Verás... hay tiempos de vacío y silencio en donde me es prácticamente imposible escribir.
No que no quiera, pero me es necesario este tiempo de observación y aprendizaje. El meollo del asunto es: llenar el alma para que, en un débil intento, podamos plasmarla en letras... no es fácil, requiere (si me permites el término) "desnudarse", y es ahí donde uno determina cuánto revelar.
Los tiempos de aprendizaje nunca han sido placenteros. ¡Tan solo recuerda los días de escuela! Pero con todo y sus bemoles, son necesarios...Y luego viene la prueba.
Hay una parte en la Biblia donde se nos dice: "Estad quietos y conoced que soy Dios"... Significa dejar de lado "Todo", y no quiero atentar contra tu intelecto, pero creo que la mayoría de nosotros entendemos "Todo" como todo; así que Dios nos pide dejar todo en sus manos y esperar, Sí "Esperar" a que Él haga su parte... y comienza la prueba.
Si eres como yo, (incluso escribiendo, tengo que sonreír) también te vas a reír ¿Cómo cruzarnos de brazos y simplemente "esperar"? Bueno, no es tan fácil como parece.
No es simplemente sentarse a ver el reloj segundo a segundo a que los minutos, días y años pasen; y nosotros desesperados por ver alguna respuesta por parte de lo alto. La actitud en la espera es lo que cuenta.
Otra vez tengo que sonreír.... ¡oh sí! la actitud. Se espera que como hijos de Dios reflejemos a Dios en nuestra manera de vivir y ahí encaja muy bien la actitud con la que enfrentamos el día a día.
Hay otro verso que se me viene a la mente: "Todo obra para bien a los que aman a Dios"... Muchas veces hemos mal interpretado este verso esperando que todo salga a la perfección en nuestras vidas, pero hay que leer con un poco más de atención. Dice: "Todo obra para bien", no que "Todo va a estar bien".
Y creo que ya lo he dicho antes, Las cosas no tienen que verse bien, ni tienen que parecer que se van a poner mejor, puedes estar en la más negra noche, pero la promesa es que "Todo" (bueno o malo) obrará para bien a los que aman a Dios.
Creo que ya lo entendimos, hablemos ahora del "proceso", a ese tiempo durante el cual tenemos que mantener una actitud digna de los "hijos de Dios"... Normalmente le llamamos "la prueba".
Y no debemos desdeñar éste tiempo, pues, es en el cual se establecen los cimientos para bendiciones mayores. Es el tiempo donde la fe se fortalece, la madurez crece, donde se templan las emociones y se forja un carácter, donde nace la paciencia y se aprende a ser agradecido con lo que se tiene. No hay mejor plataforma para entonces sí, recibir las bendiciones de parte de Dios.
No sucede de manera automática, requiere de tiempo. Si nos brincamos éste proceso, es muy probable que así como llegaron, se nos vayan las bendiciones. Ejemplos hay muchos allá afuera.
Y como dijera alguien a quien admiro "Es preferible no verse bien por un tiempo y esperar lo mejor, a verse bien dos minutos y perder todo".
Esperemos, pues... que "El tiempo es buen amigo". No suframos en vano, mejor te invito a que me acompañes en el viaje y juntos disfrutemos del trayecto.
Esperando,
Martha Martínez de Valle
Junio 2015.
¡Hola a todos! Este es mi pequeño espacio en el que puedo alejarme del mundo y concentrarme sólo en mis pensamientos... Lo llamo: "Mi lugar Secreto..." Aquí escribo todas esas cosas que, por una u otra razón no son tan fáciles de decir, pero sí de escribir... Así que, !Bienvenido! te dejaré escuchar mis pensamientos.
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domingo, 14 de junio de 2015
Los tiempos de prueba
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lunes, 11 de agosto de 2014
Un corazón sangrante debe descansar
Es curioso, pero desde ayer y todo el dia de hoy he traído en la mente una reflexión que escuché hace tiempo. Se basaba en el verso de Josué 5:8 y lo explicaba un hombre... verás, si primero leemos el verso, podrás darte cuenta de la importancia de que un hombre lo explicase a la perfección:
"Después de ser circuncidados, todos los varones descansaron en el campamento hasta que sanaron."
Es un tema muy amplio y no pretendo profundizar en el, pero en la Biblia, el tema de la circuncisión va mucho más allá del mero acto físico, es un pacto y una señal que Dios puso entre él mismo y su pueblo Israel.
