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martes, 27 de diciembre de 2016

Intentando

Lo he intentado... lo confieso. He intentado apartar un tiempo para sentrarme a escribir, pero a veces es difícil encontrar la inspiración cuando dos niños corren al rededor tuyo gritando, riendo y peleando;al mismo tiempo que el bebé hace todo lo posible por llamar la atención (el llanto siempre funciona). Pensandolo bien, es imposible encontrar inspiración en semejantes circunstancias.

Pero sigo intentando...

Tres pequeñas vidas dependen al 100% de su estresada madre que hace el intento de hacerse un espacio donde pueda dejar a un lado todas sus reponsabilidades por lo menos unos cuantos minutos, pero no se puede ir contra la naturaleza, y los llamados de sus hijos son más fuertes que las letras, es por eso que entre dedos que escriben rápido y una maquina que se alenta de vez en cuando, intento, de verdad, intento escribir algo con coherencia.

Que la música siga tocando, que los pensamientos sigan fluyendo, que los hijos sigan creciendo. Llegará el dia cuando mis días estén llenos de hojas blancas y desee escuchar esas estridentes carcajadas corriendo a mi alrededor y los balbuceos de un infante, mientras tanto, seguiré intentando mantener la cordura entre el entonces y el ahora.

Martha Martínez de Valle,
intentando.
Diciembre 2016.




jueves, 8 de diciembre de 2016

Todo tiene su tiempo

Hace más de un año que no escribo.
Siento el deber moral de explicar mi ausencia a todos los que en alguna ocasión dedicaron unos minutos de su tiempo para leer alguno de mis escritos.

Si mal no recuerdo, dejé de escribir en Octubre del año pasado, fecha en la cual me enteré que estaba embarazad de mi tercer hijo. Hoy el bebé ya tiene seis meses, y como mis otros dos hijos, también él es un bebé de alta demanda.

Pero al fin ya duerme más de una hora, y yo puedo escribir, y yo estoy feliz.

Pensar que dejé de lado aquello que empecé a hacer desde los ocho años... Recuerdo mi primer escrito. Pegué con cinta adhesiva algunas hojas de papel hasta tener una lo suficientemente grande como para simular un periódico. En mi infantil mente era una periodista que redactaba las noticias que acontecían en su hogar, más específicamente, las historias inventadas con sus muñecos de peluche.

Tiempo después, recuerdo ver llegar a mi "nana" muy preocupada porque no sabía en dónde estaba. Me encontró en la terraza de la casa. Por alguna extraña razón me vi atraída hacia la soledad en las alturas, la panorámica no era la mejor, pero recuerdo la sensación de libertad, el viento en mi cara y la facilidad de escuchar mis pensamientos...ahí escribí mi primer poema.

¡Oh, cuanto me pesa no haber guardado aquellos primeros bosquejos!

Pero hoy he vuelto, todo este tiempo me ha servido para darme cuenta que no es necesario saber hacer todas las cosas, sino sólo aquellas que te llenan y que te hacen sentir plena. Y como alguien dijera: "Aquello que disfrutas tanto hacer que lo harías hasta gratis".

En este forzado-no-planeado año sabático intenté hacer "algunas" cosas. Sí, lo reconozco, intenté imitar aquello que no fui llamada a ser. Y fue frustrante. Pensar que fue necesario recorrer ese camino para darme cuenta que todo es tan sencillo como volver al origen. Me refiero a, prestar atención a aquellas habilidades que ya están dentro de uno. Creo que a veces perderse en el camino no es tan malo después de todo, si ello te lleva a re-direccionarte parra volver y ser honesto contigo mismo.

No soy la mejor, solo una aficionada, ¡ah, pero cómo me llena vaciarme de mis pensamientos!

Así que, agradezco tu tiempo. Agradezco al Creador las habilidades que me ha dado y este tiempo de aparente "extravío". Para mí, ha llegado el tiempo de volver a las letras.

Y tú ¿En qué tiempo te encuentras?



¡He vuelto!
Martha A. Martínez P.
Diciembre 2016.






viernes, 3 de julio de 2015

La arreglada de cabello.

...pues que me he arreglado el cabello.

Recuerdo que antes escribía de cosas más triviales, no importaba el tema, simplemente las palabras fluían; hoy, me cuesta un poco más trabajo hacerlo. No sé, tal vez al fin estoy madurando y las trivialidades ya no son tan importantes.

¿Será que antes era más ingenua? o simplemente tenía una boca muy grande. Puede que la lengua me funcionara más rápido que el cerebro y con mucha más facilidad expresara mis sentimientos. ¿Quién sabe?

Pero me causa cierta gracia ver comentarios de otras pequeñas almas ingenuas hablar de temas como matrimonio cuando no están casadas, o de la sabiduría de la vida cuando ni los treinta han alcanzado, y antes que te molestes conmigo, deja te digo que yo era igual.

Pero la vida se encarga de dar ciertos giros inesperados, y de pronto tu mundo tal cual lo conociste se vuelve un terreno inexplorado.

Creo que cuando somos demasiado jóvenes, somos a menudo arrogantes como para esperar a aprender algunas cosas... pero la vida es excelente maestro, ella se encarga de enseñarnos un par de cosas, o tal vez tres. Si esperas un poco, te darás cuenta que hay cosas más adelante en el camino, y que era mucho más fácil hablar o escribir de ello, que vivirlo.

Es como si aprendiéramos primero la teoría, pero llega el momento de poner todo en práctica, y ahí es donde sale a flote qué tan buenos estudiantes fuimos... pero no hay de qué preocuparse, en la vida no hay reprobados, solo personas recuperando sus materias. Tendremos que repetir una y otra vez el tema hasta que lo dominemos, y una vez logrado, somos promovidos al siguiente nivel.

Es cíclico... cuando creías haber dominado el arte de vivir, el nuevo nivel trae nuevos retos, nuevos demonios y gigantes a vencer. Habrá que tomar aire nuevamente y emprender la lucha otra vez...Sí, otra vez.

Es simple, no hay mucho que filosofar. Pero en un mundo en constante cambio, vale la pena detenernos a pensar: "¿Qué es lo que he aprendido a lo largo del camino?". Si puedes mirar hacia atrás y recordar a quiénes en algún momento te ayudaron, lo has hecho bien; si no es así, no has aprendido lo fundamental y estás en grande riesgo. La ingratitud te vuelve ciego.

Estoy aprendiendo a apreciar éste nuevo terreno, ¡Oh! ¿Qué si me ha costado trabajo? Claro que sí, pero estoy empezando a agradecer todo lo aprendido. Y de pronto, me encuentro en mi nueva "normal", y ya no me incomoda, es lo cotidiano y me siento bien.

Las visitas al salón de belleza no son tan fundamentales como antaño: ropa limpia, cambiar pañales y tener cena temprano le han sustituido... pero hoy fui a arreglarme el cabello, y se siente bien, no lo niego; pero mejor se siente saber que "algo" he aprendido a lo largo del camino.

En nuevos terrenos,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015





viernes, 24 de enero de 2014

Esperar...

Tengo ganas de escribir, más no sé de qué...
Hace días terminé unos escritos y me he quedado con usa sensación de vacío.

Mis dedos se entumen y piden a gritos que escriba...
Pero busco en mi mente y no encuentro nada.

Suspiro...
Eso es lo que uno hace cuando no puede gritar.

Hay tiempo para todo, y hoy me toca esperar...
Esperar a que un nuevo viento de inspiración llegue a mí,
o a tener el valor de publicar lo que hace unos días escribí.