jueves, 20 de agosto de 2015

Paredes desnudas...

Doy un sorbo a mi café antes de escribir en un intento de atrapar la inspiración, que tengo la sospecha me ha estado rondando estos últimos días, pero que no he tenido tiempo para atenderle. Me disculpo por ello...

Hace algunos meses pedí unos cuadros por Internet. Deberían haber llegado en 20 días, pero por alguna cuestión, tardaron dos meses y medio en llegar. Me dieron la opción de cancelar la compra y devolverme el dinero, pero en realidad yo quería esos cuadros, así que continué con la transacción.

Verás, debido a una ampliación de mi casa, un nuevo y largo pasillo se extiende hacia las nuevas habitaciones de mis hijos, y esos cuadros adornarían a la perfección esa gran pared blanca e insípida... pero tuve que esperar.

Y el tiempo ha pasado... sin darme cuenta, los días, meses y años han transcurrido. He recordado aquel primer día cuando mi esposo y yo llegamos de la luna de miel para habitar ésta casa; aunque teníamos lo indispensable, no podía dejar de notar que las paredes estaban vacías... así como desnudas.

Incluso las escaleras no tenían barandal, y los ventanales de las mismas estaban sin persianas, solo un pálido papel nos daba la privacidad que necesitábamos. Pero el tiempo pasó, y esos detalles se fueron solucionando uno a la vez, y ahora, casi ocho años de aquel primer día, ésta casa con paredes desnudas ha cobrado vida.

Pensar en dos personas que creen conocerse y toman la decisión de vivir juntos, es en cierto modo, cómico. Es demasiado arrogante a mi ver, creer que conoces a una persona sólo porque has convivido unas cuántas horas a la semana con él o ella... pero es la ley de la vida.

Y así llegamos, llenos de ilusiones y de expectativas egoístas a una casa literalmente vacía. Con lo indispensable, pero necesitada de recuerdos y de historias que se van entretejiendo a medida que discusiones se aclaran, peleas se reconcilian, triunfos y asensos se festejan, caracteres se maduran y si Dios lo permite, nuevos retoños se añaden.

El tiempo es buen amigo al momento de formar un hogar. Y con la ayuda de Dios, los egoísmos se van desvaneciendo para formar un nuestro, un nosotros... Me duele pensar que muchos no se quedan el tiempo suficiente para formar recuerdos dignos de colgar en fotografías en la pared.

Te invito a decorar las paredes de tu "casa" ( y no estoy hablando necesariamente de tu casa-casa... tu me entiendes), te invito a quedarte y esperar el tiempo necesario para colgar de tus paredes esos detalles que hagan de tu vida, de tu carácter y personalidad, que hagan de tu matrimonio, de tu familia y de tu hogar un lugar cada día más bello y digno de admirar.

Y si tienes que esperar toda una vida para lograrlo, pues, espéralo. Lo importante es no renunciar, no perder la iniciativa y ese impulso de mejorar cada rincón porque ves en el, el potencial de lo que puede llegar a ser. (No estoy hablando necesariamente de... tú me entiendes).

Si tan solo puedes mirar el potencial... esperar no importará. Mira y observa, no pases por alto los detalles, debes estar consciente de tu potencial, del de tu pareja, del de tus hijos, el de tu casa... atenta en todo momento para hacer los arreglos necesarios. Desarrollar valores, principios, elevar oraciones, cambiar actitudes, hacerte el hábito de pronunciar palabras que edifiquen, en fin, un arduo trabajo que nos garantice la continua mejora de nuestra "casa".

Mi largo pasillo blanco e insípido esperó más de medio año ser adornado, y sé que se necesitará de muchos años más para poder tener la casa de mis sueños. Pero hagamos de todo esto un paso a la vez, y poco a poco tendremos la satisfacción de ver cómo cobran vida esas "paredes desnudas" de nuestras vidas a medida que las adornamos.

"Está atenta a todo lo que ocurre en su hogar..." 
Prov . 31:27


PD: Estamos a la espera de que llegue mi marido para que me ayude a colgarlos. =D

Martha Martínez de Valle,
Decorando.
Agosto 2015











miércoles, 29 de julio de 2015

Yo y mis berrinches...

Estoy segura que ya lo he dicho antes: soy muy renuente al cambio.

