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miércoles, 12 de junio de 2019

El poder de una mirada


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"El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada".
                                              Gustavo Adolfo Bécquer 



Sin duda, hay miradas que dicen mucho.

Creo que  me he topado con algunas... cruzan en mi mente un par de ellas que por alguna extraña razón se quedaron grabadas en mi memoria.

Las he visto mirarme directamente y de frente. Tan opuestas como la luz de las tinieblas; unas tan llenas de rabia, y otras tan llenas de un entrañable amor que me afirmaron y afianzaron mi valor.

Miradas tiernas, tímidas, evasivas y enamoradas... miradas que me hicieron sonreír.

Por otro lado, conocí miradas inundadas de temor. Un temor paralizante que inmoviliza, que quita el color y hiela la piel. 

He visto otras irradiando el fuego de una pasión, de una esperanza y un sueño, de esas que te quiebran la voz y te llenan los ojos de agua.

Pero son las miradas transparentes las imposibles de olvidar. Ellas gritan su verdad; Verdad que tristemente no supe escuchar, que no supe interpretar, porque en aquel entonces no sabía que los ojos también hablan... y que a diferencia de la boca, muy pocas veces saben mentir.

Me he cruzado con miradas que me han aplastado y otras que me han levantado...

Miradas cómplices a lo largo de una habitación donde supe perfectamente lo que decían sin necesidad de palabras.

Miradas que me persiguieron, miradas que evadí, miradas que buscaban, miradas de las que trataba de huir.

Miradas iracundas, de dolor, sin esperanza; miradas grises y resignadas... de ojos que pedían auxilio.

Pero también tuve miradas que movieron mi mundo... que parecían saber lo que pensaba... que me desnudaron el alma y que me hicieron bajar la mirada un poco sonrojada.

Las más bellas fueron aquellas que emanaban sabiduría, que me impulsaron hacía adelante y hacia arriba... Miradas que me llenaron de fe y de esperanza... que me alegraron el día.

Bien dice el sagrado libro:

 "...tu bondad o tu maldad son reflejadas en tu mirada". (Mt 6:22-23 TLA)
 "...(los ojos) ellos revelan nuestra personalidad." (Prov. 27:19 TLA)

Y termino citando lo que alguna vez escuché: "Nunca, pero nunca, menosprecies el valor de una mirada limpia".

Los ojos que saben sostener la mirada son los más hermosos, son aquellos que no tienen nada qué esconder, que no tienen nada qué ocultar. Independientemente de la forma o el color, una mirada sencilla y transparente en el rostro de quienes se dicen amigos, es una bendición que pocos podremos tener.

Y pido al cielo que tus ojos irradien la luz y la pasión de un corazón lleno de ilusiones y de esperanza; que las sombras de tristeza y depresión pasen de largo y no toquen a la puerta de tu corazón, y si así sucediera, que tu mirada sea lavada con lágrimas... de esas que se derraman en el silencio de aquellas oraciones que se hacen a media noche, ahogando los sollozos en la almohada para no despertar a los que se han dormido. Oraciones sin palabras donde sólo sale el llanto, con lágrimas que Dios interpreta y que usa para despresurizar el corazón, borrar el dolor y limpiar tu mirada para que tus ojos vuelvan a brillar.

Porque, "Por la noche durará el llanto, pero el gozo vendrá a la mañana" Salmo 30:5

Sin importar la eternidad de tus noches, ¡la mañana llegará a tu vida! Y deseo que con la luz de tu mirada puedas sacudir y cambiar mundos.

Mirándote a los ojos,
Martha Martínez de Valle.
Junio 2019.

lunes, 13 de julio de 2015

De la melancolía al asombro...




Que me ha entrado la melancolía!!

Y toda la culpa la tiene Israel Kamakawiwo'Ole...Escuchar la guitarra Ukulele me transporta inmediatamente a nuestra luna de miel en Hawaii. Y creo que me he quedado corta de letras al querer expresar lo que mi alma siente. A casi ocho años atrás, aún agradezco a Dios por el hombre que ha puesto a mi lado. Punto, el resto quiero guardármelo sólo para mí, pero lo único que diré es que me siento como una recién enamorada. Basta. No más cursilerías y melancolías por hoy.

Por otro lado, me siento asombrada. La semana pasada fue de satisfacciones. Las oportunidades en la vida hay que aprovecharlas, y si no lo hacemos, no podemos molestarnos con aquellos que sí estuvieron dispuestos a tomar los riesgos que nosotros no tomamos. Y si la oportunidad se pasa, la vida, rara vez se encarga de darnos una segunda oportunidad. Así de voraz es ella.

¡Pero hay un Dios! Y creo que cuando le incluimos en la ecuación, Él se encarga de sorprendernos de vez en cuando , y las segundas oportunidades no se hacen esperar. Hace unos días, mis ojos pudieron ver un par de milagros. Cuando la vida dijo: "no", Dios dijo: "Sí, porque mejore planes tengo para ti". No puedo ser muy explícita, para guardar la privacidad de quienes hablo, pero no hay nada más satisfactorio que ver a una persona ocupando el lugar que vino a tomar en este mundo.

¡Puedo ver amplias sonrisas y ojos brillantes! Puede que al momento no llenen los parámetros que la sociedad define como "Éxito", pero verles operar en su campo de acción y ver cómo todo lo demás se acomoda para funcionar a favor de ellos, es simplemente asombroso. Si siguen ese camino, el "Éxito" eventualmente llegará, lo importante es que ellos ya se sienten exitosos y sus semblantes lo confirman.

Si logramos encontrar esa(s) cosa(s) que sabemos que hacemos bien y que nos llena de satisfacción hacer seremos bendecidos. No hay cosa más triste que pasar el resto de nuestros días haciendo aquello que no nos llena, que al contrario, nos deja más vacíos. Y peor aun, llegar al final de nuestros días sin fuerzas, sin sonrisas, sin brillo en los ojos y con ese vacío en el corazón.

Así que, ya sea que dirijas una empresa u organización, que estés al frente de una familia o frente a una computadora, o que sólo toques el Ukulele pero con el corazón... si eso es lo que te llena de satisfacción y fuiste llamado a hacer, hazlo. El resto te lo agradeceremos, pues tu vida nos bendecirá y honrarás a tu Creador.

Melancólica, Asombrada y Bendecida,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015.



viernes, 27 de febrero de 2015

Si tan sólo tocare su manto...

Negar tu existencia sería como negarme a mi misma.
Es tu esencia impregnada, tan real, tan sutil...

Y gritarlo quiero, pero he guardado silencio,
aún así, te siento en lo más recóndito de mi ser
y vuelvo a creer que... 
tal vez todo aquello dejó de ser un sueño para llegar a ser,
algún día, una realidad.

Y temo soñar...
duele demasiado lo que pides.

Duelen los tiempos,
duele la soledad,
duele el alma al paso de los años,
y también duele la traición.

¡Por favor no me pidas que no puedo más!

Pero tu susurro me seduce...
y como una enamorada vuelvo a caer.
Por eso mismo, porque te amo,
sospecho que lo nuestro no ha terminado.

¡Que me bese el cielo!
¡Que me bese tu boca!

Son sentimientos encontrados... 
desespera mi alma al ver, 
cerrar quiero el corazón.
Pero es tu voz quien lo mantiene así...abierto.

Tu voz...
"Debes aprender".. es todo lo que sé. 
Y ni siquiera sé si lo hago bien.
Pero bien sé que... el día llegará.

Mientras tanto, hago lo que siempre me enseñaste a hacer...
Esperar. 
Y pregunto: ¿Lo estoy haciendo bien?
¿Cómo aprendes en la espera cuando desesperas?

Es mi esencia la que me traiciona.
Correr quiero, pero hay lazo en mis pies.
¿Cuál es el siguiente paso, si ni siquiera me puedo mover?

Inmóvil y limitada,
soñar es lo único loable.
Y una a una las capas de tierra se desvanecen
de los sueños que una vez enterré.

