domingo, 14 de junio de 2015

Los tiempos de prueba

Verás... hay tiempos de vacío y silencio en donde me es prácticamente imposible escribir.

No que no quiera, pero me es necesario este tiempo de observación y aprendizaje. El meollo del asunto es: llenar el alma para que, en un débil intento,  podamos plasmarla en letras... no es fácil, requiere (si me permites el término) "desnudarse", y es ahí donde uno determina cuánto revelar.

Los tiempos de aprendizaje nunca han sido placenteros. ¡Tan solo recuerda los días de escuela! Pero con todo y sus bemoles, son necesarios...Y luego viene la prueba.

Hay una parte en la Biblia donde se nos dice: "Estad quietos y conoced que soy Dios"... Significa dejar de lado "Todo", y no quiero atentar contra tu intelecto, pero creo que la mayoría de nosotros entendemos "Todo" como todo; así que Dios nos pide dejar todo en sus manos y esperar, Sí "Esperar" a que Él haga su parte... y comienza la prueba.

Si eres como yo, (incluso escribiendo, tengo que sonreír) también te vas a reír ¿Cómo cruzarnos de brazos y simplemente "esperar"? Bueno, no es tan fácil como parece.

No es simplemente sentarse a ver el reloj segundo a segundo a que los minutos, días y años pasen; y nosotros desesperados por ver alguna respuesta por parte de lo alto. La actitud en la espera es lo que cuenta.

Otra vez tengo que sonreír.... ¡oh sí! la actitud. Se espera que como hijos de Dios reflejemos a Dios en nuestra manera de vivir y ahí encaja muy bien la actitud con la que enfrentamos el día a día.

Hay otro verso que se me viene a la mente: "Todo obra para bien a los que aman a Dios"... Muchas veces hemos mal interpretado este verso esperando que todo salga a la perfección en nuestras vidas, pero hay que leer con un poco más de atención. Dice: "Todo obra para bien", no que "Todo va a estar bien".

Y creo que ya lo he dicho antes, Las cosas no tienen que verse bien, ni tienen que parecer que se van a poner mejor, puedes estar en la más negra noche, pero la promesa es que "Todo" (bueno o malo) obrará para bien a los que aman a Dios.

Creo que ya lo entendimos, hablemos ahora del "proceso", a ese tiempo durante el cual tenemos que mantener una actitud digna de los "hijos de Dios"... Normalmente le llamamos "la prueba".

Y no debemos desdeñar éste tiempo, pues, es en el cual se establecen los cimientos para bendiciones mayores. Es el tiempo donde la fe se fortalece, la madurez crece, donde se templan las emociones y se forja un carácter, donde nace la paciencia y se aprende a ser agradecido con lo que se tiene. No hay mejor plataforma para entonces sí, recibir las bendiciones de parte de Dios.

No sucede de manera automática, requiere de tiempo. Si nos brincamos éste proceso, es muy probable que así como llegaron, se nos vayan las bendiciones. Ejemplos hay muchos allá afuera.

Y como dijera alguien a quien admiro "Es preferible no verse bien por un tiempo y esperar lo mejor, a verse bien dos minutos y perder todo".

Esperemos, pues... que "El tiempo es buen amigo". No suframos en vano, mejor te invito a que me acompañes en el viaje y juntos disfrutemos del trayecto.



Esperando,
Martha Martínez de Valle
Junio 2015.





viernes, 29 de mayo de 2015

Por un mejor mañana...

¿No es acaso la vida una aventura?

Si no me equivoco, hace unas semanas me han hecho recordar bellos momentos de 17 años atrás. Hablo de una foto publicada de 1998. Tres amigas y yo hicimos un intento de "Selfie grupal" (aclaro, término desconocido para nosotras en aquel entonces) lo impresionante es que fue con una cámara de rollo o película, sin pantalla para ver si salíamos todas, ni siquiera teníamos la opción de ver si la foto salió bien o no, no se podían eliminar y volver a tomar, si salías mal, pues así te quedabas.

Pero, ¡Qué jóvenes estábamos! Es verdad que en lo personal, me quería comer el mundo. Miro la foto y veo el brillo en mis ojos. Estaba apenas despertando a la vida... mil preguntas en el aire, y otras mil decisiones qué tomar. ¡Bendito Dios, 17 años después aquí estamos! (¡Eso es casi 20 años!)

La mirada me ha cambiado. Aún hay brillo, pero puedo discernir este destello de satisfacción por tener algunas de las preguntas que me quitaban el sueño contestadas.

El futuro por el cual me preocupé lo estoy viviendo y todo ha salido muy bien a decir verdad, tal vez un poco, o mejor dicho, mucho muy diferente a como lo había visualizado, pero ¡todo está bien! Ganas tengo de gritar que ¡Dios es fiel!

Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar. Pensar que hubo algunas noches llenas de lágrimas, sollozos, soledad y oraciones desesperadas. Pero aquí estamos, y todo está bien.

La vida es una aventura, emocionante como tal, con altos y bajos y con el vértigo que esos inesperados cambios producen... Y pensar que tantas veces tuve ganas de renunciar.

