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lunes, 26 de agosto de 2019

...Pero aprendimos el temor


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¡Hoy mis dedos quieren escribir! Y eso me hace muy feliz.

No hace mucho leí un libro de la Dra. Caroline Leaf donde dice que: "fuimos programados para el amor, pero aprendimos el temor".

Basta con ver la cara de un infante durmiendo para darnos cuenta que refleja una paz inexplicable ¡Ni qué decir de sus sonrisas!Y pensar que así fuimos alguna vez en nuestra vida, pero en alguna parte del camino, "algo" o "alguien" nos atrofió y aprendimos a tener temores, y la paz se esfumó y las sonrisas disminuyeron, en algunos casos, ya no volvieron.

Pero ese no era el plan original para nosotros. Igual, aprendimos a sobrevivir con el corazón herido, levantando defensas y muros a nuestro alrededor, en un débil intento para no permitir que aquello que nos lastimó vuelva a suceder...

Por eso, los contratos, los acuerdos ante notarios públicos, pagarés, etc... ¿Será que como humanos no somos confiables? Puede que sí, puede que no. Lo cierto es que el ser humano es complejo.

"Hombre de verdad ¿Quién lo hallará?" dice la Biblia. Al parecer Dios conoce nuestro corazón.

Es que, nos es tan fácil prometer, pero luego nos olvidamos de lo prometido, y con un "perdón" o "lo siento mucho" queremos solucionar las cosas y que sean como antes, pero ¡es imposible! Y te habla alguien que cree ciegamente en el poder del perdón. Pero aunque haya un: "borrón y cuenta nueva", las cosas difícilmente serán como antes. Mi consejo es: evita aferrarte a que las cosas sean como solían ser, mejor inicia desde cero a partir del momento de la reconciliación y tal vez, tal vez... te sorprenda que todo sea mucho mejor de lo que antes tenías.

TD Jakes dice: "Todos tenemos el derecho de decir ´¡Basta!´, pero hay un grave peligro en no perdonar a quien está realmente arrepentido".

Y creo que me he desviado un poco del tema... pero volvamos a lo nuestro, la cuestión es: cómo confiar; ¡¿Cómo?! cuando somos tan frágiles, incluyendo nuestras promesas.

¡Bendita Palabra de Dios que nos brinda luz en medio de la oscuridad! Justo en el centro de toda la Biblia... como si a propósito Dios dijera que debe ser el centro de nuestro vivir, se encuentra un verso, que a mi ver, deberíamos enmarcarlo y colgarlo en las paredes de nuestro hogar:

Salmo 118:8 "Mejor es confiar en Dios, que confiar en los hombres". (RVR 1960)

La versión (RVC) dice:: "Mejor es confiar en Dios que en los simples mortales".
Y la versión (TLA) cita: "Mejor es confiar en Dios que en gente importante".

Así que, ya sea que ese "alguien" sea un simple mortal o sea alguien muy importante, Dios nos dice que confiar en el hombre (y aquí me refiero a la raza humana, no quiero meterme en líos feministas o patriarcales) no es la mejor decisión que podemos tomar.

Y es que, al confiar en Dios, nos llenaremos de esa tan añorada paz que teníamos cuando eramos niños. Esa paz planeada en el diseño original.

¿Por qué es mejor confiar en Dios? Porque la Biblia dice que "El es el mismo de ayer, de hoy y por siempre", que en Dios "no hay sombra de variación", que "Si El lo dijo, El lo hará", que "El no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta".

En mi experiencia, han sido los días turbulentos y los giros inesperados de la vida los que me han hecho tambalear, dudar de todo y de todos, ¡hasta de mi misma! Pero una y otra vez, he regresado a estas "frases" a estas "promesas" escritas en el sagrado Libro, que me dan estabilidad, seguridad, confianza y que me he llenado de una inexplicable paz.

"Fuimos programados para el amor, pero aprendimos el temor". Y el temor se ha hecho un amo y señor... ¡un verdugo para muchos! Insomnios, sudando en frío, bocas secas, un constante estado alarma, escalofríos, mentes nebulosas y terrores nocturnos... esos no estaban en el plan.

Pero si hacemos del centro de nuestra vida, el verso del centro de la Biblia... "Mejor es confiar en Dios que en los hombres"... Y descansas en Aquel que tiene el poder para cambiar tu situación en un instante... La paz llegará. Tus niveles de estrés se normalizarán, volverás a dormir, a disfrutar, a sonreír... ¡paz! tendrás nuevamente paz.

Confiando en Dios en el día a día,
Martha Martínez de Valle.
Agosto 2019.


















miércoles, 22 de abril de 2015

Ángeles entre nosotros

De esas miradas que cautivan e intrigan,
esas sonrisas que son divinas,
cabellos dorados y ondulados...
o negros bien lacios,
figuras perfectas irradiando autoridad y al mismo tiempo paz.

