Lo he intentado... lo confieso. He intentado apartar un tiempo para sentrarme a escribir, pero a veces es difícil encontrar la inspiración cuando dos niños corren al rededor tuyo gritando, riendo y peleando;al mismo tiempo que el bebé hace todo lo posible por llamar la atención (el llanto siempre funciona). Pensandolo bien, es imposible encontrar inspiración en semejantes circunstancias.
Pero sigo intentando...
Tres pequeñas vidas dependen al 100% de su estresada madre que hace el intento de hacerse un espacio donde pueda dejar a un lado todas sus reponsabilidades por lo menos unos cuantos minutos, pero no se puede ir contra la naturaleza, y los llamados de sus hijos son más fuertes que las letras, es por eso que entre dedos que escriben rápido y una maquina que se alenta de vez en cuando, intento, de verdad, intento escribir algo con coherencia.
Que la música siga tocando, que los pensamientos sigan fluyendo, que los hijos sigan creciendo. Llegará el dia cuando mis días estén llenos de hojas blancas y desee escuchar esas estridentes carcajadas corriendo a mi alrededor y los balbuceos de un infante, mientras tanto, seguiré intentando mantener la cordura entre el entonces y el ahora.
Martha Martínez de Valle,
intentando.
Diciembre 2016.
¡Hola a todos! Este es mi pequeño espacio en el que puedo alejarme del mundo y concentrarme sólo en mis pensamientos... Lo llamo: "Mi lugar Secreto..." Aquí escribo todas esas cosas que, por una u otra razón no son tan fáciles de decir, pero sí de escribir... Así que, !Bienvenido! te dejaré escuchar mis pensamientos.
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martes, 27 de diciembre de 2016
Intentando
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jueves, 20 de agosto de 2015
Paredes desnudas...
Doy un sorbo a mi café antes de escribir en un intento de atrapar la inspiración, que tengo la sospecha me ha estado rondando estos últimos días, pero que no he tenido tiempo para atenderle. Me disculpo por ello...
Hace algunos meses pedí unos cuadros por Internet. Deberían haber llegado en 20 días, pero por alguna cuestión, tardaron dos meses y medio en llegar. Me dieron la opción de cancelar la compra y devolverme el dinero, pero en realidad yo quería esos cuadros, así que continué con la transacción.
Verás, debido a una ampliación de mi casa, un nuevo y largo pasillo se extiende hacia las nuevas habitaciones de mis hijos, y esos cuadros adornarían a la perfección esa gran pared blanca e insípida... pero tuve que esperar.
Y el tiempo ha pasado... sin darme cuenta, los días, meses y años han transcurrido. He recordado aquel primer día cuando mi esposo y yo llegamos de la luna de miel para habitar ésta casa; aunque teníamos lo indispensable, no podía dejar de notar que las paredes estaban vacías... así como desnudas.
Incluso las escaleras no tenían barandal, y los ventanales de las mismas estaban sin persianas, solo un pálido papel nos daba la privacidad que necesitábamos. Pero el tiempo pasó, y esos detalles se fueron solucionando uno a la vez, y ahora, casi ocho años de aquel primer día, ésta casa con paredes desnudas ha cobrado vida.
Pensar en dos personas que creen conocerse y toman la decisión de vivir juntos, es en cierto modo, cómico. Es demasiado arrogante a mi ver, creer que conoces a una persona sólo porque has convivido unas cuántas horas a la semana con él o ella... pero es la ley de la vida.
Y así llegamos, llenos de ilusiones y de expectativas egoístas a una casa literalmente vacía. Con lo indispensable, pero necesitada de recuerdos y de historias que se van entretejiendo a medida que discusiones se aclaran, peleas se reconcilian, triunfos y asensos se festejan, caracteres se maduran y si Dios lo permite, nuevos retoños se añaden.
El tiempo es buen amigo al momento de formar un hogar. Y con la ayuda de Dios, los egoísmos se van desvaneciendo para formar un nuestro, un nosotros... Me duele pensar que muchos no se quedan el tiempo suficiente para formar recuerdos dignos de colgar en fotografías en la pared.
Te invito a decorar las paredes de tu "casa" ( y no estoy hablando necesariamente de tu casa-casa... tu me entiendes), te invito a quedarte y esperar el tiempo necesario para colgar de tus paredes esos detalles que hagan de tu vida, de tu carácter y personalidad, que hagan de tu matrimonio, de tu familia y de tu hogar un lugar cada día más bello y digno de admirar.
