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jueves, 19 de septiembre de 2019

Aprendiendo, otra vez.

Es curioso...aunque no debería sorprenderme.

Pero no puedo evitarlo, el solo hecho de pensar que le importo tanto como para llamar mi atención... eso es precisamente lo que no acabo de comprender.

Era un tiempo de relax "cualquiera"... Paseaba mi dedo de arriba a abajo dando scroll a la pantalla de mi celular, mirando sin mirar, cuando un anuncio publicitario me presenta un collar con un pequeño dije cuadrado, nada extravagante, algo rústico a mi parecer, pero tenía escrito en el: "Estad quietos y conoced..."- pensé: "Es un verso de la Biblia".

Así de simple, así de sencillo... no le puse mayor atención, pero por alguna extraña razón, esas palabras se quedaron grabadas en mi memoria.

No pasó mucho tiempo cuando en el perfil de un amigo, exactamente el mismo verso aparecía y resaltaba con letras blancas en un fondo azul: "Estad quietos y conoced que soy Jehová". "Qué curioso"- pensé. "Dos veces el mismo día".

Poco sabía, que, al día siguiente se detonaría en el contexto de mi diario vivir, una situación, por más está decir: estresante.

Me apena decirlo, pero en vez de accionar, reaccioné. No me juzgues mal, reaccioné como cualquier simple mortal lo hubiese hecho, y te pido disculpas si no puedo ser más específica, pero es un asunto "algo" personal.

Y acudí, como otras tantas veces he acudido, al único lugar donde he encontrado respuestas específicas y que reconfortan mi atribulada alma. Oré a Dios y clamé... clamé con todas las fuerzas que le quedaban a mi corazón, porque cuando es demasiado el dolor, el corazón se cansa... y así, débil, cansada y agotada, elevé unas cuantas palabras al cielo.

No me preguntes cómo ni por qué (porque no lo sé) pero en mi corazón sentí la necesidad de leer el salmo 37. Y por allá en el verso 7, unas palabras saltaron a la vista: "Guarda silencio ante Jehová, y espera en El"... demasiado parecido a los versos de días atrás.

"Ojalá no lo hubiese leído" porque al instante entendí que Dios me pedía que "guardara silencio y solo esperara en El". Pero, ¿acaso no sabía Dios que ya tenía preparados los argumentos perfectos para defender mi situación?... tal vez fue por eso, porque conocía muy bien las palabras exactas que tenía pensado decir, que pidió cerrara la boca.

Más por agotamiento que por obediencia, accedí. Y para mi sorpresa todo se solucionó sin la intervención de una sola de mis palabras.

Esa noche meditaba, y pensaba: "Dios mío, tengo un detonador en mi interior, y el enemigo lo sabe bien. De tanto en tanto viene y lo presiona. Y todo a mi alrededor se desmorona".

Hasta ese día no había pensado en esto: ¡Cuán importante es identificar nuestras debilidades! Ellas son el punto exacto que se tienen que tocar, si en verdad te quieren destruir.

Ese día levanté una fortaleza alrededor de mi debilidad. Me propuse:  Identificar el ataque para no volver a caer en la provocación, reforzar mi mente con la Palabra de Dios en cuanto a "esa" cuestión y no descuidarme en la oración.

Algo pasó con mi vida tras "esa" experiencia. Como que entendí que, las pruebas y luchas llegan a nuestra vida con el propósito de enseñarnos y hacernos madurar... Lee bien: apenas lo "Entendí", porque antes, "Ya lo sabía", ¡¿Cuántas veces lo enseñé y lo prediqué, y tuve la osadía de decirlo a mis escuchas?!

Pero una vez que lo entiendes por completo y en carne propia... no miras con tanto desagrado tus malas experiencias. Es como dar un paso adelante, levantar la cabeza y prepararte a lo que sigue. Porque con la ayuda de Dios, si salimos de ésta, también saldremos de aquella... algo así como: si la fe se te fortaleciera.

En fin, gracias por leer hasta aquí. Y es que, en este asunto de vivir la vida, nunca se deja de aprender, des-aprender y re-aprender. Dichosos los que tienen el entendimiento tan sensible como para aprender a la primera. otros como yo, debemos pasar varias veces por la misma prueba; pero en Dios no hay reprobados, seguimos y seguimos hasta que aprendemos a confiar, y a confiar de a de veras en Aquel que dijo: Si esperas en Jehová y guardas su camino, tus ojos verán lo que te prometí.