Me encanta la rutina no me molesta en lo absoluto, me hace sentir segura y soy feliz haciendo prácticamente casi lo mismo semana tras semana. No creo que sea de las que se siente cómoda cambiando de ciudad o de ambiente cada tanto, esa no soy yo.

Así que, dicho lo anterior, el fin de semana pasado llega mi esposo y sin más me dice lleno de entusiasmo: "¡He metido a los niños a clase de natación a las 10  de la mañana, comienzan el lunes!"

Se sorprendió al ver mi cara de "Ha ocurrido un desastre". ¿Acaso no sabe él que ya tengo bien planeadas y organizadas mis mañanas? Lo primero que dije fue: ¿por qué en la mañana, acaso no había clases en la tarde? Y en efecto, no había clases por la tarde. Sentí cómo se me hizo un nudo en el estómago, no sé si de coraje o de solo pensar en el calor insoportable de por éstos rumbos que tenemos que soportar al estar a la intemperie (aunque estemos a la sombra).

Tuve que hacer algunos ajustes para no eliminar actividades de mi rutina matutina. Eso implica despertar hora y media más temprano para poder estar en casa a tiempo para dar desayuno, cambiar y llevar a los niños a natación...

Cabe mencionar que mi hijo está más que encantado con sus clases, pero mi niña...

El lunes lloró por media hora hasta que mamá fue a su rescate,
El martes no lloró pero al ser la más pequeña del grupo, el maestro no podía darle una atención personalizada, y por eso se la llevó toda la clase prendida de la orilla de la alberca, salvo cuando el maestro la llamaba para su turno...éstos dos días fueron una pesadilla para mí, cansada, con calor, y frustrada por no ver feliz a mi pequeña, llegaba todos los días molesta a casa, sólo para tomar mis cosas e ir a trabajar a la oficina.

Gracias a Dios nos llamaron para ofrecernos las clases personalizadas y hoy miércoles la historia dio un giro de 180 grados... mi hija al fin estaba igual de contenta que mi hijo de ser un pez en el agua. Ver sus sonrisas hizo que se me olvidaran todos los contratiempos, tomé a mi esposo del brazo mientras mirábamos a nuestros retoños dar sus primeros nados, le miré a los ojos y le di una gran sonrisa como diciendo: "Esta la mejor idea que has tenido".

Estoy segura que le he desconcertado. Pero no importa, sé que así me ama, y yo le amo, nuestros hijos son felices, y yo.... yo debo aprender a no ser tan renuente a los cambios.


Ya no tan renuente,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015

PD: Estoy teniendo problemas para subir fotos... =(







miércoles, 22 de julio de 2015

Seguir aprendiendo...

El fin de semana pasado salí a un viaje rápido al país vecino. No puedo decir que fueron vacaciones, pero así lo tomé. Al ser medre de dos pequeños y ofrecerme la oportunidad de salir y dejarlos con mi esposo por un fin de semana, no me pareció tan mala idea después de todo.

Salir de la rutina me supo a gloria y debo decir que tres días son más que suficientes. Disfrutaba mis vacaciones, pero mi corazón se había quedado en casa. Igual, me decía a mi misma que todo estaba bien, así que me enfoqué en el viaje.

¡Cuánto aprendizaje! Íbamos solamente mi hermano, mi madre y yo. Y de cierta manera, no pude dejar de sentirme un tanto dependiente de mi progenitora. La acompañamos, pues, ella daría unas conferencias para matrimonios, y al verla de lejos, hablar con tanta seguridad y naturalidad, de pronto lo supe... ¡Qué importante es tener un tutor en la vida!

Es muy difícil imitar lo que no se ve. Es muy difícil para un hombre ser un buen padre cuando su mismo padre les abandonó incluso antes de que naciera, no digo que sea imposible, pero lo seguro es que éste hijo sin padre tendrá duros momentos tratando de averiguar cómo ser un buen papá, tendrá que avanzar como un vehículo todo terreno por caminos inexplorados para él, encontrándose con obstáculos a cada momento para poder avanzar y dejar un camino que sus propios hijos puedan seguir.

Algo parecido sucede con los líderes. Para ser un buen líder es necesario tener un buen tutor y la humildad suficiente para estar dispuesto a aprender. Dichosos los que han encontrado a "ese" que esté dispuesto a vaciar en sus seguidores sus conocimientos y experiencias. Y si se es sabio, dichoso aquel que está dispuesto a esperar y aprender de su maestro.