Empiezo a dudar,
¡Esto es demasiado!
Duele el temor....

Se confunde mi voz con los gritos del corazón,
y en medio de la nada y del silencio sé que estás ahí.
Se empieza a dibujar tu silueta en mis tiempos
y tu sonrisa en mis pensamientos.

Entonces, nada importa más,
eres Tu a quien quiero.

Y si nada más lograre en esta vida alcanzar,
sólo con tocar tu manto me bastará.












miércoles, 31 de diciembre de 2014

Fin de año

Me resistía, no quería escribir, como si con ello pudiese detener el tiempo y alargar un poco más lo que queda de este año.

Un año de grandes retos y de muchos desafíos. Primera vez en mi vida que sufro los efectos de la gastritis o colitis nerviosa (nunca supe diferenciarlas) pero muy agradecida por todo lo que pudimos alcanzar.

Poco a poco y lentamente se acaban las horas del 2014, y trato de saborear cada minuto, recordando con agradecimiento y emocionándome al pensar en lo que vendrá. Hay sueños, grandes anhelos en todos los sentidos, demasiados para enumerarlos, pero confiados en que a su tiempo Dios los concederá. Mientras tanto me deleito en las satisfacciones pasadas.

Mis hijos están sanos, pelean más de lo que quisiera, pero supongo que así somos con los hermanos. Siento el amor de un esposo que me aguanta aún cuando ni yo sola me soporto y que puede ver mi "belleza" aunque ande en pijamas con una gran taza de café... Vivo cerca de mis padres y hermanos, rodeada de su cercanía, consejos y cuidados. Así que me siento más que bendecida.

2014 fuiste un año al que temí cuando iniciaste, aunque hubo momentos muy estresantes, agradezco a Dios por ellos, porque fueron los necesarios para aprender a valorar las cosas que verdaderamente importan, como el amor, la familia, la paz, la salud, la alegría y la esperanza...

2015, sólo Dios sabe lo que deparas... pero sea lo que sea, que los nuevos retos nos lleven a elevar nuestras alas y alcanzar los lugares que nunca imaginamos llegar. Que la luz y la presencia de Dios nos acompañen cada día a cada minuto, y que nuestros ojos nunca se dejen de admirar, incluso en aquellas pequeñas cosas cotidianas.

Agradecida, expectante y emocionada,
Martha Martínez de Valle.
Diciembre 2014,

viernes, 26 de diciembre de 2014

¡¡Feliz Navidad, te deseo de verdad!!



Digamos que soy algo observadora... Desde la vorágine de las compras navideñas hasta la calma después de la tormenta. Segmentada la vida, segmentados los pensamientos... dos mundos opuestos.

Desde la opulencia y la competencia, hasta la sonrisa que detrás de ella oculta la tristeza... Luchando por hacer de las fiestas un recuerdo perdurable, pero es su lucha lo admirable, su sonrisa, su prudencia.

Aprendiendo se nos va la vida, y si no somos cuidadosos, es fácil desviarnos del camino y olvidar lo que verdaderamente importa... ¿Qué quedará cuando te ausentes?

Son tus palabras, tu dulce semblante, la fortaleza que demostraste cuando todo a tu alrededor se derrumbaba. Son tus sonrisas, tus abrazos y el aliento que nos brindaste.

¡Ojalá fuésemos más prontos para aprender! Aprender que la vida se va en un suspiro, que si no recapacitamos y corregimos el camino, al final nos espera un sin fin de remordimientos.

No temas gritar el amor por favor, la ley es dura: "Lo que se siembra se cosecha". Habrá que sobreponerse al dolor propio, guardarlo en un rincón para llorar en la soledad, pero en lo que al resto respecta... ¡Ama por favor! Ya que al final, amar es lo que a todos nos alienta.

"Ni la felicidad, ni la miseria pueden ocultarse"... me gusta mirar a los ojos, descifrar lo que ellos gritan. No es el dinero, no es la riqueza... es la paz del alma, el amor del corazón y el gozo que contagia lo que se recuerda... ¡¡Los quiero todos!!

Pero para tenerlos debo volver a mis rodillas... dejar de desviar la mirada, mirarle de frente y dejar que Su luz me confronte. Entregar mis cargas y despojarme de cualquier cosa que se me haya metido en el alma...ya que para eso vino a la tierra, para crear una relación, una conexión entre su divinidad y mi humanidad... Nos ha dado su esencia... ¡¡La quiero toda!!

Tiempos finales, tiempos de reflexión... cerrar capítulos para iniciar uno nuevo. Que las cargas pasadas se caigan de los hombros y que ya no pesen los recuerdos del ayer; que un nuevo aire de algún otro lugar lleguen a tu vida y tengas nuevas fuerzas para volver a empezar.

¡¡Feliz Navidad, te deseo de verdad!!
Martha Martínez de Valle,
Diciembre 2014.


lunes, 13 de octubre de 2014

Perdonar lo imperdonable (Parte II)

Fue un proceso. Y se hizo largo por negarme a perdonar. Pero una vez que lo hice, todo marchó por sí solo.

"Nunca estaremos limpios mientras no confesemos que estamos sucios. Nunca alcanzaremos la pureza mientras no admitamos nuestra inmundicia. Y nunca podremos lavar los pies de quienes están heridos mientras no permitamos que Jesús, aquel que hemos herido, lave los nuestros.

Este es el secreto del perdón. Nunca podrás perdonar más de lo que Dios ya te perdonó. Sólo permitiendo que te lave los pies podrás lavárselos a otros.

¿Difícil de concebir? ¿Difícil de considerar la posibilidad de perdonar a quién nos ha herido? Si es así, ve a la habitación donde está Jesús con sus discípulos. Y Jesús inclinado con una toalla y una bandeja de agua lavando los pies de cada uno de ellos. ¿Puedes verlo? ¿Puedes oír el chapoteo del agua? ¿puedes oírlo mientras se arrastra hasta la siguiente persona? Bien, conserva la imagen.

Juan 13.12 "Después de lavarle los pies..."

Debes notar que terminó de lavarles los pies. Eso significa que no se le escapó ningún discipulo. ¿por qué es tan importante eso? Porque eso significa que también le lavó los pies a Judas. Jesús le lavó los pies al traidor. Lo trató igual que a los demás. En unas pocas horas más, los pies de Judas guiarán a la guardia romana hasta donde estaba Jesús. Pero en ese momento, el Señor los acaricia.

Digamos que no fue fácil para Jesús
Digamos que no va a ser fácil para nosotros.
Digamos que Dios nunca nos pedirá hace algo que El ya no haya hecho".


Max Lucado (El Trueno apacible)

Quise que leyeras este extracto de uno de mis autores favoritos, porque mejor yo no podría habértelo explicado.

Desconozco el motivo de tu dolor, pero conozco a Aquel que puede sanarlo, pues a mí me sanó. Para algunos la sanidad vendrá al instante, a otros como yo, será un proceso nada fácil, pero te puedo asegurar que al final serás libre de todo resentimiento, odio y rencor.

Te repito, en tus fuerzas será imposible, así que por favor, busca a Dios. No busques una religión, ella no te ayudará, busca de Dios en su Palabra, la Biblia. Experimenta el perdón que sólo El te puede dar, y entonces entenderás por qué muchos han sido capaz de "perdonar lo imperdonable".



Bendiciones!!!
Martha Martínez de Valle,
Octubre 2014.

Lectura relacionada para aprender a perdonarse a uno mismo:
Es sábado!! La vida es demasiado corta para vivir pensando en el ayer

Perdonar lo imperdonable...(Parte I)

Prometí escribir acerca de perdonar lo imperdonable, y heme aquí. No sé por dónde empezar, pues hay tanto que escribir sobre el tema, incluso libros enteros se han escrito para ayudar al alma que desfallece destrozada por la traición, a ayudar a perdonar. Recuerdo un par de libros en la librería personal de mamá... y yo aquí tratando de aportar mi "granito de arena".

