lunes, 14 de julio de 2025

PERFECCIÓN

El error es pensar que todo será perfecto. Algunos que saben dicen que las expectativas no cumplidas son el principal motivo de enojo en las personas. Pensar que porque amo a Dios y sirvo a Dios, o simplemente porque soy bueno y no hago mal a nadie, las cosas saldrán bien para mí, es un error. 

 Nadie nos garantizó bienestar total. El mismo Jesucristo dijo: "En el mundo tendréis aflicciones, pero no teman, Yo he vencido al mundo", incluso el gran adorador, el salmista David puso en uno de sus escritos"Mis lágrimas están en tu redoma"... Ni siquiera el monárca se libró de la angustia... 

Por eso creo que Dios permite la aficción, los desaires, la traición y desgracias para enseñarnos que amar lo imperfecto no es tan fácil. "si amas a los que te aman...¿Qué haces de más? Sed pues perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". 

 Amar lo imperfecto... ¿Qué necesidad tengo de hacerlo? Lo haremos para ser mejores... y aún más, tendremos que aprender a hacerlo, para darnos cuenta lo duro que es.... y entender aún mejor lo que Dios nos ha estado diciendo a gritos: Que así de imperfectos como somos, Él nos ama.

lunes, 9 de junio de 2025

Lo que ella quería...

Ella queria felicidad sin sufrimiento,
creía que ya habia recorrido todas las estaciones de la vida,
Poco sabia que apenas comenzaba su peregrinaje.

Era un tanto soberbia y aun no lo sabia,
Tendria que pasar por pruebas y dificultades,
Sólo así se dio cuenta de qué estaba hecho su carácter.

Queria victorias sin derrotas,
no sabia que no se puede tener la una sin la otra.

Queria estabilidad y comodidad,
pero en un impercetible acto de misericordia le fueron negadas
pues, es precisamente en ese terreno de comodidad donde casi nada crece.

En cambio... se tuvo que forzar a adaptarse al impresecible cambio.
Y solo ahí se dio cuenta, que al fin tenía lo que tanto quería.

“Queria seguridad, pero lo único seguro que tenia era la falta de ella”. Max Lucado (Ansiosos por nada)

martes, 7 de febrero de 2023

¡Adiós, Adiós, Adiós!

¿También te tengo que decir adiós?

Eras lo único que me quedaba de mis añoranzas.
Ahora tengo que volver a crecer... otra vez.

Oh, mi eterno infantilismo,
aferrándome a lo que no es.
Soñadora me llaman.

¿cuándo fue?
¿en qué momento?

Un mundo de días se interpone,
mi inconciencia contra la conciencia,
Estoy en desventaja.

Hay pesares mayores que el mío, eso es seguro.
Todo es en vano.

Adiós a aquellos años de inocencia
imaginándo lo que no es.

Ojos tristes manifiestos,
como el reflejo de un espejo.
He visto esa tristeza,
la conozco muy bien.

Adiós, en una noche de otoño,
y una luz queda encendida.

Me despido de la infancia donde todo era perfecto.
Quisiera regresar el tiempo,
pero ya me dí cuenta que no puedo.

Agradezco que me hayas visto
como si un cisne se escondíera en mí.

Me despido agradecida por las palabras nunca dichas,
las sonrisas olvidadas, los sueños truncados
y el futuro que no existirá.

Agradezco un pasado tan fugaz,
el suspiro donde se iba el alma,
y por el gesto que no se supo interpretar.

Agradezco el remordimiento que se asoma en la mirada,
de verdad lo agradezco.

Pero sobre todo, agradezco no saber más.

Me despido agradecida:
Adiós, adiós, adiós.

P

"¡No olvides quién eres!"

"¡No olvides quién eres!"

Tus palabras me sorprendieron,
sólo tú sabías a lo que me enfrentaría.

Un golpe de esa magnitud sólo se podía resistir
con el sonido de tu audible voz.

Conocías la condición del corazón,
conocías la intención, el futuro y la necesidad.

"¡No olvides quién eres!"
Tal vez, en mi debilidad lo hubiera olvidado.
Pero fue tan firme, ¡fue tan real!

Tal vez me pueda olvidar de quién soy,
pero jamás podré olvidar el sonido de tu voz.

Parece increíble, pero
¡Dios me habló!

jueves, 28 de mayo de 2020

¿Quién puede dar descanso al corazón cansado?

Hay un verso en la biblia que siempre ha hecho eco en mi corazón, ha estado ahí desde hace años sin saber cómo transmitir lo que siento cada vez que lo escucho o que mis ojos pasan de nuevo por sus letras.

"¡Oh Señor! si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes..." Isaias 64:1a (RVR1960)

Otra traducción dice:

"¡Dios nuestro! cómo quisieramos que abrieras el cielo y bajaras, haciendo temblar las montañas con tu presencia..." (TLA)

Es un clamor del corazón, tal vez por eso me identifico con el.

Es un anhelo de conocer más del Dios no conocido, del Dios que se esconde para ser encontrado, del Dios que puso un “detalle de eternidad” en el corazón de los hombres para que no pudieramos encontrar satisfacción en ningun otro lugar más que en su presencia...ante el Eterno.

El verso ha vuelto a mi mente, no hice más que suspirar... pero no un suspiro de aliento, sino uno de ¿hasta cuándo?

Y me gusta cuando siento que Dios responde a mis preguntas.

Corriendo el peligro de pasar desapercibido por las multiples tareas diarias, un susurro se hizo sentir en mi corazón: "Yo ha he descendido a la tierra... no solo rompí los cielos para descender, sino que rompí la fuente de una mujer virgen, y me abrí paso hasta llegar a la tierra como el ser más indefenso y vulnerable, para estar con ustedes." 

Al instante, otro verso resonó fuerte en mi:

" Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad" Juan 1:14 (RVR 1960)

Si pudiera hablar con Isaías para decirle que, aquel clamor de aquella oración ha sido contestado. Que Dios mismo descendió del cielo y no solo hizo temblar y arder los montes, sino los corazones de todo aquel que se le acercó. Sí, de todo el que se le acercó hace 2000 años y de los que se siguen acercando 20 siglos después.

"¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las escrituras?" Lucas 24:32 (NTV) - Dijeron unos de camino a Emaus refiriéndose a Jesús.

Y es que ¡Hay gloria en El! Hay un poder en Jesús y sus palabras que el corazón humano no puede resistir. 

Cansados de tanta mentira y falsedad que tenemos que enfrentar cada día, nuestros corazones anhelan encontrarse con aquello que es verdadero.

 ¿Quién puede dar descanso al corazón cansado?

Cansado de: tantas mentiras, de tanto sufrir, de ser rechazado, de no ver lo esperado, de buscar y no encontrar, de pedir y no recibir, de no entender, de perder, de querer viviri y no poder... sí mi amigo, el cansancio del corazón tiene varios disfraces, unos lo llaman depresión, otros ansiedad y otros nombres más.

¿Quién puede dar descanso al corazón cansado? Hay Uno. 

"Aquel que es la Palabra (Jesús) , habitó entre nosotros y fue como uno de nosotros.” Juan 1:14a (TLA)

Jesus te entiende... puedes estar seguro de eso. Sabe de dolor, de rechazo, de ansiedad, de escasez, de persecución, de traición, de peligro de muerte, e incluso, si te estuvieras enfrentando a la misma muerte, aún ahí, El te entiende a la perfeccción.

Veo personas encontrando "espacios temporales de descanso" al estudiar las estrellas y el cosmos; a otras encontrando cierta satisfacción alabando el poder de aquel “ángel” que cayó; y también están aquellas que intentan encontrar respuestas a las grandes interrogantes de la vida buscando en su interior.

 No puedo dejar de pensar: ¿Qué sucedería, si se encontraran con el Dios que formó el mundo, el universo, la luna y las estrellas? ¿Qué si se encontraran de frente con el poder de Aquel que destituyó de toda gloria a quien ahora adoran en la oscuridad? ¿Qué si pudieran hablar con Aquel que del polvo les formó?

Juan dijo:" Vimos el poder que le pertenece como Hijo único de Dios...” Juan 1:14b (TLA)

Hay un poder en Jesús que hace palidecer cualquier otro poder...pero el corazón cansado sigue buscando.

Busca amor y busca verdad. 

No importa el nombre de tu búsqueda, todo se resume a estas dos: Amor y verdad. Queremos ser amados, aceptados, sentir que pertenecemos... y tenemos la necesidad de saber, de conocer, de experimentar; necesitamos la verdad.

"...Vimos el poder que le pertenece como Hijo único de Dios,
pues nos ha mostrado todo el amor y toda la verdad." Juan 1:14 (TLA)

¿Quién puede dar el descanso al corazón cansado? Hay...sólo...Uno. 

Uno que descendió y habitó entre nosotros, que no solo hizo temblar los montes con su poder, sino tambien nuestros corazones al llenarlo con su amor y abrir nuestros ojos a su verdad.

Hay respuesta para nuestro clamor. Cuando las fuerzas no dan más y cuando el temor nos rodea por todas partes. Cuando el corazón se cansa de buscar y preguntar tratando de encontrar un por qué, una razón de ser a nuestra situación..... Hay respuesta para ti.

Es algo sobrenatural, que por más que quiero, no puedo explicarlo...

¿Cómo te explico que Dios mismo, el que creó el cielo, la luna, las estrellas y todo lo que existe, bajó del cielo para estar con nosotros y ser como uno de nosotros; y que con su poder y su presencia quiere dar el tan anhelado descanso a tu corazón llenándolo de amor y de verdad?

Ahora mi clamor es distinto, puedo parafrasearlo de la siguiente manera:

"¡Oh Dios, si rompieces toda barrera de dolor e incredulidad,  y descendieras a cada corazón para que te conozcan como el Hijo único de Dios, mostrado todo el amor y toda la verdad que tanto necesitan, y a tu presencia sus corazones se derritieran en amor por ti”... Amén."

Aun clamando,
Martha Martínez de Valle.
Mayo 2020.









sábado, 29 de febrero de 2020

IDENTIDAD

¿Se puede  conocer a alguien realmente?

Me refiero a ese "conocer" en su totalidad.

En lo personal creo que es arrogante creer que conocemos "el todo" de alguien solo por haber pasado algunos años a su lado. Y somos prontos a juzgar y emitir juicios en base a lo poco que hemos visto.

He estado con personas por bastantes años y, en un momento dado, me he preguntado: "¿Quién eres?". También me ha tocado estar al otro lado; creí tener amistades que me conocían bien, pero llegado el momento, me juzgaron mal, haciendome pensar: "Creí que me conocías."

Pero no puedo ser tan exigente, para ser justos y poner las cosas en balanza, (a veces) ni yo me conozco realmente. Me he encontrado en situaciones bajo mucha presión donde mi respuesta me ha sorprendido más de una vez, llegándome a preguntar: "¿Por qué reacciono así?".

Deuteronomio 8:2 dice que Dios llevó al pueblo de Israel al desierto para "ver qué había en sus corazones".

¿Cómo puede un Dios omnisciente no saber lo que había en los corazones de aquellas personas? ¡Claro que lo sabía! La intención de Dios era que ellos mismos se dieran cuenta de lo que tenían guardado en sus corazones.

Si alguien nos conoce es Dios.  "El nos creó a su imagen y semejanza", así que tiene una idea bastante clara de lo que estamos hechos. Muchas veces somos nosotros los confundidos. Pero para aclarar las cosas un poco, permite que, de vez en cuando, lleguen "desiertos" a nuestras vidas que saquen de nosotros lo "mejor"o lo "peor".

Dicen los que saben que si realmente quieres conocer a alguien, debes observarles en una situación de bastante estrés. Y me da pena decirlo, pero algunas veces (o muchas tal vez), yo no he sabido manejar muy bien las cosas.

¡Pero hay esperanza!

Hay esperanza si puedes ser lo suicientemente humilde como para reconocer tus fallas: Que no lo sabes todo, que tal vez estabas equivocado, que nuca es tarde para aprender, o des-aprender, o re-aprender lo que por años estabas haciendo mal.