Mirando a mi madre supe que aún tengo tantas cosas qué aprender... No podía dejar de mirarla allá cuando estaba al frente. Tan solo suspiraba aliviada de saber que sigo aprendiendo... ¡Con razón algunas cosas no empezaban a encajar en mi vida! Es tiempo de esperar, observar y aprender... sí, aprender y seguir aprendiendo.



Aprendiendo de la mejor,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015


lunes, 13 de julio de 2015

De la melancolía al asombro...




Que me ha entrado la melancolía!!

Y toda la culpa la tiene Israel Kamakawiwo'Ole...Escuchar la guitarra Ukulele me transporta inmediatamente a nuestra luna de miel en Hawaii. Y creo que me he quedado corta de letras al querer expresar lo que mi alma siente. A casi ocho años atrás, aún agradezco a Dios por el hombre que ha puesto a mi lado. Punto, el resto quiero guardármelo sólo para mí, pero lo único que diré es que me siento como una recién enamorada. Basta. No más cursilerías y melancolías por hoy.

Por otro lado, me siento asombrada. La semana pasada fue de satisfacciones. Las oportunidades en la vida hay que aprovecharlas, y si no lo hacemos, no podemos molestarnos con aquellos que sí estuvieron dispuestos a tomar los riesgos que nosotros no tomamos. Y si la oportunidad se pasa, la vida, rara vez se encarga de darnos una segunda oportunidad. Así de voraz es ella.

¡Pero hay un Dios! Y creo que cuando le incluimos en la ecuación, Él se encarga de sorprendernos de vez en cuando , y las segundas oportunidades no se hacen esperar. Hace unos días, mis ojos pudieron ver un par de milagros. Cuando la vida dijo: "no", Dios dijo: "Sí, porque mejore planes tengo para ti". No puedo ser muy explícita, para guardar la privacidad de quienes hablo, pero no hay nada más satisfactorio que ver a una persona ocupando el lugar que vino a tomar en este mundo.

¡Puedo ver amplias sonrisas y ojos brillantes! Puede que al momento no llenen los parámetros que la sociedad define como "Éxito", pero verles operar en su campo de acción y ver cómo todo lo demás se acomoda para funcionar a favor de ellos, es simplemente asombroso. Si siguen ese camino, el "Éxito" eventualmente llegará, lo importante es que ellos ya se sienten exitosos y sus semblantes lo confirman.

Si logramos encontrar esa(s) cosa(s) que sabemos que hacemos bien y que nos llena de satisfacción hacer seremos bendecidos. No hay cosa más triste que pasar el resto de nuestros días haciendo aquello que no nos llena, que al contrario, nos deja más vacíos. Y peor aun, llegar al final de nuestros días sin fuerzas, sin sonrisas, sin brillo en los ojos y con ese vacío en el corazón.

Así que, ya sea que dirijas una empresa u organización, que estés al frente de una familia o frente a una computadora, o que sólo toques el Ukulele pero con el corazón... si eso es lo que te llena de satisfacción y fuiste llamado a hacer, hazlo. El resto te lo agradeceremos, pues tu vida nos bendecirá y honrarás a tu Creador.

Melancólica, Asombrada y Bendecida,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015.



viernes, 3 de julio de 2015

La arreglada de cabello.

...pues que me he arreglado el cabello.

Recuerdo que antes escribía de cosas más triviales, no importaba el tema, simplemente las palabras fluían; hoy, me cuesta un poco más trabajo hacerlo. No sé, tal vez al fin estoy madurando y las trivialidades ya no son tan importantes.

¿Será que antes era más ingenua? o simplemente tenía una boca muy grande. Puede que la lengua me funcionara más rápido que el cerebro y con mucha más facilidad expresara mis sentimientos. ¿Quién sabe?

Pero me causa cierta gracia ver comentarios de otras pequeñas almas ingenuas hablar de temas como matrimonio cuando no están casadas, o de la sabiduría de la vida cuando ni los treinta han alcanzado, y antes que te molestes conmigo, deja te digo que yo era igual.

Pero la vida se encarga de dar ciertos giros inesperados, y de pronto tu mundo tal cual lo conociste se vuelve un terreno inexplorado.

