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sábado, 22 de noviembre de 2014

Entre corcheas y silencios

Insípidos momentos que inspiran,
llenos de notas, que a lo lejos,
en lo recóndito de la memoria se esconden.

Momentos desdeñados por la inexperiencia.
Momentos que no se supieron amar...

Pero los recuerdos llegan y el tiempo se esfumó.
Y estamos en el aquí y el ahora, deseando,
 suspirando...

Notas bajas que calman el alma,
sonidos que asoman las lágrimas.
Corcheas y silencios que quedaron en el olvido,
sonidos apenas reconocidos....

Viajar en el tiempo a aquel momento,
a aquella casita, a aquel tambaleante banco,
con las desgastadas teclas de aquel viejo piano.

Recordando a aquel que se fue,
 sin siquiera darnos cuenta que le necesitábamos,
dejando un vacío lleno de inseguridad.

Caminando a través de los años,
ahora entiendo su mirada llena de recuerdos.
Con cada nota sus ojos se iluminaban,
¡y me amó! porque con cada sonido le iluminaba el alma.

Y siento la urgencia de volver.
Lo he intentado...

Con mil pretextos he regresado sin el valor de llegar,
deseando volver a escuchar por detrás de aquella desgastada puerta,
los sonidos que ahora me recuerdan, (como le solían recordar)
esos preciosos momentos de la vida que se le habían escapado.

Husmeaba...
¡Sí!, lo hacía con toda desfachatez.
Sin saber lo que ahora sé:

Que no todo es un "Allegro" en la vida.
Y que nos aproximamos al final "Rallentando"...

Rallentando la vida misma que queda plasmada entre corcheas y silencios,
entre recuerdos que sólo se escuchan con el corazón.





martes, 19 de agosto de 2014

Hoy fue un dia muy pesado... no sé si ando tan cansada porque aun estoy ajustándome a los nuevos horarios de la escuela de mi niño. O porque me tensioné bastante al llevar a mi nene al pediatra y escucharle decir que tenemos que darle antibiótico para evitar un cuadro de neumonía, ya que tiene un antecedente de hace un par de años atrás... el solo recuerdo me da escalofríos. Escucharle toser y el ver 38,90 grados en el termómetro realmente me inquietó.

Después de un largo baño, darle medicamento, orar (esas oraciones que salen del corazón de una madre) y unos cuarenta eternos minutos, él se encuentra jugando "futbol" en la sala con papá. Sus risas me alientan, y entonces elevo una oración de agradecimiento y pienso que "todo está bien".

Mi esposo recien llegó y se llevó a los niños para jugar con ellos en la otra habitación, lo amo por hacer eso!!  Me da un tiempo de relax y es por eso que aquí estoy. Necesitaba un descanso.

Son estos días los que detesto, no importa nada más siempre y cuando mis nenes estén saludables. Supongo que ese es el propósito de esto, valorar y atesorar sólo aquello que tiene verdadero valor. A fin de cuentas todo lo demás sale sobrando.

Hace unos días paseaba por la colonia dónde crecí.... poco a poco nuevos vecinos han llegado y debo admitir que son de cierto poder adquisitivo mayor al de aquellos que ya tienen más de diez años viviendo ahi, sus casas son impresionantes. También miré aquellas otras casas que cuando niña se erqguian en todo su esplendor, vamos! estoy hablando de casi treinta años atrás.

Todas esas casas una vez hermosas ahora están sumamente deterioradas. Me puse a pensar que: o sus negocios se fueron a la quiebra o sus propietarios perecieron. Las casas han envejecido con los años... de verdad me hizo reflexionar.

A veces nos afanamos tanto por lo material cuando ello aquí se queda, se hace viejo y se corroe. Bien dice el Sagrado libro: No hagas tesoros en la tierra donde el orin y la polilla corrompen, sino haz tesoros en el cielo donde ni la polilla ni el orin corrompen. (les debo la cita) Ese verso se hizo palpable al mirar el lugar donde crecí.

Necesitamos hacer un cambio de paradigmas y dejar de ser tan suceptibles a lo que los medios nos quieren hacer creer. Lo que verdaderamente importa no puede ser medido, ni en dinero, ni en tiempo, ni en minutos.... lo que importa son los recuerdos y los sentimientos de felicidad que vivirán por siempre en nuestros corazones, y eso nada ni nadie los puede corromper.

Asi que hoy celebro la alegría de ver a mis niños reir, correr, jugar y platicarnos sus infantiles inquietudes. Momentos señores, la vida se trata de crear momentos inolvidables al lado de aquellos que amamos y que nos aman incondicionalmente.

Bendiciones!!!
Martha Martínez de Valle.
Agosto 2014.


jueves, 10 de julio de 2014

¿Quién eres para mí?

¿Qué si quién eres para mi?

Pasan los minutos y no puedo expresarlo. Mis dedos entumecidos escriben torpemente los pensamientos que con más tropiezos llegan a mi mente.

Se escucha la música que me llena de recuerdos. La apacible voz que de pronto trae calma a mi alma. Se escucha la voz de un adorador. Y es que, uno que verdaderamente sabe adorar trae del cielo a la tierra Tu Presencia. Y es Tu presencia la que me confronta ahora.

"¿Quién soy Yo para ti?" Percibo en ello tu poder y soberanía, al mismo tiempo que me inunda tu gran amor. Voces que me recuerdan quién eras, eres y serás para mi.

Eres quién me sostuvo en sus brazos cuando todo alrededor se derrumbaba. Susurrabas tus palabras de consuelo a mi pequeña existencia en medio del caos total. Me diste la gracia de sobrevivir, me cuidaste, me levantaste, me miraste cuando nadie más me vio. Fui de grande estima a tus ojos. Me rodeaste de lo mejor, me diste lo mejor.... Me has dado lo mejor.

Escucho el latido de mi corazón... y me avergüenzo. ¡Que mi existencia te honre por favor! ¡Es que, me has dado tanto! Prueba tengo de tu verdad, de tu existencia, de tu amor...

Eres mi paz, mi amor, mi Padre, mi consuelo, el dador de vida, el eterno Gran YO SOY, la razón de vivir, quién me sostiene de la mano derecha, quien mis lágrimas secó, compañero fiel, consejero incansable, confidente del alma, mi defensor.... Eres mi Dios.

"Entonces, todo saldrá bien", te escucho decir.

Y puedo sonreír, y puedo soñar, y esperar en Ti.

Martha Martínez,
Julio 2014.




viernes, 24 de enero de 2014

Esperar...

Tengo ganas de escribir, más no sé de qué...
Hace días terminé unos escritos y me he quedado con usa sensación de vacío.

Mis dedos se entumen y piden a gritos que escriba...
Pero busco en mi mente y no encuentro nada.

Suspiro...
Eso es lo que uno hace cuando no puede gritar.

Hay tiempo para todo, y hoy me toca esperar...
Esperar a que un nuevo viento de inspiración llegue a mí,
o a tener el valor de publicar lo que hace unos días escribí.