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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Amor, amor, amor...

Si no me equivoco, sobre el tema del amor se han escrito cientos y miles de poemas, canciones, libros, cuentos, novelas, etc...

Vienen a mi mente algunos temas y no puedo evitar tararear aquel conocido estribillo "All you need is love" de los Beattles.

Y la verdad es que todos necesitamos y queremos amor. Pero como ya he escrito antes " Los cuentos de hadas nos han envenenado"... y las canciones y los poemas y las películas también. Si más no recuerdo, estaba en mis tempranos años de adolescencia cuando miré un clásico del cine, y la magna obra terminaba con una frase que se ha hecho famosa: "amor es nunca tener que pedir perdón".

Y me entristece, porque sé que los medios tienen gran poder de influencia en nosotros, que si no tenemos bien definida una identidad, es fácil que "adoptemos" lo "que sea" que nos estén presentando con toda la ayuda de la mercadotecnia y multi-media.

Dentro de poco estaré cumpliendo siete años de casada (no son muchos, pero tampoco son pocos) Y quisiera decir "felizmente casada", pero si soy honesta, no todo ha sido felicidad. ¡Claro! ha habido momentos felices, pero también ha habido de los otros momentos "no tan felices", ¿y quiere decir eso que no haya amor? ¡No, claro que no! Al contrario, el amor se fortalece, si se sabe manejar el difícil arte de las relaciones.

"Amar es nunca tener que pedir perdón", discúlpame si te ofendo, pero en lo personal, jamás he escuchado frase más simple, ridícula, sosa o sin fundamentos que ésta.

Y hago un paréntesis para no irnos a los extremos, hay ofensas como la violencia física, verbal y hasta sexual que no deben pasarse por alto, pero a lo que me refiero son aquellas otras cosas que como humanos imperfectos cometemos.

Es irreal pensar que la persona con la cual me casaré jamás me va a ofender. Lamento decepcionarte, pero lo va a hacer. Dirá las cosas que no debe decir en el momento menos indicado, te enterarás de cosas que olvidó decirte de su pasado y tendrás que lidiar con aquellas cosas que aprendió en su trasfondo familiar que no te agradan o aquellas cosas que no aprendió en su trasfondo familiar que quisieras las supiera... espero no haberte confundido. Puedes volver a leer el párrafo.

Lo que quiero decir es que si amas a tu pareja, perdonarás siempre. "El amor cubre multitud de pecados" dice el gran Libro.

Amar es una actitud de dar sin recibir nada a cambio. Esa es la expresión máxima de amor, en la cual todos fallamos (excepto Uno: Jesucristo), siempre queremos recibir a cambio de dar... yo lo he hecho. Pero me he dado cuenta que al dar sin exigir ni reclamar es cuando más recibo.

Decía que estoy cerca de cumplir siete años al lado del hombre de mis sueños. Me he dado cuenta que el amor no era como me lo imaginaba, he aprendido ciertas cosas a lo largo del tiempo, me ha costado, pues a veces he tenido que ceder mucho más allá de lo que me hubiera gustado, pero al final, ha valido la pena.

No es nada romántico estar acomodando la ropa en el armario de tu pareja, pero al estarlo haciendo, (te vas a reír), pero sentí las emociones más románticas hacia mi esposo. Miraba camisa tras camisa y no pude evitar pensar: "Amo a este hombre"... Creo que de eso se trata el amor, de las cosas cotidianas, de vivir cada día con sus sostenidos y bemoles, esforzándonos día a día a dar lo mejor el uno para con el otro y perdonándonos mutuamente porque ambos somos imperfectos.

¿Cómo perdonar lo imperdonable?... Bueno, ese es un tema para un largo escrito que pronto compartiré.

Por lo pronto, "All you need is love", Sí señores, todos necesitamos el amor. Seamos sabios al elegir nuestra pareja, y si hemos de permanecer juntos toda la vida: Busquemos primero a quien se llama a Si mismo "amor" (Dios es amor) y amemos sin condición y perdonándonos siempre.





Con amor...
Martha Martínez de Valle.
Septiembre 2014.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Se nos arruinó la independencia!!

Se nos arruinó la independencia =D Podrá alguien decir: "¡Desde cuando está arruinada!", pero como este blog no es con fines políticos ni de izquierda, me abstengo de más comentarios.

Me refiero a que se nos arruinó el día en que festejamos la independencia de nuestro amado país. El huracán Olide que azotó las Bajas californias nos ha llegado ya en menor intensidad, pero el viento sopla con bastante fuerza haciendo su peculiar sonido que es algo atemorizante.

Dan ganas de quedarse encerrado en casa, pero hay una cena familiar que no se ha cancelado y que la verdad quiero ir porque les he comprado a mis hijos sus típicos trajes mexicanos y quiero que los luzcan, además nos ha tocado llevar los postres y hay dos pasteles enteros en mi refrigerador, que si no voy, estoy segura que yo sola me los como, así que sería una lástima no ir.

