Hace más de un año que no escribo.
Siento el deber moral de explicar mi ausencia a todos los que en alguna ocasión dedicaron unos minutos de su tiempo para leer alguno de mis escritos.
Si mal no recuerdo, dejé de escribir en Octubre del año pasado, fecha en la cual me enteré que estaba embarazad de mi tercer hijo. Hoy el bebé ya tiene seis meses, y como mis otros dos hijos, también él es un bebé de alta demanda.
Pero al fin ya duerme más de una hora, y yo puedo escribir, y yo estoy feliz.
Pensar que dejé de lado aquello que empecé a hacer desde los ocho años... Recuerdo mi primer escrito. Pegué con cinta adhesiva algunas hojas de papel hasta tener una lo suficientemente grande como para simular un periódico. En mi infantil mente era una periodista que redactaba las noticias que acontecían en su hogar, más específicamente, las historias inventadas con sus muñecos de peluche.
Tiempo después, recuerdo ver llegar a mi "nana" muy preocupada porque no sabía en dónde estaba. Me encontró en la terraza de la casa. Por alguna extraña razón me vi atraída hacia la soledad en las alturas, la panorámica no era la mejor, pero recuerdo la sensación de libertad, el viento en mi cara y la facilidad de escuchar mis pensamientos...ahí escribí mi primer poema.
¡Oh, cuanto me pesa no haber guardado aquellos primeros bosquejos!
Pero hoy he vuelto, todo este tiempo me ha servido para darme cuenta que no es necesario saber hacer todas las cosas, sino sólo aquellas que te llenan y que te hacen sentir plena. Y como alguien dijera: "Aquello que disfrutas tanto hacer que lo harías hasta gratis".
En este forzado-no-planeado año sabático intenté hacer "algunas" cosas. Sí, lo reconozco, intenté imitar aquello que no fui llamada a ser. Y fue frustrante. Pensar que fue necesario recorrer ese camino para darme cuenta que todo es tan sencillo como volver al origen. Me refiero a, prestar atención a aquellas habilidades que ya están dentro de uno. Creo que a veces perderse en el camino no es tan malo después de todo, si ello te lleva a re-direccionarte parra volver y ser honesto contigo mismo.
No soy la mejor, solo una aficionada, ¡ah, pero cómo me llena vaciarme de mis pensamientos!
Así que, agradezco tu tiempo. Agradezco al Creador las habilidades que me ha dado y este tiempo de aparente "extravío". Para mí, ha llegado el tiempo de volver a las letras.
Y tú ¿En qué tiempo te encuentras?
¡He vuelto!
Martha A. Martínez P.
Diciembre 2016.
¡Hola a todos! Este es mi pequeño espacio en el que puedo alejarme del mundo y concentrarme sólo en mis pensamientos... Lo llamo: "Mi lugar Secreto..." Aquí escribo todas esas cosas que, por una u otra razón no son tan fáciles de decir, pero sí de escribir... Así que, !Bienvenido! te dejaré escuchar mis pensamientos.
Mostrando entradas con la etiqueta martha martínez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta martha martínez. Mostrar todas las entradas
jueves, 8 de diciembre de 2016
Todo tiene su tiempo
Etiquetas:
Aprendizaje,
destino,
dicha,
escribir,
habilidades,
lectura,
martha martínez,
Martha Martínez de Valle,
plena,
pleno,
tiempo,
tiempos
domingo, 9 de febrero de 2014
La ventana
Hay una ventana en mi casa. No es muy amplia, pero es lo suficientemente grande como para haber llamado mi atención cada vez que subía las escaleras.
Por mucho tiempo pensé en ella, pues estaba "desnuda", por así decirlo. No decidía con qué tipo cortinas cubrirla y al final me decidí por persianas, pero aún así no termina de convencerme... pero eso ya no importa tanto como al principio, ahora sólo agradezco tener "algo" que impida que los de fuera vean hacia dentro. Y por lo pronto me había olvidado por completo de ella.
Hasta ahora...que un tanto aburrida paso junto a ella y levanto mi mirada.
Un tanto tímida y pasando casi desapercibida, pude ver a una pícara queriendo husmear entre las rendijas, se escondía como queriendo y no queriendo ser descubierta.
Hermosa, la luna, se asomaba por mi ventana.
Me pareció curioso, porque tiempo atrás, ¿qué será, seis años?, cuando recién casada, aún en la euforia de la aventura que comenzábamos, la imagen diaria de la a veces redonda y otras sólo una débil "uña" de la luna que se asomaba por mi ventana, su imagen me hacía sentir que siempre habría esperanza. Que siempre habría nuevos comienzos.
Y hoy que la miré, lo recordé.
Han pasado seis años, podría decir que la euforia inicial no ha terminado, sólo ha cambiado. Ahora somos mucho más que dos. Somos cuatro, y dos retoños hacen que dada día sea diferente, emocionante, divertido y un tanto estresante.
Me había olvidado, pero ahí estaba ella, y hoy al mirarla, sonreí.
Recordé la alegría del ayer y me sentí nuevamente bendecida. Pienso que tal vez nunca debí cubrir esa ventana, le impedí la entrada a la extasiante imagen de la misteriosa y cambiante luna. Y en el proceso me olvidé de que cada día trae consigo nuevos comienzos, nueva esperanza.
Martha Martínez,
Febrero 2014.
Por mucho tiempo pensé en ella, pues estaba "desnuda", por así decirlo. No decidía con qué tipo cortinas cubrirla y al final me decidí por persianas, pero aún así no termina de convencerme... pero eso ya no importa tanto como al principio, ahora sólo agradezco tener "algo" que impida que los de fuera vean hacia dentro. Y por lo pronto me había olvidado por completo de ella.
Hasta ahora...que un tanto aburrida paso junto a ella y levanto mi mirada.
Un tanto tímida y pasando casi desapercibida, pude ver a una pícara queriendo husmear entre las rendijas, se escondía como queriendo y no queriendo ser descubierta.
Hermosa, la luna, se asomaba por mi ventana.
Me pareció curioso, porque tiempo atrás, ¿qué será, seis años?, cuando recién casada, aún en la euforia de la aventura que comenzábamos, la imagen diaria de la a veces redonda y otras sólo una débil "uña" de la luna que se asomaba por mi ventana, su imagen me hacía sentir que siempre habría esperanza. Que siempre habría nuevos comienzos.
Y hoy que la miré, lo recordé.
Han pasado seis años, podría decir que la euforia inicial no ha terminado, sólo ha cambiado. Ahora somos mucho más que dos. Somos cuatro, y dos retoños hacen que dada día sea diferente, emocionante, divertido y un tanto estresante.
Me había olvidado, pero ahí estaba ella, y hoy al mirarla, sonreí.
Recordé la alegría del ayer y me sentí nuevamente bendecida. Pienso que tal vez nunca debí cubrir esa ventana, le impedí la entrada a la extasiante imagen de la misteriosa y cambiante luna. Y en el proceso me olvidé de que cada día trae consigo nuevos comienzos, nueva esperanza.
Martha Martínez,
Febrero 2014.
sábado, 25 de enero de 2014
Y pronto llegó la inspiración.
Ya tengo material para escribir!!!
Choqué!!! Así es, tuve un accidente automovilístico, Gracias a Dios no fue fuerte, pero aún así, mi auto sufrió algunos daños.
Saliendo del trabajo, iba camino a la escuela a recoger a mi niño cuando me distraje, el auto de enfrente frenó en seco porque el auto que iba delante también había frenado, y yo distraída en otras cosas, no lo vi y el golpe.
Llamé a mi esposo para que se hiciera cargo de los niños, que eran mi prioridad (David Nicolás que estaba esperando en la escuela y Martha Adaiah en casa pero que la nana ya tenía que irse), después llamé a mi hermano que estaba en la oficina a media cuadra de donde sucedió el accidente.
"Buscaré los papeles del seguro del carro y en cinco minutos llego"- me dijo. Y en efecto, a los cinco minutos llegaron mis dos hermanos. Verlos llegar, altos, fornidos, y preocupados. Derritieron mi corazón.
Soy la mayor, pero ellos me rebasaron en estatura. Mis "Guardaespaldas" pensé. Pude descansar, ellos se hicieron cargo de todo el papeleo y demás detalles. Uno arreglándose con la persona afectada, el otro arreglando mi auto. Dos horas después, estaba listo para volver a las calles.
Me dí cuenta que aunque soy la mayor, acostumbrada siempre a ver por mis hermanos, ayer, fue al revés. Ellos me cuidaron. Fue extraño. Mis "hermanitos" haciéndose cargo de mí. Supongo que eso es lo que hacemos los hermanos: cuidarnos las espaldas. Pero repito, los menores... cuidándome. Fue el sentimiento más tierno que pude experimentar. Y estoy sumamente agradecida de tenerlos a mi lado, y agradecida también con mis padres porque siempre han estado al pendiente de que seamos una familia unida.
Arreglado el asunto. Nos regresamos a la oficina. Llegó mi esposo con los niños. Me abraza y me pregunta si estoy bien. "¡no podía estar mejor!". Me supe rodeada de amor: Mi esposo, mis hijos, mis hermanos, y mis padres.
Para cuando mis padres llegaron, parecía que nada hubiera pasado. Vi y sentí el orgullo de mi padre al ver cómo él, acostumbrado a dar órdenes, no tuvo necesidad de estar presente. Sus hijos habían tomado las riendas, y todo marchó de maravilla.
No sé... ¡me sentí dichosa!
Soy extremadamente bendecida, tengo todo lo que necesito,
Gracias Dios por la familia, lo material, de verdad que sale sobrando!!!!
