Hoy estoy enojada, mejor dicho algo molesta. Bueno, está bien lo admito, muy enojada.
Hay quienes dicen y afirman ser una cosa. Proclaman a los cuatro vientos un estilo de vida y un estatus que bien cuidan no perder, pero nada más cambian de ambiente, de círculo social o bien de ciudad, también cambian sus personalidades, sus creencias y su fe.
No me pregunten por favor. Siempre he dicho que me gusta saber para no pasar por ignorante, pero a veces saber demasiado duele demasiado.
Y me enoja bastante ver que, algunos, entre la gente se cuidan las espaldas meticulosamente , pero cuando creen estar a solas, cuando nadie mira pueden hacer o decir lo que se les plazca, como si cuidarse de la gente importara, de quién hay que cuidarse es de quien todo lo ve.
Pero no debo juzgar, mejor dicho, es nuestro deber tener misericordia. Quienes así actúan es porque son ignorantes. Sí. No saben y no han conocido a quien dicen llamar Dios. Porque si le conocieran lo amaran, (imposible no hacerlo), y si lo amaran, guardarían sus mandamientos. "Si me amáis guardad mis mandamientos".
Y entre sus mandamientos está el "No fornicarás", como también: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", y uno más: "Bendecid a vuestros enemigos", por mencionar solo algunos...
Ahora comprendo. Es mucho más fácil declararse incrédulo o ateo ante el desafío de vivir una vida que exige comportarse de acuerdo a un nivel superior, por encima de lo que "todo el mundo hace". Eso me entristece pero debo admitir que cuando menos ellos son sinceros al decir que no están dispuestos a vivir con una doble moral.
Y debo sosegar mi enojo e indignación, pues debo mirar primero hacia mi interior y rogar al cielo que si alguna vez niego con mis actos lo que predico, se tenga de mí misericordia, Amén.
¡Hola a todos! Este es mi pequeño espacio en el que puedo alejarme del mundo y concentrarme sólo en mis pensamientos... Lo llamo: "Mi lugar Secreto..." Aquí escribo todas esas cosas que, por una u otra razón no son tan fáciles de decir, pero sí de escribir... Así que, !Bienvenido! te dejaré escuchar mis pensamientos.
sábado, 21 de junio de 2014
jueves, 12 de junio de 2014
Liberarse a uno mismo...
Hay corazones tan heridos que para protegerse a ellos mismos han levantado murallas, pero al mismo tiempo que mantienen a todos a raya se han aislado de medio mundo, y comúnmente solemos catalogarlos como malos. Pero incluso ellos en lo más recóndito, escondidos entre los recuerdos de la juventud albergan un atisbo de bondad.
Una bondad que a duras penas sobrevive, alimentada de imágenes y momentos vividos un millar de años atrás, o que al menos, así pareciera ser.
Pareciera que han pasado más de mil años desde la última vez que la ilusión iluminaba con una pícara sonrisa los rostros sin arrugas de los que ahora palidecen sin motivación y esperanza alguna.
¿Cómo se vive cuando pareciera que la vida misma se te ha ido? algunos se aferran a los recuerdos de lo que pudo haber sido. Mismos que lentamente carcomen los huesos; recuerdos y secretos muy bien guardados que enferman el alma, que deterioran el cuerpo.
Luchas internas por querer gritar a los cuatro vientos el dolor que se carga dentro, forcejeo por callar aquello que puede destruir lo que por años se ha construido. Una lucha interna que poco a poco envenena los tiempos, impidiendo así disfrutar de lo bello que aún se posee. Y digo "aún" porque incluso aquello que se tiene, con ésta actitud, se ve amenazado por perderse.
Y así es la vida, sin sabores y sin ilusiones, de aquel que ha decidido vivir una "pantalla", de aparentar ser lo que no se es. Sonrisas fingidas y sonoras carcajadas que son el envoltorio de un corazón doliente...