Bendigo a Dios que Su mano fue fuerte sobre mi. Y aunque no respondió algunas de mis preguntas en el momento, ahora sé que siempre estuvo ahí... forzándome a seguir.

Y bendigo y alabo el nombre de Dios porque hoy tengo las respuestas a las preguntas del ayer y tengo la certeza que mañana, por Su fidelidad, tendré las respuestas a las preguntas de hoy...

Si me permites un consejo: ¡¡No renuncies!!

Sigue adelante con la vida. Podrás perder amigos, tiempo, dinero, oportunidades, amores, familia... pero ¡¡No renuncies!! Te puedo asegurar que siempre habrá un mejor mañana...

Estoy convencida que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, aunque en el momento no entendamos lo que pasa, aunque los acontecimientos nos tomen por sorpresa.... Dios no se sorprende, El tiene un plan. Y nos dice que "Todo obra para bien a los que amamos a Dios".

Si pones atención, no dice que todo va a estar bien, ni siquiera que tiene que parecer que se va a poner bien, pero sí dice: "que todo" (bueno o malo) "obrará para bien a los que le amamos". Así que el secreto es amar a Dios, permanecer cerca de Él, tenerle en cuenta, platicar con Él, hacerle parte de nuestra vida...

Si ésto haces, ten por seguro que: Todo estará bien.



En espera de un mejor mañana,
Martha Martínez de Valle.
Mayo 2015.


miércoles, 22 de abril de 2015

Ángeles entre nosotros

De esas miradas que cautivan e intrigan,
esas sonrisas que son divinas,
cabellos dorados y ondulados...
o negros bien lacios,
figuras perfectas irradiando autoridad y al mismo tiempo paz.

Aquellas cosas que sólo en sueños se pueden apreciar.

Pocos somos los privilegiados de tenerles de vez en cuando,
sonrisas y voces,
llamadas espontáneas que traen de regreso a tu origen.
Son ángeles entre nosotros que el cielo manda para recordarnos el rumbo.

No importan los tiempos ni las distancias,
ellos llegan para quedarse grabados en el corazón;
Son como listones de muchos colores,
 entrelazados, adornando los recuerdos.

Ángeles entre nosotros que nos indican el rumbo a seguir.
Sensibles al Eterno que no dudan ni un instante abrir los labios y bendecir.

Ellos son, Ángeles entre nosotros...




domingo, 1 de marzo de 2015

¡Ésta paz!

Es domingo y los míos duermen...

Se siente realmente extraño. Acostumbrada al relajo y constantes peticiones de mis nenes (y mi nenote), sentir tanta tranquilidad de pronto es raro.

Pero me gusta. Me da pena admitirlo, pero me agradan demasiado estos momentos que saben a gloria.

De pronto todo comienza a tener lógica... Sabía que tan solo eran necesarias unas cuantas palabras para que todo se acomodara en su lugar. Sonrío. No por presunción, sino por agradecimiento...

Dios es bueno, y descansar en esa bondad me ha llenado de una inexplicable paz, como la que se respira ahora mismo.

Tranquilidad, serenidad, remanso. Sólo una guitarra se escucha a lo lejos, y admito que me molesta un poco, preferiría estar en completo silencio solo para callar todas esas voces que me impedían mirar.

Si tan solo pudiera cruzar otro par de palabras con otras tantas personas, tal vez algunas preguntas encontrarían sus respuestas... pero no sé si estoy preparada para hablar. En este momento y en este instante creo que es mejor callar, pero a veces me pregunto si sería posible... Interminables conversaciones que no se materializarán, ¡sólo Dios sabe! mientras tanto... mientras tanto (Ni siquiera se cómo terminar la frase).

Consciente estoy que a veces es mejor cerrar los labios y guardar las cosas en el corazón para meditarlas, repasarlas y aprender. O tal vez, esperar. Esperar el momento adecuado cuando hablar sea necesario.

La vida está llena de momentos. Saber qué hacer en cada uno de ellos es una bendición que no muchos poseemos, pero si podemos rogar al cielo por un poco de sabiduría podremos disfrutar el vivir.

Es curioso, ¡Cuánta calma! De pronto se impregna mi ser, siento que pudiera volar... me quedo con lo aprendido el día de hoy, y con una inexplicable alegría retomo el paso en este viaje al que llamamos vida.

Salmo 62:1-2
"En Dios solamente está acallada mi alma;
de Él viene mi salvación.
El solamente es mi roca y mi salvación;
Es mi refugio, no resbalaré mucho."

viernes, 27 de febrero de 2015

Si tan sólo tocare su manto...

Negar tu existencia sería como negarme a mi misma.
Es tu esencia impregnada, tan real, tan sutil...

Y gritarlo quiero, pero he guardado silencio,
aún así, te siento en lo más recóndito de mi ser
y vuelvo a creer que... 
tal vez todo aquello dejó de ser un sueño para llegar a ser,
algún día, una realidad.

Y temo soñar...
duele demasiado lo que pides.

Duelen los tiempos,
duele la soledad,
duele el alma al paso de los años,
y también duele la traición.