Choqué!!! Así es, tuve un accidente automovilístico, Gracias a Dios no fue fuerte, pero aún así, mi auto sufrió algunos daños.
Saliendo del trabajo, iba camino a la escuela a recoger a mi niño cuando me distraje, el auto de enfrente frenó en seco porque el auto que iba delante también había frenado, y yo distraída en otras cosas, no lo vi y el golpe.
Llamé a mi esposo para que se hiciera cargo de los niños, que eran mi prioridad (David Nicolás que estaba esperando en la escuela y Martha Adaiah en casa pero que la nana ya tenía que irse), después llamé a mi hermano que estaba en la oficina a media cuadra de donde sucedió el accidente.
"Buscaré los papeles del seguro del carro y en cinco minutos llego"- me dijo. Y en efecto, a los cinco minutos llegaron mis dos hermanos. Verlos llegar, altos, fornidos, y preocupados. Derritieron mi corazón.
Soy la mayor, pero ellos me rebasaron en estatura. Mis "Guardaespaldas" pensé. Pude descansar, ellos se hicieron cargo de todo el papeleo y demás detalles. Uno arreglándose con la persona afectada, el otro arreglando mi auto. Dos horas después, estaba listo para volver a las calles.
Me dí cuenta que aunque soy la mayor, acostumbrada siempre a ver por mis hermanos, ayer, fue al revés. Ellos me cuidaron. Fue extraño. Mis "hermanitos" haciéndose cargo de mí. Supongo que eso es lo que hacemos los hermanos: cuidarnos las espaldas. Pero repito, los menores... cuidándome. Fue el sentimiento más tierno que pude experimentar. Y estoy sumamente agradecida de tenerlos a mi lado, y agradecida también con mis padres porque siempre han estado al pendiente de que seamos una familia unida.
Arreglado el asunto. Nos regresamos a la oficina. Llegó mi esposo con los niños. Me abraza y me pregunta si estoy bien. "¡no podía estar mejor!". Me supe rodeada de amor: Mi esposo, mis hijos, mis hermanos, y mis padres.
Para cuando mis padres llegaron, parecía que nada hubiera pasado. Vi y sentí el orgullo de mi padre al ver cómo él, acostumbrado a dar órdenes, no tuvo necesidad de estar presente. Sus hijos habían tomado las riendas, y todo marchó de maravilla.
No sé... ¡me sentí dichosa!
Soy extremadamente bendecida, tengo todo lo que necesito,
Gracias Dios por la familia, lo material, de verdad que sale sobrando!!!!
viernes, 24 de enero de 2014
Esperar...
Tengo ganas de escribir, más no sé de qué...
Hace días terminé unos escritos y me he quedado con usa sensación de vacío.
Mis dedos se entumen y piden a gritos que escriba...
Pero busco en mi mente y no encuentro nada.
Suspiro...
Eso es lo que uno hace cuando no puede gritar.
Hay tiempo para todo, y hoy me toca esperar...
Esperar a que un nuevo viento de inspiración llegue a mí,
o a tener el valor de publicar lo que hace unos días escribí.
Hace días terminé unos escritos y me he quedado con usa sensación de vacío.
Mis dedos se entumen y piden a gritos que escriba...
Pero busco en mi mente y no encuentro nada.
Suspiro...
Eso es lo que uno hace cuando no puede gritar.
Hay tiempo para todo, y hoy me toca esperar...
Esperar a que un nuevo viento de inspiración llegue a mí,
o a tener el valor de publicar lo que hace unos días escribí.
martes, 21 de enero de 2014
Un tesoro
La encontré refundida entre los rincones del librero,
triste, gris, rayada y muy gastada mi antigua Biblia estaba solitaria.
Fue fiel compañera en los años formativos,
sus consejos me libraron tantas veces, Tu voz en ella
siempre fue clara.
Y esta vez, no fue la excepción.
No te hiciste esperar y una vez más
esa conocida y lejana urgencia de irte a buscar.
Es raro, porque entre el trajín de la vida misma,
se me ha hecho costumbre el pasarte por alto,
para vergüenza mía lo digo... pero este corazón,
esta alma siempre te está anhelando.
Decía, sentí la urgencia de buscarte,
ahí en Isaías me hablaste...
"Ya te lo había dicho, te lo había mostrado,
de haberlo recordado, tendrías paz."
Es cierto, Todo era verdad.
Descansé en tus palabras, pero sobre todo
en Tu Fidelidad.
"No te he olvidado" dijiste...
"jamás lo haré, Esa es mi promesa,
pues me llamo a mi mismo: Verdadero y Fiel."
Y tu paz llegó,
cómo tantas veces antes, otra vez llegó.
No más dudas, no mas temor , no más preguntas.
Y un canto de alabanza otra vez de mis labios salió,
¿Cuanto hacia que no cantaba?
Esa fue la evidencia más clara de tu presencia en mi ser.
Ahora sí, con más fuerzas, te amo hoy más que ayer!!!
Gracias Dios por tu bendita Palabra, que a través de ella nos hablas
nos guías, nos redarguyes, nos amas...
triste, gris, rayada y muy gastada mi antigua Biblia estaba solitaria.
Fue fiel compañera en los años formativos,
sus consejos me libraron tantas veces, Tu voz en ella
siempre fue clara.
Y esta vez, no fue la excepción.
No te hiciste esperar y una vez más
esa conocida y lejana urgencia de irte a buscar.
Es raro, porque entre el trajín de la vida misma,
se me ha hecho costumbre el pasarte por alto,
para vergüenza mía lo digo... pero este corazón,
esta alma siempre te está anhelando.
Decía, sentí la urgencia de buscarte,
ahí en Isaías me hablaste...
"Ya te lo había dicho, te lo había mostrado,
de haberlo recordado, tendrías paz."
Es cierto, Todo era verdad.
Descansé en tus palabras, pero sobre todo
en Tu Fidelidad.
"No te he olvidado" dijiste...
"jamás lo haré, Esa es mi promesa,
pues me llamo a mi mismo: Verdadero y Fiel."
Y tu paz llegó,
cómo tantas veces antes, otra vez llegó.
No más dudas, no mas temor , no más preguntas.
Y un canto de alabanza otra vez de mis labios salió,
¿Cuanto hacia que no cantaba?
Esa fue la evidencia más clara de tu presencia en mi ser.
Ahora sí, con más fuerzas, te amo hoy más que ayer!!!
Gracias Dios por tu bendita Palabra, que a través de ella nos hablas
nos guías, nos redarguyes, nos amas...
viernes, 11 de octubre de 2013
Bebé enfermo...
Cómo me quejo de lo cansada que termino después de cuidar a mis dos tesoros.
La "gorda", como le decimos de cariño, ama las alturas y me la llevo bajandola de cuanto mueble puede treparse. Gracias a Dios hasta ahora no se me ha caido ni golpeado.
El "niño" está en esa étapa en la que no quiere compartir sus juguetes, y entre llantos de "no, deja que eso es mío!!", lloriqueos de la beba porque su hermano no la deja participar del juego, de gritos: "David Nicolás cierra ese refrigerador, "Martha Adaiah, bájate del escritorio de papá", "No se acerquen a la estufa", "Comparte tus juguetes", "No jueguen con el agua", etc, etc... Termino rendida. Y eso es todo los dias y a veces un poquito más.
Así es, Yo sabía que en el paquete de la maternidad no venían las instrucciones, pero nadie me dijo que tampoco añadían la paciencia, esa uno tiene que encontrarla a cómo de lugar.
Pero esta semana ha sido diferente, desde el domingo mi niño empezó con un resfriado y tos. No me había preocupado porque no había temperatura, pero la madrugada del miercoles nos despertó su fuerte tos. Se me hizo eterno hasta la mañana para llevarlo al doctor. Antibióticos, antiestáminicos y desinflamatorios. Bueno, todo bien hasta anoche. Anoche comenzó la temperatura. ¿por qué todo lo referente a enfermedades tiene que suceder entre dos y tres de la mañana?
Otra vez, se me hizo largo para que amaneciera. Llamé al doctor. Paracetamol y naproxeno añadidos al coctel de medicamentos. Gracias a Dios su ánimo estuvo intacto todo el día. Jugó y pedía mi compañía. Se alegró al ver que mandé pedir pizza, ¿Qué otra cosa puedo hacer para alegrarle el día a un inquieto niño de casi cuatro años al que se le ha prohibido salir? Pizza y caricaturas fue nuestra cita de esta noche. Cabe mencionar que mi esposo y mi niña salieron con su abuela. Así que esta tarde fue sólo para nosotros dos. Y la disfruté entre risas y chequeos de temperatura.
Ahorita él duerme. Y aunque sé que tiene que descansar, no me agrada verlo tan pasivo. Prefiero verlo brincar y negarse a ir a la cama. Prefiero regañarlo porque es tarde y que me responda que mañana no tiene que ir a la escuela.
Mi corazón se me hace chiquito. Oro, oro mucho por su pronta recuperación, oro por un milagro. Después recuerdo que él está en manos de Dios y que tal vez exagero un poco, es sólo un resfriado. Ah, pero cómo deseo dar mi salud por la de él.
Cómo se aman estos pequeños pedazos de carne. Nunca imaginé poder amar tanto a una personita. Deposito en él mis más grandes deseos para su vida. Lo pongo en manos de mi Fiel Dios, y espero, tan solo espero a que llegue otra vez el tan añorado amanecer...