Creo que cuando somos demasiado jóvenes, somos a menudo arrogantes como para esperar a aprender algunas cosas... pero la vida es excelente maestro, ella se encarga de enseñarnos un par de cosas, o tal vez tres. Si esperas un poco, te darás cuenta que hay cosas más adelante en el camino, y que era mucho más fácil hablar o escribir de ello, que vivirlo.

Es como si aprendiéramos primero la teoría, pero llega el momento de poner todo en práctica, y ahí es donde sale a flote qué tan buenos estudiantes fuimos... pero no hay de qué preocuparse, en la vida no hay reprobados, solo personas recuperando sus materias. Tendremos que repetir una y otra vez el tema hasta que lo dominemos, y una vez logrado, somos promovidos al siguiente nivel.

Es cíclico... cuando creías haber dominado el arte de vivir, el nuevo nivel trae nuevos retos, nuevos demonios y gigantes a vencer. Habrá que tomar aire nuevamente y emprender la lucha otra vez...Sí, otra vez.

Es simple, no hay mucho que filosofar. Pero en un mundo en constante cambio, vale la pena detenernos a pensar: "¿Qué es lo que he aprendido a lo largo del camino?". Si puedes mirar hacia atrás y recordar a quiénes en algún momento te ayudaron, lo has hecho bien; si no es así, no has aprendido lo fundamental y estás en grande riesgo. La ingratitud te vuelve ciego.

Estoy aprendiendo a apreciar éste nuevo terreno, ¡Oh! ¿Qué si me ha costado trabajo? Claro que sí, pero estoy empezando a agradecer todo lo aprendido. Y de pronto, me encuentro en mi nueva "normal", y ya no me incomoda, es lo cotidiano y me siento bien.

Las visitas al salón de belleza no son tan fundamentales como antaño: ropa limpia, cambiar pañales y tener cena temprano le han sustituido... pero hoy fui a arreglarme el cabello, y se siente bien, no lo niego; pero mejor se siente saber que "algo" he aprendido a lo largo del camino.

En nuevos terrenos,
Martha Martínez de Valle.
Julio 2015





domingo, 14 de junio de 2015

Los tiempos de prueba

Verás... hay tiempos de vacío y silencio en donde me es prácticamente imposible escribir.

No que no quiera, pero me es necesario este tiempo de observación y aprendizaje. El meollo del asunto es: llenar el alma para que, en un débil intento,  podamos plasmarla en letras... no es fácil, requiere (si me permites el término) "desnudarse", y es ahí donde uno determina cuánto revelar.

Los tiempos de aprendizaje nunca han sido placenteros. ¡Tan solo recuerda los días de escuela! Pero con todo y sus bemoles, son necesarios...Y luego viene la prueba.

Hay una parte en la Biblia donde se nos dice: "Estad quietos y conoced que soy Dios"... Significa dejar de lado "Todo", y no quiero atentar contra tu intelecto, pero creo que la mayoría de nosotros entendemos "Todo" como todo; así que Dios nos pide dejar todo en sus manos y esperar, Sí "Esperar" a que Él haga su parte... y comienza la prueba.

Si eres como yo, (incluso escribiendo, tengo que sonreír) también te vas a reír ¿Cómo cruzarnos de brazos y simplemente "esperar"? Bueno, no es tan fácil como parece.

No es simplemente sentarse a ver el reloj segundo a segundo a que los minutos, días y años pasen; y nosotros desesperados por ver alguna respuesta por parte de lo alto. La actitud en la espera es lo que cuenta.

Otra vez tengo que sonreír.... ¡oh sí! la actitud. Se espera que como hijos de Dios reflejemos a Dios en nuestra manera de vivir y ahí encaja muy bien la actitud con la que enfrentamos el día a día.

Hay otro verso que se me viene a la mente: "Todo obra para bien a los que aman a Dios"... Muchas veces hemos mal interpretado este verso esperando que todo salga a la perfección en nuestras vidas, pero hay que leer con un poco más de atención. Dice: "Todo obra para bien", no que "Todo va a estar bien".

Y creo que ya lo he dicho antes, Las cosas no tienen que verse bien, ni tienen que parecer que se van a poner mejor, puedes estar en la más negra noche, pero la promesa es que "Todo" (bueno o malo) obrará para bien a los que aman a Dios.