Aquellas cosas que sólo en sueños se pueden apreciar.

Pocos somos los privilegiados de tenerles de vez en cuando,
sonrisas y voces,
llamadas espontáneas que traen de regreso a tu origen.
Son ángeles entre nosotros que el cielo manda para recordarnos el rumbo.

No importan los tiempos ni las distancias,
ellos llegan para quedarse grabados en el corazón;
Son como listones de muchos colores,
 entrelazados, adornando los recuerdos.

Ángeles entre nosotros que nos indican el rumbo a seguir.
Sensibles al Eterno que no dudan ni un instante abrir los labios y bendecir.

Ellos son, Ángeles entre nosotros...




domingo, 1 de marzo de 2015

¡Ésta paz!

Es domingo y los míos duermen...

Se siente realmente extraño. Acostumbrada al relajo y constantes peticiones de mis nenes (y mi nenote), sentir tanta tranquilidad de pronto es raro.

Pero me gusta. Me da pena admitirlo, pero me agradan demasiado estos momentos que saben a gloria.

De pronto todo comienza a tener lógica... Sabía que tan solo eran necesarias unas cuantas palabras para que todo se acomodara en su lugar. Sonrío. No por presunción, sino por agradecimiento...

Dios es bueno, y descansar en esa bondad me ha llenado de una inexplicable paz, como la que se respira ahora mismo.

Tranquilidad, serenidad, remanso. Sólo una guitarra se escucha a lo lejos, y admito que me molesta un poco, preferiría estar en completo silencio solo para callar todas esas voces que me impedían mirar.

Si tan solo pudiera cruzar otro par de palabras con otras tantas personas, tal vez algunas preguntas encontrarían sus respuestas... pero no sé si estoy preparada para hablar. En este momento y en este instante creo que es mejor callar, pero a veces me pregunto si sería posible... Interminables conversaciones que no se materializarán, ¡sólo Dios sabe! mientras tanto... mientras tanto (Ni siquiera se cómo terminar la frase).

Consciente estoy que a veces es mejor cerrar los labios y guardar las cosas en el corazón para meditarlas, repasarlas y aprender. O tal vez, esperar. Esperar el momento adecuado cuando hablar sea necesario.

La vida está llena de momentos. Saber qué hacer en cada uno de ellos es una bendición que no muchos poseemos, pero si podemos rogar al cielo por un poco de sabiduría podremos disfrutar el vivir.

Es curioso, ¡Cuánta calma! De pronto se impregna mi ser, siento que pudiera volar... me quedo con lo aprendido el día de hoy, y con una inexplicable alegría retomo el paso en este viaje al que llamamos vida.

Salmo 62:1-2
"En Dios solamente está acallada mi alma;
de Él viene mi salvación.
El solamente es mi roca y mi salvación;
Es mi refugio, no resbalaré mucho."

miércoles, 2 de abril de 2014

Chile... esto es para ti.

Era una niña y muy borroso en mi mente, recuerdo haber escuchado el testimonio de una persona que le había tocado llegar a una zona de desastre, justo después de un terremoto. No recuerdo el lugar, pero lo que recuerdo es que dijo que en medio de tanto dolor, en medio le la gente que había perdido sus bienes materiales, y peor aún, a algún ser querido, le preguntó a Dios:-  ¿Por qué me has traído a este lugar, qué les puedo decir, mira cuánto dolor?- Y al abrir su Biblia salta a su vista el Salmo 46. Y es esa misma Palabra la que declaro sobre tí:


46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

46:2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,Y se traspasen los montes al corazón del mar;

46:3 Aunque bramen y se turben sus aguas,Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

46:4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,El santuario de las moradas del Altísimo.

46:5 Dios está en medio de ella; no será conmovida.Dios la ayudará al clarear la mañana.

46:6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos;Dio él su voz, se derritió la tierra.

46:7 Jehová de los ejércitos está con nosotros;Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

...

46:10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

46:11 Jehová de los ejércitos está con nosotros;Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah



















Ruego a nuestro Dios que esta Palabra se haga carne y realidad en Tu vida y en tu Nación. Amen!

martes, 21 de enero de 2014

Un tesoro

La encontré refundida entre los rincones del librero,
triste, gris, rayada y muy gastada mi antigua Biblia estaba solitaria.

Fue fiel compañera en los años formativos,
sus consejos me libraron tantas veces, Tu voz en ella
siempre fue clara.

Y esta vez, no fue la excepción.
No te hiciste esperar y una vez más
esa conocida y lejana urgencia de irte a buscar.

Es raro, porque entre el trajín de la vida misma,
se me ha hecho costumbre el pasarte por alto,
para vergüenza mía lo digo... pero este corazón,
esta alma siempre te está anhelando.

Decía, sentí la urgencia de buscarte,
ahí en Isaías me hablaste...
"Ya te lo había dicho, te lo había mostrado,
de haberlo recordado, tendrías paz."