La "gorda", como le decimos de cariño, ama las alturas y me la llevo bajandola de cuanto mueble puede treparse. Gracias a Dios hasta ahora no se me ha caido ni golpeado.
El "niño" está en esa étapa en la que no quiere compartir sus juguetes, y entre llantos de "no, deja que eso es mío!!", lloriqueos de la beba porque su hermano no la deja participar del juego, de gritos: "David Nicolás cierra ese refrigerador, "Martha Adaiah, bájate del escritorio de papá", "No se acerquen a la estufa", "Comparte tus juguetes", "No jueguen con el agua", etc, etc... Termino rendida. Y eso es todo los dias y a veces un poquito más.
Así es, Yo sabía que en el paquete de la maternidad no venían las instrucciones, pero nadie me dijo que tampoco añadían la paciencia, esa uno tiene que encontrarla a cómo de lugar.
Pero esta semana ha sido diferente, desde el domingo mi niño empezó con un resfriado y tos. No me había preocupado porque no había temperatura, pero la madrugada del miercoles nos despertó su fuerte tos. Se me hizo eterno hasta la mañana para llevarlo al doctor. Antibióticos, antiestáminicos y desinflamatorios. Bueno, todo bien hasta anoche. Anoche comenzó la temperatura. ¿por qué todo lo referente a enfermedades tiene que suceder entre dos y tres de la mañana?
Otra vez, se me hizo largo para que amaneciera. Llamé al doctor. Paracetamol y naproxeno añadidos al coctel de medicamentos. Gracias a Dios su ánimo estuvo intacto todo el día. Jugó y pedía mi compañía. Se alegró al ver que mandé pedir pizza, ¿Qué otra cosa puedo hacer para alegrarle el día a un inquieto niño de casi cuatro años al que se le ha prohibido salir? Pizza y caricaturas fue nuestra cita de esta noche. Cabe mencionar que mi esposo y mi niña salieron con su abuela. Así que esta tarde fue sólo para nosotros dos. Y la disfruté entre risas y chequeos de temperatura.
Ahorita él duerme. Y aunque sé que tiene que descansar, no me agrada verlo tan pasivo. Prefiero verlo brincar y negarse a ir a la cama. Prefiero regañarlo porque es tarde y que me responda que mañana no tiene que ir a la escuela.
Mi corazón se me hace chiquito. Oro, oro mucho por su pronta recuperación, oro por un milagro. Después recuerdo que él está en manos de Dios y que tal vez exagero un poco, es sólo un resfriado. Ah, pero cómo deseo dar mi salud por la de él.
Cómo se aman estos pequeños pedazos de carne. Nunca imaginé poder amar tanto a una personita. Deposito en él mis más grandes deseos para su vida. Lo pongo en manos de mi Fiel Dios, y espero, tan solo espero a que llegue otra vez el tan añorado amanecer...
Etiquetas:
amor de padres,
bebe,
deseos,
Dios,
enfermo,
espera,
Esperanza,
hijos,
martha martínez,
maternidad,
milagro,
resfriado,
tos
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Un borroso, pero hermoso recuerdo.
Decía tener entre nueve o diez años, tal vez siete. No lo recuerda con exactitud.
Lo que recuerda muy bien es que dormían en la misma habitación su hermano y su "nana", no necesariamente por ser su abuela, sino por ser quien cuidara de ella y su pequeño hermano. Dos camas individuales y la nana en los tendidos en el suelo.
Dormida como siempre con un ojo entre abierto, tal vez por algúna minúscula deformidad en sus huesos faciales, la pequeña percibe una luz que entra por la ventana y le hace salir de su profundo sueño, que de verdad era profundo.
Al principio pensó que era la luz de un auto, de aquellos torcidos adolescentes que trasnochaban todos los fines de semana en el parque cerca de su casa, la amarillenta luz que tantas veces había visto anteriormente, que duraban un par de segundos resaltando las sombras de los árboles que se atravesaban a su paso para luego desvanecerse y quedar otra vez en total oscuridad.
Es un auto pensó. Pero esta vez la luz no desapareció. Cada segundo parecía más cercana, y más brillante. Más dormida que despierta ella se incorpora hasta quedar sentada de piernas cruzadas en la cama. De pronto la luz está dentro del cuarto.
La imagen siguiente es difícil de explicar. La habitación cuyas paredes eran de color azul celeste se veían blancas, pero no un blanco normal, un blanco que ni siguienra la blanca nieve se le puede igualar. Los muebles, los tendidos, el rostro de la nana dormida, que digo dormida, roncando en el suelo al lado de la cama, era del mismo color, miró al techo y el abanico tambien estaba blanco, miró a las puertas cafés del closet y todo era blanco... no, era más blanco que el mismo blanco.
Pero lo que más le llamó la atención es que nunguna sombra había en la habitación. Pudo voltear al piso debajo del escritorio que estaba frente a ella... todo era luz. Luz y una inexplicable paz.
Sintió demasiada curiosisad al punto de querer estar cien porciento conciente, en ese instante en el que dejas de estar dormida para estar completamente despierta, ella no sabe si son segundos o milésimas de segundo, pero en ese lapso en el que su cerebro estaba por cobrar la conciencia, el ruido.
La luz se redujo al tamaño de una pelota de beisbol suspendida en el centro de la habitación dando lugar otra vez a las sombras y con el zumbido como el de una abeja, lentamente se movió atravesando la ventana, que aunque las cortinas estaban abiertas, el vidrio estaba cerrado.
La pelota de luz queda suspendida unos instantes fuera de la ventana y poco a poco, de menos a más, el zumbido empieza a subir de intensidad al punto de llega a ser tan enzordecedor como el de un avión cuando va a despegar, como el de las turbinas que rompen con el silencio del viento y se prepara para emprender vuelo.
Zzzuuuuuummm!!!! y luego la oscuridad total.
Ahora ella está despierta pero con una gran pesadez en su cabeza, como aquella que sufren los que acaban de ser despertados después de ser interrumpidos de un profundo sueño que se niega soltarles, preguntándose si todo aquello sería sólo eso, un sueño.
Demasiada pesadez, "Fue sólo un sueño" se convence a sí misma, y se desploma nuevamente en su diminuta cama para volver a dormir profundamente.
Años han pasado y aún se pregunta si sólo fue un sueño. Si así lo fue, fue demasiado real, al grado de quedar grabado en su memoria como un recuerdo, uno que desearía recordar con más detalles, uno que hubiera querido decir estaba completamente conciente de lo que pasó..... pero no, lo único que puede decir es que era demasiado pequeña y que todo aquello quedó en un borroso, pero hermoso recuerdo.
Lo que recuerda muy bien es que dormían en la misma habitación su hermano y su "nana", no necesariamente por ser su abuela, sino por ser quien cuidara de ella y su pequeño hermano. Dos camas individuales y la nana en los tendidos en el suelo.
Dormida como siempre con un ojo entre abierto, tal vez por algúna minúscula deformidad en sus huesos faciales, la pequeña percibe una luz que entra por la ventana y le hace salir de su profundo sueño, que de verdad era profundo.
Al principio pensó que era la luz de un auto, de aquellos torcidos adolescentes que trasnochaban todos los fines de semana en el parque cerca de su casa, la amarillenta luz que tantas veces había visto anteriormente, que duraban un par de segundos resaltando las sombras de los árboles que se atravesaban a su paso para luego desvanecerse y quedar otra vez en total oscuridad.
Es un auto pensó. Pero esta vez la luz no desapareció. Cada segundo parecía más cercana, y más brillante. Más dormida que despierta ella se incorpora hasta quedar sentada de piernas cruzadas en la cama. De pronto la luz está dentro del cuarto.
La imagen siguiente es difícil de explicar. La habitación cuyas paredes eran de color azul celeste se veían blancas, pero no un blanco normal, un blanco que ni siguienra la blanca nieve se le puede igualar. Los muebles, los tendidos, el rostro de la nana dormida, que digo dormida, roncando en el suelo al lado de la cama, era del mismo color, miró al techo y el abanico tambien estaba blanco, miró a las puertas cafés del closet y todo era blanco... no, era más blanco que el mismo blanco.
Pero lo que más le llamó la atención es que nunguna sombra había en la habitación. Pudo voltear al piso debajo del escritorio que estaba frente a ella... todo era luz. Luz y una inexplicable paz.
Sintió demasiada curiosisad al punto de querer estar cien porciento conciente, en ese instante en el que dejas de estar dormida para estar completamente despierta, ella no sabe si son segundos o milésimas de segundo, pero en ese lapso en el que su cerebro estaba por cobrar la conciencia, el ruido.
La luz se redujo al tamaño de una pelota de beisbol suspendida en el centro de la habitación dando lugar otra vez a las sombras y con el zumbido como el de una abeja, lentamente se movió atravesando la ventana, que aunque las cortinas estaban abiertas, el vidrio estaba cerrado.
La pelota de luz queda suspendida unos instantes fuera de la ventana y poco a poco, de menos a más, el zumbido empieza a subir de intensidad al punto de llega a ser tan enzordecedor como el de un avión cuando va a despegar, como el de las turbinas que rompen con el silencio del viento y se prepara para emprender vuelo.
Zzzuuuuuummm!!!! y luego la oscuridad total.
Ahora ella está despierta pero con una gran pesadez en su cabeza, como aquella que sufren los que acaban de ser despertados después de ser interrumpidos de un profundo sueño que se niega soltarles, preguntándose si todo aquello sería sólo eso, un sueño.
Demasiada pesadez, "Fue sólo un sueño" se convence a sí misma, y se desploma nuevamente en su diminuta cama para volver a dormir profundamente.