Y si tienes que esperar toda una vida para lograrlo, pues, espéralo. Lo importante es no renunciar, no perder la iniciativa y ese impulso de mejorar cada rincón porque ves en el, el potencial de lo que puede llegar a ser. (No estoy hablando necesariamente de... tú me entiendes).
Si tan solo puedes mirar el potencial... esperar no importará. Mira y observa, no pases por alto los detalles, debes estar consciente de tu potencial, del de tu pareja, del de tus hijos, el de tu casa... atenta en todo momento para hacer los arreglos necesarios. Desarrollar valores, principios, elevar oraciones, cambiar actitudes, hacerte el hábito de pronunciar palabras que edifiquen, en fin, un arduo trabajo que nos garantice la continua mejora de nuestra "casa".
Mi largo pasillo blanco e insípido esperó más de medio año ser adornado, y sé que se necesitará de muchos años más para poder tener la casa de mis sueños. Pero hagamos de todo esto un paso a la vez, y poco a poco tendremos la satisfacción de ver cómo cobran vida esas "paredes desnudas" de nuestras vidas a medida que las adornamos.
Martha Martínez de Valle,
Decorando.
Agosto 2015
Hace algunos meses pedí unos cuadros por Internet. Deberían haber llegado en 20 días, pero por alguna cuestión, tardaron dos meses y medio en llegar. Me dieron la opción de cancelar la compra y devolverme el dinero, pero en realidad yo quería esos cuadros, así que continué con la transacción.
Verás, debido a una ampliación de mi casa, un nuevo y largo pasillo se extiende hacia las nuevas habitaciones de mis hijos, y esos cuadros adornarían a la perfección esa gran pared blanca e insípida... pero tuve que esperar.
Y el tiempo ha pasado... sin darme cuenta, los días, meses y años han transcurrido. He recordado aquel primer día cuando mi esposo y yo llegamos de la luna de miel para habitar ésta casa; aunque teníamos lo indispensable, no podía dejar de notar que las paredes estaban vacías... así como desnudas.
Incluso las escaleras no tenían barandal, y los ventanales de las mismas estaban sin persianas, solo un pálido papel nos daba la privacidad que necesitábamos. Pero el tiempo pasó, y esos detalles se fueron solucionando uno a la vez, y ahora, casi ocho años de aquel primer día, ésta casa con paredes desnudas ha cobrado vida.
Pensar en dos personas que creen conocerse y toman la decisión de vivir juntos, es en cierto modo, cómico. Es demasiado arrogante a mi ver, creer que conoces a una persona sólo porque has convivido unas cuántas horas a la semana con él o ella... pero es la ley de la vida.
Y así llegamos, llenos de ilusiones y de expectativas egoístas a una casa literalmente vacía. Con lo indispensable, pero necesitada de recuerdos y de historias que se van entretejiendo a medida que discusiones se aclaran, peleas se reconcilian, triunfos y asensos se festejan, caracteres se maduran y si Dios lo permite, nuevos retoños se añaden.
El tiempo es buen amigo al momento de formar un hogar. Y con la ayuda de Dios, los egoísmos se van desvaneciendo para formar un nuestro, un nosotros... Me duele pensar que muchos no se quedan el tiempo suficiente para formar recuerdos dignos de colgar en fotografías en la pared.
Te invito a decorar las paredes de tu "casa" ( y no estoy hablando necesariamente de tu casa-casa... tu me entiendes), te invito a quedarte y esperar el tiempo necesario para colgar de tus paredes esos detalles que hagan de tu vida, de tu carácter y personalidad, que hagan de tu matrimonio, de tu familia y de tu hogar un lugar cada día más bello y digno de admirar.
Y si tienes que esperar toda una vida para lograrlo, pues, espéralo. Lo importante es no renunciar, no perder la iniciativa y ese impulso de mejorar cada rincón porque ves en el, el potencial de lo que puede llegar a ser. (No estoy hablando necesariamente de... tú me entiendes).
Si tan solo puedes mirar el potencial... esperar no importará. Mira y observa, no pases por alto los detalles, debes estar consciente de tu potencial, del de tu pareja, del de tus hijos, el de tu casa... atenta en todo momento para hacer los arreglos necesarios. Desarrollar valores, principios, elevar oraciones, cambiar actitudes, hacerte el hábito de pronunciar palabras que edifiquen, en fin, un arduo trabajo que nos garantice la continua mejora de nuestra "casa".