Y aunque ando resfriada, me siento super feliz.... para los que siguen este blog, (que por cierto les agradezco grandemente) estarán al tanto de que hace poco ampliamos nuestra casa y que por ciertos detalles fuera de nuestro control, nos retrasamos mes y medio. Tiempo en que batallamos con cosas amontonadas y fuera de lugar, pero que poco a poco hemos ido ordenando. Pues, ¡así es! Hoy vino el técnico del cable y al fin mi esposo se llevó "las maquinas" (todo su equipo de cómputo y así) lejos, muy lejos de mi cocina!! Por lo cual estoy más que agradecida. Al fin puedo andar libremente sin tropezarme con cables y conexiones. Ahora solo faltan detalles como retocar las paredes (que ya estaban pintadas pero que se volvieron a dañar justo por esos mismos retrasos que les comentaba). En fin, ya estamos más cerca de ver terminado nuestro nido, y eso me llena de felicidad.

Parece que el viento se ha calmado, y ya casi es hora de irnos a festejar. Así que me despido y trataré de poner fotos ¡Me despido mi gente bella! Y en este día que representa un día de libertad para los mexicanos, es mi deseo que puedas tomar la decisión de independizarte de todas aquellas cosas que te mantienen en opresión... justo hace un par de días leí a Pablo: "He aprendido a estar contento en todo, cualquiera que sea mi situación, tanto en escasez como en abundancia".

El asunto está en: "Aprender", ¿El dinero en tu bolsillo determina tu felicidad? ¿La salud, las amistades, el buen clima?.. ¿Qué determina tu felicidad? Aprendamos entonces a ser felices en los pequeños detalles de la vida: como el que ya no haya una computadora en medio de la cocina, aunque afuera el mundo se venga abajo en medio de la más feroz tormenta.

Bendiciones.
Aún aprendiendo,
Martha Martínez de Valle.



martes, 19 de agosto de 2014

Hoy fue un dia muy pesado... no sé si ando tan cansada porque aun estoy ajustándome a los nuevos horarios de la escuela de mi niño. O porque me tensioné bastante al llevar a mi nene al pediatra y escucharle decir que tenemos que darle antibiótico para evitar un cuadro de neumonía, ya que tiene un antecedente de hace un par de años atrás... el solo recuerdo me da escalofríos. Escucharle toser y el ver 38,90 grados en el termómetro realmente me inquietó.

Después de un largo baño, darle medicamento, orar (esas oraciones que salen del corazón de una madre) y unos cuarenta eternos minutos, él se encuentra jugando "futbol" en la sala con papá. Sus risas me alientan, y entonces elevo una oración de agradecimiento y pienso que "todo está bien".

Mi esposo recien llegó y se llevó a los niños para jugar con ellos en la otra habitación, lo amo por hacer eso!!  Me da un tiempo de relax y es por eso que aquí estoy. Necesitaba un descanso.

Son estos días los que detesto, no importa nada más siempre y cuando mis nenes estén saludables. Supongo que ese es el propósito de esto, valorar y atesorar sólo aquello que tiene verdadero valor. A fin de cuentas todo lo demás sale sobrando.

Hace unos días paseaba por la colonia dónde crecí.... poco a poco nuevos vecinos han llegado y debo admitir que son de cierto poder adquisitivo mayor al de aquellos que ya tienen más de diez años viviendo ahi, sus casas son impresionantes. También miré aquellas otras casas que cuando niña se erqguian en todo su esplendor, vamos! estoy hablando de casi treinta años atrás.

Todas esas casas una vez hermosas ahora están sumamente deterioradas. Me puse a pensar que: o sus negocios se fueron a la quiebra o sus propietarios perecieron. Las casas han envejecido con los años... de verdad me hizo reflexionar.

A veces nos afanamos tanto por lo material cuando ello aquí se queda, se hace viejo y se corroe. Bien dice el Sagrado libro: No hagas tesoros en la tierra donde el orin y la polilla corrompen, sino haz tesoros en el cielo donde ni la polilla ni el orin corrompen. (les debo la cita) Ese verso se hizo palpable al mirar el lugar donde crecí.

Necesitamos hacer un cambio de paradigmas y dejar de ser tan suceptibles a lo que los medios nos quieren hacer creer. Lo que verdaderamente importa no puede ser medido, ni en dinero, ni en tiempo, ni en minutos.... lo que importa son los recuerdos y los sentimientos de felicidad que vivirán por siempre en nuestros corazones, y eso nada ni nadie los puede corromper.