Años han pasado y aún se pregunta si sólo fue un sueño. Si así lo fue, fue demasiado real, al grado de quedar grabado en su memoria como un recuerdo, uno que desearía recordar con más detalles, uno que hubiera querido decir estaba completamente conciente de lo que pasó..... pero no, lo único que puede decir es que era demasiado pequeña y que todo aquello quedó en un borroso, pero hermoso recuerdo.
Etiquetas:
avión,
borroso,
conciencia,
dormir,
duda,
experiencia,
luz,
martha martínez,
nana,
profundo,
recuerdo,
ruido,
sueño,
turbina
jueves, 12 de septiembre de 2013
Prohibido comer o tocar!!!
¡Qué cosas! Tantas veces haber leído los primeros capítulos del génesis. Tantas veces haber escuchado la historia de Adán y Eva en el jardín del Edén y de cómo la serpiente les hizo pecar.
Es tan conocida la historia que la hemos etiquetado como "historia para niños", casi no se predica de ella en los púlpitos, pero sí en las aulas de los chiquitines.
Decidida a iniciar un sistemático plan de lectura, empezando desde el principio, me topo con génesis 3, y en el verso 3 dos palabras "Saltan" a la vista. como diciendo: "No nos pases por alto". Así que puse atención:
No solo se les había dicho "No comer", sino que también, "No tocar". Ambas cosas eran igual de peligrosas y la consecuencia de ambas era la muerte.
Dichosos éstos dos que la única prohibición que tenían era el árbol del fruto prohibido. Nuestra realidad es diferente. Dios nos ha dicho, por medio de Su Palabra, aquellas cosas que no debemos hacer... Y aunque son algunas (para empezar los "Diez mandamientos"), viene a mi mente una en específico, y aunque el principio es el mismo para todos los "No" de Dios a lo largo de Su Palabra, no puedo deja de pensar en ella.
Adulterar o fornicar es lo mismo, es tener relaciones sexuales ilícitas, sólo que una se refiere a "antes de casarse" y la otra a "ya casado" pero con otra persona que no sea el conyuge. Puedo ver que este punto es tan importante para Dios que se dio a la tarea de ser tan específico creando un concepto por separado para un antes y un después.
Para Dios sólo las relaciones sexuales dentro del matrimonio estan permitidas. Todo lo demás fuera de el están prohibidas.
Y como todo lo prohibido se nos dice: "No comer o tocar".
Pero la serpiente, osea el diablo, sigue siendo astuta. Y muchos son los que han caído en sus sutiles palabras: "No morirás - Nada te va a pasar... Nadie se va a enterar- El día que comas tendrás conocimiento- tienes que saber... todos lo hacen, ¿qué tanto es tantito?"
Y muchos son los que han caído con sus trampas. "No he tenido relaciones sexuales"... pero ¿has tocado? ¿has tocado las partes privadas de un cuerpo que no te pertenece?
Tristemente esta es la realidad de muchos jóvenes que sin compromiso alguno con la otra persona se permiten estas ligerezas, calmando sus conciencias pensando que no han hecho nada malo, pues no han llegado al acto sexual, pero que con sus manos han hecho sentir los mismos deseos carnales y las mismas sensaciones orgásmicas.
La órden de Dios no solo fue "no comer" sino también "no tocar". Lo uno como lo otro traen las mismas consecuencias. La muerte.
¿No me crees?
Los amigos que intimaron, en un momento u otro, ya sea por las complicaciones que trae el conocer demasiado de la otra persona, o por la aparición de un nuevo compañero de travesuras, acabará la amistad. Muerte.
Los novios que traspasaron los límites en caricias... se acabará el respeto y la admiración inicial que se tenía de la otra persona, es solo cuestión de tiempo para que la relación decaiga. Muerte.
El esposo/a que durmió en cama ajena creyendo que era cosa de "sólo una vez" y que "nadie se enteraría". Al salir las cosas a la luz, acaba con la confianza de su pareja. Muerte.
Y en el más sencillo de los casos, al ceder tan solo a las caricias atrevidas, muere dentro de nosotros lo único y más valioso que podemos entregar como regalo en la noche de bodas.... la pureza. Muere la inocencia. Y lo que debió ser nuevo, emocionante, desconocido y toda una aventura, como cereza que corona el pastel; la noche de bodas se reduce a un simple acto, como los muchos otros practicados con anterioridad... Muere el misterio y lo que hacía interesante esa noche especial. Muere la ilusión.
Aunque no querramos creerlo, la desobediencia trae consecuencias. Mejor nos es caminar de acuerdo a lo que Dios manda. Ya que no es para aburrirnos la vida, sino que al contrario, para que sepamos vivirla y disfrutarla al maximo libres de remordimientos, sentimientos de verguenza, o en el más triste de los casos, de abandono, porque "aquella" persona no supo valorarme cuando le entregaba o le permitia explorar mi cuerpo.
El único sexo seguro es dentro del matromonio, nos libra de enfermedades sexuales, de embarazos no planeados, y lo más importante, de corazones destrozados.
No comas, pero tampoco toques, tan importante lo uno como lo otro... guarda tu vida con celo, cuida la vida que hay dentro de ti. Que no mueran tus sueños e ilusiones por las palabras de un astuto engañador o engañadora.
Y si hay alguien que diga "Ya es tarde para mí". Aún hay esperanza. Píde perdón a Dios por la desobediencia y decide abstenerte, y ni siquiera tocar; y podrás volver a caminar con tu frente en alto, mirar directo a los ojos y decir: "Me equivoque una vez, pero Dios me levantó y desde entonces no he vuelto a fallar. Nunca más nadie se volverá a aprovechar de mi vulnerabilidad y me guardaré para aquel que me sepa valorar"..... por supuesto, me refiero a aquel que ponga un diamante, sin importar el tamaño, pero un diamante en tu dedo.
Nunca más la muerte te tocará porque has decidido: No comer y no tocar aquello que Dios ha llamado prohibido.
¡Ánimo! que sí se puede...
Es tan conocida la historia que la hemos etiquetado como "historia para niños", casi no se predica de ella en los púlpitos, pero sí en las aulas de los chiquitines.
Decidida a iniciar un sistemático plan de lectura, empezando desde el principio, me topo con génesis 3, y en el verso 3 dos palabras "Saltan" a la vista. como diciendo: "No nos pases por alto". Así que puse atención:
(Hablando Eva con la serpiente)
"[Dios] únicamente nos ha prohibido COMER o TOCAR el fruto del árbol que está en medio del jardín, porque moriríamos".
No solo se les había dicho "No comer", sino que también, "No tocar". Ambas cosas eran igual de peligrosas y la consecuencia de ambas era la muerte.
Dichosos éstos dos que la única prohibición que tenían era el árbol del fruto prohibido. Nuestra realidad es diferente. Dios nos ha dicho, por medio de Su Palabra, aquellas cosas que no debemos hacer... Y aunque son algunas (para empezar los "Diez mandamientos"), viene a mi mente una en específico, y aunque el principio es el mismo para todos los "No" de Dios a lo largo de Su Palabra, no puedo deja de pensar en ella.
"No cometeras adulterio"
Exodo 20:14
"La voluntad de Dios es vuestra santificación, que os apartéis de fornicación"
1 Tesalonisenses 4:3
Adulterar o fornicar es lo mismo, es tener relaciones sexuales ilícitas, sólo que una se refiere a "antes de casarse" y la otra a "ya casado" pero con otra persona que no sea el conyuge. Puedo ver que este punto es tan importante para Dios que se dio a la tarea de ser tan específico creando un concepto por separado para un antes y un después.
Para Dios sólo las relaciones sexuales dentro del matrimonio estan permitidas. Todo lo demás fuera de el están prohibidas.
Y como todo lo prohibido se nos dice: "No comer o tocar".
Pero la serpiente, osea el diablo, sigue siendo astuta. Y muchos son los que han caído en sus sutiles palabras: "No morirás - Nada te va a pasar... Nadie se va a enterar- El día que comas tendrás conocimiento- tienes que saber... todos lo hacen, ¿qué tanto es tantito?"
Y muchos son los que han caído con sus trampas. "No he tenido relaciones sexuales"... pero ¿has tocado? ¿has tocado las partes privadas de un cuerpo que no te pertenece?
Tristemente esta es la realidad de muchos jóvenes que sin compromiso alguno con la otra persona se permiten estas ligerezas, calmando sus conciencias pensando que no han hecho nada malo, pues no han llegado al acto sexual, pero que con sus manos han hecho sentir los mismos deseos carnales y las mismas sensaciones orgásmicas.
La órden de Dios no solo fue "no comer" sino también "no tocar". Lo uno como lo otro traen las mismas consecuencias. La muerte.
¿No me crees?
Los amigos que intimaron, en un momento u otro, ya sea por las complicaciones que trae el conocer demasiado de la otra persona, o por la aparición de un nuevo compañero de travesuras, acabará la amistad. Muerte.
Los novios que traspasaron los límites en caricias... se acabará el respeto y la admiración inicial que se tenía de la otra persona, es solo cuestión de tiempo para que la relación decaiga. Muerte.
El esposo/a que durmió en cama ajena creyendo que era cosa de "sólo una vez" y que "nadie se enteraría". Al salir las cosas a la luz, acaba con la confianza de su pareja. Muerte.
Y en el más sencillo de los casos, al ceder tan solo a las caricias atrevidas, muere dentro de nosotros lo único y más valioso que podemos entregar como regalo en la noche de bodas.... la pureza. Muere la inocencia. Y lo que debió ser nuevo, emocionante, desconocido y toda una aventura, como cereza que corona el pastel; la noche de bodas se reduce a un simple acto, como los muchos otros practicados con anterioridad... Muere el misterio y lo que hacía interesante esa noche especial. Muere la ilusión.