No soy experta, aclaro. Así que compartiré unas cuantas cosas que recopilé de aquí y otras tantas de allá junto con un poco de mi propia experiencia a lo largo de mi corta vida. (sí, aun creo que es corta).

Generalmente hay un común denominador en todas aquellas personas que hemos sentido el aguijón de la traición: "No era justo", "¿por qué a mí?" y una serie de emociones y más preguntas que envuelven a este par que casi nunca tienen respuesta. Ahh, sin olvidad nuestro enojo contra Dios.

Incluso tengo dos escritos: "Virtud" y "Lo que yo creía" que escribí justo en medio de un torbellino de sinsabores. También pasé por todo ese duro proceso que los expertos llaman "Ciclo de duelo" (negación, enojo, negociación, depresión y aceptación). ¡Claro que es un duelo! pues existe a lo largo del trayecto, la sensación de muerte. Muerte de la confianza, la esperanza, la felicidad, los sueños etc. según sea el caso de cada quién. Si estás pasando por un periodo de dolor por el descubrimiento de una traición, o por algún inesperado acontecimiento, sólo quiero que sepas que te puedo entender.

Tengo una madre que siempre me dice: "Todo es perdonable". Y si hay alguien que te puede aconsejar por ser experta en la materia, es ella. Así que te pasaré algunos de sus sabios consejos. El primero es: "No hay nada imperdonable"... y me enojaba cada vez que me lo decía, pues creía que mi dolor era único y que a nadie le habían lastimado más que a mí (Cosa que era mentira, porque ahora al ver hacia atrás, mi experiencia bien pudo ser peor, pero no lo fue) En el momento no comprendía, es que el dolor ciega e inmoviliza e incapacita el pensar. Se vuelve uno irracional. Pero una vez aclarada la mente, puedo ver que sus palabras tienen mucha razón, he sabido de personas que han perdonado incluso al asesino de sus hijos o sus cónyuges, al violador, al infiel, y la lista se puede hacer larga.

Sí, creo que mamá tiene razón, "Todo es perdonable" cuando el corazón está en la correcta posición. El mismo Jesús en medio del dolor perdonó a quienes le crucificaban, "perdónales, no saben lo que hacen"...

Pero hay quienes sí saben lo que hacen y jamás vienen a pedir una disculpa, y nos dejan con la sensación de que la vida está en deuda con nosotros. Nos dejan moribundos revolcándonos de dolor en el suelo,en un charco que, gracias a Dios no es de sangre, pero sí de las mil y un lágrimas que nosotros mismos tuvimos que secar porque no hubo nadie a nuestro lado para sacarles...Y tuvimos que vendar nuestras propias heridas.

Tengo que ser honesta contigo, es imposible perdonar en nuestras fuerzas. Nuestro corazón no está capacitado a hacerlo, a menos que (como te decía anteriormente) esté en la posición correcta, y esa posición es "Lleno del amor de Dios". Pues nadie puede dar lo que no se tiene. Si vienes a mí y me pides prestado un millón de dólares porque los necesitas para una operación de vida o muerte de alguno de tus familiares, aunque quisiera con todo mi corazón dártelos, no podría, pues no poseo esa cantidad (ahora ya lo sabes, se aceptan depósitos y donaciones jajaja, no se crean)

Volviendo a lo nuestro, si quiero perdonar, necesito saberme perdonado. Y estoy consciente que hay personas allá afuera pensando que no son ellos quienes necesitan el perdón, que ellos no hicieron mal a nadie, al contrario. Pero déjame decirte, al recibir perdón y perdonar, el mayor beneficiado eres tú.

"...cuando odias a tu enemigo, se cierra la puerta de una prisión, y un prisionero es capturado. Pero cuando tratas de comprender y liberas a tu adversario de tu odio (cuando perdonas) entonces el prisionero es liberado, y ese prisionero eres tú" - Max Lucado (Escrito: Y los ángeles guardaron silencio)

Y la ecuación se ve sencilla, pero en realidad es mucho más complicada en la práctica. "¿Quieres aprender a perdonar? Entonces piensa en todas las veces que has recibido perdón" (Max Lucado)

"Más bien sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo". (Efesios 4.32)

El perdón, al igual que el amor, es una decisión. Si quieres una relación para "toda la vida", tendrás que decidir "amar" aunque haya días en que no sientas hacerlo. "En salud y enfermedad, en riqueza o pobreza..." ¿lo recuerdas?... Y ¡no es fácil amar cuando no sientes hacerlo! pero sus frutos bien vale la pena cosecharlos. Lo mismo sucede con el perdón. No es fácil perdonar, pero si quiero una vida física y emocionalmente saludable, tendré que hacerlo. Dicen los que saben que la raíz de muchas enfermedades radica en la falta de perdón (créeme, puedes buscar esa información en Internet.)

Yo quiero estar sana. Literalmente podía sentir cómo toda esa bola de emociones tóxicas infectaban mi sistema. De pronto sufría de insomnios y otras de dormir de más, dolores sin explicación alguna; literalmente me estaba enfermando, hasta que decidí tomar la decisión más horrenda y mejor de todas: perdonar a mi adversario.

Y es curioso, porque estoy segura que esa persona ni idea tenía de todo por lo que yo estaba pasando. Pero recordé todas las veces en que yo fui perdonada, y tuve que extender ese perdón incluso cuando no sentía hacerlo. Fue una decisión consciente, no emocional. Y conscientemente decidí elevar una oración apenas audible donde mencionaba a cada persona nombre por nombre y les decía: "Te perdono. No en mis fuerzas, sino en las fuerzas y el amor de Jesús que vive en mi, te perdono"..

No fue inmediato, pero fue el primer paso que abrió la puerta de mi prisión.



Continúa....Perdonar lo imperdonable (Parte II)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Amor, amor, amor...

Si no me equivoco, sobre el tema del amor se han escrito cientos y miles de poemas, canciones, libros, cuentos, novelas, etc...

Vienen a mi mente algunos temas y no puedo evitar tararear aquel conocido estribillo "All you need is love" de los Beattles.

Y la verdad es que todos necesitamos y queremos amor. Pero como ya he escrito antes " Los cuentos de hadas nos han envenenado"... y las canciones y los poemas y las películas también. Si más no recuerdo, estaba en mis tempranos años de adolescencia cuando miré un clásico del cine, y la magna obra terminaba con una frase que se ha hecho famosa: "amor es nunca tener que pedir perdón".

Y me entristece, porque sé que los medios tienen gran poder de influencia en nosotros, que si no tenemos bien definida una identidad, es fácil que "adoptemos" lo "que sea" que nos estén presentando con toda la ayuda de la mercadotecnia y multi-media.

Dentro de poco estaré cumpliendo siete años de casada (no son muchos, pero tampoco son pocos) Y quisiera decir "felizmente casada", pero si soy honesta, no todo ha sido felicidad. ¡Claro! ha habido momentos felices, pero también ha habido de los otros momentos "no tan felices", ¿y quiere decir eso que no haya amor? ¡No, claro que no! Al contrario, el amor se fortalece, si se sabe manejar el difícil arte de las relaciones.

"Amar es nunca tener que pedir perdón", discúlpame si te ofendo, pero en lo personal, jamás he escuchado frase más simple, ridícula, sosa o sin fundamentos que ésta.

Y hago un paréntesis para no irnos a los extremos, hay ofensas como la violencia física, verbal y hasta sexual que no deben pasarse por alto, pero a lo que me refiero son aquellas otras cosas que como humanos imperfectos cometemos.

Es irreal pensar que la persona con la cual me casaré jamás me va a ofender. Lamento decepcionarte, pero lo va a hacer. Dirá las cosas que no debe decir en el momento menos indicado, te enterarás de cosas que olvidó decirte de su pasado y tendrás que lidiar con aquellas cosas que aprendió en su trasfondo familiar que no te agradan o aquellas cosas que no aprendió en su trasfondo familiar que quisieras las supiera... espero no haberte confundido. Puedes volver a leer el párrafo.