Mi largo pasillo blanco e insípido esperó más de medio año ser adornado, y sé que se necesitará de muchos años más para poder tener la casa de mis sueños. Pero hagamos de todo esto un paso a la vez, y poco a poco tendremos la satisfacción de ver cómo cobran vida esas "paredes desnudas" de nuestras vidas a medida que las adornamos.
"Está atenta a todo lo que ocurre en su hogar..."
Prov . 31:27
PD: Estamos a la espera de que llegue mi marido para que me ayude a colgarlos. =D
Martha Martínez de Valle,
Decorando.
Agosto 2015
miércoles, 29 de julio de 2015
Yo y mis berrinches...
Estoy segura que ya lo he dicho antes: soy muy renuente al cambio.
Me encanta la rutina no me molesta en lo absoluto, me hace sentir segura y soy feliz haciendo prácticamente casi lo mismo semana tras semana. No creo que sea de las que se siente cómoda cambiando de ciudad o de ambiente cada tanto, esa no soy yo.
Así que, dicho lo anterior, el fin de semana pasado llega mi esposo y sin más me dice lleno de entusiasmo: "¡He metido a los niños a clase de natación a las 10 de la mañana, comienzan el lunes!"
Se sorprendió al ver mi cara de "Ha ocurrido un desastre". ¿Acaso no sabe él que ya tengo bien planeadas y organizadas mis mañanas? Lo primero que dije fue: ¿por qué en la mañana, acaso no había clases en la tarde? Y en efecto, no había clases por la tarde. Sentí cómo se me hizo un nudo en el estómago, no sé si de coraje o de solo pensar en el calor insoportable de por éstos rumbos que tenemos que soportar al estar a la intemperie (aunque estemos a la sombra).
Tuve que hacer algunos ajustes para no eliminar actividades de mi rutina matutina. Eso implica despertar hora y media más temprano para poder estar en casa a tiempo para dar desayuno, cambiar y llevar a los niños a natación...
Cabe mencionar que mi hijo está más que encantado con sus clases, pero mi niña...
El lunes lloró por media hora hasta que mamá fue a su rescate,
El martes no lloró pero al ser la más pequeña del grupo, el maestro no podía darle una atención personalizada, y por eso se la llevó toda la clase prendida de la orilla de la alberca, salvo cuando el maestro la llamaba para su turno...éstos dos días fueron una pesadilla para mí, cansada, con calor, y frustrada por no ver feliz a mi pequeña, llegaba todos los días molesta a casa, sólo para tomar mis cosas e ir a trabajar a la oficina.
Gracias a Dios nos llamaron para ofrecernos las clases personalizadas y hoy miércoles la historia dio un giro de 180 grados... mi hija al fin estaba igual de contenta que mi hijo de ser un pez en el agua. Ver sus sonrisas hizo que se me olvidaran todos los contratiempos, tomé a mi esposo del brazo mientras mirábamos a nuestros retoños dar sus primeros nados, le miré a los ojos y le di una gran sonrisa como diciendo: "Esta la mejor idea que has tenido".
Estoy segura que le he desconcertado. Pero no importa, sé que así me ama, y yo le amo, nuestros hijos son felices, y yo.... yo debo aprender a no ser tan renuente a los cambios.
Ya no tan renuente,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015
PD: Estoy teniendo problemas para subir fotos... =(
Me encanta la rutina no me molesta en lo absoluto, me hace sentir segura y soy feliz haciendo prácticamente casi lo mismo semana tras semana. No creo que sea de las que se siente cómoda cambiando de ciudad o de ambiente cada tanto, esa no soy yo.
Así que, dicho lo anterior, el fin de semana pasado llega mi esposo y sin más me dice lleno de entusiasmo: "¡He metido a los niños a clase de natación a las 10 de la mañana, comienzan el lunes!"
Se sorprendió al ver mi cara de "Ha ocurrido un desastre". ¿Acaso no sabe él que ya tengo bien planeadas y organizadas mis mañanas? Lo primero que dije fue: ¿por qué en la mañana, acaso no había clases en la tarde? Y en efecto, no había clases por la tarde. Sentí cómo se me hizo un nudo en el estómago, no sé si de coraje o de solo pensar en el calor insoportable de por éstos rumbos que tenemos que soportar al estar a la intemperie (aunque estemos a la sombra).