¡Por favor no me pidas que no puedo más!

Pero tu susurro me seduce...
y como una enamorada vuelvo a caer.
Por eso mismo, porque te amo,
sospecho que lo nuestro no ha terminado.

¡Que me bese el cielo!
¡Que me bese tu boca!

Son sentimientos encontrados... 
desespera mi alma al ver, 
cerrar quiero el corazón.
Pero es tu voz quien lo mantiene así...abierto.

Tu voz...
"Debes aprender".. es todo lo que sé. 
Y ni siquiera sé si lo hago bien.
Pero bien sé que... el día llegará.

Mientras tanto, hago lo que siempre me enseñaste a hacer...
Esperar. 
Y pregunto: ¿Lo estoy haciendo bien?
¿Cómo aprendes en la espera cuando desesperas?

Es mi esencia la que me traiciona.
Correr quiero, pero hay lazo en mis pies.
¿Cuál es el siguiente paso, si ni siquiera me puedo mover?

Inmóvil y limitada,
soñar es lo único loable.
Y una a una las capas de tierra se desvanecen
de los sueños que una vez enterré.

Empiezo a dudar,
¡Esto es demasiado!
Duele el temor....

Se confunde mi voz con los gritos del corazón,
y en medio de la nada y del silencio sé que estás ahí.
Se empieza a dibujar tu silueta en mis tiempos
y tu sonrisa en mis pensamientos.

Entonces, nada importa más,
eres Tu a quien quiero.

Y si nada más lograre en esta vida alcanzar,
sólo con tocar tu manto me bastará.












martes, 24 de febrero de 2015

¡Que no se apague la luz de la vida!

¡Que no se apague la luz de la vida!

Mil desafíos que enfrentar, y ni siquiera es necesario salir. 
La mayoría de ellos se esconden aquí dentro, 
en lo recóndito del pensamiento. 

Y mi mayor enemigo, de pronto, soy yo.
pensamientos remolinean en la densa neblina del ayer.

Voces que gritan fuerte, que cobran vida del recuerdo, 
poder devastador y destructor. 
Que anclan los pies, las sonrisas y los sueños. 

Robada la vida, robado el aliento. 
Las paredes se hacen más pequeñas y el aliento se escapa.
El sol se filtra por un recoveco en la cortina creando un haz de luz poniendo al descubierto las mil partículas de polvo... 
Y una lágrima se filtra de los ojos poniendo al descubierto los mil temores del ayer.

¡Que no se apague la luz de la vida! Susurran mis labios... 
añorando la alegría, los sueños, la esperanza.

¡Levanta esa pesada cabeza, y sacúdela! 
¡Salgan las voces, que se mitigue el dolor!

"Como pienso, siento, como siento actúo... y si actúo, creo un destino"

¡Que no se apague la luz de la vida!
¡Aún hay un destino que alcanzar!

"Porque Yo sé los pensamientos que tengo para ustedes, pensamientos de bien y no de mal, para darles un fin y una esperanza"
Jeremías 29:11



sábado, 7 de febrero de 2015

Lo rescatable...

Hoy fue un día... digamos... raro, de sentimientos encontrados.

Entre todas las cosas que a mi gusto hubiera querido controlar, pero que no pude (y, heme aquí en medio de dos huracanes), mi hijo amaneció enfermo. Apenas dos días de resfriado y ya se le transformó en infección... Admito que me he vuelto algo exagerada, cada vez que él tose, no puedo evitar recordar aquella complicación de hace tres años y las palabras del médico: "Su hijo tiene principios de neumonia". Ya lo había mencionado antes, el simple hecho de recordarlo me revuelve el estómago.

Así que a la primer señal de temperatura, salgo corriendo al pediatra. Ahí sentada frente al escritorio, no puedo evitar sentir un nudo en el estómago mientras da el diagnóstico: "Ligera infección, no se le ha complicado"... entonces el suspiro y la oración de agradecimiento.

Y como decía, entre todas las cosas que tuve para entristecerme el día de hoy, lo rescatable fue que fuera la preocupación inicial, y aprovechando el cálido clima, llevé a mi hijo a tomar un jugo de zanahoria con naranja... Y ahí estábamos, mesa para dos, jugo y pan para merendar, y sus interminables historias de dinosaurios. Me asombraba cómo mencionaba a cada uno por su nombre y me decía sus características, yo sólo sonreía.

Entre tantas palabras mi mente registró el brillo que emanaba de sus ojos, sus sinceras sonrisas y el esfuerzo por tomar su jugo natural para "llenarse de vitaminas"... hermoso tiempo de calidad junto al fruto de mis entrañas. No podía dejar de pensar que: Ni en mis más alocados sueños, jamás me imaginé entablando una conversación con mi hijo. Apenas ayer lo tenía en mis brazos y ahora todo un muchachito entreteniendo a su madre con sus grandes conocimientos. Es un sentimiento sabroso difícil de describir.

Me he propuesto salir un dia a la semana solo él y yo. Y ruego a Dios que estos tiempos y conversaciones queden grabadas en nuestras memorias.

Agradecida,
Martha Martínez de Valle
Febrero 2015.