¿Qué hacer para liberarte del dolor? Lamentablemente nadie más puede hacer nada. Es una decisión personal, el remover las cenizas, el descender a lo más profundo de los recuerdos y despertar demonios dormidos que de tanto en tanto atormentan el alma. Es tener que abrir esa puerta del calabozo donde mantenemos prisioneros a aquellos que de alguna manera nos lastimaron al prometer e ilusionarnos, pero que luego se olvidaron. Es perdonarse una y otra vez por haber dejado atrás a aquel que de verdad nos amó pero que jamás volvimos la mirada al momento de marcharnos.
Liberarnos implica estar dispuestos a revivir esos momentos críticos, y volver a mirar a la cara a aquel que se burló de lo más preciado que poseíamos, mirarle y decir: "Te dejo salir". Es dejar salir de nuestro corazón a todos aquellos que manteníamos prisioneros, al mismo tiempo, que nos deleitábamos en venganzas imaginarias, sin saber que el principal afectado, torturado y machacado eramos nosotros.
"Sal por favor", decir en una frase decisiva que nos libere de una vez por todas del peso del ayer, para mirar hacia delante, encender la luz y re-decorar ese rincón de oscuridad y hacerlo un lugar de paz. Incluso la tierra necesita de "abono", de desechos orgánicos y mal olientes para volverse a nutrir y dar las mejores cosechas.... deja que toda podredumbre vivida abone y nutra tu alma para dar a luz lo mejor de ti.
Después de todo, por ahí dicen que la mejor de las venganzas es el olvido. Y no es por vengarse, sino liberarse, así que, olvida al agresor, olvida al viejo amor, olvida al traidor, olvida al que prometió.... olvida, ¡de verdad olvida! derriba tus murallas y camina hacia adelante.
¿Existe el riesgo de volver a ser lastimado? Claro que sí, pero bien valdrá la pena intentarlo por volver a tener una sonrisa genuina y un corazón alegre otra vez.
Una bondad que a duras penas sobrevive, alimentada de imágenes y momentos vividos un millar de años atrás, o que al menos, así pareciera ser.
Pareciera que han pasado más de mil años desde la última vez que la ilusión iluminaba con una pícara sonrisa los rostros sin arrugas de los que ahora palidecen sin motivación y esperanza alguna.
¿Cómo se vive cuando pareciera que la vida misma se te ha ido? algunos se aferran a los recuerdos de lo que pudo haber sido. Mismos que lentamente carcomen los huesos; recuerdos y secretos muy bien guardados que enferman el alma, que deterioran el cuerpo.
Luchas internas por querer gritar a los cuatro vientos el dolor que se carga dentro, forcejeo por callar aquello que puede destruir lo que por años se ha construido. Una lucha interna que poco a poco envenena los tiempos, impidiendo así disfrutar de lo bello que aún se posee. Y digo "aún" porque incluso aquello que se tiene, con ésta actitud, se ve amenazado por perderse.
Y así es la vida, sin sabores y sin ilusiones, de aquel que ha decidido vivir una "pantalla", de aparentar ser lo que no se es. Sonrisas fingidas y sonoras carcajadas que son el envoltorio de un corazón doliente...
¿Qué hacer para liberarte del dolor? Lamentablemente nadie más puede hacer nada. Es una decisión personal, el remover las cenizas, el descender a lo más profundo de los recuerdos y despertar demonios dormidos que de tanto en tanto atormentan el alma. Es tener que abrir esa puerta del calabozo donde mantenemos prisioneros a aquellos que de alguna manera nos lastimaron al prometer e ilusionarnos, pero que luego se olvidaron. Es perdonarse una y otra vez por haber dejado atrás a aquel que de verdad nos amó pero que jamás volvimos la mirada al momento de marcharnos.
Liberarnos implica estar dispuestos a revivir esos momentos críticos, y volver a mirar a la cara a aquel que se burló de lo más preciado que poseíamos, mirarle y decir: "Te dejo salir". Es dejar salir de nuestro corazón a todos aquellos que manteníamos prisioneros, al mismo tiempo, que nos deleitábamos en venganzas imaginarias, sin saber que el principal afectado, torturado y machacado eramos nosotros.