Aunque no querramos creerlo, la desobediencia trae consecuencias. Mejor nos es caminar de acuerdo a lo que Dios manda. Ya que no es para aburrirnos la vida, sino que al contrario, para que sepamos vivirla y disfrutarla al maximo libres de remordimientos, sentimientos de verguenza, o en el más triste de los casos, de abandono, porque "aquella" persona no supo valorarme cuando le entregaba o le permitia explorar mi cuerpo.
El único sexo seguro es dentro del matromonio, nos libra de enfermedades sexuales, de embarazos no planeados, y lo más importante, de corazones destrozados.
No comas, pero tampoco toques, tan importante lo uno como lo otro... guarda tu vida con celo, cuida la vida que hay dentro de ti. Que no mueran tus sueños e ilusiones por las palabras de un astuto engañador o engañadora.
Y si hay alguien que diga "Ya es tarde para mí". Aún hay esperanza. Píde perdón a Dios por la desobediencia y decide abstenerte, y ni siquiera tocar; y podrás volver a caminar con tu frente en alto, mirar directo a los ojos y decir: "Me equivoque una vez, pero Dios me levantó y desde entonces no he vuelto a fallar. Nunca más nadie se volverá a aprovechar de mi vulnerabilidad y me guardaré para aquel que me sepa valorar"..... por supuesto, me refiero a aquel que ponga un diamante, sin importar el tamaño, pero un diamante en tu dedo.
Nunca más la muerte te tocará porque has decidido: No comer y no tocar aquello que Dios ha llamado prohibido.
¡Ánimo! que sí se puede...
Etiquetas:
adulterio,
amigos,
amor,
biblia,
Dios,
embarazo no planeado,
esperar,
fornicación,
ilusión,
mandamientos,
martha martínez,
matrimonio,
muerte,
prohibido,
pureza sexual,
sexo,
sexo seguro,
virginidad
martes, 3 de septiembre de 2013
Aprendiendo a Amar... porque los corazones no tienen suficiente amor para salvar un matrimonio.
No pretendo ser muy sabia, pero creo saber un poco más que cuando era una adolescente. Tal vez es por eso que me causa gracia ver parejas de novios entre los trece y quince años prometiéndose amor eterno... Y por otro lado, me da tristeza ver parejas con unos cuántos años de casados declarando que se les "acabó" el amor, e incluso algunos, a los pocos meses de la luna de miel ya pensando en la separación.
¿Qué es lo que sucedió? Sin lugar a dudas, gracias a la industria de la música, de Hollywood, de la mercadotecnia, etc.; tenemos un concepto distorsionado de lo que es el verdadero amor. Pero no es mi intención definirlo en estas líneas, quiero enfocarme en otra cosa.
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos soñado con el amor. Esa pareja perfecta que terminará por complementarnos y que hará de nuestras vidas un "vivieron felices para siempre". Nos enfocamos en cómo debe ser y lo que debe hacer, y lo que debe tener la otra persona para que supla todas mis necesidades y cumpla con todas mis expectativas, dejando por lado algo básico y fundamental, y no intencionalmente sino porque NO se nos enseñó así. Y antes de que te pierdas entre tantas letras, me estoy refiriendo a: nuestra natural incapacidad de dar amor.
Es paradójico, porque inicialmente fuimos creados para amar y vivir en armonía, tal vez por eso nuestra alma añora desesperadamente regresar a ese estado original. ¿El "jardín del Edén" te recuerda algo? Seguramente "algo" murió en la raza humana con aquella primer desobediencia de aquellos primeros seres vivos sobre la tierra, y de pronto, sin ser perceptible a los ojos humanos fuimos limitados... en tiempo,... en sabiduría,... en emociones.
Habrá algún "enamorad@" que levante su voz y no esté de acuerdo conmigo, pero repito, está "enamorad@"; y estar en ese estado de perfección donde se experimentan las emociones más bellas en el proceso de conseguir pareja no es lo mismo que amar. (Dicho sea de paso, si tu noviazgo te opaca en vez de hacerte brillar, aléjate de esa persona).
Estar enamorad@ no es lo mismo que amar. Te lo dice alguien que vivió ocho años perdidamente enamorada de su novio, pero hoy, al mirar hacia atrás, después de casi seis años de matrimonio y dos tremendos, pero hermosos hijos, me doy cuenta que apenas ahora estoy amando a mi esposo de verdad. Y no es porque se me de naturalmente (aunque mi esposo tiene muchas cualidades que hacen que sea fácil amarlo) sino porque Dios me ha estado enseñando a amar de verdad. Y eso te lo quiero compartir.
Una noche cansada de lidiar todo el día con las obligaciones, al llegar mi esposo le dije: "cuida de los niños, necesito salir un rato". Y me fui a una librería sin nada fijo en mente, al entrar y ver sin mirar, buscando solo distraerme, encuentro un libro, acto seguido me voy sola a un café a leerlo, es ahí dónde encuentro este grande tesoro: El gran secreto para dar amor es: si lo recibes primero.
A continuación te sintetizo lo que el capítulo decía:
Es un escrito largo, pero lo creí necesario. A mí me ayudó a entender que necesito el amor de Dios para amar, amar de verdad, no por emoción, sino por decisión. Y me he dado cuenta que cuando el amor de Dios fluye en mi corazón debido a una constante comunión con él, me es fácil amar. Aún cuando me lastimen, me traicionen, me abandonen...
¡¡Yo estoy encantada!! Amar se ha hecho tan fácil últimamente... Te paso el secreto para que tengas una vida llena de amor hasta el último de tus días.
NOTA: Síntesis tomada el capítulo 3, del libro: Gente común en manos de un Dios poco común. Autor: Max Lucado.
¿Qué es lo que sucedió? Sin lugar a dudas, gracias a la industria de la música, de Hollywood, de la mercadotecnia, etc.; tenemos un concepto distorsionado de lo que es el verdadero amor. Pero no es mi intención definirlo en estas líneas, quiero enfocarme en otra cosa.
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos soñado con el amor. Esa pareja perfecta que terminará por complementarnos y que hará de nuestras vidas un "vivieron felices para siempre". Nos enfocamos en cómo debe ser y lo que debe hacer, y lo que debe tener la otra persona para que supla todas mis necesidades y cumpla con todas mis expectativas, dejando por lado algo básico y fundamental, y no intencionalmente sino porque NO se nos enseñó así. Y antes de que te pierdas entre tantas letras, me estoy refiriendo a: nuestra natural incapacidad de dar amor.
Es paradójico, porque inicialmente fuimos creados para amar y vivir en armonía, tal vez por eso nuestra alma añora desesperadamente regresar a ese estado original. ¿El "jardín del Edén" te recuerda algo? Seguramente "algo" murió en la raza humana con aquella primer desobediencia de aquellos primeros seres vivos sobre la tierra, y de pronto, sin ser perceptible a los ojos humanos fuimos limitados... en tiempo,... en sabiduría,... en emociones.
Habrá algún "enamorad@" que levante su voz y no esté de acuerdo conmigo, pero repito, está "enamorad@"; y estar en ese estado de perfección donde se experimentan las emociones más bellas en el proceso de conseguir pareja no es lo mismo que amar. (Dicho sea de paso, si tu noviazgo te opaca en vez de hacerte brillar, aléjate de esa persona).
Estar enamorad@ no es lo mismo que amar. Te lo dice alguien que vivió ocho años perdidamente enamorada de su novio, pero hoy, al mirar hacia atrás, después de casi seis años de matrimonio y dos tremendos, pero hermosos hijos, me doy cuenta que apenas ahora estoy amando a mi esposo de verdad. Y no es porque se me de naturalmente (aunque mi esposo tiene muchas cualidades que hacen que sea fácil amarlo) sino porque Dios me ha estado enseñando a amar de verdad. Y eso te lo quiero compartir.
Una noche cansada de lidiar todo el día con las obligaciones, al llegar mi esposo le dije: "cuida de los niños, necesito salir un rato". Y me fui a una librería sin nada fijo en mente, al entrar y ver sin mirar, buscando solo distraerme, encuentro un libro, acto seguido me voy sola a un café a leerlo, es ahí dónde encuentro este grande tesoro: El gran secreto para dar amor es: si lo recibes primero.
A continuación te sintetizo lo que el capítulo decía:
Sólo podemos dar amor si lo recibimos primero. Nadie puede dar lo que no tiene. Si nos dicen "ámense unos a otros", "sean pacientes, amables, perdonen", sin que antes se nos explique que somos amados, es como expedir un cheque sin haber depositado dinero en la cuenta. Entonces no es de extrañar que haya tantas relaciones "sobregiradas". Los corazones no tienen suficiente amor para salvar un matrimonio.
El apóstol Juan nos da el orden correcto. Hace un depósito antes de decirnos que expidamos el cheque. Primero, el depositó: Dios nos demostró su amor enviando a su único Hijo a este perverso mundo para darnos vida eterna por medio de su muerte. Eso sí es amor verdadero. No se trata de que nosotros hayamos amado a Dios, sino de que él nos amó tanto que estuvo dispuesto a enviar a su único Hijo como sacrificio expiatorio por nuestros pecados (1 Juan 4.9-10)
Y luego de hacer un depósito tan espléndido y llamativo, Juan nos pide a ti y a mi que saquemos la chequera: "Amados, ya que Dios nos ha amado tanto, debemos amarnos unos a otros" (1 Juan 4.11)
El secreto de amar es vivir siendo amado. Este es el primer paso que olvidamos en nuestras relaciones... cuando fácilmente nos desmoronamos al toparnos con ciertas personas quiere decir que nuestro amor está arraigado en tierra equivocada. Podemos tener raíces en el amor de otras personas (que es voluble) o en nuestra decisión de amar (que es frágil). Juan nos dice que: "Dios es amor, y el que vive en amor vive en Dios y Dios en él" (1 Juan 4.16) Dios es la única fuente de poder.