Asi que hoy celebro la alegría de ver a mis niños reir, correr, jugar y platicarnos sus infantiles inquietudes. Momentos señores, la vida se trata de crear momentos inolvidables al lado de aquellos que amamos y que nos aman incondicionalmente.

Bendiciones!!!
Martha Martínez de Valle.
Agosto 2014.


lunes, 28 de abril de 2014

...perdonar.

Insisto. Puedo percibir las oscuras intenciones en esas elaboradas palabras.
Mortales sutilezas dirigidas con extremada precisión.
Pero no lloraré. El arte consiste en no dejar que esas lanzas penetren el alma.

Y me he vuelto diestra, no por voluntad propia, por superveniencia tal vez,
y por una mano fuerte, una palabra firme y una presencia fiel a lo largo de la existencia.

Tuve que aprender a bailar al ritmo de miradas y sonrisas, con cierta gracia, cierta agilidad
sabiendo en el fondo la verdad. Pero sucumbir no era opción, tenía que seguir, la música no paraba de sonar. Era necesario bailar y bailar.

Y la recurrente pregunta siempre sin respuestas: ¿por qué?

Aún con mil dudas  tener que seguir, avanzar hasta llegar hacia aquella inalcanzable luz llamada felicidad.
Y entre la oscuridad seguir avanzando, mientras por segundos se iluminaba la vida con deslumbrantes destellos recordándome que no era posible descansar, este no es el lugar, estirarse y alcanzar hasta llegar, llegar a la meta, a aquel lugar.

Tropezar y llorar, avanzar a tientas y rodar, un golpe bajo tal vez y el aliento que escapa y parece desvanecer. Pero habrá que continuar, la música sigue y hay que bailar. Mover los pies con la gracia de una gacela, sonreír y los brazos levantar para volver a abrazar.

Gentilmente esquivar y bailar, y volver a esquivar sin olvidar sonreír y la mirada no agachar. Tal vez por ser mi vida un constante entrenamiento del aprender a perdonar, puedo decir que no te conozco, pero gracias a ti, aprendí a bailar.


Perdonando otra vez,
Martha Martínez de Valle.
Abril 2014.

viernes, 28 de febrero de 2014

De las cosas cotidianas 28 de Febrero de 2014.

Tengo dos días sin auto. Así que he tenido que caminar desde la casa hasta la oficina. Gracias a Dios no está muy lejos. La distancia es perfecta como para sentir que me he ejercitado lo suficiente, más si no he ido al gimnasio por cuestiones de un virus en mis vías respiratorias.

Pero aun así, debo confesar que no me es del todo placentero. A cada paso, se suscitaba una lucha en mis pensamientos: "Necesito el auto", "esto te servirá de ejercicio"; "Necesitas el auto", "Pero con esto quemarás calorías", "quiero mi carro", "mira que bonito día", etc, etc.... ganando unas veces el egoísmo, otras la cordura.

Hasta que llegué a un albergue. Una fila larga de indigentes me detuvo el andar. Estaban esperando se abriera el comedor donde, tal vez, tendrían su única comida del día. Me llamó la atención una joven mujer con una niña de unos tres años junto a ella, (tal vez por su cercanía de edad a la mía y a la de mi pequeña, "pudiéramos ser mi hija y yo" pensé). La fila terminó de pasar frente a mis ojos.... y luego mis pensamientos: "¿Necesitas un auto?".

¡No!, claro que no. Necesito ser más agradecida... Eso fue ayer.

Hoy, por cuestiones de negocios, tuve que ir al banco que se encuentra en sentido contrario a la oficina, es casi la misma distancia, así que tuve que caminar el doble. Aunque estuve tentada a refunfuñar de nuevo, hice todo lo que estuvo de mi parte para ver el lado positivo de las cosas.

Hubo un momento cuando el calor y el peso de mi bolso me hicieron desesperar por un segundo. Entonces me topo con un anciano en andadera, apenas si daba sus pasos. De nuevo, agradecí por mis piernas. Aún puedo caminar, así que mejor sonreí.

Vi nuevos negocios que de haber ido en auto los hubiera pasado desapercibidos, me detuve a mirar vestidos en aparadores, y hasta un nuevo restaurante me dio la idea de lo que tendría hoy para la comida, seguí caminando y otro viejecito me sonrió, ¡hasta una botarga me saludó y me besó la mano!... ¡Sí!, hay miles de motivos para estar agradecidos y sonreír.

Llegué contenta a la oficina, un poco tarde a decir verdad, pero ¡feliz!

El día de hoy aprendí que para ser agradecidos hay que dejar de lado el egoísmo y salir, tal vez, a dar una pequeña caminata y poner un poco la vista en los demás. Habrá quienes sean más afortunados que nosotros, otros no tanto; pero nosotros, (que tal vez, no estamos donde quisiéramos estar pero tampoco estamos donde comenzamos), mientras llegamos a nuestra meta, seamos agradecidos durante el proceso. Después de todo Señores, es ahí donde transcurre la mayor parte de nuestra existencia.