"Sal por favor", decir en una frase decisiva que nos libere de una vez por todas del peso del ayer, para mirar hacia delante, encender la luz y re-decorar ese rincón de oscuridad y hacerlo un lugar de paz. Incluso la tierra necesita de "abono", de desechos orgánicos y mal olientes para volverse a nutrir y dar las mejores cosechas.... deja que toda podredumbre vivida abone y nutra tu alma para dar a luz lo mejor de ti.
Después de todo, por ahí dicen que la mejor de las venganzas es el olvido. Y no es por vengarse, sino liberarse, así que, olvida al agresor, olvida al viejo amor, olvida al traidor, olvida al que prometió.... olvida, ¡de verdad olvida! derriba tus murallas y camina hacia adelante.
¿Existe el riesgo de volver a ser lastimado? Claro que sí, pero bien valdrá la pena intentarlo por volver a tener una sonrisa genuina y un corazón alegre otra vez.
"Entonces Pedro fue y preguntó a Jesús:
—Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano, si me hace algo malo? ¿Hasta siete?
Jesús le contestó:
—No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete."
70 veces 7 no es igual a "70x7"....
70 veces 7 es 7 elevado a su 70 potencia
7^70 es aproximadamente 1,43 *10^59
Viene a ser 1.430 por 55 ceros detrás...
70 veces 7 es 7 elevado a su 70 potencia
7^70 es aproximadamente 1,43 *10^59
Viene a ser 1.430 por 55 ceros detrás...
En otras palabras, perdonemos SIEMPRE, de la misma manera que Dios perdona nuestras faltas.
sábado, 7 de junio de 2014
Los cinco lenguajes del amor...
No, no voy a hablar de los cinco lenguajes del amor. (¡Vaya! Realmente extrañaba escribir, mis dedos escriben con una agilidad que me sorprende y nuevamente me descubro a mi misma disfrutando de hacer eso.)
Fue un largo mes entre la planeación y el día del evento de ayer.
Ayer, AMETS producciones junto con el Instituto Cajemense de la Juventud, patrocinados por el H. Ayuntamiento de Cajeme, llevamos a cabo la primer conferencia para matrimonios para la ciudad, y a pesar de todos los pronósticos: de ser entre semana, de hacer tanto calor, de creer que los matrimonios no necesitan consejos, de luchar contra los comentarios pesimistas, etc. podemos decir que fue un éxito total.
Casi cupo lleno, una excelente conferencia a cargo del Lic. Rafael Jímenez, y muy buenos comentarios por parte de los que asistieron, felicitaciones de nuestros patrocinadores, en fin. Gracias a Dios por este logro que apenas inicia.
Estoy muy cansada, pero con una alegría interior, esa que da cuando sabes que has hecho algo bien. Y con gusto decir: "lo volvemos a hacer".
Fue un largo mes entre la planeación y el día del evento de ayer.
Ayer, AMETS producciones junto con el Instituto Cajemense de la Juventud, patrocinados por el H. Ayuntamiento de Cajeme, llevamos a cabo la primer conferencia para matrimonios para la ciudad, y a pesar de todos los pronósticos: de ser entre semana, de hacer tanto calor, de creer que los matrimonios no necesitan consejos, de luchar contra los comentarios pesimistas, etc. podemos decir que fue un éxito total.
Casi cupo lleno, una excelente conferencia a cargo del Lic. Rafael Jímenez, y muy buenos comentarios por parte de los que asistieron, felicitaciones de nuestros patrocinadores, en fin. Gracias a Dios por este logro que apenas inicia.
Estoy muy cansada, pero con una alegría interior, esa que da cuando sabes que has hecho algo bien. Y con gusto decir: "lo volvemos a hacer".
miércoles, 14 de mayo de 2014
agripada, resfriada... como sea!
Antier en la tarde comencé a estornudar, y como estamos construyendo en la casa, pensé que sólo sería alergia al polvo. Pero al siguiente día amanecí agripada... o ¿resfriada? jamás he sabido diferenciar la una de la otra, pero ¿eso que importa? ambas se sienten fatal.