Lo que quiero decir es que si amas a tu pareja, perdonarás siempre. "El amor cubre multitud de pecados" dice el gran Libro.

Amar es una actitud de dar sin recibir nada a cambio. Esa es la expresión máxima de amor, en la cual todos fallamos (excepto Uno: Jesucristo), siempre queremos recibir a cambio de dar... yo lo he hecho. Pero me he dado cuenta que al dar sin exigir ni reclamar es cuando más recibo.

Decía que estoy cerca de cumplir siete años al lado del hombre de mis sueños. Me he dado cuenta que el amor no era como me lo imaginaba, he aprendido ciertas cosas a lo largo del tiempo, me ha costado, pues a veces he tenido que ceder mucho más allá de lo que me hubiera gustado, pero al final, ha valido la pena.

No es nada romántico estar acomodando la ropa en el armario de tu pareja, pero al estarlo haciendo, (te vas a reír), pero sentí las emociones más románticas hacia mi esposo. Miraba camisa tras camisa y no pude evitar pensar: "Amo a este hombre"... Creo que de eso se trata el amor, de las cosas cotidianas, de vivir cada día con sus sostenidos y bemoles, esforzándonos día a día a dar lo mejor el uno para con el otro y perdonándonos mutuamente porque ambos somos imperfectos.

¿Cómo perdonar lo imperdonable?... Bueno, ese es un tema para un largo escrito que pronto compartiré.

Por lo pronto, "All you need is love", Sí señores, todos necesitamos el amor. Seamos sabios al elegir nuestra pareja, y si hemos de permanecer juntos toda la vida: Busquemos primero a quien se llama a Si mismo "amor" (Dios es amor) y amemos sin condición y perdonándonos siempre.





Con amor...
Martha Martínez de Valle.
Septiembre 2014.


jueves, 10 de julio de 2014

¿Quién eres para mí?

¿Qué si quién eres para mi?

Pasan los minutos y no puedo expresarlo. Mis dedos entumecidos escriben torpemente los pensamientos que con más tropiezos llegan a mi mente.

Se escucha la música que me llena de recuerdos. La apacible voz que de pronto trae calma a mi alma. Se escucha la voz de un adorador. Y es que, uno que verdaderamente sabe adorar trae del cielo a la tierra Tu Presencia. Y es Tu presencia la que me confronta ahora.

"¿Quién soy Yo para ti?" Percibo en ello tu poder y soberanía, al mismo tiempo que me inunda tu gran amor. Voces que me recuerdan quién eras, eres y serás para mi.

Eres quién me sostuvo en sus brazos cuando todo alrededor se derrumbaba. Susurrabas tus palabras de consuelo a mi pequeña existencia en medio del caos total. Me diste la gracia de sobrevivir, me cuidaste, me levantaste, me miraste cuando nadie más me vio. Fui de grande estima a tus ojos. Me rodeaste de lo mejor, me diste lo mejor.... Me has dado lo mejor.

Escucho el latido de mi corazón... y me avergüenzo. ¡Que mi existencia te honre por favor! ¡Es que, me has dado tanto! Prueba tengo de tu verdad, de tu existencia, de tu amor...

Eres mi paz, mi amor, mi Padre, mi consuelo, el dador de vida, el eterno Gran YO SOY, la razón de vivir, quién me sostiene de la mano derecha, quien mis lágrimas secó, compañero fiel, consejero incansable, confidente del alma, mi defensor.... Eres mi Dios.

"Entonces, todo saldrá bien", te escucho decir.

Y puedo sonreír, y puedo soñar, y esperar en Ti.

Martha Martínez,
Julio 2014.




miércoles, 7 de mayo de 2014

Hombre (y mujer), él te ha declarado lo que es bueno,
lo que pide Jehová de ti:
solamente hacer justicia,
amar misericordia
y humillarte ante tu Dios. 
Miqueas 6.8

Tres cosas pide Dios de nosotros. Y quiero enfatizar que jamás nos las hubiera pedido si primero no nos hubiera dado testimonio.

Hay varios ejemplos en la Biblia, pero hoy sólo mencionaré a David el salmista.

Este hombre maravilloso, valiente, de buen parecer, vanguardista, creativo, fuerte guerrero y aún así lo suficientemente sensible como para escribir poesía, y el único hombre al cual se refieren como "conforme al corazón de Dios", fue capaz de cometer atrocidades. Así es, codició, adulteró, mintió y finalmente asesinó. (2 Samuel 12)

Si tuviéramos oportunidad de hablar personalmente, frente a frente con él, podríamos decirle: "David ¿Por qué lo hiciste?". Y con justo derecho reclamar. Pero no así nuestro Dios. Al ver su humillación y el corazón realmente arrepentido, le perdonó y jamás el asunto se volvió a mencionar. Es que, así es nuestro Dios.

El muestra su amor para con nosotros y su inmensa misericordia. De hecho, es ella lo que da sentido a la vida, pues son tantas las veces que fallamos  que, a veces, aún nosotros mismos nos desaprobamos.

Hay quienes han decidido quitarse la vida por una falta que no pueden perdonar, se han dejado llevar por la culpa y la depresión, que ojalá supieran que hay misericordia y que hay perdón sin importar la magnitud del error. En verdad lo digo, no importa la magnitud. Para Dios no hay pecado grande o pequeño, todo pecado se le llama como tal, y es perdonado si hay arrepentimiento.

De ahí la importancia de conocer lo que dice la Biblia (manual de la vida).
Pero no es suficiente conocer, sino practicar. Porque la Palabra sin testimonio no tiene respaldo. Por ahí dicen que un acto habla más que mil palabras. Así que a actuar se ha dicho.

Y se me ha hablado fuerte. Tal vez Dios lee mi blog. (Un comentario demasiado arrogante, lo sé, me disculpo por eso) Pero he entendido que debo mirar a través de los ojos de la misericordia aunque tenga todo el derecho de reclamar y decir ¿"por qué lo hiciste?".

Si quiero tener el respaldo divino, tendré que ser congruente. Tuve que sacar todos aquellos recuerdos dolorosos y en mi mente, mirar a los ojos a cada persona que me lastimó, no fue fácil debo decir. Pero tuve que elevar una plegaria: "Dios mio, ayúdame a mirar a través de tu misericordia".

Y fue su ayuda la que me hizo decir: "Miro con misericordia a: ___________. Una vez más te perdono".

No lo sé, a veces tendremos que perdonarnos a nosotros mismos también, y tal vez debamos hacerlo una y otra vez, una y otra vez con cada persona que nos lastimó hasta que el proceso de sanidad termine. Sabré que ha terminado cuando el recuerdo sea solo eso, un recuerdo y que no despierte ningún tipo de sentimientos. Como aquella cicatriz que nos recuerda que alguna vez hubo una herida sangrante, pero que ahora, aunque quedó la marca, no hay más dolor.

Lo sé es un escrito diferente, pero supongo que es así como se derriba el aire de arrogancia con la que alguna vez escribí. He comprendido que en la vida hay que moverse con fuerza y cierta gracia, pero al mismo tiempo asegurarse de tener el corazón libre de rencor.

Misericordia es la estrategia.

Re-aprendiendo grandes y sencillas verdades,
Martha Martínez de Valle.

Mayo, 2014.


sábado, 5 de abril de 2014

La primer piedra...

Es difícil ser cristiano.

Decirlo es demasiado fácil, vivirlo es lo complicado.

Se requiere de carácter y de mucha voluntad. Pregonamos una vida de arrepentimiento, lo cual significa voluntariamente dar la espalda a lo malo y hacer lo bueno, lo cual, no siempre es lo más sencillo..

Se trata de estar siempre alertas, de estar siempre a la defensiva, de no bajar la guardia en cuanto a las mil y un tentaciones con las que lidiamos cada día. Tentaciones en la carne y tentaciones en el espíritu.