Mientras seamos humildes, habrá una puerta abierta a la introspección. A echar un vistazo a nuestro interior para ver si las cosas en nuestra alma y corazón están funcionando bien: Si tenemos el valor de seguir amando, si podemos perdonar, si nuestra fe sigue intacta a pesar de las desilusiones; ver si no se nos han atrofiado los sentimientos con el dolor, la envidia, el resentimiento o la amargura.

Sí, a veces son necesarios los desiertos para conocernos mejor, y sobre todo para conocer la fidelidad de nuestro Dios:

"Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente" Oseas 2:14 NTV

Solo en el desierto conocemos que Dios es tierno, y muchas de sus otras cualidades.

Qué importa si nadie más nos conoce realmente, Dios nos conoce y no pierde oportunidad de reafirmar nuestra identidad.

Y en ese "conocer" de Dios y conocernos a nosotros  que podemos hacer frente a la vida con una actitud renovada, sin importar qué digan de nosotros, las opiniones de los demás saldrán sobrando, pues no nos definirán.

Ninguna "etiqueta" nos detendrá ni nos amedrentará.

Es esa libertad en la que debemos caminar porque; primero: sabes bien Quién es tu Dios; y segundo: sabes bien quién eres y de lo que estas hecho, y de lo que eres capaz de lograr.

Y antes de terminar, solo te pido: silencia las voces de allá afuera, voces de una sociedad que avanza vertiginosamente sin importar a quien deja de lado en el camino; y toma un tiempo para reflexionar, para apreciar tus habilidades y fortalecer tus debilidades.

Al hacer esto, estarás regalándonos lo mejor de ti.

Identidad  sobre todo,
Martha Martínez de Valle.
Febrero 2020.











Hoy llueve

Hoy llueve.

El suave sonido de la lluvia  trae la tan añorada paz,
El olor a tierra húmeda ordena los pensamientos y aligera los deseos.

Suspiro tras suspiro se hace tarde en la vida,
te quedas como ausente, inconsciente...adormecido.

Irónicamente el insomnio asecha,
Como luceros incansables persiguen.

Quizás fue todo un sueño,
noches con estruendosos sonidos en la cabeza.

Tan cerca y tan lejos, primeros y últimos,
tan vivos tan muertos, tan todo tan nada.
Luego el silencio.

¿Cuánto tiempo y cuántas veces?
¿Por qué  tan solo un intento?
El último, el único...

Un mal comienzo, un mal recuerdo.
Un sin sabor que confunde.

¿Quién pudiera manipular los tiempos,
y conocer las intenciones del corazón?
Conozco a Uno.

Gusta del azul de los recuerdos,
Tratando de encontrar y de entender,
pero se pierde en sus propias acrobacias.

Abruma la curiosidad, 
La mente no deja de dar vueltas.
Hasta que mira el azul del cielo tan abismal como un océano,

¿Quién pudiera manipular los tiempos,
y conocer las intenciones del corazón?
¡Conozco a Uno!

Una luz quedó encendida al pie de la ventana,
como susurrando su inminente despedida.

Pero hoy  llueve, y el suave sonido de la lluvia trae la tan añorada paz;
Y el olor a tierra húmeda ordena los pensamientos y aligera los deseos.


Martha Martínez de Valle,
Octubre 2019.



domingo, 13 de octubre de 2019

Tazas de café



Mi acumulador de "borradores" aumenta...

No me he sentido con la confianza,
con el derecho de publicar lo que siento,
¿Será porque ha cambiado tanto mi manera de pensar y de percibir las cosas?
Sí, temo que si.

Mi túnica de muchos colores no la encuentro,
y siento como si estuviera metida en el más profundo de los calabozos.

Pero basta sólo una palabra para dar un ligero haz de luz a la vida,
"La gloria postrera será mayor que la primera".

Pero desde “aquí” parece tan lejano "aquello" que se anhela,
supongo que a eso llamamos fe, a seguir creyendo aunque falte para llegar,
aunque tengamos que esperar.

La infinita espera es la que agobia.
Tormento del alma es la esperanza que demora.

Bebo una, otra y otra taza de café,
impaciente, inquietante, espectante...
Hasta que se me ha hecho ya, un vicio.

Mundos, océanos y sonrisas



Que sólo quede el recuerdo,
eso es suficiente.

Se mueven mundos con una sola sonrisa,
al mismo tiempo que otros se hacen trizas.

Los océanos encontraron la calma con una sola de sus miradas,
mientras, la luz del faro se apagaba.

Pero, que sólo quede el recuerdo,
Tal vez, eso sea suficiente.

Porque para algunos es suficiente creer que se puede,
creer que es mejor seguir creyendo...
A eso llamamos esperanza.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Aprendiendo, otra vez.

Es curioso...aunque no debería sorprenderme.

Pero no puedo evitarlo, el solo hecho de pensar que le importo tanto como para llamar mi atención... eso es precisamente lo que no acabo de comprender.

Era un tiempo de relax "cualquiera"... Paseaba mi dedo de arriba a abajo dando scroll a la pantalla de mi celular, mirando sin mirar, cuando un anuncio publicitario me presenta un collar con un pequeño dije cuadrado, nada extravagante, algo rústico a mi parecer, pero tenía escrito en el: "Estad quietos y conoced..."- pensé: "Es un verso de la Biblia".

Así de simple, así de sencillo... no le puse mayor atención, pero por alguna extraña razón, esas palabras se quedaron grabadas en mi memoria.

No pasó mucho tiempo cuando en el perfil de un amigo, exactamente el mismo verso aparecía y resaltaba con letras blancas en un fondo azul: "Estad quietos y conoced que soy Jehová". "Qué curioso"- pensé. "Dos veces el mismo día".

Poco sabía, que, al día siguiente se detonaría en el contexto de mi diario vivir, una situación, por más está decir: estresante.

Me apena decirlo, pero en vez de accionar, reaccioné. No me juzgues mal, reaccioné como cualquier simple mortal lo hubiese hecho, y te pido disculpas si no puedo ser más específica, pero es un asunto "algo" personal.