Tuve que hacer algunos ajustes para no eliminar actividades de mi rutina matutina. Eso implica despertar hora y media más temprano para poder estar en casa a tiempo para dar desayuno, cambiar y llevar a los niños a natación...
Cabe mencionar que mi hijo está más que encantado con sus clases, pero mi niña...
El lunes lloró por media hora hasta que mamá fue a su rescate,
El martes no lloró pero al ser la más pequeña del grupo, el maestro no podía darle una atención personalizada, y por eso se la llevó toda la clase prendida de la orilla de la alberca, salvo cuando el maestro la llamaba para su turno...éstos dos días fueron una pesadilla para mí, cansada, con calor, y frustrada por no ver feliz a mi pequeña, llegaba todos los días molesta a casa, sólo para tomar mis cosas e ir a trabajar a la oficina.
Gracias a Dios nos llamaron para ofrecernos las clases personalizadas y hoy miércoles la historia dio un giro de 180 grados... mi hija al fin estaba igual de contenta que mi hijo de ser un pez en el agua. Ver sus sonrisas hizo que se me olvidaran todos los contratiempos, tomé a mi esposo del brazo mientras mirábamos a nuestros retoños dar sus primeros nados, le miré a los ojos y le di una gran sonrisa como diciendo: "Esta la mejor idea que has tenido".
Estoy segura que le he desconcertado. Pero no importa, sé que así me ama, y yo le amo, nuestros hijos son felices, y yo.... yo debo aprender a no ser tan renuente a los cambios.
Ya no tan renuente,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015
PD: Estoy teniendo problemas para subir fotos... =(
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viernes, 29 de mayo de 2015
Por un mejor mañana...
¿No es acaso la vida una aventura?
Si no me equivoco, hace unas semanas me han hecho recordar bellos momentos de 17 años atrás. Hablo de una foto publicada de 1998. Tres amigas y yo hicimos un intento de "Selfie grupal" (aclaro, término desconocido para nosotras en aquel entonces) lo impresionante es que fue con una cámara de rollo o película, sin pantalla para ver si salíamos todas, ni siquiera teníamos la opción de ver si la foto salió bien o no, no se podían eliminar y volver a tomar, si salías mal, pues así te quedabas.
Pero, ¡Qué jóvenes estábamos! Es verdad que en lo personal, me quería comer el mundo. Miro la foto y veo el brillo en mis ojos. Estaba apenas despertando a la vida... mil preguntas en el aire, y otras mil decisiones qué tomar. ¡Bendito Dios, 17 años después aquí estamos! (¡Eso es casi 20 años!)
La mirada me ha cambiado. Aún hay brillo, pero puedo discernir este destello de satisfacción por tener algunas de las preguntas que me quitaban el sueño contestadas.
El futuro por el cual me preocupé lo estoy viviendo y todo ha salido muy bien a decir verdad, tal vez un poco, o mejor dicho, mucho muy diferente a como lo había visualizado, pero ¡todo está bien! Ganas tengo de gritar que ¡Dios es fiel!
Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar. Pensar que hubo algunas noches llenas de lágrimas, sollozos, soledad y oraciones desesperadas. Pero aquí estamos, y todo está bien.
La vida es una aventura, emocionante como tal, con altos y bajos y con el vértigo que esos inesperados cambios producen... Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar.
Bendigo a Dios que Su mano fue fuerte sobre mi. Y aunque no respondió algunas de mis preguntas en el momento, ahora sé que siempre estuvo ahí... forzándome a seguir.
Y bendigo y alabo el nombre de Dios porque hoy tengo las respuestas a las preguntas del ayer y tengo la certeza que mañana, por Su fidelidad, tendré las respuestas a las preguntas de hoy...
Si me permites un consejo: ¡¡No renuncies!!
Sigue adelante con la vida. Podrás perder amigos, tiempo, dinero, oportunidades, amores, familia... pero ¡¡No renuncies!! Te puedo asegurar que siempre habrá un mejor mañana...
Estoy convencida que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, aunque en el momento no entendamos lo que pasa, aunque los acontecimientos nos tomen por sorpresa.... Dios no se sorprende, El tiene un plan. Y nos dice que "Todo obra para bien a los que amamos a Dios".