Mucha gente nos dice que tenemos que amar. Sólo Dios nos da el poder de hacerlo. ¿Cómo podemos amar del mismo modo que Dios nos ama? Queremos hacerlo. Anhelamos hacerlo. Pero ¿cómo?
Si vivimos recibiendo amor, daremos amor.
1 Corintios 13. El capítulo del amor. Te desafío a que sustituyas tu nombre por la palabra amor:
Martha es paciente, es benigna. Martha no es envidiosa, no es presumida, no es orgullosa.... Claro está que es falso. Soy a primera en decir que es un estándar muy alto que aún no puedo alcanzar. Nadie lo puede alcanzar. Nadie, excepto Cristo. ¿Acaso este pasaje no describe el inmesurable amor de Dios? Insertemos el nombre de Cristo en lugar de la palabra amor y veamos si concuerda:
Jesús es paciente, es benigno; Jesús no es envidioso; jesús no es presumido, ni orgulloso; no se comporta con rudeza ni es egoísta ni se enoja fácilmente ni guarda rencor; a Jesús no le gustan las injusticias y se regocija cuando triunfa la verdad. Jesús disculpa todos los errores, siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y todo lo soporta. Un día se dejará de profetizar y de hablar en lenguas, y el saber ya no será necesario, pues sabemos muy poco y profetizamos imperfectamente; pero siempre existirá Jesús.
En vez de dejar que este texto nos haga pensar en un amor que no podemos producir, dejemos que nos recuerde un amor al que no podemos resistirnos. El amor de Dios.
Algunos de ustedes estan sedientos de este tipo de amor. Aquellos que pudieron amarlos no lo hicieron. Te abandonaron en el hospital. Te abandonaron en el altar. Te dejaron con una cama vacía. Con un corazón roto. Con una duda interna: "¿Hay alguien que me ame?".
Por favor, escucha la respuesta del cielo. Dios te ama. De forma personal. Poderosamente. Apasionadamente. Otros te han prometido lo mismo y han fallado. Pero Dios hizo una promesa y la ha cumplido. El te ama con un amor incondicional. Y su amor- si se lo permites- te puede llenar y dejar con un amor que vale la pena compartir.
Es un escrito largo, pero lo creí necesario. A mí me ayudó a entender que necesito el amor de Dios para amar, amar de verdad, no por emoción, sino por decisión. Y me he dado cuenta que cuando el amor de Dios fluye en mi corazón debido a una constante comunión con él, me es fácil amar. Aún cuando me lastimen, me traicionen, me abandonen...
¡¡Yo estoy encantada!! Amar se ha hecho tan fácil últimamente... Te paso el secreto para que tengas una vida llena de amor hasta el último de tus días.
NOTA: Síntesis tomada el capítulo 3, del libro: Gente común en manos de un Dios poco común. Autor: Max Lucado.
Etiquetas:
amar,
amor,
aprender,
Dios,
martha martínez,
matrimonio,
Max Lucado,
noviazgo,
pareja,
relaciones,
secreto
miércoles, 14 de agosto de 2013
Cuando la oscuridad es necesaria
El primer día de la semana, muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que habían quitado la piedra que cubría la entrada. Así que fue corriendo a ver a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: —¡Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto! Pedro y el otro discípulo se dirigieron entonces al sepulcro. Ambos fueron corriendo, pero como el otro discípulo corría más aprisa que Pedro, llegó primero al sepulcro. Inclinándose, se asomó y vio allí las vendas, pero no entró. Tras él llegó Simón Pedro, y entró en el sepulcro. Vio allí las vendas y el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús, aunque el sudario no estaba con las vendas sino enrollado en un lugar aparte. En ese momento entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; y vio y creyó. Hasta entonces no habían entendido la Escritura, que dice que Jesús tenía que resucitar. (Juan 20:1-9 NVI)
Juan el que llegó primero pero se quedó fuera,
Pedro el que llegó después pero que sin dudar entró.
Me encanta cómo se plasman sus personalidades, y es que sin importar nuestros temperamentos, Dios no hace acepción de personas.
Se les había dado una promesa, que el Hijo de Dios al tercer día resucitaría, pero en todo el transcurso de la agonía, desde la conmoción de la traición de Judas y su suicidio, el arresto y crucifixión del Maestro, el tener que esconderse por no saber si ellos correrían la misma suerte, y el dolor de haber perdido a quien les brindaba seguridad y alivio: al gran amigo, habían olvidado lo prometido.
"Cuando todavía estaba oscuro". En la vorágine de las grandes pruebas, ahí dónde las fibras más sensibles del corazón son estremecidas ante la amenaza de una pérdida inminente sin la posibilidad de recuperarla, entre las acrobacias mentales y el estrés que recorre el cuerpo, y los químicos que produce el cerebro que hacen que los pensamientos se entorpezcan... Ahí, es donde, por razones obvias olvidamos lo que Dios ha dicho.
Dicen los que han pasado noches en vela que cuando ya va a amanecer, se pone más oscuro. Cuando la oscuridad abraza nuestras vidas y no podemos ver ni siquiera un atisbo de luz a la distancia, cuando las fuerzas sienten desfallecer, la respiración no alcanza y arde el pecho, cuando el llanto ahoga nuestros pensamientos.... Así es, la oscuridad no es un lugar para disfrutar.
Jesús mismo tuvo su momento oscuro: bajó al mismo infierno y quitó las llaves de la muerte a Satanás. No creo que la travesía haya sido de lo más placentera. La Biblia no da detalles, pero ni siquiera la imaginación más frondosa puede acercarse siquiera a lo que en realidad fue.
La oscuridad es necesaria. Sin ella no valoramos la presencia de la luz. Es ahí donde se nos forza a caminar por fe, humanamente hablando no hay certeza ni seguridad alguna, el golpe puede venir por doquier, pero espiritualmente hablando, es ahí donde podemos aprender a confiar "ciegamente" en Aquel que nos ha prometido, y que jamás ha dejado caer ninguna de sus palabras a tierra.
Lo sé, no lo entendemos. Pero el reloj de Dios sigue corriendo y su tic-tac no se detiene. Habrá un momento, un día, una fecha en el calendario del Altísimo y entonces amanecerá. Y con los primeros rayos de luz, nuestros ojos podrán ver. "Y vio y creyó". Junto con la vista vendrá la fortaleza de nuestra fe, jamás volveremos a ser los mismos, puesto que nuestros ojos lo han visto, o mejor dicho, Le han visto. Hasta ese momento, entenderemos el por qué de la oscuridad. "Hasta entonces no habían entendido la Escritura, que dice que Jesús tenía que resucitar".
Era necesario que el Hijo de Dios pasara por todo ese sufrimiento. Una vez pasada la prueba tendría la mayor de las victorias. Y a través de El, muchos, miles, millones más también pudieran vivir.
Jesús nos mostró el camino a seguir en medio de la oscuridad. Si seguimos sus pasos, el tercer día llegará y volveremos a vivir, el aliento volverá, podremos sonreír, las vendas que nos ataban se caerán, la piedra, los problemas se removerán y podremos salir a la luz y caminar, hasta entonces podremos avanzar. Y con nuestro ejemplo y experiencia podremos decir a muchos, bendecirles con sabias palabras, diciéndoles: sigue adelante no temas, este momento pasará, a veces es necesaria la oscuridad, pero el día llegará y con el, la más grande de tus victorias.
Martha Martínez,
Agosto 2013.
Juan el que llegó primero pero se quedó fuera,
Pedro el que llegó después pero que sin dudar entró.
Me encanta cómo se plasman sus personalidades, y es que sin importar nuestros temperamentos, Dios no hace acepción de personas.
Se les había dado una promesa, que el Hijo de Dios al tercer día resucitaría, pero en todo el transcurso de la agonía, desde la conmoción de la traición de Judas y su suicidio, el arresto y crucifixión del Maestro, el tener que esconderse por no saber si ellos correrían la misma suerte, y el dolor de haber perdido a quien les brindaba seguridad y alivio: al gran amigo, habían olvidado lo prometido.
"Cuando todavía estaba oscuro". En la vorágine de las grandes pruebas, ahí dónde las fibras más sensibles del corazón son estremecidas ante la amenaza de una pérdida inminente sin la posibilidad de recuperarla, entre las acrobacias mentales y el estrés que recorre el cuerpo, y los químicos que produce el cerebro que hacen que los pensamientos se entorpezcan... Ahí, es donde, por razones obvias olvidamos lo que Dios ha dicho.
Dicen los que han pasado noches en vela que cuando ya va a amanecer, se pone más oscuro. Cuando la oscuridad abraza nuestras vidas y no podemos ver ni siquiera un atisbo de luz a la distancia, cuando las fuerzas sienten desfallecer, la respiración no alcanza y arde el pecho, cuando el llanto ahoga nuestros pensamientos.... Así es, la oscuridad no es un lugar para disfrutar.