Re-aprendiendo y pidiendo que leas el salmo 37,
Martha Martínez de Valle.
Septiembre 2019.






miércoles, 22 de julio de 2015

Seguir aprendiendo...

El fin de semana pasado salí a un viaje rápido al país vecino. No puedo decir que fueron vacaciones, pero así lo tomé. Al ser medre de dos pequeños y ofrecerme la oportunidad de salir y dejarlos con mi esposo por un fin de semana, no me pareció tan mala idea después de todo.

Salir de la rutina me supo a gloria y debo decir que tres días son más que suficientes. Disfrutaba mis vacaciones, pero mi corazón se había quedado en casa. Igual, me decía a mi misma que todo estaba bien, así que me enfoqué en el viaje.

¡Cuánto aprendizaje! Íbamos solamente mi hermano, mi madre y yo. Y de cierta manera, no pude dejar de sentirme un tanto dependiente de mi progenitora. La acompañamos, pues, ella daría unas conferencias para matrimonios, y al verla de lejos, hablar con tanta seguridad y naturalidad, de pronto lo supe... ¡Qué importante es tener un tutor en la vida!

Es muy difícil imitar lo que no se ve. Es muy difícil para un hombre ser un buen padre cuando su mismo padre les abandonó incluso antes de que naciera, no digo que sea imposible, pero lo seguro es que éste hijo sin padre tendrá duros momentos tratando de averiguar cómo ser un buen papá, tendrá que avanzar como un vehículo todo terreno por caminos inexplorados para él, encontrándose con obstáculos a cada momento para poder avanzar y dejar un camino que sus propios hijos puedan seguir.

Algo parecido sucede con los líderes. Para ser un buen líder es necesario tener un buen tutor y la humildad suficiente para estar dispuesto a aprender. Dichosos los que han encontrado a "ese" que esté dispuesto a vaciar en sus seguidores sus conocimientos y experiencias. Y si se es sabio, dichoso aquel que está dispuesto a esperar y aprender de su maestro.

Mirando a mi madre supe que aún tengo tantas cosas qué aprender... No podía dejar de mirarla allá cuando estaba al frente. Tan solo suspiraba aliviada de saber que sigo aprendiendo... ¡Con razón algunas cosas no empezaban a encajar en mi vida! Es tiempo de esperar, observar y aprender... sí, aprender y seguir aprendiendo.



Aprendiendo de la mejor,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015


lunes, 15 de septiembre de 2014

Se nos arruinó la independencia!!

Se nos arruinó la independencia =D Podrá alguien decir: "¡Desde cuando está arruinada!", pero como este blog no es con fines políticos ni de izquierda, me abstengo de más comentarios.

Me refiero a que se nos arruinó el día en que festejamos la independencia de nuestro amado país. El huracán Olide que azotó las Bajas californias nos ha llegado ya en menor intensidad, pero el viento sopla con bastante fuerza haciendo su peculiar sonido que es algo atemorizante.

Dan ganas de quedarse encerrado en casa, pero hay una cena familiar que no se ha cancelado y que la verdad quiero ir porque les he comprado a mis hijos sus típicos trajes mexicanos y quiero que los luzcan, además nos ha tocado llevar los postres y hay dos pasteles enteros en mi refrigerador, que si no voy, estoy segura que yo sola me los como, así que sería una lástima no ir.

Y aunque ando resfriada, me siento super feliz.... para los que siguen este blog, (que por cierto les agradezco grandemente) estarán al tanto de que hace poco ampliamos nuestra casa y que por ciertos detalles fuera de nuestro control, nos retrasamos mes y medio. Tiempo en que batallamos con cosas amontonadas y fuera de lugar, pero que poco a poco hemos ido ordenando. Pues, ¡así es! Hoy vino el técnico del cable y al fin mi esposo se llevó "las maquinas" (todo su equipo de cómputo y así) lejos, muy lejos de mi cocina!! Por lo cual estoy más que agradecida. Al fin puedo andar libremente sin tropezarme con cables y conexiones. Ahora solo faltan detalles como retocar las paredes (que ya estaban pintadas pero que se volvieron a dañar justo por esos mismos retrasos que les comentaba). En fin, ya estamos más cerca de ver terminado nuestro nido, y eso me llena de felicidad.