Esforzarnos por ser congruentes con lo que predicamos detrás de un púlpito y lo que vivimos en el hogar tras puerta cerrada.

Y la verdad es que la mayoría del tiempo fallamos... ¿por qué? porque somos humanos.

Y osamos mirar con ojos altivos y olvidamos que somos simple mortales redimidos solo por gracia. Hermosa gracia: regalo inmerecido.

Nuestras vidas se resumen en simples intentos de hacer lo correcto. A veces con éxito, otras no tanto.

Aún así tenemos un Dios que nos ama incondicionalmente. Eso es lo que nos levanta una y otra, y otra, y otra y otra y otra y otra vez.... 24 horas al día, siete días a la semana, 365 días al año, por cada año que nos toca vivir.... claro, vivir bajo su voluntad.

Sí, hay mucha suciedad debajo del tapete de la vida cristiana. Pero existe aún, una preciosa sangre disponible para cubrir cada una de nuestras faltas. Faltas cometidas por debilidad no por deliberación. Pero, esa sangre es tan preciosa así, que aún al deliberado arrepentido (verdaderamente arrepentido), perdona.

A veces nos tocará estar arriba, otras en el calabozo más profundo. Pero habrá que recordar que no es en nuestras fuerzas, sino en las de Aquel que nos amó. Y con esa misma gratitud, amar a quien ha caído. Ya que después de todo, la vida del cristiano se resume en esto: Amar al Señor nuestro Dios con toda nuestra mente, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas, y a al prójimo como a nosotros mismos.

Amar, amar y amar... A Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Y es ese mismo amor el que va a resplandecer en medio de tanta oscuridad, el tratar con misericordia al mas vil pecador. Y recordar siempre, pero siempre que el que esté libre de pecado, tire la primer piedra.




Martha Martínez de Valle,
Abril 2014.












sábado, 25 de enero de 2014

Y pronto llegó la inspiración.

Ya tengo material para escribir!!!

Choqué!!! Así es, tuve un accidente automovilístico, Gracias a Dios no fue fuerte, pero aún así, mi auto sufrió algunos daños.

Saliendo del trabajo, iba camino a la escuela a recoger a mi niño cuando me distraje, el auto de enfrente frenó en seco porque el auto que iba delante también había frenado, y yo distraída en otras cosas, no lo vi y el golpe.

Llamé a mi esposo para que se hiciera cargo de los niños, que eran mi prioridad (David Nicolás que estaba esperando en la escuela y Martha Adaiah en casa pero que la nana ya tenía que irse), después llamé a mi hermano que estaba en la oficina a media cuadra de donde sucedió el accidente.

"Buscaré los papeles del seguro del carro y en cinco minutos llego"- me dijo. Y en efecto, a los cinco minutos llegaron mis dos hermanos. Verlos llegar, altos, fornidos, y preocupados. Derritieron mi corazón.

Soy la mayor, pero ellos me rebasaron en estatura. Mis "Guardaespaldas" pensé. Pude descansar, ellos se hicieron cargo de todo el papeleo y demás detalles. Uno arreglándose con la persona afectada, el otro arreglando mi auto. Dos horas después, estaba listo para volver a las calles.

Me dí cuenta que aunque soy la mayor, acostumbrada siempre a ver por mis hermanos, ayer, fue al revés. Ellos me cuidaron. Fue extraño. Mis "hermanitos" haciéndose cargo de mí. Supongo que eso es lo que hacemos los hermanos: cuidarnos las espaldas. Pero repito, los menores... cuidándome. Fue el sentimiento más tierno que pude experimentar. Y estoy sumamente agradecida de tenerlos a mi lado, y agradecida también con mis padres porque siempre han estado al pendiente de que seamos una familia unida.

Arreglado el asunto. Nos regresamos a la oficina. Llegó mi esposo con los niños. Me abraza y me pregunta si estoy bien. "¡no podía estar mejor!". Me supe rodeada de amor: Mi esposo, mis hijos, mis hermanos, y mis padres.

Para cuando mis padres llegaron, parecía que nada hubiera pasado. Vi y sentí el orgullo de mi padre al ver cómo él, acostumbrado a dar órdenes, no tuvo necesidad de estar presente. Sus hijos habían tomado las riendas, y todo marchó de maravilla.

No sé... ¡me sentí dichosa!
Soy extremadamente bendecida, tengo todo lo que necesito,
Gracias Dios por la familia, lo material, de verdad que sale sobrando!!!!





martes, 21 de enero de 2014

Un tesoro

La encontré refundida entre los rincones del librero,
triste, gris, rayada y muy gastada mi antigua Biblia estaba solitaria.

Fue fiel compañera en los años formativos,
sus consejos me libraron tantas veces, Tu voz en ella
siempre fue clara.

Y esta vez, no fue la excepción.
No te hiciste esperar y una vez más
esa conocida y lejana urgencia de irte a buscar.

Es raro, porque entre el trajín de la vida misma,
se me ha hecho costumbre el pasarte por alto,
para vergüenza mía lo digo... pero este corazón,
esta alma siempre te está anhelando.

Decía, sentí la urgencia de buscarte,
ahí en Isaías me hablaste...
"Ya te lo había dicho, te lo había mostrado,
de haberlo recordado, tendrías paz."

Es cierto, Todo era verdad.
Descansé en tus palabras, pero sobre todo
en Tu Fidelidad.

"No te he olvidado" dijiste...
"jamás lo haré, Esa es mi promesa,
pues me llamo a mi mismo: Verdadero y Fiel."

Y tu paz llegó,
cómo tantas veces antes, otra vez llegó.

No más dudas, no mas temor , no más preguntas.
Y un canto de alabanza otra vez de mis labios salió,
¿Cuanto hacia que no cantaba?

Esa fue la evidencia más clara de tu presencia en mi ser.
Ahora sí, con más fuerzas, te amo hoy más que ayer!!!

Gracias Dios por tu bendita Palabra, que a través de ella nos hablas
nos guías, nos redarguyes, nos amas...




jueves, 12 de septiembre de 2013

Prohibido comer o tocar!!!

¡Qué cosas! Tantas veces haber leído los primeros capítulos del génesis. Tantas veces haber escuchado la historia de Adán y Eva en el jardín del Edén y de cómo la serpiente les hizo pecar.

Es tan conocida la historia que la hemos etiquetado como "historia para niños", casi no se predica de ella en los púlpitos, pero sí en las aulas de los chiquitines.

Decidida a iniciar un sistemático plan de lectura, empezando desde el principio, me topo con génesis 3, y en el verso 3 dos palabras "Saltan" a la vista. como diciendo: "No nos pases por alto". Así que puse atención:

(Hablando Eva con la serpiente)
 "[Dios] únicamente nos ha prohibido COMER o TOCAR el fruto del árbol que está en medio del jardín, porque moriríamos".

No solo se les había dicho "No comer", sino que también, "No tocar". Ambas cosas eran igual de peligrosas y la consecuencia de ambas era la muerte.

Dichosos éstos dos que la única prohibición que tenían era el árbol del fruto prohibido. Nuestra realidad es diferente. Dios nos ha dicho, por medio de Su Palabra, aquellas cosas que no debemos hacer... Y aunque son algunas (para empezar los "Diez mandamientos"), viene a mi mente una en específico, y aunque el principio es el mismo para todos los "No" de Dios a lo largo de Su Palabra, no puedo deja de pensar en ella.

"No cometeras adulterio" 
Exodo 20:14

"La voluntad de Dios es vuestra santificación, que os apartéis de fornicación" 
1 Tesalonisenses 4:3

Adulterar o fornicar es lo mismo, es tener relaciones sexuales ilícitas, sólo que una se refiere a "antes de casarse" y la otra a "ya casado" pero con otra persona que no sea el conyuge. Puedo ver que este punto es tan importante para Dios que se dio a la tarea de ser tan específico creando un concepto por separado para un antes y un después.

Para Dios sólo las relaciones sexuales dentro del matrimonio estan permitidas. Todo lo demás fuera de el están prohibidas.

