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miércoles, 12 de junio de 2019

El poder de una mirada


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"El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada".
                                              Gustavo Adolfo Bécquer 



Sin duda, hay miradas que dicen mucho.

Creo que  me he topado con algunas... cruzan en mi mente un par de ellas que por alguna extraña razón se quedaron grabadas en mi memoria.

Las he visto mirarme directamente y de frente. Tan opuestas como la luz de las tinieblas; unas tan llenas de rabia, y otras tan llenas de un entrañable amor que me afirmaron y afianzaron mi valor.

Miradas tiernas, tímidas, evasivas y enamoradas... miradas que me hicieron sonreír.

Por otro lado, conocí miradas inundadas de temor. Un temor paralizante que inmoviliza, que quita el color y hiela la piel. 

He visto otras irradiando el fuego de una pasión, de una esperanza y un sueño, de esas que te quiebran la voz y te llenan los ojos de agua.

Pero son las miradas transparentes las imposibles de olvidar. Ellas gritan su verdad; Verdad que tristemente no supe escuchar, que no supe interpretar, porque en aquel entonces no sabía que los ojos también hablan... y que a diferencia de la boca, muy pocas veces saben mentir.

Me he cruzado con miradas que me han aplastado y otras que me han levantado...

Miradas cómplices a lo largo de una habitación donde supe perfectamente lo que decían sin necesidad de palabras.

Miradas que me persiguieron, miradas que evadí, miradas que buscaban, miradas de las que trataba de huir.

Miradas iracundas, de dolor, sin esperanza; miradas grises y resignadas... de ojos que pedían auxilio.

Pero también tuve miradas que movieron mi mundo... que parecían saber lo que pensaba... que me desnudaron el alma y que me hicieron bajar la mirada un poco sonrojada.

Las más bellas fueron aquellas que emanaban sabiduría, que me impulsaron hacía adelante y hacia arriba... Miradas que me llenaron de fe y de esperanza... que me alegraron el día.

Bien dice el sagrado libro:

 "...tu bondad o tu maldad son reflejadas en tu mirada". (Mt 6:22-23 TLA)
 "...(los ojos) ellos revelan nuestra personalidad." (Prov. 27:19 TLA)

Y termino citando lo que alguna vez escuché: "Nunca, pero nunca, menosprecies el valor de una mirada limpia".

Los ojos que saben sostener la mirada son los más hermosos, son aquellos que no tienen nada qué esconder, que no tienen nada qué ocultar. Independientemente de la forma o el color, una mirada sencilla y transparente en el rostro de quienes se dicen amigos, es una bendición que pocos podremos tener.

Y pido al cielo que tus ojos irradien la luz y la pasión de un corazón lleno de ilusiones y de esperanza; que las sombras de tristeza y depresión pasen de largo y no toquen a la puerta de tu corazón, y si así sucediera, que tu mirada sea lavada con lágrimas... de esas que se derraman en el silencio de aquellas oraciones que se hacen a media noche, ahogando los sollozos en la almohada para no despertar a los que se han dormido. Oraciones sin palabras donde sólo sale el llanto, con lágrimas que Dios interpreta y que usa para despresurizar el corazón, borrar el dolor y limpiar tu mirada para que tus ojos vuelvan a brillar.

Porque, "Por la noche durará el llanto, pero el gozo vendrá a la mañana" Salmo 30:5

Sin importar la eternidad de tus noches, ¡la mañana llegará a tu vida! Y deseo que con la luz de tu mirada puedas sacudir y cambiar mundos.

Mirándote a los ojos,
Martha Martínez de Valle.
Junio 2019.

lunes, 11 de agosto de 2014

Un corazón sangrante debe descansar


Es curioso, pero desde ayer y todo el dia de hoy he traído en la mente una reflexión que escuché hace tiempo. Se basaba en el verso de Josué 5:8 y lo explicaba un hombre... verás, si primero leemos el verso, podrás darte cuenta de la importancia de que un hombre lo explicase a la perfección:


"Después de ser circuncidados, todos los varones descansaron en el campamento hasta que sanaron."  

Como mujer no puedo siquiera imaginar el dolor por el que pasaron estos hombres al ser cortados de sus órganos sexuales. Dicen los que saben que al tercer día el dolor se torna insoportable, es por eso que vemos en el verso que "los varones descansaron en el campamento hasta que sanaron".

Es un tema muy amplio y no pretendo profundizar en el, pero en la Biblia, el tema de la circuncisión va mucho más allá del mero acto físico, es un pacto y una señal que Dios puso entre él mismo y su pueblo Israel.