Aún así, con el dolor de cabeza y las ganas de permanecer en cama, he tenido que hacer un esfuerzo extra para mandar a mi niño a la escuela, verás, hoy es la fotografía de grupo y pensé que sería muy egoísta de mi parte quedarme dormida, o ¿será ese amor de madre que te hace andar de pie aún enferma para atender las necesidades de tu familia?
Mi café se ha enfriado y el ruido del taladro de los albañiles está taladrando mi cabeza. Pienso que sería buena idea volver a dormir, pero con este ruido será imposible. En fin, el día comenzó, no hay marcha atrás. Las labores deben comenzar y el resfriado, digo, gripe, o ¡como sea! deberá esperar.
¿Quién me prepara un caldito de pollo?
Martha Martínez de Valle,
Mayo 2014.
Aún así, con el dolor de cabeza y las ganas de permanecer en cama, he tenido que hacer un esfuerzo extra para mandar a mi niño a la escuela, verás, hoy es la fotografía de grupo y pensé que sería muy egoísta de mi parte quedarme dormida, o ¿será ese amor de madre que te hace andar de pie aún enferma para atender las necesidades de tu familia?
Mi café se ha enfriado y el ruido del taladro de los albañiles está taladrando mi cabeza. Pienso que sería buena idea volver a dormir, pero con este ruido será imposible. En fin, el día comenzó, no hay marcha atrás. Las labores deben comenzar y el resfriado, digo, gripe, o ¡como sea! deberá esperar.
¿Quién me prepara un caldito de pollo?
Martha Martínez de Valle,
Mayo 2014.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Hombre (y mujer), él te ha declarado lo que es bueno,
lo que pide Jehová de ti:
solamente hacer justicia,
amar misericordia
y humillarte ante tu Dios.
Miqueas 6.8
Tres cosas pide Dios de nosotros. Y quiero enfatizar que jamás nos las hubiera pedido si primero no nos hubiera dado testimonio.
Hay varios ejemplos en la Biblia, pero hoy sólo mencionaré a David el salmista.
Este hombre maravilloso, valiente, de buen parecer, vanguardista, creativo, fuerte guerrero y aún así lo suficientemente sensible como para escribir poesía, y el único hombre al cual se refieren como "conforme al corazón de Dios", fue capaz de cometer atrocidades. Así es, codició, adulteró, mintió y finalmente asesinó. (2 Samuel 12)
Si tuviéramos oportunidad de hablar personalmente, frente a frente con él, podríamos decirle: "David ¿Por qué lo hiciste?". Y con justo derecho reclamar. Pero no así nuestro Dios. Al ver su humillación y el corazón realmente arrepentido, le perdonó y jamás el asunto se volvió a mencionar. Es que, así es nuestro Dios.
El muestra su amor para con nosotros y su inmensa misericordia. De hecho, es ella lo que da sentido a la vida, pues son tantas las veces que fallamos que, a veces, aún nosotros mismos nos desaprobamos.
Hay quienes han decidido quitarse la vida por una falta que no pueden perdonar, se han dejado llevar por la culpa y la depresión, que ojalá supieran que hay misericordia y que hay perdón sin importar la magnitud del error. En verdad lo digo, no importa la magnitud. Para Dios no hay pecado grande o pequeño, todo pecado se le llama como tal, y es perdonado si hay arrepentimiento.
De ahí la importancia de conocer lo que dice la Biblia (manual de la vida).
Pero no es suficiente conocer, sino practicar. Porque la Palabra sin testimonio no tiene respaldo. Por ahí dicen que un acto habla más que mil palabras. Así que a actuar se ha dicho.
Y se me ha hablado fuerte. Tal vez Dios lee mi blog. (Un comentario demasiado arrogante, lo sé, me disculpo por eso) Pero he entendido que debo mirar a través de los ojos de la misericordia aunque tenga todo el derecho de reclamar y decir ¿"por qué lo hiciste?".