Jesús mismo tuvo su momento oscuro: bajó al mismo infierno y quitó las llaves de la muerte a Satanás. No creo que la travesía haya sido de lo más placentera. La Biblia no da detalles, pero ni siquiera la imaginación más frondosa puede acercarse siquiera a lo que en realidad fue.
La oscuridad es necesaria. Sin ella no valoramos la presencia de la luz. Es ahí donde se nos forza a caminar por fe, humanamente hablando no hay certeza ni seguridad alguna, el golpe puede venir por doquier, pero espiritualmente hablando, es ahí donde podemos aprender a confiar "ciegamente" en Aquel que nos ha prometido, y que jamás ha dejado caer ninguna de sus palabras a tierra.
Lo sé, no lo entendemos. Pero el reloj de Dios sigue corriendo y su tic-tac no se detiene. Habrá un momento, un día, una fecha en el calendario del Altísimo y entonces amanecerá. Y con los primeros rayos de luz, nuestros ojos podrán ver. "Y vio y creyó". Junto con la vista vendrá la fortaleza de nuestra fe, jamás volveremos a ser los mismos, puesto que nuestros ojos lo han visto, o mejor dicho, Le han visto. Hasta ese momento, entenderemos el por qué de la oscuridad. "Hasta entonces no habían entendido la Escritura, que dice que Jesús tenía que resucitar".
Era necesario que el Hijo de Dios pasara por todo ese sufrimiento. Una vez pasada la prueba tendría la mayor de las victorias. Y a través de El, muchos, miles, millones más también pudieran vivir.
Jesús nos mostró el camino a seguir en medio de la oscuridad. Si seguimos sus pasos, el tercer día llegará y volveremos a vivir, el aliento volverá, podremos sonreír, las vendas que nos ataban se caerán, la piedra, los problemas se removerán y podremos salir a la luz y caminar, hasta entonces podremos avanzar. Y con nuestro ejemplo y experiencia podremos decir a muchos, bendecirles con sabias palabras, diciéndoles: sigue adelante no temas, este momento pasará, a veces es necesaria la oscuridad, pero el día llegará y con el, la más grande de tus victorias.
Martha Martínez,
Agosto 2013.
Etiquetas:
creer,
día,
Dios,
Jesucristo,
Juan,
luz,
madrugada,
María Magdalena,
martha martínez,
oscuridad,
Pedro,
problemas,
prueba,
resucitar,
sacrificio,
sepulcro,
soledad,
victoria
domingo, 11 de agosto de 2013
El Dios que traiciona
Job 5.17-19
Siempre podemos tener la seguridad que en La Biblia, la Palabra de Dios, tendremos una respuesta a cada uno de nuestros estados de ánimo.
Dios corrige... algunos no estarán de acuerdo conmigo, pero soy de las que cree que Dios nos "jala las orejas" de vez en cuando para corregirnos el rumbo, o bien, nos priva de ciertas respuestas para enseñarnos grandes verdades.
Y cuando eso sucede, el verso 17 nos dice que debemos considerarnos afortunados porque es Dios quien nos quiere enseñar algo.
T.D. Jakes dice lo siguiente:
A veces estar en el desierto, en un naufragio, en una celda o en una cruz también es la perfecta voluntad de Dios.
Martha Martínez de Valle
5:17 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios corrige;
Por tanto, no menosprecies la disciplina del Todopoderoso.
5:18 Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará;
El hiere, y sus manos curan.
5:19 En seis tribulaciones te librará,
Y en la séptima no te tocará el mal.
Siempre podemos tener la seguridad que en La Biblia, la Palabra de Dios, tendremos una respuesta a cada uno de nuestros estados de ánimo.
Dios corrige... algunos no estarán de acuerdo conmigo, pero soy de las que cree que Dios nos "jala las orejas" de vez en cuando para corregirnos el rumbo, o bien, nos priva de ciertas respuestas para enseñarnos grandes verdades.
Y cuando eso sucede, el verso 17 nos dice que debemos considerarnos afortunados porque es Dios quien nos quiere enseñar algo.
T.D. Jakes dice lo siguiente:
"Hay tiempos en los que aparentemente Dios está ausente. Pero no es así. Aunque no lo sintamos El está ahí enseñándonos "algo". Sentiremos que nos ha abandonado, algunos osaremos pensar que nos traicionó, nos sentiremos defraudados y heridos por Aquel que prometió nunca dejarnos y darnos todo lo que pidamos... pero El es el que "hiere y sus manos curan". Si nos hemos sentido así, quiere decir que, El ha decidido operar en un ámbito totalmente desconocido para nosotros.
Es muy, muy difícil confiar en Dios cuando no vemos Su respaldo, pero eso es precisamente lo que El quiere que hagamos: que confiemos. Y aunque las cosas estén de mal en peor, y cuando te digan, te pregunten ¿Dónde está tu Dios? que no pierdas el ánimo, no pierdas la fe, Tu tiempo no es el de los hombres, tu tiempo es el de Dios. Sus métodos podrán desconcertarte, sus enseñanzas no tendrán sentido aparente en el momento, pero los resultados serán simplemente sorprendentes.
Dios obrará milagrosamente en tu vida porque confiaste en El mientras trabajaba en el ámbito de lo invisible."
A veces estar en el desierto, en un naufragio, en una celda o en una cruz también es la perfecta voluntad de Dios.
Martha Martínez de Valle
Etiquetas:
confianza,
cura,
Dios,
Esperanza,
herida,
invisible,
martha martínez,
problemas,
pruebas,
resultados,
td Jakes
Ubicación:
Ciudad Obregón, SON, México
miércoles, 7 de agosto de 2013
Sólo obedecer...
"Esta no era la forma en que yo planeé esto Dios"
¿Te has encontrado a ti mismo diciendo estas palabras? Yo sí.
Y si hay alguien en la historia con el derecho de sentirse frustrado y dirigirse a Dios con estas palabras es justamente José. No, no José el soñador. José el de: "Jesús, María y José", el que al parecer al principio tendría un papel fundamental en las Escrituras, pero que después del pasaje de "Jesús en el templo" lo perdemos de vista.
Imagina a José a 5 días de distancia lejos de su hogar, solo él y María en un establo maloliente, rodeados de animales, y su amada esposa a punto de dar a luz. Definitivamente esta no había sido la forma en que él había planeado el alumbramiento de su hijo, perdón, del Hijo de Dios.
Después de todo, ¿qué no que fue un ángel quien anunció el nacimiento de Dios en la tierra? Cuando menos toda una cuidad debiera estar festejando este momento, pero no. Solo las estrellas eran testigos de tal acontecimiento.
Pero no era el hijo de José, era el Hijo de Dios y la idea había sido Suya, este proyecto era de Dios. Y las cosas no estaban resultando de la manera que José había pensado. A veces nos hemos llegado a preguntar por qué Dios obra de la manera que lo hace.
José lo cuestionó, pero aunque no lo entendía, hizo lo único que sabía hacer: obedeció. Cuando lo llamó el ángel. También cuando María le explicó. Obedeció cuando Dios lo mandó.
Fue obediente a Dios.
Fue obediente cuando el cielo brillaba.
Fue obediente cuando el cielo estaba oscuro.
No permitió que su confusión alterara su obediencia. No lo sabía todo. Pero hizo lo que sabía: obedecer.
Tu, al igual que José, no puedes ver el cuadro completo. De la misma manera que José, tu tarea es ver que Jesús adentre una parte de tu mundo. Y al igual que José puedes escoger: obedecer o desobedecer. Por haber obedecido, Dios lo usó para cambiar al mundo. ¿Puede Dios hacer lo mismo contigo?
Somos gente común que sirve a un Dios poco común. ¿Servirás aun cuando no comprendas?
Podremos hacernos todas las preguntas del mundo en nuestro caminar con Dios, y tal vez Dios no las responda, pero habrá una pregunta que El jamás dejará de responder. ¿Dios estás conmigo?
Escucha el llanto del bebé en el pesebre. ¿Se interesa Dios?¿Le importamos a Dios?¿Ama aún a sus hijos?
Por medio del pequeño rostro del bebé nacido en el establo dice que Sí.
Sí, tus pecados son perdonados.
Sí, tu nombre está escrito en los cielos.
Sí, la muerte ha sido derrotada.
Y sí, Dios ha entrado a tu mundo.
Emanuel. Dios con nosotros es.
Nota: Adaptación y síntesis del capítulo 1: La oración de José, del libro: Gente común en la manos de un Dios poco común, Autor Max Lucado.
¿Te has encontrado a ti mismo diciendo estas palabras? Yo sí.
Y si hay alguien en la historia con el derecho de sentirse frustrado y dirigirse a Dios con estas palabras es justamente José. No, no José el soñador. José el de: "Jesús, María y José", el que al parecer al principio tendría un papel fundamental en las Escrituras, pero que después del pasaje de "Jesús en el templo" lo perdemos de vista.
Imagina a José a 5 días de distancia lejos de su hogar, solo él y María en un establo maloliente, rodeados de animales, y su amada esposa a punto de dar a luz. Definitivamente esta no había sido la forma en que él había planeado el alumbramiento de su hijo, perdón, del Hijo de Dios.
Después de todo, ¿qué no que fue un ángel quien anunció el nacimiento de Dios en la tierra? Cuando menos toda una cuidad debiera estar festejando este momento, pero no. Solo las estrellas eran testigos de tal acontecimiento.
Pero no era el hijo de José, era el Hijo de Dios y la idea había sido Suya, este proyecto era de Dios. Y las cosas no estaban resultando de la manera que José había pensado. A veces nos hemos llegado a preguntar por qué Dios obra de la manera que lo hace.