Pero como decía, para Dios va más allá del acto físico, tanto así que en Deuteronomio podemos leer lo siguiente:


«Y circuncidará el SEÑOR tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas.» 
Deuteronomio 30:6

Más que la circuncisión física Dios busca la del corazón, y aquí entramos todos: hombres y mujeres. 

¿Qué significa esto? A veces, por no decir casi siempre, Dios arrancará de nuestro corazón todo aquello que sea de estorbo para que podamos amarle de corazón.

Al escribirlo parece sencillo, pero en la práctica, es sumamente doloroso. ¿Acaso has tenido el infortunio de renunciar a un amor, una amistad, un buen trabajo? ¿Abandonar la ciudad que te vio crecer, y tener que estar lejos de la familia que te ama? ¿Te has visto en la incómoda posición de tener que decidir perdonar y mirar a los ojos al agresor? ¿Has tenido que abrazar cuando en realidad querías voltear a mirada y no volver jamás? ¿Has sufrido el abandono (físico o emocional) de quien prometió amarte hasta que la muerte los separe?¿Has visto morir tus más añorados sueños y el una vez futuro prometedor ahora es incierto?¿Has tenido que despedir en un servicio fúnebre a quien sientes partió antes de tiempo?

Tirones y jalones, dolores del alma entre un estira y afloja de nuestros fallidos intentos de negociaciones con Dios. Y sentimos cómo se desgarra parte de nuestro corazón. Porque para Dios el proceso de prepararnos para nuestro destino no está bajo negociación. 

Jalones que tiran de nuestro corazón, a veces desgarrando y sangrando las fibras más sensibles de nuestro ser. Circunstancias que nos obligan a renunciar a aquello que no queremos pero que sabemos es necesario... "circuncidados de corazón".

Y el proceso es doloroso y es necesario descansar... para todos aquellos que hemos sido pasados por el pedernal afilado de las circunstancias, debemos descansar. Hacer una pausa en nuestras actividades hacia la gente. Dejar de ministrar porque quienes debemos ser ministrados somos nosotros... pero veo a tantos por ahí sangrando y con el último aliento intentando dar lo que no se tiene.

Los tiempos de descanso son necesarios, y si no somos conscientes de ello podríamos desangrarnos y perder la vida. Recuerdo que estaba en la sala de espera para uno de los últimos ultrasonidos de mi segundo bebé, cuando llega una chica a urgencias. Venía desangrándose. Hacía dos días la habían operado, pero al sentirse bien se puso a lavar la ducha de su baño haciendo un esfuerzo innecesario. La imagen de su ropa ensangrentada y las gotas de sangre que dejó en el pasillo cuando la metieron casi inconsciente es algo que jamás me gustaría experimentar.  Gracias a Dios llegó a tiempo y salvaron su vida, pero el problema fue que no hizo caso de guardar reposo.

Y el descanso tampoco es fácil... recuerdo que en ambos casos después de la cesárea de mis hijos, después de tres días ya no soportaba estar en cama. Me desesperaba no poder retomar las actividades de mi rutina diaria. Lo mismo sucede en los tiempos de descanso, de pausa en Dios.. el secreto es estar consciente de tus tiempos, y hacer un alto para meditar y dar tiempo a las heridas para que sanen.


"Descansaron en el campamento hasta que sanaron".

Dichosos aquellos que cuentan con un "campamento" a su alrededor para que tome cuidado de ellos. En la práctica me he dado cuenta que se carece de "campamentos", la mayoría de las veces nos encontramos solos en las crisis, pero de una u otra manera Dios nos ayuda a salir a delante, después de todo, este proceso es de El.

Que tu corazón se aliente al saber que Dios está en el asunto. A fin de cuentas Su único objetivo es darte vida, una vida en abundancia. Es un hecho que todo por lo que pases, bueno o malo, es de preparación para aquello a lo que Dios te ha llamado y no llegarás a ese lugar al menos que El esté completamente seguro que has sanado, pues Él no envía soldados heridos a la guerra.

Así que agradezcamos cada uno de los tiempos que nos toca vivir, que todo tiene su tiempo y aunque en el momento no entendemos lo que está pasando, una cosa es segura: Dios está en control.


«Y circuncidará el SEÑOR tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas.» 

Martha Martínez de Valle,
Agosto 2014.




lunes, 30 de diciembre de 2013

Se nos va el 2013...

Lunes 30 de Diciembre. Prácticamente estamos a sólo un día de que se termine el año.
Y al igual que la mayoría, estoy pensativa y meditabunda.