Y acudí, como otras tantas veces he acudido, al único lugar donde he encontrado respuestas específicas y que reconfortan mi atribulada alma. Oré a Dios y clamé... clamé con todas las fuerzas que le quedaban a mi corazón, porque cuando es demasiado el dolor, el corazón se cansa... y así, débil, cansada y agotada, elevé unas cuantas palabras al cielo.

No me preguntes cómo ni por qué (porque no lo sé) pero en mi corazón sentí la necesidad de leer el salmo 37. Y por allá en el verso 7, unas palabras saltaron a la vista: "Guarda silencio ante Jehová, y espera en El"... demasiado parecido a los versos de días atrás.

"Ojalá no lo hubiese leído" porque al instante entendí que Dios me pedía que "guardara silencio y solo esperara en El". Pero, ¿acaso no sabía Dios que ya tenía preparados los argumentos perfectos para defender mi situación?... tal vez fue por eso, porque conocía muy bien las palabras exactas que tenía pensado decir, que pidió cerrara la boca.

Más por agotamiento que por obediencia, accedí. Y para mi sorpresa todo se solucionó sin la intervención de una sola de mis palabras.

Esa noche meditaba, y pensaba: "Dios mío, tengo un detonador en mi interior, y el enemigo lo sabe bien. De tanto en tanto viene y lo presiona. Y todo a mi alrededor se desmorona".

Hasta ese día no había pensado en esto: ¡Cuán importante es identificar nuestras debilidades! Ellas son el punto exacto que se tienen que tocar, si en verdad te quieren destruir.

Ese día levanté una fortaleza alrededor de mi debilidad. Me propuse:  Identificar el ataque para no volver a caer en la provocación, reforzar mi mente con la Palabra de Dios en cuanto a "esa" cuestión y no descuidarme en la oración.

Algo pasó con mi vida tras "esa" experiencia. Como que entendí que, las pruebas y luchas llegan a nuestra vida con el propósito de enseñarnos y hacernos madurar... Lee bien: apenas lo "Entendí", porque antes, "Ya lo sabía", ¡¿Cuántas veces lo enseñé y lo prediqué, y tuve la osadía de decirlo a mis escuchas?!

Pero una vez que lo entiendes por completo y en carne propia... no miras con tanto desagrado tus malas experiencias. Es como dar un paso adelante, levantar la cabeza y prepararte a lo que sigue. Porque con la ayuda de Dios, si salimos de ésta, también saldremos de aquella... algo así como: si la fe se te fortaleciera.

En fin, gracias por leer hasta aquí. Y es que, en este asunto de vivir la vida, nunca se deja de aprender, des-aprender y re-aprender. Dichosos los que tienen el entendimiento tan sensible como para aprender a la primera. otros como yo, debemos pasar varias veces por la misma prueba; pero en Dios no hay reprobados, seguimos y seguimos hasta que aprendemos a confiar, y a confiar de a de veras en Aquel que dijo: Si esperas en Jehová y guardas su camino, tus ojos verán lo que te prometí.

Re-aprendiendo y pidiendo que leas el salmo 37,
Martha Martínez de Valle.
Septiembre 2019.






lunes, 26 de agosto de 2019

...Pero aprendimos el temor


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¡Hoy mis dedos quieren escribir! Y eso me hace muy feliz.

No hace mucho leí un libro de la Dra. Caroline Leaf donde dice que: "fuimos programados para el amor, pero aprendimos el temor".

Basta con ver la cara de un infante durmiendo para darnos cuenta que refleja una paz inexplicable ¡Ni qué decir de sus sonrisas!Y pensar que así fuimos alguna vez en nuestra vida, pero en alguna parte del camino, "algo" o "alguien" nos atrofió y aprendimos a tener temores, y la paz se esfumó y las sonrisas disminuyeron, en algunos casos, ya no volvieron.

Pero ese no era el plan original para nosotros. Igual, aprendimos a sobrevivir con el corazón herido, levantando defensas y muros a nuestro alrededor, en un débil intento para no permitir que aquello que nos lastimó vuelva a suceder...

Por eso, los contratos, los acuerdos ante notarios públicos, pagarés, etc... ¿Será que como humanos no somos confiables? Puede que sí, puede que no. Lo cierto es que el ser humano es complejo.

"Hombre de verdad ¿Quién lo hallará?" dice la Biblia. Al parecer Dios conoce nuestro corazón.

Es que, nos es tan fácil prometer, pero luego nos olvidamos de lo prometido, y con un "perdón" o "lo siento mucho" queremos solucionar las cosas y que sean como antes, pero ¡es imposible! Y te habla alguien que cree ciegamente en el poder del perdón. Pero aunque haya un: "borrón y cuenta nueva", las cosas difícilmente serán como antes. Mi consejo es: evita aferrarte a que las cosas sean como solían ser, mejor inicia desde cero a partir del momento de la reconciliación y tal vez, tal vez... te sorprenda que todo sea mucho mejor de lo que antes tenías.

TD Jakes dice: "Todos tenemos el derecho de decir ´¡Basta!´, pero hay un grave peligro en no perdonar a quien está realmente arrepentido".

Y creo que me he desviado un poco del tema... pero volvamos a lo nuestro, la cuestión es: cómo confiar; ¡¿Cómo?! cuando somos tan frágiles, incluyendo nuestras promesas.

¡Bendita Palabra de Dios que nos brinda luz en medio de la oscuridad! Justo en el centro de toda la Biblia... como si a propósito Dios dijera que debe ser el centro de nuestro vivir, se encuentra un verso, que a mi ver, deberíamos enmarcarlo y colgarlo en las paredes de nuestro hogar:

Salmo 118:8 "Mejor es confiar en Dios, que confiar en los hombres". (RVR 1960)

La versión (RVC) dice:: "Mejor es confiar en Dios que en los simples mortales".
Y la versión (TLA) cita: "Mejor es confiar en Dios que en gente importante".