Si quiero tener el respaldo divino, tendré que ser congruente. Tuve que sacar todos aquellos recuerdos dolorosos y en mi mente, mirar a los ojos a cada persona que me lastimó, no fue fácil debo decir. Pero tuve que elevar una plegaria: "Dios mio, ayúdame a mirar a través de tu misericordia".
Y fue su ayuda la que me hizo decir: "Miro con misericordia a: ___________. Una vez más te perdono".
No lo sé, a veces tendremos que perdonarnos a nosotros mismos también, y tal vez debamos hacerlo una y otra vez, una y otra vez con cada persona que nos lastimó hasta que el proceso de sanidad termine. Sabré que ha terminado cuando el recuerdo sea solo eso, un recuerdo y que no despierte ningún tipo de sentimientos. Como aquella cicatriz que nos recuerda que alguna vez hubo una herida sangrante, pero que ahora, aunque quedó la marca, no hay más dolor.
Lo sé es un escrito diferente, pero supongo que es así como se derriba el aire de arrogancia con la que alguna vez escribí. He comprendido que en la vida hay que moverse con fuerza y cierta gracia, pero al mismo tiempo asegurarse de tener el corazón libre de rencor.
Misericordia es la estrategia.
Re-aprendiendo grandes y sencillas verdades,
Martha Martínez de Valle.
Mayo, 2014.
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lunes, 5 de mayo de 2014
Sentimientos encontrados
Días de bastante aprendizaje.
No es grato cuando se abren los ojos a la verdad y se puede ver la realidad en la que se vive.
No es nada placentero ver el lugar donde otros están y saber... saber tantas cosas que por simples faltas, por falta de ganas, o simplemente por falta de visión, o falta de valor... mejor prefiero callar.
Y viene a mi mente aquella frase que alguna vez leí: "si no hay resultados, habrá pretextos".
La verdad es que con resultados o pretextos el tiempo sigue con su "tic-tac" y cuando menos pensemos el tiempo habrá pasado, las fuerzas habrán menguado y los rostros palidecido.
Es preferible intentar y equivocarse que jamás haberse arriesgado.
Es por eso que tengo sentimientos encontrados.
Demasiadas voces que gritan, pero que no logro escuchar.
Y es que, es demasiado grande el anhelo que ahoga las voces de los aromas, de los escombros, y la incertidumbre. Incluso un gran árbol podrá atravesarse en el camino, pero es más grande el impulso por avanzar. No sé qué es lo que sucederá.
Pero mis ojos lo han visto. Y se requiere de cierto grado de locura para creer que es posible alcanzar. Locura que se ha enterrado bastantes años bajo los escombros de la razón. Locura que a gritos pide volver a actuar... y pensar que en antaño le solía escuchar.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac...
Suenan las máquinas de la fábrica allá atrás, recordándome que el tiempo sigue, que no volverá.
El tiempo de la espera ha terminado, en el Nombre que es sobre todo nombre, se ha llegado el momento de actuar.
Martha Martínez de Valle,
Mayo 2014.
No es grato cuando se abren los ojos a la verdad y se puede ver la realidad en la que se vive.
No es nada placentero ver el lugar donde otros están y saber... saber tantas cosas que por simples faltas, por falta de ganas, o simplemente por falta de visión, o falta de valor... mejor prefiero callar.
Y viene a mi mente aquella frase que alguna vez leí: "si no hay resultados, habrá pretextos".
La verdad es que con resultados o pretextos el tiempo sigue con su "tic-tac" y cuando menos pensemos el tiempo habrá pasado, las fuerzas habrán menguado y los rostros palidecido.
Es preferible intentar y equivocarse que jamás haberse arriesgado.
Es por eso que tengo sentimientos encontrados.
Demasiadas voces que gritan, pero que no logro escuchar.
Y es que, es demasiado grande el anhelo que ahoga las voces de los aromas, de los escombros, y la incertidumbre. Incluso un gran árbol podrá atravesarse en el camino, pero es más grande el impulso por avanzar. No sé qué es lo que sucederá.