Parece que el viento se ha calmado, y ya casi es hora de irnos a festejar. Así que me despido y trataré de poner fotos ¡Me despido mi gente bella! Y en este día que representa un día de libertad para los mexicanos, es mi deseo que puedas tomar la decisión de independizarte de todas aquellas cosas que te mantienen en opresión... justo hace un par de días leí a Pablo: "He aprendido a estar contento en todo, cualquiera que sea mi situación, tanto en escasez como en abundancia".

El asunto está en: "Aprender", ¿El dinero en tu bolsillo determina tu felicidad? ¿La salud, las amistades, el buen clima?.. ¿Qué determina tu felicidad? Aprendamos entonces a ser felices en los pequeños detalles de la vida: como el que ya no haya una computadora en medio de la cocina, aunque afuera el mundo se venga abajo en medio de la más feroz tormenta.

Bendiciones.
Aún aprendiendo,
Martha Martínez de Valle.



miércoles, 7 de mayo de 2014

Hombre (y mujer), él te ha declarado lo que es bueno,
lo que pide Jehová de ti:
solamente hacer justicia,
amar misericordia
y humillarte ante tu Dios. 
Miqueas 6.8

Tres cosas pide Dios de nosotros. Y quiero enfatizar que jamás nos las hubiera pedido si primero no nos hubiera dado testimonio.

Hay varios ejemplos en la Biblia, pero hoy sólo mencionaré a David el salmista.

Este hombre maravilloso, valiente, de buen parecer, vanguardista, creativo, fuerte guerrero y aún así lo suficientemente sensible como para escribir poesía, y el único hombre al cual se refieren como "conforme al corazón de Dios", fue capaz de cometer atrocidades. Así es, codició, adulteró, mintió y finalmente asesinó. (2 Samuel 12)

Si tuviéramos oportunidad de hablar personalmente, frente a frente con él, podríamos decirle: "David ¿Por qué lo hiciste?". Y con justo derecho reclamar. Pero no así nuestro Dios. Al ver su humillación y el corazón realmente arrepentido, le perdonó y jamás el asunto se volvió a mencionar. Es que, así es nuestro Dios.

El muestra su amor para con nosotros y su inmensa misericordia. De hecho, es ella lo que da sentido a la vida, pues son tantas las veces que fallamos  que, a veces, aún nosotros mismos nos desaprobamos.

Hay quienes han decidido quitarse la vida por una falta que no pueden perdonar, se han dejado llevar por la culpa y la depresión, que ojalá supieran que hay misericordia y que hay perdón sin importar la magnitud del error. En verdad lo digo, no importa la magnitud. Para Dios no hay pecado grande o pequeño, todo pecado se le llama como tal, y es perdonado si hay arrepentimiento.

De ahí la importancia de conocer lo que dice la Biblia (manual de la vida).
Pero no es suficiente conocer, sino practicar. Porque la Palabra sin testimonio no tiene respaldo. Por ahí dicen que un acto habla más que mil palabras. Así que a actuar se ha dicho.

Y se me ha hablado fuerte. Tal vez Dios lee mi blog. (Un comentario demasiado arrogante, lo sé, me disculpo por eso) Pero he entendido que debo mirar a través de los ojos de la misericordia aunque tenga todo el derecho de reclamar y decir ¿"por qué lo hiciste?".

Si quiero tener el respaldo divino, tendré que ser congruente. Tuve que sacar todos aquellos recuerdos dolorosos y en mi mente, mirar a los ojos a cada persona que me lastimó, no fue fácil debo decir. Pero tuve que elevar una plegaria: "Dios mio, ayúdame a mirar a través de tu misericordia".

Y fue su ayuda la que me hizo decir: "Miro con misericordia a: ___________. Una vez más te perdono".