Así que, ya sea que ese "alguien" sea un simple mortal o sea alguien muy importante, Dios nos dice que confiar en el hombre (y aquí me refiero a la raza humana, no quiero meterme en líos feministas o patriarcales) no es la mejor decisión que podemos tomar.

Y es que, al confiar en Dios, nos llenaremos de esa tan añorada paz que teníamos cuando eramos niños. Esa paz planeada en el diseño original.

¿Por qué es mejor confiar en Dios? Porque la Biblia dice que "El es el mismo de ayer, de hoy y por siempre", que en Dios "no hay sombra de variación", que "Si El lo dijo, El lo hará", que "El no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta".

En mi experiencia, han sido los días turbulentos y los giros inesperados de la vida los que me han hecho tambalear, dudar de todo y de todos, ¡hasta de mi misma! Pero una y otra vez, he regresado a estas "frases" a estas "promesas" escritas en el sagrado Libro, que me dan estabilidad, seguridad, confianza y que me he llenado de una inexplicable paz.

"Fuimos programados para el amor, pero aprendimos el temor". Y el temor se ha hecho un amo y señor... ¡un verdugo para muchos! Insomnios, sudando en frío, bocas secas, un constante estado alarma, escalofríos, mentes nebulosas y terrores nocturnos... esos no estaban en el plan.

Pero si hacemos del centro de nuestra vida, el verso del centro de la Biblia... "Mejor es confiar en Dios que en los hombres"... Y descansas en Aquel que tiene el poder para cambiar tu situación en un instante... La paz llegará. Tus niveles de estrés se normalizarán, volverás a dormir, a disfrutar, a sonreír... ¡paz! tendrás nuevamente paz.

Confiando en Dios en el día a día,
Martha Martínez de Valle.
Agosto 2019.


















miércoles, 12 de junio de 2019

El poder de una mirada


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"El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada".
                                              Gustavo Adolfo Bécquer 



Sin duda, hay miradas que dicen mucho.

Creo que  me he topado con algunas... cruzan en mi mente un par de ellas que por alguna extraña razón se quedaron grabadas en mi memoria.

Las he visto mirarme directamente y de frente. Tan opuestas como la luz de las tinieblas; unas tan llenas de rabia, y otras tan llenas de un entrañable amor que me afirmaron y afianzaron mi valor.

Miradas tiernas, tímidas, evasivas y enamoradas... miradas que me hicieron sonreír.

Por otro lado, conocí miradas inundadas de temor. Un temor paralizante que inmoviliza, que quita el color y hiela la piel. 

He visto otras irradiando el fuego de una pasión, de una esperanza y un sueño, de esas que te quiebran la voz y te llenan los ojos de agua.

Pero son las miradas transparentes las imposibles de olvidar. Ellas gritan su verdad; Verdad que tristemente no supe escuchar, que no supe interpretar, porque en aquel entonces no sabía que los ojos también hablan... y que a diferencia de la boca, muy pocas veces saben mentir.

Me he cruzado con miradas que me han aplastado y otras que me han levantado...

Miradas cómplices a lo largo de una habitación donde supe perfectamente lo que decían sin necesidad de palabras.

Miradas que me persiguieron, miradas que evadí, miradas que buscaban, miradas de las que trataba de huir.

Miradas iracundas, de dolor, sin esperanza; miradas grises y resignadas... de ojos que pedían auxilio.

Pero también tuve miradas que movieron mi mundo... que parecían saber lo que pensaba... que me desnudaron el alma y que me hicieron bajar la mirada un poco sonrojada.

Las más bellas fueron aquellas que emanaban sabiduría, que me impulsaron hacía adelante y hacia arriba... Miradas que me llenaron de fe y de esperanza... que me alegraron el día.

Bien dice el sagrado libro:

 "...tu bondad o tu maldad son reflejadas en tu mirada". (Mt 6:22-23 TLA)
 "...(los ojos) ellos revelan nuestra personalidad." (Prov. 27:19 TLA)

Y termino citando lo que alguna vez escuché: "Nunca, pero nunca, menosprecies el valor de una mirada limpia".

Los ojos que saben sostener la mirada son los más hermosos, son aquellos que no tienen nada qué esconder, que no tienen nada qué ocultar. Independientemente de la forma o el color, una mirada sencilla y transparente en el rostro de quienes se dicen amigos, es una bendición que pocos podremos tener.

Y pido al cielo que tus ojos irradien la luz y la pasión de un corazón lleno de ilusiones y de esperanza; que las sombras de tristeza y depresión pasen de largo y no toquen a la puerta de tu corazón, y si así sucediera, que tu mirada sea lavada con lágrimas... de esas que se derraman en el silencio de aquellas oraciones que se hacen a media noche, ahogando los sollozos en la almohada para no despertar a los que se han dormido. Oraciones sin palabras donde sólo sale el llanto, con lágrimas que Dios interpreta y que usa para despresurizar el corazón, borrar el dolor y limpiar tu mirada para que tus ojos vuelvan a brillar.

Porque, "Por la noche durará el llanto, pero el gozo vendrá a la mañana" Salmo 30:5

Sin importar la eternidad de tus noches, ¡la mañana llegará a tu vida! Y deseo que con la luz de tu mirada puedas sacudir y cambiar mundos.

Mirándote a los ojos,
Martha Martínez de Valle.
Junio 2019.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Motivos


Tengo un motivo mas no las palabras. Ellas se ahogan y se desvanecen al igual que la tinta de aquella vieja pluma compañera en cierto tiempo de mi peregrinaje.

¿Cómo expresarlo? Si el mero pensamiento ofende.

Marañas y acrobacias mentales, todo se esfuma... excepto lo furtivo, el miedo, el descuido, la indiferencia...la ausencia.

Temerosos al primer paso, se emprende la huida. A veces, es mejor da la media vuelta y desaparecer.

Marañas y acrobacias mentales, todo se esfuma... excepto lo furtivo, el miedo, el descuido, la indiferencia...la ausencia.

Tiempos truncados, tiempos salvados, pero la astilla en el corazón siempre punzante.