Y como todo lo prohibido se nos dice: "No comer o tocar".

Pero la serpiente, osea el diablo, sigue siendo astuta. Y muchos son los que han caído en sus sutiles palabras: "No morirás - Nada te va a pasar... Nadie se va a enterar- El día que comas tendrás conocimiento- tienes que saber... todos lo hacen, ¿qué tanto es tantito?"

Y muchos son los que han caído con sus trampas. "No he tenido relaciones sexuales"... pero ¿has tocado? ¿has tocado las partes privadas de un cuerpo que no te pertenece?

Tristemente esta es la realidad de muchos jóvenes que sin compromiso alguno con la otra persona se permiten estas ligerezas, calmando sus conciencias pensando que no han hecho nada malo, pues no han llegado al acto sexual, pero que con sus manos han hecho sentir los mismos deseos carnales y las mismas sensaciones orgásmicas.

La órden de Dios no solo fue "no comer" sino también "no tocar". Lo uno como lo otro traen las mismas consecuencias. La muerte.

¿No me crees?

Los amigos que intimaron, en un momento u otro, ya sea por las complicaciones que trae el conocer demasiado de la otra persona, o por la aparición de un nuevo compañero de travesuras, acabará la amistad. Muerte.

Los novios que traspasaron los límites en caricias... se acabará el respeto y la admiración inicial que se tenía de la otra persona, es solo cuestión de tiempo para que la relación decaiga. Muerte.

El esposo/a que durmió en cama ajena creyendo que era cosa de "sólo una vez" y que "nadie se enteraría". Al salir las cosas a la luz, acaba con la confianza de su pareja. Muerte.

Y en el más sencillo de los casos, al ceder tan solo a las caricias atrevidas, muere dentro de nosotros lo único y más valioso que podemos entregar como regalo en la noche de bodas.... la pureza. Muere la inocencia. Y lo que debió ser nuevo, emocionante, desconocido y toda una aventura, como cereza que corona el pastel; la noche de bodas se reduce a un simple acto, como los muchos otros practicados con anterioridad... Muere el misterio y lo que hacía interesante esa noche especial. Muere la ilusión.

Aunque no querramos creerlo, la desobediencia trae consecuencias. Mejor nos es caminar de acuerdo a lo que Dios manda. Ya que no es para aburrirnos la vida, sino que al contrario, para que sepamos vivirla y disfrutarla al maximo libres de remordimientos, sentimientos de verguenza, o en el más triste de los casos, de abandono, porque "aquella" persona no supo valorarme cuando le entregaba o le permitia explorar mi cuerpo.

El único sexo seguro es dentro del matromonio, nos libra de enfermedades sexuales, de embarazos no planeados, y lo más importante, de corazones destrozados.

No comas, pero tampoco toques, tan importante lo uno como lo otro... guarda tu vida con celo, cuida la vida que hay dentro de ti. Que no mueran tus sueños e ilusiones por las palabras de un astuto engañador o engañadora.

Y si hay alguien que diga "Ya es tarde para mí". Aún hay esperanza. Píde perdón a Dios por la desobediencia y decide abstenerte, y ni siquiera tocar; y podrás volver a caminar con tu frente en alto, mirar directo a los ojos y decir: "Me equivoque una vez, pero Dios me levantó y desde entonces no he vuelto a fallar. Nunca más nadie se volverá a aprovechar de mi vulnerabilidad y me guardaré para aquel que me sepa valorar".....  por supuesto, me refiero a aquel que ponga un diamante, sin importar el tamaño, pero un diamante en tu dedo.

Nunca más la muerte te tocará porque has decidido: No comer y no tocar aquello que Dios ha llamado prohibido.

¡Ánimo! que sí se puede...















martes, 3 de septiembre de 2013

Aprendiendo a Amar... porque los corazones no tienen suficiente amor para salvar un matrimonio.

No pretendo ser muy sabia, pero creo saber un poco más que cuando era una adolescente. Tal vez es por eso que me causa gracia ver parejas de novios entre los trece y quince años prometiéndose amor eterno... Y por otro lado, me da tristeza ver parejas con unos cuántos años de casados declarando que se les "acabó" el amor, e incluso algunos, a los pocos meses de la luna de miel ya pensando en la separación.

¿Qué es lo que sucedió? Sin lugar a dudas, gracias a la industria de la música, de Hollywood, de la mercadotecnia, etc.; tenemos un concepto distorsionado de lo que es el verdadero amor. Pero no es mi intención definirlo en estas líneas, quiero enfocarme en otra cosa.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos soñado con el amor. Esa pareja perfecta que terminará por complementarnos y que hará de nuestras vidas un "vivieron felices para siempre". Nos enfocamos en cómo debe ser y lo que debe hacer, y lo que debe tener la otra persona para que supla todas mis necesidades y cumpla con todas mis expectativas, dejando por lado algo básico y fundamental, y no intencionalmente sino porque NO se nos enseñó así. Y antes de que te pierdas entre tantas letras, me estoy refiriendo a: nuestra natural incapacidad de dar amor.

Es paradójico, porque inicialmente fuimos creados para amar y vivir en armonía, tal vez por eso nuestra alma añora desesperadamente regresar a ese estado original. ¿El "jardín del Edén" te recuerda algo? Seguramente "algo" murió en la raza humana con aquella primer desobediencia de aquellos primeros seres vivos sobre la tierra, y de pronto, sin ser perceptible a los ojos humanos fuimos limitados... en tiempo,... en sabiduría,... en emociones.

Habrá algún "enamorad@" que levante su voz y no esté de acuerdo conmigo, pero repito, está "enamorad@"; y estar en ese estado de perfección donde se experimentan las emociones más bellas en el proceso de conseguir pareja no es lo mismo que amar. (Dicho sea de paso, si tu noviazgo te opaca en vez de hacerte brillar, aléjate de esa persona).

Estar enamorad@ no es lo mismo que amar. Te lo dice alguien que vivió ocho años perdidamente enamorada de su novio, pero hoy, al mirar hacia atrás, después de casi seis años de matrimonio y dos tremendos, pero hermosos hijos, me doy cuenta que apenas ahora estoy amando a mi esposo de verdad. Y no es porque se me de naturalmente (aunque mi esposo tiene muchas cualidades que hacen que sea fácil amarlo) sino porque Dios me ha estado enseñando a amar de verdad. Y eso te lo quiero compartir.

Una noche cansada de lidiar todo el día con las obligaciones, al llegar mi esposo le dije: "cuida de los niños, necesito salir un rato". Y me fui a una librería sin nada fijo en mente, al entrar y ver sin mirar, buscando solo distraerme, encuentro un libro, acto seguido me voy sola a un café a leerlo, es ahí dónde encuentro este grande tesoro: El gran secreto para dar amor es: si lo recibes primero.

