Ayúdame a madurar con gracia".

Gracia es lo que pido... para poder recordar esas sonrisas y miradas de alegría de mis hijos, gracia para actuar de acuerdo a mi edad y no andar con niñerías, gracia para amar, gracia para tomar decisiones sabias que dejen herencia a los míos...

Porque la vida no espera, y el tiempo avanza... tic, tac... tic, tac... tic, tac...


Apurada,
Martha Martínez de Valle.
Enero 2015.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Fin de año

Me resistía, no quería escribir, como si con ello pudiese detener el tiempo y alargar un poco más lo que queda de este año.

Un año de grandes retos y de muchos desafíos. Primera vez en mi vida que sufro los efectos de la gastritis o colitis nerviosa (nunca supe diferenciarlas) pero muy agradecida por todo lo que pudimos alcanzar.

Poco a poco y lentamente se acaban las horas del 2014, y trato de saborear cada minuto, recordando con agradecimiento y emocionándome al pensar en lo que vendrá. Hay sueños, grandes anhelos en todos los sentidos, demasiados para enumerarlos, pero confiados en que a su tiempo Dios los concederá. Mientras tanto me deleito en las satisfacciones pasadas.

Mis hijos están sanos, pelean más de lo que quisiera, pero supongo que así somos con los hermanos. Siento el amor de un esposo que me aguanta aún cuando ni yo sola me soporto y que puede ver mi "belleza" aunque ande en pijamas con una gran taza de café... Vivo cerca de mis padres y hermanos, rodeada de su cercanía, consejos y cuidados. Así que me siento más que bendecida.

2014 fuiste un año al que temí cuando iniciaste, aunque hubo momentos muy estresantes, agradezco a Dios por ellos, porque fueron los necesarios para aprender a valorar las cosas que verdaderamente importan, como el amor, la familia, la paz, la salud, la alegría y la esperanza...

2015, sólo Dios sabe lo que deparas... pero sea lo que sea, que los nuevos retos nos lleven a elevar nuestras alas y alcanzar los lugares que nunca imaginamos llegar. Que la luz y la presencia de Dios nos acompañen cada día a cada minuto, y que nuestros ojos nunca se dejen de admirar, incluso en aquellas pequeñas cosas cotidianas.

Agradecida, expectante y emocionada,
Martha Martínez de Valle.
Diciembre 2014,

viernes, 26 de diciembre de 2014

¡¡Feliz Navidad, te deseo de verdad!!



Digamos que soy algo observadora... Desde la vorágine de las compras navideñas hasta la calma después de la tormenta. Segmentada la vida, segmentados los pensamientos... dos mundos opuestos.

Desde la opulencia y la competencia, hasta la sonrisa que detrás de ella oculta la tristeza... Luchando por hacer de las fiestas un recuerdo perdurable, pero es su lucha lo admirable, su sonrisa, su prudencia.

Aprendiendo se nos va la vida, y si no somos cuidadosos, es fácil desviarnos del camino y olvidar lo que verdaderamente importa... ¿Qué quedará cuando te ausentes?

Son tus palabras, tu dulce semblante, la fortaleza que demostraste cuando todo a tu alrededor se derrumbaba. Son tus sonrisas, tus abrazos y el aliento que nos brindaste.

¡Ojalá fuésemos más prontos para aprender! Aprender que la vida se va en un suspiro, que si no recapacitamos y corregimos el camino, al final nos espera un sin fin de remordimientos.

No temas gritar el amor por favor, la ley es dura: "Lo que se siembra se cosecha". Habrá que sobreponerse al dolor propio, guardarlo en un rincón para llorar en la soledad, pero en lo que al resto respecta... ¡Ama por favor! Ya que al final, amar es lo que a todos nos alienta.

"Ni la felicidad, ni la miseria pueden ocultarse"... me gusta mirar a los ojos, descifrar lo que ellos gritan. No es el dinero, no es la riqueza... es la paz del alma, el amor del corazón y el gozo que contagia lo que se recuerda... ¡¡Los quiero todos!!

Pero para tenerlos debo volver a mis rodillas... dejar de desviar la mirada, mirarle de frente y dejar que Su luz me confronte. Entregar mis cargas y despojarme de cualquier cosa que se me haya metido en el alma...ya que para eso vino a la tierra, para crear una relación, una conexión entre su divinidad y mi humanidad... Nos ha dado su esencia... ¡¡La quiero toda!!

Tiempos finales, tiempos de reflexión... cerrar capítulos para iniciar uno nuevo. Que las cargas pasadas se caigan de los hombros y que ya no pesen los recuerdos del ayer; que un nuevo aire de algún otro lugar lleguen a tu vida y tengas nuevas fuerzas para volver a empezar.

¡¡Feliz Navidad, te deseo de verdad!!
Martha Martínez de Valle,
Diciembre 2014.