Si pones atención, no dice que todo va a estar bien, ni siquiera que tiene que parecer que se va a poner bien, pero sí dice: "que todo" (bueno o malo) "obrará para bien a los que le amamos". Así que el secreto es amar a Dios, permanecer cerca de Él, tenerle en cuenta, platicar con Él, hacerle parte de nuestra vida...
Si ésto haces, ten por seguro que: Todo estará bien.
En espera de un mejor mañana,
Martha Martínez de Valle.
Mayo 2015.
Si no me equivoco, hace unas semanas me han hecho recordar bellos momentos de 17 años atrás. Hablo de una foto publicada de 1998. Tres amigas y yo hicimos un intento de "Selfie grupal" (aclaro, término desconocido para nosotras en aquel entonces) lo impresionante es que fue con una cámara de rollo o película, sin pantalla para ver si salíamos todas, ni siquiera teníamos la opción de ver si la foto salió bien o no, no se podían eliminar y volver a tomar, si salías mal, pues así te quedabas.
Pero, ¡Qué jóvenes estábamos! Es verdad que en lo personal, me quería comer el mundo. Miro la foto y veo el brillo en mis ojos. Estaba apenas despertando a la vida... mil preguntas en el aire, y otras mil decisiones qué tomar. ¡Bendito Dios, 17 años después aquí estamos! (¡Eso es casi 20 años!)
La mirada me ha cambiado. Aún hay brillo, pero puedo discernir este destello de satisfacción por tener algunas de las preguntas que me quitaban el sueño contestadas.
El futuro por el cual me preocupé lo estoy viviendo y todo ha salido muy bien a decir verdad, tal vez un poco, o mejor dicho, mucho muy diferente a como lo había visualizado, pero ¡todo está bien! Ganas tengo de gritar que ¡Dios es fiel!
Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar. Pensar que hubo algunas noches llenas de lágrimas, sollozos, soledad y oraciones desesperadas. Pero aquí estamos, y todo está bien.
La vida es una aventura, emocionante como tal, con altos y bajos y con el vértigo que esos inesperados cambios producen... Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar.
Bendigo a Dios que Su mano fue fuerte sobre mi. Y aunque no respondió algunas de mis preguntas en el momento, ahora sé que siempre estuvo ahí... forzándome a seguir.
Y bendigo y alabo el nombre de Dios porque hoy tengo las respuestas a las preguntas del ayer y tengo la certeza que mañana, por Su fidelidad, tendré las respuestas a las preguntas de hoy...
Si me permites un consejo: ¡¡No renuncies!!
Sigue adelante con la vida. Podrás perder amigos, tiempo, dinero, oportunidades, amores, familia... pero ¡¡No renuncies!! Te puedo asegurar que siempre habrá un mejor mañana...
Estoy convencida que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, aunque en el momento no entendamos lo que pasa, aunque los acontecimientos nos tomen por sorpresa.... Dios no se sorprende, El tiene un plan. Y nos dice que "Todo obra para bien a los que amamos a Dios".
Si pones atención, no dice que todo va a estar bien, ni siquiera que tiene que parecer que se va a poner bien, pero sí dice: "que todo" (bueno o malo) "obrará para bien a los que le amamos". Así que el secreto es amar a Dios, permanecer cerca de Él, tenerle en cuenta, platicar con Él, hacerle parte de nuestra vida...
Si ésto haces, ten por seguro que: Todo estará bien.
En espera de un mejor mañana,
Martha Martínez de Valle.
Mayo 2015.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Fin de año
Me resistía, no quería escribir, como si con ello pudiese detener el tiempo y alargar un poco más lo que queda de este año.
Un año de grandes retos y de muchos desafíos. Primera vez en mi vida que sufro los efectos de la gastritis o colitis nerviosa (nunca supe diferenciarlas) pero muy agradecida por todo lo que pudimos alcanzar.
Poco a poco y lentamente se acaban las horas del 2014, y trato de saborear cada minuto, recordando con agradecimiento y emocionándome al pensar en lo que vendrá. Hay sueños, grandes anhelos en todos los sentidos, demasiados para enumerarlos, pero confiados en que a su tiempo Dios los concederá. Mientras tanto me deleito en las satisfacciones pasadas.
Mis hijos están sanos, pelean más de lo que quisiera, pero supongo que así somos con los hermanos. Siento el amor de un esposo que me aguanta aún cuando ni yo sola me soporto y que puede ver mi "belleza" aunque ande en pijamas con una gran taza de café... Vivo cerca de mis padres y hermanos, rodeada de su cercanía, consejos y cuidados. Así que me siento más que bendecida.