No lo sé, a veces tendremos que perdonarnos a nosotros mismos también, y tal vez debamos hacerlo una y otra vez, una y otra vez con cada persona que nos lastimó hasta que el proceso de sanidad termine. Sabré que ha terminado cuando el recuerdo sea solo eso, un recuerdo y que no despierte ningún tipo de sentimientos. Como aquella cicatriz que nos recuerda que alguna vez hubo una herida sangrante, pero que ahora, aunque quedó la marca, no hay más dolor.

Lo sé es un escrito diferente, pero supongo que es así como se derriba el aire de arrogancia con la que alguna vez escribí. He comprendido que en la vida hay que moverse con fuerza y cierta gracia, pero al mismo tiempo asegurarse de tener el corazón libre de rencor.

Misericordia es la estrategia.

Re-aprendiendo grandes y sencillas verdades,
Martha Martínez de Valle.

Mayo, 2014.


martes, 3 de septiembre de 2013

Aprendiendo a Amar... porque los corazones no tienen suficiente amor para salvar un matrimonio.

No pretendo ser muy sabia, pero creo saber un poco más que cuando era una adolescente. Tal vez es por eso que me causa gracia ver parejas de novios entre los trece y quince años prometiéndose amor eterno... Y por otro lado, me da tristeza ver parejas con unos cuántos años de casados declarando que se les "acabó" el amor, e incluso algunos, a los pocos meses de la luna de miel ya pensando en la separación.

¿Qué es lo que sucedió? Sin lugar a dudas, gracias a la industria de la música, de Hollywood, de la mercadotecnia, etc.; tenemos un concepto distorsionado de lo que es el verdadero amor. Pero no es mi intención definirlo en estas líneas, quiero enfocarme en otra cosa.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos soñado con el amor. Esa pareja perfecta que terminará por complementarnos y que hará de nuestras vidas un "vivieron felices para siempre". Nos enfocamos en cómo debe ser y lo que debe hacer, y lo que debe tener la otra persona para que supla todas mis necesidades y cumpla con todas mis expectativas, dejando por lado algo básico y fundamental, y no intencionalmente sino porque NO se nos enseñó así. Y antes de que te pierdas entre tantas letras, me estoy refiriendo a: nuestra natural incapacidad de dar amor.

Es paradójico, porque inicialmente fuimos creados para amar y vivir en armonía, tal vez por eso nuestra alma añora desesperadamente regresar a ese estado original. ¿El "jardín del Edén" te recuerda algo? Seguramente "algo" murió en la raza humana con aquella primer desobediencia de aquellos primeros seres vivos sobre la tierra, y de pronto, sin ser perceptible a los ojos humanos fuimos limitados... en tiempo,... en sabiduría,... en emociones.

Habrá algún "enamorad@" que levante su voz y no esté de acuerdo conmigo, pero repito, está "enamorad@"; y estar en ese estado de perfección donde se experimentan las emociones más bellas en el proceso de conseguir pareja no es lo mismo que amar. (Dicho sea de paso, si tu noviazgo te opaca en vez de hacerte brillar, aléjate de esa persona).

Estar enamorad@ no es lo mismo que amar. Te lo dice alguien que vivió ocho años perdidamente enamorada de su novio, pero hoy, al mirar hacia atrás, después de casi seis años de matrimonio y dos tremendos, pero hermosos hijos, me doy cuenta que apenas ahora estoy amando a mi esposo de verdad. Y no es porque se me de naturalmente (aunque mi esposo tiene muchas cualidades que hacen que sea fácil amarlo) sino porque Dios me ha estado enseñando a amar de verdad. Y eso te lo quiero compartir.

Una noche cansada de lidiar todo el día con las obligaciones, al llegar mi esposo le dije: "cuida de los niños, necesito salir un rato". Y me fui a una librería sin nada fijo en mente, al entrar y ver sin mirar, buscando solo distraerme, encuentro un libro, acto seguido me voy sola a un café a leerlo, es ahí dónde encuentro este grande tesoro: El gran secreto para dar amor es: si lo recibes primero.