Miedo, hay mucho dolor... no queda otro remedio que ocultarlo, levantar la cabeza y seguir adelante dejando detrás un suspiro, un recuerdo, un intento, un olvido.

Marañas y acrobacias mentales, todo se esfuma...excepto lo furtivo, el miedo, el descuido, la indiferencia y... tu ausencia.

Lágrimas de burbujas

¡Correr! correr para escapar, correr para desaparecer, correr para no pensar.

Los recuerdos se agolpan fuerte en mi mente. Las heridas que creí no existían se hicieron evidentes, tanto, que duelen. Y los que sufren son los inocentes, como lo fuimos en otro tiempo con otros verdugos, que a su vez, en algún tiempo, sufrieron sin ser culpables.

Pero el tiempo lo redime todo. Verdugos que no sabían lo que hacían tratando de remediar sus errores, al mismo tiempo que, trataban de sanar sus propias heridas... y ahora, podemos dialogar. Ya no somos los mismos de antes, ya no somos enemigos, ahora podemos dialogar y un vínculo se ha creado, vinculo una vez negado, vinculo extrañado, vinculo necesario...

Que el tiempo se redima, que las palabras y las ideas fluyan mientras la brecha se hace más corta... ¡que irónico! ¡Qué paradójico! la brecha se acorta y el tiempo se nos acaba. ¡El tiempo se nos acaba!

¿Por qué nos dejamos robar? perdimos en el frenesí de la vida aquella única cosa no renobable que teníamos: el tiempo.

Dejemos que la vida siga dando sus vueltas, pero nosotros aprovechemos bien el tiempo, porque los días son malos (Efesios 5:16), muy malos, y no hay marcha atrás. Algún día las oscuras vueltas de la vida terminarán y las preocupaciones y los desgastes de la misma acabarán y, entonces sí, seremos libres para volar.

Volar sin temores, sin preocupaciones. Llenos de incontenible felicidad, con luces de todos colores que se elevan desde un suelo de algodón. Y sonoras carcajadas al punto de las lágrimas surgirán, lágrimas que se convierten en burbujas al viento.... supongo que así son las lágrimas de la felicidad.

¿Será que tiempos felices se avecinan? ¿No se supone que uno es el autor de su propia felicidad? ¿Es que acaso, es el agradecimiento el secreto de una vida feliz?

¡¡No más lágrimas derramadas! Quiero lágrimas que lleguen hasta el cielo y ahí sean guardadas como un recordatorio de que se puede ser feliz, aún, en medio de cualquier adversidad.

Aunque haya lágrimas, no dejes de sonreír. Sonríe como señal de que tiempos mejores llegarán, sonríe como para dejar una marca indeleble en el recuerdo de aquellos que están librando sus propias batallas, sonríe a amigos, a enemigos y, aun, a un desconocido... nunca sabrás si tu sonrisa les de ese último impulso que necesitan para vivir.

Sonríe que tiempos mejores llegarán.

"Tú (Dios) llevas la cuenta de todas mis angustias y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco; has regisitrado cada una de ellas en tu libro" Salmo 56:8 ( Versión: Nueva Traducción Viviente)














viernes, 20 de enero de 2017

Ven Señor como dijiste, Derrama tu gloria!!


Estoy  sorprendida de lo fácil que era escribir antes, no sé si es por la falta de sueño, la falta de tiempos a solas o la falta de neuronas (¡vamos, con el tiempo ellas se deterioran!)

Se me entumen los dedos y los pensamientos.

Esta nublado, turbio, frío... y no solo me refiero al tiempo. Solo Dios sabe lo que depara el futuro, nuevos líderes asumiendo poderes y, al mismo tiempo otros deseando que dinosaurios políticos dejen sus cargos. Paradojas.

En todos los casos, en todos los tiempos sigue el clamor. Hay un deseo colectivo de querer, de que me quieran, de desear cambios, que alguien cumpla sus promesas, de mejoras, milagros, respuestas, anhelos. Es una hambruna interna, una tierra seca, agrietada y árida que da frutos amargos de tristezas, soledades, depresiones, suicidios y asesinatos.

Hoy más que nunca se hace evidente aquella palabra: "La creación entera clama a una la manifestación gloriosa de los hijos de Dios". Es pues que, somos nosotros los portadores de la gloria de Dios. Si nosotros no reflejamos Su gloria, difícilmente "alguien" podrá ver a Dios. O hay allá afuera un mundo ciego que no quiere ver, o unos creyentes carentes de todo... o ambas cosas. En todo caso, sólo una cosa es necesaria: volvamos a Dios.

Bien lo dijo El: "Sin mi nada podéis hacer".... y lo hemos intentado. Hemos sacado todo lo que "huele a Dios" de nuestras vidas. Casi puedo escuchar los pensamientos de quien me está etiquetando de "retrograda", "mente cerrada" e "intolerante", (no importa,respeto tu opinión, respeta la mía) Pero seamos honestos, los resultados hay sido catastróficos y luego preguntamos ¿Dónde está Dios? o decimos: Si Dios fuera bueno no permitiera tanta maldad... llamemos a las cosas por su nombre, no ha sido Dios quien ha abandonado al hombre, es el hombre quien ha abandonado a Dios.

Si tan solo intentáramos hacer las cosas diferentes, tal vez las cosas cambiarían. No sé, tal vez solo se trata de hace caso a esa hambruna interna y clamar a Aquel que hace de la Nada, Todo. Tal vez nos sorprendería Su respuesta.

No sé tú, pero hoy más que nunca me uno al clamor: Ven Señor, derrama tu gloria como dijiste.

"Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne" Joel 2.28

``Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu posteridad, y mi bendición sobre tus descendientes." Isaias 44.3







martes, 27 de diciembre de 2016

Intentando

Lo he intentado... lo confieso. He intentado apartar un tiempo para sentrarme a escribir, pero a veces es difícil encontrar la inspiración cuando dos niños corren al rededor tuyo gritando, riendo y peleando;al mismo tiempo que el bebé hace todo lo posible por llamar la atención (el llanto siempre funciona). Pensandolo bien, es imposible encontrar inspiración en semejantes circunstancias.