2014 fuiste un año al que temí cuando iniciaste, aunque hubo momentos muy estresantes, agradezco a Dios por ellos, porque fueron los necesarios para aprender a valorar las cosas que verdaderamente importan, como el amor, la familia, la paz, la salud, la alegría y la esperanza...
2015, sólo Dios sabe lo que deparas... pero sea lo que sea, que los nuevos retos nos lleven a elevar nuestras alas y alcanzar los lugares que nunca imaginamos llegar. Que la luz y la presencia de Dios nos acompañen cada día a cada minuto, y que nuestros ojos nunca se dejen de admirar, incluso en aquellas pequeñas cosas cotidianas.
Agradecida, expectante y emocionada,
Martha Martínez de Valle.
Diciembre 2014,
Un año de grandes retos y de muchos desafíos. Primera vez en mi vida que sufro los efectos de la gastritis o colitis nerviosa (nunca supe diferenciarlas) pero muy agradecida por todo lo que pudimos alcanzar.
Poco a poco y lentamente se acaban las horas del 2014, y trato de saborear cada minuto, recordando con agradecimiento y emocionándome al pensar en lo que vendrá. Hay sueños, grandes anhelos en todos los sentidos, demasiados para enumerarlos, pero confiados en que a su tiempo Dios los concederá. Mientras tanto me deleito en las satisfacciones pasadas.
Mis hijos están sanos, pelean más de lo que quisiera, pero supongo que así somos con los hermanos. Siento el amor de un esposo que me aguanta aún cuando ni yo sola me soporto y que puede ver mi "belleza" aunque ande en pijamas con una gran taza de café... Vivo cerca de mis padres y hermanos, rodeada de su cercanía, consejos y cuidados. Así que me siento más que bendecida.
2014 fuiste un año al que temí cuando iniciaste, aunque hubo momentos muy estresantes, agradezco a Dios por ellos, porque fueron los necesarios para aprender a valorar las cosas que verdaderamente importan, como el amor, la familia, la paz, la salud, la alegría y la esperanza...
2015, sólo Dios sabe lo que deparas... pero sea lo que sea, que los nuevos retos nos lleven a elevar nuestras alas y alcanzar los lugares que nunca imaginamos llegar. Que la luz y la presencia de Dios nos acompañen cada día a cada minuto, y que nuestros ojos nunca se dejen de admirar, incluso en aquellas pequeñas cosas cotidianas.
Agradecida, expectante y emocionada,
Martha Martínez de Valle.
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martes, 19 de agosto de 2014
Hoy fue un dia muy pesado... no sé si ando tan cansada porque aun estoy ajustándome a los nuevos horarios de la escuela de mi niño. O porque me tensioné bastante al llevar a mi nene al pediatra y escucharle decir que tenemos que darle antibiótico para evitar un cuadro de neumonía, ya que tiene un antecedente de hace un par de años atrás... el solo recuerdo me da escalofríos. Escucharle toser y el ver 38,90 grados en el termómetro realmente me inquietó.
Después de un largo baño, darle medicamento, orar (esas oraciones que salen del corazón de una madre) y unos cuarenta eternos minutos, él se encuentra jugando "futbol" en la sala con papá. Sus risas me alientan, y entonces elevo una oración de agradecimiento y pienso que "todo está bien".
Mi esposo recien llegó y se llevó a los niños para jugar con ellos en la otra habitación, lo amo por hacer eso!! Me da un tiempo de relax y es por eso que aquí estoy. Necesitaba un descanso.
Son estos días los que detesto, no importa nada más siempre y cuando mis nenes estén saludables. Supongo que ese es el propósito de esto, valorar y atesorar sólo aquello que tiene verdadero valor. A fin de cuentas todo lo demás sale sobrando.
Hace unos días paseaba por la colonia dónde crecí.... poco a poco nuevos vecinos han llegado y debo admitir que son de cierto poder adquisitivo mayor al de aquellos que ya tienen más de diez años viviendo ahi, sus casas son impresionantes. También miré aquellas otras casas que cuando niña se erqguian en todo su esplendor, vamos! estoy hablando de casi treinta años atrás.
Todas esas casas una vez hermosas ahora están sumamente deterioradas. Me puse a pensar que: o sus negocios se fueron a la quiebra o sus propietarios perecieron. Las casas han envejecido con los años... de verdad me hizo reflexionar.