Creo que ya lo entendimos, hablemos ahora del "proceso", a ese tiempo durante el cual tenemos que mantener una actitud digna de los "hijos de Dios"... Normalmente le llamamos "la prueba".

Y no debemos desdeñar éste tiempo, pues, es en el cual se establecen los cimientos para bendiciones mayores. Es el tiempo donde la fe se fortalece, la madurez crece, donde se templan las emociones y se forja un carácter, donde nace la paciencia y se aprende a ser agradecido con lo que se tiene. No hay mejor plataforma para entonces sí, recibir las bendiciones de parte de Dios.

No sucede de manera automática, requiere de tiempo. Si nos brincamos éste proceso, es muy probable que así como llegaron, se nos vayan las bendiciones. Ejemplos hay muchos allá afuera.

Y como dijera alguien a quien admiro "Es preferible no verse bien por un tiempo y esperar lo mejor, a verse bien dos minutos y perder todo".

Esperemos, pues... que "El tiempo es buen amigo". No suframos en vano, mejor te invito a que me acompañes en el viaje y juntos disfrutemos del trayecto.



Esperando,
Martha Martínez de Valle
Junio 2015.





viernes, 29 de mayo de 2015

Por un mejor mañana...

¿No es acaso la vida una aventura?

Si no me equivoco, hace unas semanas me han hecho recordar bellos momentos de 17 años atrás. Hablo de una foto publicada de 1998. Tres amigas y yo hicimos un intento de "Selfie grupal" (aclaro, término desconocido para nosotras en aquel entonces) lo impresionante es que fue con una cámara de rollo o película, sin pantalla para ver si salíamos todas, ni siquiera teníamos la opción de ver si la foto salió bien o no, no se podían eliminar y volver a tomar, si salías mal, pues así te quedabas.

Pero, ¡Qué jóvenes estábamos! Es verdad que en lo personal, me quería comer el mundo. Miro la foto y veo el brillo en mis ojos. Estaba apenas despertando a la vida... mil preguntas en el aire, y otras mil decisiones qué tomar. ¡Bendito Dios, 17 años después aquí estamos! (¡Eso es casi 20 años!)

La mirada me ha cambiado. Aún hay brillo, pero puedo discernir este destello de satisfacción por tener algunas de las preguntas que me quitaban el sueño contestadas.

El futuro por el cual me preocupé lo estoy viviendo y todo ha salido muy bien a decir verdad, tal vez un poco, o mejor dicho, mucho muy diferente a como lo había visualizado, pero ¡todo está bien! Ganas tengo de gritar que ¡Dios es fiel!

Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar. Pensar que hubo algunas noches llenas de lágrimas, sollozos, soledad y oraciones desesperadas. Pero aquí estamos, y todo está bien.

La vida es una aventura, emocionante como tal, con altos y bajos y con el vértigo que esos inesperados cambios producen... Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar.

Bendigo a Dios que Su mano fue fuerte sobre mi. Y aunque no respondió algunas de mis preguntas en el momento, ahora sé que siempre estuvo ahí... forzándome a seguir.

Y bendigo y alabo el nombre de Dios porque hoy tengo las respuestas a las preguntas del ayer y tengo la certeza que mañana, por Su fidelidad, tendré las respuestas a las preguntas de hoy...

Si me permites un consejo: ¡¡No renuncies!!

Sigue adelante con la vida. Podrás perder amigos, tiempo, dinero, oportunidades, amores, familia... pero ¡¡No renuncies!! Te puedo asegurar que siempre habrá un mejor mañana...

Estoy convencida que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, aunque en el momento no entendamos lo que pasa, aunque los acontecimientos nos tomen por sorpresa.... Dios no se sorprende, El tiene un plan. Y nos dice que "Todo obra para bien a los que amamos a Dios".

Si pones atención, no dice que todo va a estar bien, ni siquiera que tiene que parecer que se va a poner bien, pero sí dice: "que todo" (bueno o malo) "obrará para bien a los que le amamos". Así que el secreto es amar a Dios, permanecer cerca de Él, tenerle en cuenta, platicar con Él, hacerle parte de nuestra vida...

Si ésto haces, ten por seguro que: Todo estará bien.



En espera de un mejor mañana,
Martha Martínez de Valle.
Mayo 2015.