Pero mis ojos lo han visto. Y se requiere de cierto grado de locura para creer que es posible alcanzar. Locura que se ha enterrado bastantes años bajo los escombros de la razón. Locura que a gritos pide volver a actuar... y pensar que en antaño le solía escuchar.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac...
Suenan las máquinas de la fábrica allá atrás, recordándome que el tiempo sigue, que no volverá.
El tiempo de la espera ha terminado, en el Nombre que es sobre todo nombre, se ha llegado el momento de actuar.
Martha Martínez de Valle,
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lunes, 28 de abril de 2014
...perdonar.
Insisto. Puedo percibir las oscuras intenciones en esas elaboradas palabras.
Mortales sutilezas dirigidas con extremada precisión.
Pero no lloraré. El arte consiste en no dejar que esas lanzas penetren el alma.
Y me he vuelto diestra, no por voluntad propia, por superveniencia tal vez,
y por una mano fuerte, una palabra firme y una presencia fiel a lo largo de la existencia.
Tuve que aprender a bailar al ritmo de miradas y sonrisas, con cierta gracia, cierta agilidad
sabiendo en el fondo la verdad. Pero sucumbir no era opción, tenía que seguir, la música no paraba de sonar. Era necesario bailar y bailar.
Y la recurrente pregunta siempre sin respuestas: ¿por qué?
Aún con mil dudas tener que seguir, avanzar hasta llegar hacia aquella inalcanzable luz llamada felicidad.
Y entre la oscuridad seguir avanzando, mientras por segundos se iluminaba la vida con deslumbrantes destellos recordándome que no era posible descansar, este no es el lugar, estirarse y alcanzar hasta llegar, llegar a la meta, a aquel lugar.
Tropezar y llorar, avanzar a tientas y rodar, un golpe bajo tal vez y el aliento que escapa y parece desvanecer. Pero habrá que continuar, la música sigue y hay que bailar. Mover los pies con la gracia de una gacela, sonreír y los brazos levantar para volver a abrazar.
Gentilmente esquivar y bailar, y volver a esquivar sin olvidar sonreír y la mirada no agachar. Tal vez por ser mi vida un constante entrenamiento del aprender a perdonar, puedo decir que no te conozco, pero gracias a ti, aprendí a bailar.
Perdonando otra vez,
Martha Martínez de Valle.
Abril 2014.
Mortales sutilezas dirigidas con extremada precisión.
Pero no lloraré. El arte consiste en no dejar que esas lanzas penetren el alma.
Y me he vuelto diestra, no por voluntad propia, por superveniencia tal vez,
y por una mano fuerte, una palabra firme y una presencia fiel a lo largo de la existencia.
Tuve que aprender a bailar al ritmo de miradas y sonrisas, con cierta gracia, cierta agilidad
sabiendo en el fondo la verdad. Pero sucumbir no era opción, tenía que seguir, la música no paraba de sonar. Era necesario bailar y bailar.
Y la recurrente pregunta siempre sin respuestas: ¿por qué?
Aún con mil dudas tener que seguir, avanzar hasta llegar hacia aquella inalcanzable luz llamada felicidad.
Y entre la oscuridad seguir avanzando, mientras por segundos se iluminaba la vida con deslumbrantes destellos recordándome que no era posible descansar, este no es el lugar, estirarse y alcanzar hasta llegar, llegar a la meta, a aquel lugar.
Tropezar y llorar, avanzar a tientas y rodar, un golpe bajo tal vez y el aliento que escapa y parece desvanecer. Pero habrá que continuar, la música sigue y hay que bailar. Mover los pies con la gracia de una gacela, sonreír y los brazos levantar para volver a abrazar.
Gentilmente esquivar y bailar, y volver a esquivar sin olvidar sonreír y la mirada no agachar. Tal vez por ser mi vida un constante entrenamiento del aprender a perdonar, puedo decir que no te conozco, pero gracias a ti, aprendí a bailar.
Perdonando otra vez,
Martha Martínez de Valle.
Abril 2014.
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