Agradecida,
Martha Martínez de Valle.
Febrero 2014.


viernes, 15 de mayo de 2009

QUIERO SER FELIZ...

Todos queremos ser felices... sin embargo, hay una frase en la Biblia que hace poco me llamó la atención. Decia algo asi: "Los tropiezos son inevitables..."

Cuando pensamos en la felicidad, no hay lugar para los desaciertos. Si he de ser feliz, entonces no tendré que enfrentar problemas, de hecho, seré feliz cuando estos problemas desaparezcan.... y asi nos vamos creando nuestro propio concepto de felicidad.

Pensamos... seré feliz cuando.... tenga dinero, tenga pareja, tenga hijos, tenga amigos, tenga paz, tenga salud, tenga a mi familia a mi lado, cuando...... etc, etc, etc. Y la incansable persecución por ser felices pareciera nunca acabar... y nos afanamos tanto, asi como un perro corre tras su cola sin nunca alcanzarla....

Y esque la felicidad no es circunstancial, sino un estado del corazón. A veces creemos que seremos realmente felices si tan solo esta situación cambiara.... pero debemos recordar que no debemos depender de las circunstancias para sonreir, pues, corremos el riesgo de nunca hacerlo....

He visto personas con poca economia, sin carro, yendo dos o tres veces por semana al Seguro, con un diagnóstico médico nada favorable y aún asi sonriendo y dándo ánimo a los demás.... y también he visto personas con mucho dinero, estudios, belleza y amigos, deprimidos en su amargura... y en mi mente algo no encaja. Algo pareciera estar fuera de lugar...

¿Entonces?

En un concepto muy propio y muy personal, creo que la felicidad es: estar agradecido.

Si me permites, te contaré un recuerdo más, y este es mio. Este diciembre me encontraba muy afanada porque queria regalar a todos mis familiares, pero habia un pequeño problema... todo parecia estar muy caro. Sin darme cuenta gasté más de lo que debia y al hacer las cuentas no habia quedado mucho para los gastos de la casa... sentí ese peculiar remordimiento del comprador compulsivo, tuve ganas de regresar lo comprado, pero era imposible... venia un tanto molesta y reclamando, primero a mi misma por no haberme organizado, por no haber ahorrado más dinero, luego con Dios, por no habernos provisto de mayor economia.... es ironico, pero con qué facilidad culpamos a Dios por nuestros errores, oh! pero a El gracias que nos tiene infinita paciencia, estaba a punto de recibir una de las lecciones más preciosas de mi vida....

Al dar vuelta en la esquina, mis ojos se topan con un indigente que junto a su perro vagabundea por los alrededores de la casa,.. juntos recorren cada casa ofreciendose a barrer banquetas o lavar los autos... pero esta vez, con su siempre sucia ropa y sus pies descalzos, estaba sentado a la sombra sobre una cubeta y su perro frente a él, y con un trapo viejo jugaba a que su fiel mascota no podia quitarselo..... mis ojos se llenaron de lágrimas al ver su amarillenta sonrisa carcajeando, al festejar y acariciar a su amigo. Era vispera de navidad y no se veia preocupado, es más, se veia mucho más feliz que yo.... te diré la verdad, ahi desde mi auto, viendo semejante cuadro, tuve que llorar.

Minutos antes me sentia tan infeliz, que no me daba cuenta que acababa de comprar regalos, andaba en carro, mi ropa estaba limpia, mis pies traian zapatos, tengo una casa al cual llegar a descansar, mi esposo y yo estamos muy bien de salud, y hasta tenemos una mascota sin pulgas... en ese momento agradeci por todas las bendiciones que habia en mi vida... y por aquellas que no, también.

No pasaron segundos cuando me sentí realmente feliz. Si al recordar nuestra vida, en vez de reclamar las injusticias que nos han cometido, las amistades que hemos perdido, el dinero que se nos ha ido.... vieramos todo con agradecimiento, no hubiera amargura en nuestos dias.

Se nos ha olvidado que la Biblia dice en alguna parte que: "Demos gracias a Dios por todo".

Hemos tenido siempre frente a nuestos ojos la clave para ser felices. Solo que la ingratitud nos ha cegado. Como dijo Jesús: "Los tropiezos y los problemas serán inevitables", Dios nunca nos mintió al respecto. También dijo que en "este mundo tendriamos aflicciones", pero añade "no teman, yo he vencido al mundo".

Y en este momento al saber que no estoy sola en esto, que Dios está conmigo, me siento profundamente agradecida, profundamente feliz... y si para permanecer en este estado de felicidad tengo que agradecer por todo, entonces dejame decirte que: Yo quiero ser feliz.

¿Y tú?