A veces nos afanamos tanto por lo material cuando ello aquí se queda, se hace viejo y se corroe. Bien dice el Sagrado libro: No hagas tesoros en la tierra donde el orin y la polilla corrompen, sino haz tesoros en el cielo donde ni la polilla ni el orin corrompen. (les debo la cita) Ese verso se hizo palpable al mirar el lugar donde crecí.
Necesitamos hacer un cambio de paradigmas y dejar de ser tan suceptibles a lo que los medios nos quieren hacer creer. Lo que verdaderamente importa no puede ser medido, ni en dinero, ni en tiempo, ni en minutos.... lo que importa son los recuerdos y los sentimientos de felicidad que vivirán por siempre en nuestros corazones, y eso nada ni nadie los puede corromper.
Asi que hoy celebro la alegría de ver a mis niños reir, correr, jugar y platicarnos sus infantiles inquietudes. Momentos señores, la vida se trata de crear momentos inolvidables al lado de aquellos que amamos y que nos aman incondicionalmente.
Bendiciones!!!
Martha Martínez de Valle.
Agosto 2014.
Después de un largo baño, darle medicamento, orar (esas oraciones que salen del corazón de una madre) y unos cuarenta eternos minutos, él se encuentra jugando "futbol" en la sala con papá. Sus risas me alientan, y entonces elevo una oración de agradecimiento y pienso que "todo está bien".
Mi esposo recien llegó y se llevó a los niños para jugar con ellos en la otra habitación, lo amo por hacer eso!! Me da un tiempo de relax y es por eso que aquí estoy. Necesitaba un descanso.
Son estos días los que detesto, no importa nada más siempre y cuando mis nenes estén saludables. Supongo que ese es el propósito de esto, valorar y atesorar sólo aquello que tiene verdadero valor. A fin de cuentas todo lo demás sale sobrando.
Hace unos días paseaba por la colonia dónde crecí.... poco a poco nuevos vecinos han llegado y debo admitir que son de cierto poder adquisitivo mayor al de aquellos que ya tienen más de diez años viviendo ahi, sus casas son impresionantes. También miré aquellas otras casas que cuando niña se erqguian en todo su esplendor, vamos! estoy hablando de casi treinta años atrás.
Todas esas casas una vez hermosas ahora están sumamente deterioradas. Me puse a pensar que: o sus negocios se fueron a la quiebra o sus propietarios perecieron. Las casas han envejecido con los años... de verdad me hizo reflexionar.
A veces nos afanamos tanto por lo material cuando ello aquí se queda, se hace viejo y se corroe. Bien dice el Sagrado libro: No hagas tesoros en la tierra donde el orin y la polilla corrompen, sino haz tesoros en el cielo donde ni la polilla ni el orin corrompen. (les debo la cita) Ese verso se hizo palpable al mirar el lugar donde crecí.
Necesitamos hacer un cambio de paradigmas y dejar de ser tan suceptibles a lo que los medios nos quieren hacer creer. Lo que verdaderamente importa no puede ser medido, ni en dinero, ni en tiempo, ni en minutos.... lo que importa son los recuerdos y los sentimientos de felicidad que vivirán por siempre en nuestros corazones, y eso nada ni nadie los puede corromper.
Asi que hoy celebro la alegría de ver a mis niños reir, correr, jugar y platicarnos sus infantiles inquietudes. Momentos señores, la vida se trata de crear momentos inolvidables al lado de aquellos que amamos y que nos aman incondicionalmente.
Bendiciones!!!
Martha Martínez de Valle.
Agosto 2014.
sábado, 25 de enero de 2014
Y pronto llegó la inspiración.
Ya tengo material para escribir!!!
Choqué!!! Así es, tuve un accidente automovilístico, Gracias a Dios no fue fuerte, pero aún así, mi auto sufrió algunos daños.
Saliendo del trabajo, iba camino a la escuela a recoger a mi niño cuando me distraje, el auto de enfrente frenó en seco porque el auto que iba delante también había frenado, y yo distraída en otras cosas, no lo vi y el golpe.
Llamé a mi esposo para que se hiciera cargo de los niños, que eran mi prioridad (David Nicolás que estaba esperando en la escuela y Martha Adaiah en casa pero que la nana ya tenía que irse), después llamé a mi hermano que estaba en la oficina a media cuadra de donde sucedió el accidente.