A continuación te sintetizo lo que el capítulo decía:

Sólo podemos dar amor si lo recibimos primero. Nadie puede dar lo que no tiene. Si nos dicen "ámense unos a otros", "sean pacientes, amables, perdonen", sin que antes se nos explique que somos amados, es como expedir un cheque sin haber depositado dinero en la cuenta. Entonces no es de extrañar que haya tantas relaciones "sobregiradas". Los corazones no tienen suficiente amor para salvar un matrimonio.
El apóstol Juan nos da el orden correcto. Hace un depósito antes de decirnos que expidamos el cheque. Primero, el depositó: Dios nos demostró su amor enviando a su único Hijo a este perverso mundo para darnos vida eterna por medio de su muerte. Eso sí es amor verdadero. No se trata de que nosotros hayamos amado a Dios, sino de que él nos amó tanto que estuvo dispuesto a enviar a su único Hijo como sacrificio expiatorio por nuestros pecados (1 Juan 4.9-10)
Y luego de hacer un depósito tan espléndido y llamativo, Juan nos pide a ti y a mi que saquemos la chequera: "Amados, ya que Dios nos ha amado tanto, debemos amarnos unos a otros" (1 Juan 4.11)
El secreto de amar es vivir siendo amado. Este es el primer paso que olvidamos en nuestras relaciones... cuando fácilmente nos desmoronamos al toparnos con ciertas personas quiere decir que nuestro amor está arraigado en tierra equivocada. Podemos tener raíces en el amor de otras personas (que es voluble) o en nuestra decisión de amar (que es frágil). Juan nos dice que: "Dios es amor, y el que vive en amor vive en Dios y Dios en él" (1 Juan 4.16) Dios es la única fuente de poder.
Mucha gente nos dice que tenemos que amar. Sólo Dios nos da el poder de hacerlo. ¿Cómo podemos amar del mismo modo que Dios nos ama? Queremos hacerlo. Anhelamos hacerlo. Pero ¿cómo?
Si vivimos recibiendo amor, daremos amor.
1 Corintios 13. El capítulo del amor. Te desafío a que sustituyas tu nombre por la palabra amor:
 Martha es paciente, es benigna. Martha no es envidiosa, no es presumida, no es orgullosa.... Claro está que es falso. Soy a primera en decir que es un estándar muy alto que aún no puedo alcanzar. Nadie lo puede alcanzar. Nadie, excepto Cristo. ¿Acaso este pasaje no describe el inmesurable amor de Dios? Insertemos el nombre de Cristo en lugar de la palabra amor y veamos si concuerda:
Jesús es paciente, es benigno; Jesús no es envidioso; jesús no es presumido, ni orgulloso; no se comporta con rudeza ni es egoísta ni se enoja fácilmente ni guarda rencor; a Jesús no le gustan las injusticias y se regocija cuando triunfa la verdad. Jesús disculpa todos los errores, siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y todo lo soporta. Un día se dejará de profetizar y de hablar en lenguas, y el saber ya no será necesario, pues sabemos muy poco y profetizamos imperfectamente; pero siempre existirá Jesús.
En vez de dejar que este texto nos haga pensar en un amor que no podemos producir, dejemos que nos recuerde un amor al que no podemos resistirnos. El amor de Dios.
Algunos de ustedes estan sedientos de este tipo de amor. Aquellos que pudieron amarlos no lo hicieron. Te abandonaron en el hospital. Te abandonaron en el altar. Te dejaron con una cama vacía. Con un corazón roto. Con una duda interna: "¿Hay alguien que me ame?".
Por favor, escucha la respuesta del cielo. Dios te ama. De forma personal. Poderosamente. Apasionadamente. Otros te han prometido lo mismo y han fallado. Pero Dios hizo una promesa y la ha cumplido. El te ama con un amor incondicional. Y su amor- si se lo permites- te puede llenar y dejar con un amor que vale la pena compartir.

Es un escrito largo, pero lo creí necesario. A mí me ayudó a entender que necesito el amor de Dios para amar, amar de verdad, no por emoción, sino por decisión. Y me he dado cuenta que cuando el amor de Dios fluye en mi corazón debido a una constante comunión con él, me es fácil amar. Aún cuando me lastimen, me traicionen, me abandonen...

¡¡Yo estoy encantada!! Amar se ha hecho tan fácil últimamente... Te paso el secreto para que tengas una vida llena de amor hasta el último de tus días.


NOTA: Síntesis tomada el capítulo 3, del libro: Gente común en manos de un Dios poco común. Autor: Max Lucado.