Estoy sumamente agradecida por todo lo recibido a lo largo de estos 12 meses, unos fueron muy buenos y otros no tanto, pero hemos llegado, y por gracia de Dios veremos nuevamente el comienzo de un año más. (a no ser que mañana me toque partir, jajaja... bueno, las posibilidades son remotas... estemmm...sólo bromeo).

En fin... ¡Tenía unas ganas inmensas de escribir! Ajetreada, como toda la vida y un tanto desparpajada (no sé si por tanto trabajo o por falta de organización) es poco el tiempo que tengo para estar a solas. Pero me encanta el hecho que Dios se las ingenia para hablarme aún en medio de mis tareas (lo digo con humildad).

Fue por allá a finales de Noviembre cuando iba manejando sola (hago énfasis porque generalmente mis niños van en la parte trasera del auto llorando, o gritando, o cantando, o ¡todo a la vez!) pero esta vez iba sola y de pronto, extrañé la tradicional algarabía, estaba haciendo alto en un semáforo cuando me percaté de tanto silencio.

Estaba un tanto preocupada por ciertas cuestiones, cuando del fondo de mi ser sale un clamor, y en mis pensamientos digo: "Sólo con que no nos falte la salud, oh Dios".

Y vino a mi mente un verso: "Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia,
Y danos tu salvación." Salmo 85.7 RVR 1960

No sé por qué, pero inmediatamente recordé un episodio de mi vida de cuando era niña. Mamá había comprado una Biblia "inmensa", de colección, con pasta de piel color hueso y bordes dorados, muy bella a decir verdad, lo único que no me gustaba era que al tratar de leer un pasaje, no pude entenderlo. La traducción era muy complicada, con palabras de muy difícil comprensión para una niña, y que incluso hoy no logro entender.

Pero algo llamó mi atención. En esta Biblia, la palabra "salvación" era sustituida por "salud", de tal manera que el pasaje anterior se leía de la siguiente manera: "Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salud."  RVR Versión Antígüa

Nunca pregunté el por qué del cambio de palabras, y me guardé el interrogante.

Pues ahí estaba, sola en el auto, haciendo alto total. Y fue como si de pronto aquella vieja pregunta recibiera respuesta.

"Lo que la salud es al cuerpo, es la salvación al alma... 

Si un cuerpo está enfermo, se encuentra limitado. No es libre de hacer lo que normalmente se espera que haga. Hay quienes están postrados en cama y lo que es tan común y cotidiano para el cuerpo que está sano (como por ejemplo caminar) al enfermo le resulta una tarea imposible.

El pecado es la enfermedad del alma... 

Si un alma está enferma, se encuentra limitada. No es libre de hacer lo que normalmente se espera que haga. Hay quienes están postrados en amargura y lo que es tan común y cotidiano para el alma que está sana, (como por ejemplo amar), al alma enferma les resulta una tarea imposible".

Finalmente lo entendí.

"Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia,Y danos tu salvación/salud."

Dios quiere que seamos sanos en todas las dimensiones de nuestra vida: cuerpo, alma y espíritu. De otra manera estaríamos incapacitados de hacer lo que se espera de nosotros. Y la salud/salvación que tanto necesitamos solo puede venir de El.

Entonces volví a clamar, solo que esta vez lo hice en voz alta: "Dios mio, que nunca nos falte Tu Salud y Tu Salvación." Me quedó una paz y una satisfacción de saber que si algún día mi cuerpo llegase a enfermar, me queda lo único más importante: La Salvación de mi alma, que a final de cuentas, es lo mismo que vivir en completa salud (aunque el cuerpo enferme).

Sé que suena a paradoja. Pero el que realmente entiende el valor de la Salvación, puede vivir libre y feliz, sin importar lo difícil de las circunstancias.

El semáforo cambió a verde. Unos minutos bastaron para cambiar toda mi perspectiva. Me fui dando gracias a Dios por sus innumerables e inmerecidos favores. "Lo volviste a hacer, mi Dios, volviste a usar un semáforo para susurrar a mi vida".

Y he sentido ese susurro a lo largo de este último mes. A un día de terminar el año, puedo decir: "Gracias Dios mío. No nos has dejado ni un instante." Razón suficiente para seguir caminando confiados en El.

Me despido, y te dejo con la siguiente frase que escuché por ahí y que apropié para mi vida. Y que estoy segura me esforzaré por recordarla:

"EL CAMINO PUEDE SER LARGO, PERO LA VICTORIA ESTÁ ASEGURADA".

¡Que pases un feliz Año Nuevo! Y que nada te haga desistir de tus sueños y metas, ya que con Dios tenemos la victoria segura. ¡¡¡Hasta el 2014!!!

¡¡Bendiciones!!
=D