"Buscaré los papeles del seguro del carro y en cinco minutos llego"- me dijo. Y en efecto, a los cinco minutos llegaron mis dos hermanos. Verlos llegar, altos, fornidos, y preocupados. Derritieron mi corazón.
Soy la mayor, pero ellos me rebasaron en estatura. Mis "Guardaespaldas" pensé. Pude descansar, ellos se hicieron cargo de todo el papeleo y demás detalles. Uno arreglándose con la persona afectada, el otro arreglando mi auto. Dos horas después, estaba listo para volver a las calles.
Me dí cuenta que aunque soy la mayor, acostumbrada siempre a ver por mis hermanos, ayer, fue al revés. Ellos me cuidaron. Fue extraño. Mis "hermanitos" haciéndose cargo de mí. Supongo que eso es lo que hacemos los hermanos: cuidarnos las espaldas. Pero repito, los menores... cuidándome. Fue el sentimiento más tierno que pude experimentar. Y estoy sumamente agradecida de tenerlos a mi lado, y agradecida también con mis padres porque siempre han estado al pendiente de que seamos una familia unida.
Arreglado el asunto. Nos regresamos a la oficina. Llegó mi esposo con los niños. Me abraza y me pregunta si estoy bien. "¡no podía estar mejor!". Me supe rodeada de amor: Mi esposo, mis hijos, mis hermanos, y mis padres.
Para cuando mis padres llegaron, parecía que nada hubiera pasado. Vi y sentí el orgullo de mi padre al ver cómo él, acostumbrado a dar órdenes, no tuvo necesidad de estar presente. Sus hijos habían tomado las riendas, y todo marchó de maravilla.
No sé... ¡me sentí dichosa!
Soy extremadamente bendecida, tengo todo lo que necesito,
Gracias Dios por la familia, lo material, de verdad que sale sobrando!!!!
Choqué!!! Así es, tuve un accidente automovilístico, Gracias a Dios no fue fuerte, pero aún así, mi auto sufrió algunos daños.
Saliendo del trabajo, iba camino a la escuela a recoger a mi niño cuando me distraje, el auto de enfrente frenó en seco porque el auto que iba delante también había frenado, y yo distraída en otras cosas, no lo vi y el golpe.
Llamé a mi esposo para que se hiciera cargo de los niños, que eran mi prioridad (David Nicolás que estaba esperando en la escuela y Martha Adaiah en casa pero que la nana ya tenía que irse), después llamé a mi hermano que estaba en la oficina a media cuadra de donde sucedió el accidente.
"Buscaré los papeles del seguro del carro y en cinco minutos llego"- me dijo. Y en efecto, a los cinco minutos llegaron mis dos hermanos. Verlos llegar, altos, fornidos, y preocupados. Derritieron mi corazón.
Soy la mayor, pero ellos me rebasaron en estatura. Mis "Guardaespaldas" pensé. Pude descansar, ellos se hicieron cargo de todo el papeleo y demás detalles. Uno arreglándose con la persona afectada, el otro arreglando mi auto. Dos horas después, estaba listo para volver a las calles.
Me dí cuenta que aunque soy la mayor, acostumbrada siempre a ver por mis hermanos, ayer, fue al revés. Ellos me cuidaron. Fue extraño. Mis "hermanitos" haciéndose cargo de mí. Supongo que eso es lo que hacemos los hermanos: cuidarnos las espaldas. Pero repito, los menores... cuidándome. Fue el sentimiento más tierno que pude experimentar. Y estoy sumamente agradecida de tenerlos a mi lado, y agradecida también con mis padres porque siempre han estado al pendiente de que seamos una familia unida.
Arreglado el asunto. Nos regresamos a la oficina. Llegó mi esposo con los niños. Me abraza y me pregunta si estoy bien. "¡no podía estar mejor!". Me supe rodeada de amor: Mi esposo, mis hijos, mis hermanos, y mis padres.
Para cuando mis padres llegaron, parecía que nada hubiera pasado. Vi y sentí el orgullo de mi padre al ver cómo él, acostumbrado a dar órdenes, no tuvo necesidad de estar presente. Sus hijos habían tomado las riendas, y todo marchó de maravilla.
No sé... ¡me sentí dichosa!
Soy extremadamente bendecida, tengo todo lo que necesito,
Gracias Dios por la familia, lo material, de verdad que sale sobrando!!!!
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