A continuación te sintetizo lo que el capítulo decía:

Sólo podemos dar amor si lo recibimos primero. Nadie puede dar lo que no tiene. Si nos dicen "ámense unos a otros", "sean pacientes, amables, perdonen", sin que antes se nos explique que somos amados, es como expedir un cheque sin haber depositado dinero en la cuenta. Entonces no es de extrañar que haya tantas relaciones "sobregiradas". Los corazones no tienen suficiente amor para salvar un matrimonio.
El apóstol Juan nos da el orden correcto. Hace un depósito antes de decirnos que expidamos el cheque. Primero, el depositó: Dios nos demostró su amor enviando a su único Hijo a este perverso mundo para darnos vida eterna por medio de su muerte. Eso sí es amor verdadero. No se trata de que nosotros hayamos amado a Dios, sino de que él nos amó tanto que estuvo dispuesto a enviar a su único Hijo como sacrificio expiatorio por nuestros pecados (1 Juan 4.9-10)
Y luego de hacer un depósito tan espléndido y llamativo, Juan nos pide a ti y a mi que saquemos la chequera: "Amados, ya que Dios nos ha amado tanto, debemos amarnos unos a otros" (1 Juan 4.11)
El secreto de amar es vivir siendo amado. Este es el primer paso que olvidamos en nuestras relaciones... cuando fácilmente nos desmoronamos al toparnos con ciertas personas quiere decir que nuestro amor está arraigado en tierra equivocada. Podemos tener raíces en el amor de otras personas (que es voluble) o en nuestra decisión de amar (que es frágil). Juan nos dice que: "Dios es amor, y el que vive en amor vive en Dios y Dios en él" (1 Juan 4.16) Dios es la única fuente de poder.
Mucha gente nos dice que tenemos que amar. Sólo Dios nos da el poder de hacerlo. ¿Cómo podemos amar del mismo modo que Dios nos ama? Queremos hacerlo. Anhelamos hacerlo. Pero ¿cómo?
Si vivimos recibiendo amor, daremos amor.
1 Corintios 13. El capítulo del amor. Te desafío a que sustituyas tu nombre por la palabra amor:
 Martha es paciente, es benigna. Martha no es envidiosa, no es presumida, no es orgullosa.... Claro está que es falso. Soy a primera en decir que es un estándar muy alto que aún no puedo alcanzar. Nadie lo puede alcanzar. Nadie, excepto Cristo. ¿Acaso este pasaje no describe el inmesurable amor de Dios? Insertemos el nombre de Cristo en lugar de la palabra amor y veamos si concuerda:
Jesús es paciente, es benigno; Jesús no es envidioso; jesús no es presumido, ni orgulloso; no se comporta con rudeza ni es egoísta ni se enoja fácilmente ni guarda rencor; a Jesús no le gustan las injusticias y se regocija cuando triunfa la verdad. Jesús disculpa todos los errores, siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y todo lo soporta. Un día se dejará de profetizar y de hablar en lenguas, y el saber ya no será necesario, pues sabemos muy poco y profetizamos imperfectamente; pero siempre existirá Jesús.
En vez de dejar que este texto nos haga pensar en un amor que no podemos producir, dejemos que nos recuerde un amor al que no podemos resistirnos. El amor de Dios.
Algunos de ustedes estan sedientos de este tipo de amor. Aquellos que pudieron amarlos no lo hicieron. Te abandonaron en el hospital. Te abandonaron en el altar. Te dejaron con una cama vacía. Con un corazón roto. Con una duda interna: "¿Hay alguien que me ame?".
Por favor, escucha la respuesta del cielo. Dios te ama. De forma personal. Poderosamente. Apasionadamente. Otros te han prometido lo mismo y han fallado. Pero Dios hizo una promesa y la ha cumplido. El te ama con un amor incondicional. Y su amor- si se lo permites- te puede llenar y dejar con un amor que vale la pena compartir.

Es un escrito largo, pero lo creí necesario. A mí me ayudó a entender que necesito el amor de Dios para amar, amar de verdad, no por emoción, sino por decisión. Y me he dado cuenta que cuando el amor de Dios fluye en mi corazón debido a una constante comunión con él, me es fácil amar. Aún cuando me lastimen, me traicionen, me abandonen...

¡¡Yo estoy encantada!! Amar se ha hecho tan fácil últimamente... Te paso el secreto para que tengas una vida llena de amor hasta el último de tus días.


NOTA: Síntesis tomada el capítulo 3, del libro: Gente común en manos de un Dios poco común. Autor: Max Lucado.






viernes, 28 de junio de 2013

Dios escucha...

"El oyó mi voz desde su templo..."

Cuando nuestras vidas agradan a Dios podemos tener la confianza de que Dios "siempre nos escucha" (Jn.11:42)

Y no hablo necesariamente de tener vidas perfectas, aunque en alguna parte de las Escrituras se nos exhorta a "ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto", no se refiere a  vidas sin errores sino a "desear y apuntar hacia la perfección, y seguir adelante en gracia y santidad... De tener la intención de conformarnos a la imagen de nuestro Padre celestial, ya que se espera más de los seguidores de Cristo que de los demás".

No, Dios no espera que vivamos vidas libres de errores, El nos formó y sabe de nuestras fallas como humanos, "se acuerda de que somos polvo". Él es realista al saber que fallaremos. Si no me creen, pregúntenselo a Pedro. 

Jesús sabía que Pedro le iba a negar, incluso se lo dijo: "antes de que cante el gallo me habrás negado tres veces". Y de igual manera, Él sabe cuántas veces más habremos de pecar de aquí hasta nuestro último respiro, pero eso no le preocupa, de echo ya tiene todo solucionado. Él sabe que su Sangre es suficiente para perdonar todos nuestros pecados y no solo los nuestros sino los de toda la humanidad; trata de imaginar el poder de Su sangre para poder perdonar todos los pecados de 7 billones de personas en el presente año, más los pecados de los que vivieron dos mil años atrás y los que vivirán hasta que el mundo se acabe. No, el pecado no le tiene preocupado, ese asunto ya fue solucionado.

Sabía que Pedro iba a fallar, sin embargo, no por eso le dejó de amar. Incluso dias después, cuando Pedro se sentía reprobado, le fue a buscar y lo llamó por su nombre y le preparó un platillo para comer y lo confrontó con el verdadero problema: "Pedro, ¿me amas?".

Jesús dejó en claro que no es el error sino el amor lo que le importa. El quiere saber si hay amor en el asunto. Siempre y cuando haya amor en nuestro corazón hacia Dios, no importa cuántas veces tropecemos, el amor triunfará. Dios es amor, el amor nos levantará, ya que sin amor, nada somos.

Y no es que tengamos luz verde para pecar, "al cabo que Dios me perdona". No, repito: el enfoque no está en el error, sino en el amor.  Si nos enfocamos en el error, seremos legalistas y No se trata de tener una lista de lo que no se debe hacer porque es malo; en cambio si el enfoque es el amor,   no querremos hacer lo malo porque amo a mi Dios.

Dios sabe que somos humanos y que somos imperfectos, pero sabe que nacimos con la capacidad de aspirar a ser mejores cada día para parecernos cada vez más a nuestro Padre celestial. Él sólo mira el corazón. Él mira y se pregunta: ¿hay amor en nuestra relación?, ¿me amas, Pedro, me amas?

Pareciera una paradoja, amamos a Dios y le fallamos. Imposible no fallar, somos humanos, débiles e inconstantes, para nuestra vergüenza y al mismo tiempo para nuestra ayuda, Él ya lo sabe... Y ahora tú lo sabes. Lo que necesitas saber es: ¿todavia hay amor en tu corazón para Dios?

Cuando Dios mira ese amor en tu interior sabe que eres "conforme a Su corazón". Pregúntaselo al Salmista. Cuando tu corazón es para con Dios, a pesar de lo bien o mal que hayas actuado, puedes acercarte a Él con la confianza de que te escuchará. Sus oídos jamás estarán cerrados al clamor de quien aún siente en su corazón, la a veces débil, punzada de la llama del amor. 

Tus errores y a veces horrores no le asustan. Si has caido, ¡clama, no calles!, su oido esta esperando escuchar tu voz. Habrá quiénes el pecado les ha revolcado y golpeado tanto que ni fuerzas tienen para hablar, no importa, tal solo un gemido, un simple quejido será suficiente, él escuchará.

"En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos" Salmo 18:6

¿Le amas? Eso es todo lo que importa. El escuchará...

Martha Martínez,
Junio 2013.

jueves, 20 de junio de 2013

Para ganar almas en la calle hay que dar clases en el aula...


Una vez escuché a un joven decir: ya basta de clases sobre noviazgo y sexualidad en la iglesia, lo que necesitamos es salir y hacer algo para ganar almas.

A lo que estuve de acuerdo y a la vez no. Es verdad que tenemos que ganar almas para Cristo, esa es nuestra gran comisión, de eso no discuto ni tengo nada que alegar. Pero de lo otro...