Es cierto, Todo era verdad.
Descansé en tus palabras, pero sobre todo
en Tu Fidelidad.

"No te he olvidado" dijiste...
"jamás lo haré, Esa es mi promesa,
pues me llamo a mi mismo: Verdadero y Fiel."

Y tu paz llegó,
cómo tantas veces antes, otra vez llegó.

No más dudas, no mas temor , no más preguntas.
Y un canto de alabanza otra vez de mis labios salió,
¿Cuanto hacia que no cantaba?

Esa fue la evidencia más clara de tu presencia en mi ser.
Ahora sí, con más fuerzas, te amo hoy más que ayer!!!

Gracias Dios por tu bendita Palabra, que a través de ella nos hablas
nos guías, nos redarguyes, nos amas...




viernes, 28 de junio de 2013

Dios escucha...

"El oyó mi voz desde su templo..."

Cuando nuestras vidas agradan a Dios podemos tener la confianza de que Dios "siempre nos escucha" (Jn.11:42)

Y no hablo necesariamente de tener vidas perfectas, aunque en alguna parte de las Escrituras se nos exhorta a "ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto", no se refiere a  vidas sin errores sino a "desear y apuntar hacia la perfección, y seguir adelante en gracia y santidad... De tener la intención de conformarnos a la imagen de nuestro Padre celestial, ya que se espera más de los seguidores de Cristo que de los demás".

No, Dios no espera que vivamos vidas libres de errores, El nos formó y sabe de nuestras fallas como humanos, "se acuerda de que somos polvo". Él es realista al saber que fallaremos. Si no me creen, pregúntenselo a Pedro. 

Jesús sabía que Pedro le iba a negar, incluso se lo dijo: "antes de que cante el gallo me habrás negado tres veces". Y de igual manera, Él sabe cuántas veces más habremos de pecar de aquí hasta nuestro último respiro, pero eso no le preocupa, de echo ya tiene todo solucionado. Él sabe que su Sangre es suficiente para perdonar todos nuestros pecados y no solo los nuestros sino los de toda la humanidad; trata de imaginar el poder de Su sangre para poder perdonar todos los pecados de 7 billones de personas en el presente año, más los pecados de los que vivieron dos mil años atrás y los que vivirán hasta que el mundo se acabe. No, el pecado no le tiene preocupado, ese asunto ya fue solucionado.

Sabía que Pedro iba a fallar, sin embargo, no por eso le dejó de amar. Incluso dias después, cuando Pedro se sentía reprobado, le fue a buscar y lo llamó por su nombre y le preparó un platillo para comer y lo confrontó con el verdadero problema: "Pedro, ¿me amas?".

Jesús dejó en claro que no es el error sino el amor lo que le importa. El quiere saber si hay amor en el asunto. Siempre y cuando haya amor en nuestro corazón hacia Dios, no importa cuántas veces tropecemos, el amor triunfará. Dios es amor, el amor nos levantará, ya que sin amor, nada somos.

Y no es que tengamos luz verde para pecar, "al cabo que Dios me perdona". No, repito: el enfoque no está en el error, sino en el amor.  Si nos enfocamos en el error, seremos legalistas y No se trata de tener una lista de lo que no se debe hacer porque es malo; en cambio si el enfoque es el amor,   no querremos hacer lo malo porque amo a mi Dios.

Dios sabe que somos humanos y que somos imperfectos, pero sabe que nacimos con la capacidad de aspirar a ser mejores cada día para parecernos cada vez más a nuestro Padre celestial. Él sólo mira el corazón. Él mira y se pregunta: ¿hay amor en nuestra relación?, ¿me amas, Pedro, me amas?

Pareciera una paradoja, amamos a Dios y le fallamos. Imposible no fallar, somos humanos, débiles e inconstantes, para nuestra vergüenza y al mismo tiempo para nuestra ayuda, Él ya lo sabe... Y ahora tú lo sabes. Lo que necesitas saber es: ¿todavia hay amor en tu corazón para Dios?

Cuando Dios mira ese amor en tu interior sabe que eres "conforme a Su corazón". Pregúntaselo al Salmista. Cuando tu corazón es para con Dios, a pesar de lo bien o mal que hayas actuado, puedes acercarte a Él con la confianza de que te escuchará. Sus oídos jamás estarán cerrados al clamor de quien aún siente en su corazón, la a veces débil, punzada de la llama del amor. 

Tus errores y a veces horrores no le asustan. Si has caido, ¡clama, no calles!, su oido esta esperando escuchar tu voz. Habrá quiénes el pecado les ha revolcado y golpeado tanto que ni fuerzas tienen para hablar, no importa, tal solo un gemido, un simple quejido será suficiente, él escuchará.

"En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos" Salmo 18:6

¿Le amas? Eso es todo lo que importa. El escuchará...

Martha Martínez,
Junio 2013.