José lo cuestionó, pero aunque no lo entendía, hizo lo único que sabía hacer: obedeció. Cuando lo llamó el ángel. También cuando María le explicó. Obedeció cuando Dios lo mandó.
Fue obediente a Dios.
Fue obediente cuando el cielo brillaba.
Fue obediente cuando el cielo estaba oscuro.
No permitió que su confusión alterara su obediencia. No lo sabía todo. Pero hizo lo que sabía: obedecer.
Tu, al igual que José, no puedes ver el cuadro completo. De la misma manera que José, tu tarea es ver que Jesús adentre una parte de tu mundo. Y al igual que José puedes escoger: obedecer o desobedecer. Por haber obedecido, Dios lo usó para cambiar al mundo. ¿Puede Dios hacer lo mismo contigo?
Somos gente común que sirve a un Dios poco común. ¿Servirás aun cuando no comprendas?
Podremos hacernos todas las preguntas del mundo en nuestro caminar con Dios, y tal vez Dios no las responda, pero habrá una pregunta que El jamás dejará de responder. ¿Dios estás conmigo?
Escucha el llanto del bebé en el pesebre. ¿Se interesa Dios?¿Le importamos a Dios?¿Ama aún a sus hijos?
Por medio del pequeño rostro del bebé nacido en el establo dice que Sí.
Sí, tus pecados son perdonados.
Sí, tu nombre está escrito en los cielos.
Sí, la muerte ha sido derrotada.
Y sí, Dios ha entrado a tu mundo.
Emanuel. Dios con nosotros es.
Nota: Adaptación y síntesis del capítulo 1: La oración de José, del libro: Gente común en la manos de un Dios poco común, Autor Max Lucado.
Etiquetas:
confusión,
Dios,
Jesús,
María y José,
martha martínez,
Max Lucado,
nacimiento,
obedecer,
obediencia,
pesebre,
vida
viernes, 28 de junio de 2013
Dios escucha...
"El oyó mi voz desde su templo..."
Cuando nuestras vidas agradan a Dios podemos tener la confianza de que Dios "siempre nos escucha" (Jn.11:42)
Y no hablo necesariamente de tener vidas perfectas, aunque en alguna parte de las Escrituras se nos exhorta a "ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto", no se refiere a vidas sin errores sino a "desear y apuntar hacia la perfección, y seguir adelante en gracia y santidad... De tener la intención de conformarnos a la imagen de nuestro Padre celestial, ya que se espera más de los seguidores de Cristo que de los demás".
No, Dios no espera que vivamos vidas libres de errores, El nos formó y sabe de nuestras fallas como humanos, "se acuerda de que somos polvo". Él es realista al saber que fallaremos. Si no me creen, pregúntenselo a Pedro.
Jesús sabía que Pedro le iba a negar, incluso se lo dijo: "antes de que cante el gallo me habrás negado tres veces". Y de igual manera, Él sabe cuántas veces más habremos de pecar de aquí hasta nuestro último respiro, pero eso no le preocupa, de echo ya tiene todo solucionado. Él sabe que su Sangre es suficiente para perdonar todos nuestros pecados y no solo los nuestros sino los de toda la humanidad; trata de imaginar el poder de Su sangre para poder perdonar todos los pecados de 7 billones de personas en el presente año, más los pecados de los que vivieron dos mil años atrás y los que vivirán hasta que el mundo se acabe. No, el pecado no le tiene preocupado, ese asunto ya fue solucionado.
Sabía que Pedro iba a fallar, sin embargo, no por eso le dejó de amar. Incluso dias después, cuando Pedro se sentía reprobado, le fue a buscar y lo llamó por su nombre y le preparó un platillo para comer y lo confrontó con el verdadero problema: "Pedro, ¿me amas?".
Jesús dejó en claro que no es el error sino el amor lo que le importa. El quiere saber si hay amor en el asunto. Siempre y cuando haya amor en nuestro corazón hacia Dios, no importa cuántas veces tropecemos, el amor triunfará. Dios es amor, el amor nos levantará, ya que sin amor, nada somos.
Y no es que tengamos luz verde para pecar, "al cabo que Dios me perdona". No, repito: el enfoque no está en el error, sino en el amor. Si nos enfocamos en el error, seremos legalistas y No se trata de tener una lista de lo que no se debe hacer porque es malo; en cambio si el enfoque es el amor, no querremos hacer lo malo porque amo a mi Dios.
Dios sabe que somos humanos y que somos imperfectos, pero sabe que nacimos con la capacidad de aspirar a ser mejores cada día para parecernos cada vez más a nuestro Padre celestial. Él sólo mira el corazón. Él mira y se pregunta: ¿hay amor en nuestra relación?, ¿me amas, Pedro, me amas?
Pareciera una paradoja, amamos a Dios y le fallamos. Imposible no fallar, somos humanos, débiles e inconstantes, para nuestra vergüenza y al mismo tiempo para nuestra ayuda, Él ya lo sabe... Y ahora tú lo sabes. Lo que necesitas saber es: ¿todavia hay amor en tu corazón para Dios?
Cuando Dios mira ese amor en tu interior sabe que eres "conforme a Su corazón". Pregúntaselo al Salmista. Cuando tu corazón es para con Dios, a pesar de lo bien o mal que hayas actuado, puedes acercarte a Él con la confianza de que te escuchará. Sus oídos jamás estarán cerrados al clamor de quien aún siente en su corazón, la a veces débil, punzada de la llama del amor.
Tus errores y a veces horrores no le asustan. Si has caido, ¡clama, no calles!, su oido esta esperando escuchar tu voz. Habrá quiénes el pecado les ha revolcado y golpeado tanto que ni fuerzas tienen para hablar, no importa, tal solo un gemido, un simple quejido será suficiente, él escuchará.
"En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos" Salmo 18:6
¿Le amas? Eso es todo lo que importa. El escuchará...
Martha Martínez,
Junio 2013.
Etiquetas:
amor,
Dios,
error,
escuchar,
fallas,
martha martínez,
paz,
pecado,
Pedro,
relación,
remordimiento,
Salmo 18,
ser perfectos
sábado, 27 de abril de 2013
Soberbia
El rey David decia: ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. (Salmos 19:12, 13 RVR60)
David pedía ser librado de ls soberbia para no caer en rebelión... Lo que me llama la atención es que un soberbio no puede hacer esta sencilla oración, ya que se requiere cierto grado de humildad para reconocer que necesitamos la ayuda y provición divina. Solos no podremos vencer.
Pero sigue la interrogante en mi ser ¿cómo ayudar a un soberbio, si ellos no necesitan ayuda? ¿Cómo decirles que están mal, si nunca se equivocan?, ¿Cómo hacerles entender, si ellos lo saben todo?, ¿cómo decirles que necesitan ser más humildes, si con el simple comentario se alteran y te responden: ¡yo no soy soberbio!?
Ahora si que sólo Dios. Sólo Dios..
David pedía ser librado de ls soberbia para no caer en rebelión... Lo que me llama la atención es que un soberbio no puede hacer esta sencilla oración, ya que se requiere cierto grado de humildad para reconocer que necesitamos la ayuda y provición divina. Solos no podremos vencer.
Pero sigue la interrogante en mi ser ¿cómo ayudar a un soberbio, si ellos no necesitan ayuda? ¿Cómo decirles que están mal, si nunca se equivocan?, ¿Cómo hacerles entender, si ellos lo saben todo?, ¿cómo decirles que necesitan ser más humildes, si con el simple comentario se alteran y te responden: ¡yo no soy soberbio!?
Ahora si que sólo Dios. Sólo Dios..
Etiquetas:
auto ayuda,
Dios,
martha martínez,
Rebelión,
Salmo 19,
soberbia,
soberbio
domingo, 21 de abril de 2013
Mi café...
Dos semanas estresantes... Tantas preguntas sin respuesta, y dos chiquitines demandando toda mi atención.
Desde un "mira mami que mi hermanita no me deja", hasta, " mami, ¿me enseñas a jugar pin-pon?" Y mi taza de café se enfría...
Corre el tiempo y debo correr junto con el... Porque las fieras no esperan.
Feroces mis anhelos, debo esperar, y al mismo tiempo correr. Lo más próximo que puedo hacer es suspirar y tratar de saborear los placeres que una galleta de chispas de chocolate sabe dar, ¿o debiera decir dos o tres galletas?
Igual, suspiro, saboreo, sorbo mi taza de cafe que es sólo para mí y que al parecer por el momento es lo único que puedo controlar, hasta que una vocesita me interrumpe: "¿me das café mamá?...
Corrijo... Me iré a lavar platos, que al parecer es lo único que puedo controlar.....
Ahora ninguna voz se escucha.
Desde un "mira mami que mi hermanita no me deja", hasta, " mami, ¿me enseñas a jugar pin-pon?" Y mi taza de café se enfría...
Corre el tiempo y debo correr junto con el... Porque las fieras no esperan.
Feroces mis anhelos, debo esperar, y al mismo tiempo correr. Lo más próximo que puedo hacer es suspirar y tratar de saborear los placeres que una galleta de chispas de chocolate sabe dar, ¿o debiera decir dos o tres galletas?
Igual, suspiro, saboreo, sorbo mi taza de cafe que es sólo para mí y que al parecer por el momento es lo único que puedo controlar, hasta que una vocesita me interrumpe: "¿me das café mamá?...
Corrijo... Me iré a lavar platos, que al parecer es lo único que puedo controlar.....
Ahora ninguna voz se escucha.
Etiquetas:
café,
hijos,
hogar,
martha martínez,
responsabilidades
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