Poco tiempo después llega otra persona conmigo a desahogar sus penas en una plática tipo ministración. Su mundo se derrumbaba porque a estas alturas de la vida sus padres habían decidido divorciarse. Mientras le escuchaba no podía dejar de pensar que no importa la edad que se tenga, el divorcio siempre trae destrucción en menor o mayor grado. A más de sus 20 años de edad por primera vez sentía una incertidumbre e inseguridad que jamás había sentido y ahora dudaba de todo y de todos, hasta de si su futuro pudiera ser prometedor.

Al ver sus lágrimas y su mirada vacía me ardió el corazón. Tal vez porque muchos años atrás yo era una niña de 5 años que atravesaba por este mismo dilema, pero que gracias a Dios mi hogar no se destruyó.

Por lo tanto he llegado a una conclusión: A no ser que te vayas a las naciones de misionero para ganar almas para Cristo, lo mejor que podemos hacer el resto de nosotros es: encontrar una buena pareja con la cual podamos pasar el resto de nuestras vidas juntos hasta que la muerte nos separe, literalmente, "Hasta que la muerte nos separe". Así podremos criar hijos espiritual y emocionalmente sanos, seguros de sí mismos y firmes en una fe que puede hacer frente a cualquier situación que amenace con la destrucción, porque han sido testigos de ello en sus propios hogares.

Personas así, serán la solución a una sociedad decadente que no sabe distinguir entre el bien y el mal porque en algún momento de sus vidas fueron dañados, se sintieron defraudados o abandonados. Hogares firmes e hijos felices serán el mejor testimonio por el cual "el mundo" quiera tener lo que tienes: Un Dios vivo y real en tu corazón.

De ahí la importancia de enseñar a nuestros jóvenes a escoger bien a su futura pareja. Clases de noviazgo y sexualidad que enseñen a no unirse en yugo desigual, y no solo me refiero a la fe; de escoger a la persona con quien se tienen intereses, valores y metas en común, y no hacer caso a aquello que dice que "los opuestos se atraen", cosa que es verdad, pero que rara vez perdura ya que es prácticamente imposible pasar toda una vida con alguien en lo que difieres casi en todo, por ser precisamente eso: opuestos.

Maestros que enseñen, aun en contra de lo que la sociedad grita y señala por pasado de moda, una vida de pureza sexual, sabiendo que es mucho más lo que se pierde que lo que se gana al explorar lo prohibido... cosa contraria cuando se tiene la bendición del matrimonio.

Matrimonio, palabra y concepto cada día más degradado y pasado de moda... Debemos enseñar de la dicha del mismo. Debemos rescatar aquellos valores y principios que Dios estableció desde el comienzo.

Y se cumple la Palabra de Dios cuando dice: "en aquellos tiempos a lo malo llamarán bueno y a lo bueno llamarán malo"...

... Ayúdanos Dios!!

Quiero aclarar que al escribir estas líneas no es mi intención juzgar, estoy completamente consciente que para algunas personas las circunstancias no les dejaron otra opción y ahora tienen que caminar sin una pareja a su lado. Me duele pensar que hay hombres y mujeres que tuvieron que huir de esa relación destructiva por bien propio y de sus hijos, por violencia, uso de drogas y cosas peores... De aquellos que tuvieron que decir: "No más"... No se sientan ofendidos, al contrario, rogamos a Dios por su pronta restauración.

Escribo para aquellos que aún pueden evitar pasar por el infierno de la separación, para aquellos que aún pueden aprender de los consejos y de los errores de los que ya nos precedieron.

Hagamos esto sin descuidar aquello: ganemos almas, pero no olvidemos enseñar fuertes bases a nuestros jóvenes para producir matrimonios fuertes, familias fuertes, y eventualmente, la firme sociedad con la que hemos soñado.

Martha Martínez,
Junio 2013.



jueves, 18 de noviembre de 2010

Viaje...

El fin de semana pasado fuimos al país vecino. Lo que creí sería un viaje de compras y recreación, resultó ser uno de aprendizaje y reflexión.

Las distancias son largas, por lo tanto hicimos alto en un buen número de semáforos. En la mayoría había cuando menos una persona con un cartón pidiendo ayuda o trabajo. Demasiada pobreza y demasiado frío. Un hombre con un costal de latas de aluminio por aquí, una señora vendiendo periódicos por alla; se me partía el corazón, cómo ayudar... un discapacitado pidiendo ayuda, un niño con habilidades especiales tocando un intento de melodía con un intento de trompeta, con una gran sonrisa... "¿Cómo puedes soportar tanta miseria en esta humanidad que tanto amas?"..."¿Es por eso que nos urges a predicar de tu amor Dios, no solo de palabra sino de hecho?".... Comprendí: La creación entera clama a una por la manifestación de los hijos de Dios.

Martha Martínez
Noviembre 2010

martes, 13 de julio de 2010

Perfeccion...

El error es pensar que todo será perfecto. Algunos que saben dicen que las espectativas no cumplidas son el principal motivo de enojo en las personas. Pensar que porque amo a Dios y sirvo a Dios, o simplemente porque soy bueno y no hago mal a nadie, las cosas saldrán bien para mí, es un error.

Nadie nos garantizó bienestar total. El mismo Jesucristo dijo: "En el mundo tendréis aflicciones, pero no teman, Yo he vencido al mundo", incluso el gran adorador, el salmista David puso en uno de sus escritos"Mis lágrimas están en tu redoma"... Ni siquiera el monárca se libró de la angustia...

Por eso creo que Dios permite la aficción, los desaires, la traición y desgracias para enseñarnos que amar lo imperfecto no es tan fácil. "si amas a los que te aman...¿Qué haces de más? Sed pues perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto".

Amar lo imperfecto... ¿Qué necesidad tengo de hacerlo? Lo haremos para ser mejores... y aún más, tendremos que aprender a hacerlo, para darnos cuenta lo duro que es.... y entender aún mejor lo que Dios nos ha estado diciendo a gritos...

Sé muy bien que duele amar lo imperfecto, pero me ha ayudado a entender que aun así, y con todos mis errores..... Dios me ama.

miércoles, 21 de abril de 2010

VIRTUD...

Hoy tuve una de las mejores platicas con mi madre. Platicar con ella siempre es edificante, pero por alguna razón, tengo la certeza que esta conversación quedará grabada para siempre en mi corazón.

-Mamá, leí en un libro que "Amar es amar aquello que no merece ser amado, o de otra manera no sería una virtud. Perdonar significa extender el perdón a quien no merece ser perdonado, de otra manera no sería una virtud". Y me hizo pensar si el proverbista se referia a la mujer virtuosa (Proverbios 31) como aquella mujer que sabe amar y también perdonar.

-Y recuerda hija que la Palabra dice que a la fe hay que añadir virtud.

-Mamá, yo no soy virtuosa... es muy difícil, duele.

-Hija, la virtud no puede salir de un corazón humano, tiene que ser divino. Cuando le pides a Dios que ame a través de tu corazón y que perdone a través de tu corazón, no es difícil.

-Pero, ¿no se presta a que la gente te vea la cara y te vuelva a traicionar?

-No hija, porque Dios honra a los que le honran. Por el simple hecho de obedecer al mandato de amar, Dios se encargará de honrarte, porque tú lo estarás honrando a Él. Recuerda que la obediencia trae....

-Trae bendición.

-Así es. Si no puedes amar ni perdonar, quiere decir que Dios no es el señor de tu vida, significa que todavía tu YO esta gobernando tu vida. Tienes que sacar el Yo del trono y dejar que Dios gobierne, y eso se hace solo a través de la oración.

En eso entran mis hermanos y la conversación se desvió hacia otras cosas. Pero yo solo escuchaba el vacío y sentía cómo esas palabras se acomodaban en mi corazón. Era como si una nube de humo se disipara, y a pesar de que ya sabía lo que mamá me había dicho, la claridad volvió. Hasta que la voz de mi madre interrumpió mis pensamientos:

-Hija, ¿No comiste de esta salsa, verdad? Se me hace que está aceda, burbujea....

Sí, ...comí de esa salsa.

=(