Pero sigo intentando...

Tres pequeñas vidas dependen al 100% de su estresada madre que hace el intento de hacerse un espacio donde pueda dejar a un lado todas sus reponsabilidades por lo menos unos cuantos minutos, pero no se puede ir contra la naturaleza, y los llamados de sus hijos son más fuertes que las letras, es por eso que entre dedos que escriben rápido y una maquina que se alenta de vez en cuando, intento, de verdad, intento escribir algo con coherencia.

Que la música siga tocando, que los pensamientos sigan fluyendo, que los hijos sigan creciendo. Llegará el dia cuando mis días estén llenos de hojas blancas y desee escuchar esas estridentes carcajadas corriendo a mi alrededor y los balbuceos de un infante, mientras tanto, seguiré intentando mantener la cordura entre el entonces y el ahora.

Martha Martínez de Valle,
intentando.
Diciembre 2016.




jueves, 8 de diciembre de 2016

Todo tiene su tiempo

Hace más de un año que no escribo.
Siento el deber moral de explicar mi ausencia a todos los que en alguna ocasión dedicaron unos minutos de su tiempo para leer alguno de mis escritos.

Si mal no recuerdo, dejé de escribir en Octubre del año pasado, fecha en la cual me enteré que estaba embarazad de mi tercer hijo. Hoy el bebé ya tiene seis meses, y como mis otros dos hijos, también él es un bebé de alta demanda.

Pero al fin ya duerme más de una hora, y yo puedo escribir, y yo estoy feliz.

Pensar que dejé de lado aquello que empecé a hacer desde los ocho años... Recuerdo mi primer escrito. Pegué con cinta adhesiva algunas hojas de papel hasta tener una lo suficientemente grande como para simular un periódico. En mi infantil mente era una periodista que redactaba las noticias que acontecían en su hogar, más específicamente, las historias inventadas con sus muñecos de peluche.

Tiempo después, recuerdo ver llegar a mi "nana" muy preocupada porque no sabía en dónde estaba. Me encontró en la terraza de la casa. Por alguna extraña razón me vi atraída hacia la soledad en las alturas, la panorámica no era la mejor, pero recuerdo la sensación de libertad, el viento en mi cara y la facilidad de escuchar mis pensamientos...ahí escribí mi primer poema.

¡Oh, cuanto me pesa no haber guardado aquellos primeros bosquejos!

Pero hoy he vuelto, todo este tiempo me ha servido para darme cuenta que no es necesario saber hacer todas las cosas, sino sólo aquellas que te llenan y que te hacen sentir plena. Y como alguien dijera: "Aquello que disfrutas tanto hacer que lo harías hasta gratis".

En este forzado-no-planeado año sabático intenté hacer "algunas" cosas. Sí, lo reconozco, intenté imitar aquello que no fui llamada a ser. Y fue frustrante. Pensar que fue necesario recorrer ese camino para darme cuenta que todo es tan sencillo como volver al origen. Me refiero a, prestar atención a aquellas habilidades que ya están dentro de uno. Creo que a veces perderse en el camino no es tan malo después de todo, si ello te lleva a re-direccionarte parra volver y ser honesto contigo mismo.

No soy la mejor, solo una aficionada, ¡ah, pero cómo me llena vaciarme de mis pensamientos!

Así que, agradezco tu tiempo. Agradezco al Creador las habilidades que me ha dado y este tiempo de aparente "extravío". Para mí, ha llegado el tiempo de volver a las letras.

Y tú ¿En qué tiempo te encuentras?



¡He vuelto!
Martha A. Martínez P.
Diciembre 2016.






jueves, 17 de septiembre de 2015

De regreso al origen

Es fácil perderse en la vida.

Acelerada y sin piedad, la vida corre sin parar. Las responsabilidades y obligaciones, los compromisos y los desaires, todo conspira contra nuestra identidad, y es fácil perderse.

Malas amistades, malas decisiones, emociones que laten fuerte, acciones que nos hacen morder polvo. Y
es fácil perderse.

Alejarse demasiado de lo que fue y ya no es, y perder de vista quien solías ser.Es fácil perderse cuando la visión no va más allá de las paredes que nos rodean, del ir y venir cotidiano... rutinario.

Demasiadas voces gritarán a nuestro alrededor, y si no prestamos atención a aquellas que verdaderamente importan, saldremos confundidos.

Presta atención a aquellas voces que te traen de regreso a tu origen.
Aquellas que te recuerdan quién eres,
de lo que estás hecho,
y que reafirman el porqué estás aquí.

Justo cuando te sientas perdido, clama a lo alto, y la respuesta llegará: Una sonrisa, una melodía, o la llamada de aquella amistad de hace años.

Voces que te traen de regreso a tu origen, que te recuerdan que a través de ti, se puede ver la pureza, la dulzura, y la honestidad.

Tal vez por eso, por algún lado está escrito, que tu vida debe ser luz y sal. 

Que en tus ojos se pueda mirar la transparencia de un corazón limpio, que de ellos salga la brillantez de un espíritu en paz porque sabe quién es en realidad, que no aparenta, que no pretende ser lo que no es, o que finge aquello que los demás quieren ver para tener un lugar; pagando el alto precio de negar su esencia.

Que tu vida dé sabor a quienes te rodean, simplemente porque tienen la dicha de estar a tu lado. No niegues esa calidez humana que emana de aquel que sabe quién es, que no se ha perdido en los estereotipos de la sociedad; sé ese alguien que puede prodigar una verdadera sonrisa a un desconocido, simplemente porque es un buen día.

¿Es eso mucho pedir? Tristemente lo es.

Se requerirá la habilidad de un luchador de zumo para resistir las embestidas de todas aquellas cosas y personas que querrán distraernos y llevarnos lejos de nuestro origen. Pero la lucha valdrá la pena, te sabrás lleno, te sentirás pleno. Y sobre todo, sabrás quién eres y para qué has venido.

Vuelve a tu origen, no te pierdas entre las volteretas de la vida, regresa a lo que Dios quiso que fueras: un reflejo de Su Esencia, de Su amor y Santidad.