Pero como decía, para Dios va más allá del acto físico, tanto así que en Deuteronomio podemos leer lo siguiente:
«Y circuncidará el SEÑOR tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas.»
Deuteronomio 30:6
Más que la circuncisión física Dios busca la del corazón, y aquí entramos todos: hombres y mujeres.
¿Qué significa esto? A veces, por no decir casi siempre, Dios arrancará de nuestro corazón todo aquello que sea de estorbo para que podamos amarle de corazón.
Al escribirlo parece sencillo, pero en la práctica, es sumamente doloroso. ¿Acaso has tenido el infortunio de renunciar a un amor, una amistad, un buen trabajo? ¿Abandonar la ciudad que te vio crecer, y tener que estar lejos de la familia que te ama? ¿Te has visto en la incómoda posición de tener que decidir perdonar y mirar a los ojos al agresor? ¿Has tenido que abrazar cuando en realidad querías voltear a mirada y no volver jamás? ¿Has sufrido el abandono (físico o emocional) de quien prometió amarte hasta que la muerte los separe?¿Has visto morir tus más añorados sueños y el una vez futuro prometedor ahora es incierto?¿Has tenido que despedir en un servicio fúnebre a quien sientes partió antes de tiempo?
Tirones y jalones, dolores del alma entre un estira y afloja de nuestros fallidos intentos de negociaciones con Dios. Y sentimos cómo se desgarra parte de nuestro corazón. Porque para Dios el proceso de prepararnos para nuestro destino no está bajo negociación.
Jalones que tiran de nuestro corazón, a veces desgarrando y sangrando las fibras más sensibles de nuestro ser. Circunstancias que nos obligan a renunciar a aquello que no queremos pero que sabemos es necesario... "circuncidados de corazón".
Y el proceso es doloroso y es necesario descansar... para todos aquellos que hemos sido pasados por el pedernal afilado de las circunstancias, debemos descansar. Hacer una pausa en nuestras actividades hacia la gente. Dejar de ministrar porque quienes debemos ser ministrados somos nosotros... pero veo a tantos por ahí sangrando y con el último aliento intentando dar lo que no se tiene.
Los tiempos de descanso son necesarios, y si no somos conscientes de ello podríamos desangrarnos y perder la vida. Recuerdo que estaba en la sala de espera para uno de los últimos ultrasonidos de mi segundo bebé, cuando llega una chica a urgencias. Venía desangrándose. Hacía dos días la habían operado, pero al sentirse bien se puso a lavar la ducha de su baño haciendo un esfuerzo innecesario. La imagen de su ropa ensangrentada y las gotas de sangre que dejó en el pasillo cuando la metieron casi inconsciente es algo que jamás me gustaría experimentar. Gracias a Dios llegó a tiempo y salvaron su vida, pero el problema fue que no hizo caso de guardar reposo.
Y el descanso tampoco es fácil... recuerdo que en ambos casos después de la cesárea de mis hijos, después de tres días ya no soportaba estar en cama. Me desesperaba no poder retomar las actividades de mi rutina diaria. Lo mismo sucede en los tiempos de descanso, de pausa en Dios.. el secreto es estar consciente de tus tiempos, y hacer un alto para meditar y dar tiempo a las heridas para que sanen.
"Descansaron en el campamento hasta que sanaron".
Dichosos aquellos que cuentan con un "campamento" a su alrededor para que tome cuidado de ellos. En la práctica me he dado cuenta que se carece de "campamentos", la mayoría de las veces nos encontramos solos en las crisis, pero de una u otra manera Dios nos ayuda a salir a delante, después de todo, este proceso es de El.
Que tu corazón se aliente al saber que Dios está en el asunto. A fin de cuentas Su único objetivo es darte vida, una vida en abundancia. Es un hecho que todo por lo que pases, bueno o malo, es de preparación para aquello a lo que Dios te ha llamado y no llegarás a ese lugar al menos que El esté completamente seguro que has sanado, pues Él no envía soldados heridos a la guerra.
Así que agradezcamos cada uno de los tiempos que nos toca vivir, que todo tiene su tiempo y aunque en el momento no entendemos lo que está pasando, una cosa es segura: Dios está en control.
«Y circuncidará el SEÑOR tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas.»
Martha Martínez de Valle,
Agosto 2014.
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