Regresa a tu origen, regresa a Dios, tu Creador.


Martha Martínez de Valle,
Septiembre 2015.


martes, 1 de septiembre de 2015

Hace calor...

Hace calor... no es de sorprenderse. Es lo habitual por estos rumbos. 42 grados ya estamos acostumbrados;  47 grados, bueno, ahi sí nos quejamos. Pero no se puede hacer un alto, las labores cotidianas tienen que seguir su curso. Lo único que podemos pedir es no enfermarnos de un resfriado, y yo ya siento malestar en mi garganta, ¡cielos!

¿Será el calor, será el cansancio con sus respectivos dolores de cabeza, será la nueva rutina? No lo sé. .. pero hoy fue uno de esos días que no nos gusta tener.

Noches de seis horas y dias de 18... y aun así no me alcanza el tiempo... y ese horrendo sentimiento otra vez: hoy no fuiste suficiente. ¿Acaso soy la única que se permite sentimientos así?

Siento algo enorme que me oprime el pecho. Ganas tengo de llorar, pero es tanto el cansancio que ni fuerzas tengo para hacerlo; como cuando tienes tanta hambre y del hambre que tienes ya ni hambre sientes... disculpame, sólo yo me entiendo.

Ahora me identifico con el salmista cuando decía "quien tuviera alas como de paloma, hacia a ti volara"... es ese sentimiento de querer alejarnos un poco, solo para retomar el aliento.

Suspiro...me perdono, te perdono, nos perdonamos... mejor ya no pienso.

Dejo todo de lado por hoy. Dejo todo en tus manos mi Dios. Agradecida estoy de que te acuerdas que tan solo somos polvo... tal vez eso explique el por qué de tantas fallas.

Así que, otra vez, ¡¡Me declaro incompetente, oh mi Dios!! Hoy, como siempre, ¡¡necesito de tus fuerzas!!

Dependiente,
Martha Martínez de Valle.
Septiembre 2015

jueves, 20 de agosto de 2015

Paredes desnudas...

Doy un sorbo a mi café antes de escribir en un intento de atrapar la inspiración, que tengo la sospecha me ha estado rondando estos últimos días, pero que no he tenido tiempo para atenderle. Me disculpo por ello...

Hace algunos meses pedí unos cuadros por Internet. Deberían haber llegado en 20 días, pero por alguna cuestión, tardaron dos meses y medio en llegar. Me dieron la opción de cancelar la compra y devolverme el dinero, pero en realidad yo quería esos cuadros, así que continué con la transacción.

Verás, debido a una ampliación de mi casa, un nuevo y largo pasillo se extiende hacia las nuevas habitaciones de mis hijos, y esos cuadros adornarían a la perfección esa gran pared blanca e insípida... pero tuve que esperar.

Y el tiempo ha pasado... sin darme cuenta, los días, meses y años han transcurrido. He recordado aquel primer día cuando mi esposo y yo llegamos de la luna de miel para habitar ésta casa; aunque teníamos lo indispensable, no podía dejar de notar que las paredes estaban vacías... así como desnudas.

Incluso las escaleras no tenían barandal, y los ventanales de las mismas estaban sin persianas, solo un pálido papel nos daba la privacidad que necesitábamos. Pero el tiempo pasó, y esos detalles se fueron solucionando uno a la vez, y ahora, casi ocho años de aquel primer día, ésta casa con paredes desnudas ha cobrado vida.

Pensar en dos personas que creen conocerse y toman la decisión de vivir juntos, es en cierto modo, cómico. Es demasiado arrogante a mi ver, creer que conoces a una persona sólo porque has convivido unas cuántas horas a la semana con él o ella... pero es la ley de la vida.

Y así llegamos, llenos de ilusiones y de expectativas egoístas a una casa literalmente vacía. Con lo indispensable, pero necesitada de recuerdos y de historias que se van entretejiendo a medida que discusiones se aclaran, peleas se reconcilian, triunfos y asensos se festejan, caracteres se maduran y si Dios lo permite, nuevos retoños se añaden.

El tiempo es buen amigo al momento de formar un hogar. Y con la ayuda de Dios, los egoísmos se van desvaneciendo para formar un nuestro, un nosotros... Me duele pensar que muchos no se quedan el tiempo suficiente para formar recuerdos dignos de colgar en fotografías en la pared.

Te invito a decorar las paredes de tu "casa" ( y no estoy hablando necesariamente de tu casa-casa... tu me entiendes), te invito a quedarte y esperar el tiempo necesario para colgar de tus paredes esos detalles que hagan de tu vida, de tu carácter y personalidad, que hagan de tu matrimonio, de tu familia y de tu hogar un lugar cada día más bello y digno de admirar.

Y si tienes que esperar toda una vida para lograrlo, pues, espéralo. Lo importante es no renunciar, no perder la iniciativa y ese impulso de mejorar cada rincón porque ves en el, el potencial de lo que puede llegar a ser. (No estoy hablando necesariamente de... tú me entiendes).

Si tan solo puedes mirar el potencial... esperar no importará. Mira y observa, no pases por alto los detalles, debes estar consciente de tu potencial, del de tu pareja, del de tus hijos, el de tu casa... atenta en todo momento para hacer los arreglos necesarios. Desarrollar valores, principios, elevar oraciones, cambiar actitudes, hacerte el hábito de pronunciar palabras que edifiquen, en fin, un arduo trabajo que nos garantice la continua mejora de nuestra "casa".

Mi largo pasillo blanco e insípido esperó más de medio año ser adornado, y sé que se necesitará de muchos años más para poder tener la casa de mis sueños. Pero hagamos de todo esto un paso a la vez, y poco a poco tendremos la satisfacción de ver cómo cobran vida esas "paredes desnudas" de nuestras vidas a medida que las adornamos.

"Está atenta a todo lo que ocurre en su hogar..." 
Prov . 31:27


PD: Estamos a la espera de que llegue mi marido para que me ayude a colgarlos. =D

Martha Martínez de Valle,
Decorando.
Agosto 2015